La importancia del agradecimiento diario: clave para la felicidad

La importancia del agradecimiento diario: clave para la felicidad

Si fuésemos capaces de acercarnos a los acontecimientos cotidianos desde una mirada de agradecimiento, estoy convencido que seríamos bastante más felices de lo que imaginamos. 

Vivimos en una sociedad en la que no siempre somos agradecidos. A pesar de todos los bienes materiales y de todas las comodidades de las que gozamos en estos momentos, podría decirse que, en general, no experimentamos proporcionalmente la sensación de agradecimiento que correspondería a nuestra situación.

El agradecimiento es una actitud que surge del corazón y que consiste en un darse cuenta de todos aquellos bienes y cuidados (materiales y no materiales) que recibimos cada día y dar gracias por ello. Pero más allá del agradecimiento por estos bienes, se encuentra el agradecimiento a la vida misma y al hecho de sentirse vivos, con todo lo que ello implica.

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10 Consejos para afrontar los momentos difíciles

10 Consejos para afrontar los momentos difíciles

Una vez atendí a un joven de veintipocos años, el cual había quedado parapléjico tras un accidente de tráfico un par de años atrás. Como la mayoría de los chicos de su edad, antes del accidente solía practicar deporte, ir de fiestas y demás salidas, con mucha actividad social en su vida. Pero ahora sabía que las cosas ya no serían como antes. Cuando comenzó a hablar conmigo, lejos de lo que cabría esperar de que estuviese triste y deprimido, encontré a un joven alegre, esperanzado y lleno de proyectos. En un momento de la conversación me dijo, “sé que no puedo andar ni hacer otras muchas cosas que hacen los chicos de mi edad, pero nunca me he sentido tan libre ni lleno de vida”. Me alegré mucho de escuchar lo que oí, y seguimos la consulta ahondando sobre el asunto que le había llevado hasta allí. 

La mayor parte de las personas en esas circunstancias estarían llenas de quejas y con un ánimo por los suelos, sin embargo este joven mostraba justo todo lo contrario: aceptación, alegría, esperanza… ¿Cómo explicar esto? Sigue leyendo

Feliz 2020

Feliz 2020

Cada vez que comienza un nuevo año nos da la impresión de que es un punto de partida para iniciar o desarrollar nuestros proyectos y para hacer realidad nuestras ilusiones. Es también un momento para realizar el balance del año que termina y anotar aquello que no se ha cumplido y que, por lo tanto, queda pendiente y, como no, también para agradecer todo lo que ha resultado exitoso.

Un año finaliza y otro comienza. Cada momento para nosotros constituye un punto de llegada y un punto de salida. Venimos de alguna parte y en ese mismo instante nos dirigimos hacia otra. Los filósofos griegos lo llamaron a esto el devenir de las cosas, mientras que en oriente se le denominó impermanencia. Nada queda, todo cambia, todo fluye.  Sigue leyendo

El agradecimiento

¿Qué sería nuestra vida si tuviésemos la costumbre de agradecer lo que otras personas hacen o han hecho por nosotros? Pues creo que bastante mejor de lo que sería sin hacerlo. Porque practicar el agradecimiento es un acto que beneficia tanto a quien lo realiza como a quien lo recibe. Tal es así que, si fuésemos conscientes de sus beneficios, no dudaríamos en practicarlo con más frecuencia. Sigue leyendo

Perdonar y perdonarse

Perdonar y perdonarse

La práctica del perdón es una potente medicina para la sanación emocional

La práctica del perdón es una potente medicina para la sanación emocional

A lo largo de la vida parece que los seres humanos llevásemos una especie de libreta interior en la que anotamos los agravios que consideramos hemos padecido. Anotamos  en dicha libreta mental aquellas acciones u omisiones  que creemos haber recibido injustamente por parte de los demás, así como también por nosotros mismos. Porque, no lo olvidemos, en muchas ocasiones somos nosotros nuestros peores enemigos.

 

A partir de aquí surge la culpa, el resentimiento, la insatisfacción, el deseo de venganza, etc. Todas ellas son emociones perturbadoras que deberíamos aprender a sanar, si es que queremos vivir con mayor plenitud y paz interior. Sigue leyendo

Un mensaje de esperanza

Un mensaje de esperanza

Esperanza

En un mundo como el actual necesitamos mensajes de esperanza

Hay quienes viven la vida sintiendo que no son los protagonistas de sus propios destinos. Es como si se viesen indefectiblemente arrastrados hacia un tipo de vida que ha sido diseñada por otras personas.

En general podemos decir que muchas personas, sin ellos saberlo, han ido aceptando de manera no consciente, los diferentes papeles o roles que otros les han asignado. Sigue leyendo

Sanar las emociones desde la Sofrodynamia®

Sanar las emociones desde la Sofrodynamia®

LAs emociones

Los seres humanos somos seres profundamente emocionales

Cuando hablamos de emociones puede que nos estemos refiriendo a uno de los conceptos más ampliamente utilizados, no solamente en el ámbito de la psicología profesional, sino en la vida diaria y en los diálogos cotidianos.

