“No es poderoso el que manda, ni tampoco el que impone, sino quien es capaz de disminuir su sufrimiento propio y de los demás” (ANF)
Sofrodynamia®
Sofrodynamia ® es la denominación de una marca registrada creada por el Dr. Armando Nougués tras la cual encontramos un amplio conjunto de conocimientos teóricos y, sobre todo, prácticos, que tras años de estudio, investigación y experiencia han llevado a englobar bajo esta denominación toda una metodología diseñada para ayudar a las personas a conocerse mejor y a desarrollarse más plenamente.
Cuando se experimentan las propuestas sofrodynámicas, sea cual sea el nivel del entrenamiento, es posible descubrir un acervo de conocimientos, saberes y prácticas útiles y sencillas en las que se combinan los conocimientos de la psicología actual junto con técnicas meditativas y ejercicios energéticos inspirados en distintas tradiciones de oriente y occidente.
Estos diferentes aspectos llegan a formar un cuerpo coherente que permite a cada persona seguir un sistema de aprendizaje y entrenamiento adaptado a sus capacidades, con la finalidad de armonizar la vida, fortalecer la salud y progresar espiritualmente, ayudándonos a mejorar nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con lo absoluto.
¿Mentiras dulces o verdades amargas?
La vida no está en los libros
Vivir la grandeza
“Muchos aspiramos a ser grandes, a vivir en plenitud, pero ¿dónde encontrar nuestra propia grandeza? ¿Tal vez por los caminos de la fama?, ¿quizás por los del poder?, ¿por los del dinero? ¿Y si la grandeza se ocultase en lo pequeño, en lo cotidiano, en la pureza de corazón o en esos actos desapercibidos que ponen su granito de arena para un mundo mejor….?”(ANF)
La palabra curativa
“De cuando en cuando vuelvo a retomar el tema de la importancia que tienen nuestras palabras, no sólo en el ámbito de la comunicación interpersonal sino también sobre la capacidad de intervenir en la salud de una manera activa, unas veces fomentando procesos curativos y otras entorpeciéndolos o, incluso, generando un daño.
Siempre he considerado que a los estudios convencionales de medicina en las facultades de nuestro país les faltan muchas materias importantes, al tiempo que le sobran algunos otros contenidos que poco o nada aportan a la práctica médica diaria. Al menos a mí nunca me enseñaron una buena base de dietética práctica, la tuve que aprender luego; ni me hablaron de diferentes enfoques médicos en el ámbito de las medicinas complementarias, también los estudié por mi cuenta; ni tampoco me explicaron la forma de hacer que el propio acto médico fuese curativo en sí mismo, ni el efecto que tiene lo que decimos los médicos sobre los pacientes, también tuve que aplicarme en aprender sobre ello una vez finalicé la carrera.
Gregori Bateson hablaba del “médico genosaludable”, para referirse a los profesionales que son generadores de salud, no ya por la prescripción medicamentosa o por su buena técnica quirúrgica, sino por su mera presencia y su impecable forma de interactuar con los pacientes.
Sin los profesionales de la medicina nos convirtiéramos en personas “genosaludables”, como decía Bateson, sería lo mismo que admitir que es posible que la curación comience en el mismo momento de la consulta médica. Nos habríamos convertido, pues, en “personas medicina”.
Pero para ello se hace imprescindible decir adiós a la mayoría de los discursos médicos habituales, ya que muchos compañeros no han entendido todavía que promover la salud es distinto de evitar la enfermedad (muchas personas son incapaces de reconocer la diferencia).
Con frecuencia escucho el relato de pacientes que refieren cómo han salido asustados, preocupados o, incluso, emocionalmente chocados, tras una consulta médica en la que la comunicación se enfoca en términos de riesgos, peligros y posibilidades de desenlaces infaustos. Piensio que cada paciente debería salir del consultorio algo mejor de como entró.
En ningún caso digo que haya que ocultar información, decir que lo negro es blanco, ni falsear los datos evidentes. Quienes me conocen saben lo poco partidario que soy de «dorar la píldora». El asunto es otro bien distinto. Más bien se trata de tomar consciencia de la importancia del «arte de comunicar», porque ¿de cuántas manera diferentes se puede dar una mala noticia? Seguro que descubrimos que hay formas que nos hunden más y otras que, diciendo el mismo contenido, hacen que nos sintamos esperanzados.
Si los médicos fuésemos conscientes del terrible daño que produce en el sistema inmunológico ciertas emociones como el miedo, o los bloqueos a la curación que aparecen por un estado emocional alterado, nos ahorraríamos muchos problemas y también los pacientes se ahorrarían algunos malos ratos.
Soy de la opinión que ayudamos más al paciente generando una actitud positiva que metiéndole miedo para conseguir que haga algo. También soy de la opinión que la palabra dicha por el médico ha de ser usada como «la primera medicina», que no por ser más sutil e inmaterial es menos poderosa que otras.
Así que, entre las muchas tareas que propongo mejorar es la ser cada vez más «genosaludable» y utilizar cada día mejor «la palabra curativa» para promover el proceso de sanación» (ANF)
Cada cual construye su «Valle»
“Muchos me dicen aquello de que el mundo no es más que un”Valle de Lágrimas” y que hemos venido aquí para llorar y sufrir. Lamento que crean eso y se conformen con dicha perspectiva, porque yo me niego a admitirlo y, aunque sé que el sufrimiento es una realidad humana, sostengo que no hemos venido aquí para sufrir sino para ser felices, para hacer que otros también lo sean y para transformar nuestro mundo en un lugar mejor, haciendo que ese supuesto «Valle de Lágrimas» se convierta en el “Valle del Amor, la Felicidad y el Perdón”, ¿por qué no?” (ANF)
Recoger lo sembrado
“Cuando un campesino recoge su cosecha no suele preguntarse qué semilla planté, pues resulta una obviedad ya que siempre se recoge lo que se siembra. Por tanto, deberíamos plantearnos el modo en el que vamos a plantar en nuestra vida semillas de felicidad para que, llegado el momento, podamos recoger los frutos que deseamos” (ANF)
Las semillas de la vida
“Todo lo que sucede en la vida, tanto si nos gusta como si no, no son más que semillas para nuestra evolución, siempre que nosotros, el terreno que las recibe, las acoja del modo apropiado, las cuide como debe y permita que fructifiquen tanto para nuestro beneficio como para el de todos los seres que nos rodean.” (ANF)
Somos seres para el encuentro
“Los seres humanos estamos creados para el encuentro, por eso establecemos vínculos que nos conectan. Algunos de ellos se mantienen a través del tiempo y superando toda distancia, otros, en cambio, se disuelven como el humo cuando el viento sopla. Los primeros nacen del corazón, los segundos de las efímeras palabras” (ANF)