Esto tiene la ventaja de que la palabra no es desconocida y nadie quedará fuera de la conversación por no saber de qué hablamos, pero al mismo tiempo tiene el gran inconveniente de que cada cual, al tener su propia concepción acerca de ellas, puede que al nombrarlas se estén refiriendo a realidades muy diferentes.  Sigue leyendo

El arte de dar significados

El arte de dar significados

significasEn el mundo ocurren cosas ante las cuales tratamos de crear nuestras propias comprensiones para poder ajustar las respuestas de la lo mejor manera posible. Eso quiere decir que, ante cada hecho que sucede, nosotros le atribuimos un significado, lo cual nos permite darle una interpretación que nos ayuda a entender lo que pasa y a responder lo más apropiadamente que podamos.

Pero el asunto es que, ante cada acontecimiento, no existe un significado único, verdadero y objetivo, sino que cada persona construirá el suyo propio. Por eso vemos el mundo de una forma tan diferente unos de otros. No vemos el mundo como es sino como nos “parece” que es.

Dicho de otro modo, cada acontecimiento tendrá tantas significaciones como las que le quieran atribuir las diferentes personas implicadas en el mismo. Esto es una obviedad, pero muchos no reparan en ello y creen que su interpretación de las cosas es la única y verdadera, lo cual, como puede deducirse, causa más problemas que beneficios.

Ciertamente, los seres humanos somos “constructores” de significados, ya que, en función de nuestro modelo del mundo, un acontecimiento querrá decir para nosotros una cosa y, sin embargo, para las demás personas significará otra cosa diferente. Porque los significados que atribuimos a cada acontecimiento no son dados al azar, sino que se encuentran condicionados por nuestras creencias, pensamientos, emociones, etc.

El hecho de dar significado a lo que sucede puede servirnos para crecer, y entonces decimos que la significación es potenciadora. Pero también puede llevarnos al estancamiento o incluso al sufrimiento, en cuyo caso decimos que es una significación limitante.

Cuando somos capaces de construir significaciones potenciadoras incrementamos, también, nuestra capacidad para establecer conductas resilientes. Es decir, el hecho de ser capaces de fabricar “buenos significados” nos hace resistir mejor la adversidad cuando esta se presenta. Al contrario sucede si nuestro modo de dar significados a los acontecimientos es predominantemente limitante. Entonces nuestra capacidad para afrontar la adversidad, disminuye, es decir, seremos menos risilientes.

Pero la mayoría de las veces no somos conscientes del modo en el que atribuimos significados a los acontecimientos. Como se indicó anteriormente, normalmente lo hacemos en función de nuestro propio “modelo del mundo”, es decir, según la peculiar manera que tenemos para interpretar la realidad. Esta depende de nuestra capacidad sensorial, de nuestro sistema de creencias, del tipo de experiencias del pasado y el modo en el que las hemos etiquetado, así como de las expectativas que hemos generado hacia el futuro.

Si nos referimos a nuestra capacidad sensorial, ésta, a su vez, se encuentra matizada por la agudeza de nuestros sentidos, así como por el llamado “patrón de reconocimiento” que es la capacidad que tenemos para reconocer y discriminar entre distintos estímulos. También dependerá del modo en el que focalizamos nuestra atención así como del estado emocional que tengamos en esos momentos.

Si tomamos en cuenta lo explicado y añadimos que aquello que recordamos no constituye una reconstrucción exacta del hecho acontecido, sino que es una nueva recreación por parte del sujeto en la que se eliminan algunos aspectos y se aportan otros inexistentes, hemos de concluir que toda información acerca de cualquier objeto es siempre relativa, es decir, cambiará en función de quien observe dicho objeto y también desde donde lo observe.

Tomando como base todo lo anterior, podríamos deducir que una buena estrategia para mejorar nuestra vida sería la de aprender a dar significados potenciadores a los acontecimientos nuevos, así como aprender a resignificar, volver a dar significado, los antiguos.

Para hacernos más resistentes a las contrariedades propias de la vida es muy importante resignificar potenciadoramente nuestra propia historia personal. Porque dicha estrategia posee un gran poder transformador de nuestro mundo interior y un gran valor terapéutico en general.

Resignificar nuestra historia personal no tiene nada que ver con perseguir los supuestos traumas infantiles, sino con desarrollar, desde el presente, una manera más potenciadora de abordar los acontecimientos pasados y actuales, así como una forma de generar expectativas apropiadas orientadas hacia el futuro.

Lo que hemos de evitar para ser resilientes

Lo que hemos de evitar para ser resilientes

ResilienciaLa resiliencia es una capacidad que tenemos los seres humanos para hacer frente a la adversidad y salir indemnes de ella, afrontándola de una manera apropiada.
Esta capacidad es universal y puede ser incrementada mediante el correcto aprendizaje. Pero para ello hemos de aprender a evitar algunas de las creencias limitantes que hacen que muchas personas no sean capaces de desarrollar una conducta resiliente.
Desde el punto de vista genérico, nos convendría abandonar todas aquellas creencias que nos limitan y nos condicionan negativamente.
Si observamos un enfoque más particular del asunto, es posible enumerar aquellas creencias o actitudes que con más frecuencia tenemos instaladas y que deberíamos saber identificar y transformar, si queremos ser resilientes.

1.- Evitar jugar ciertos roles en la vida, sobre todo el de mártir y el de víctima.
Sabemos que cada uno de nosotros asume e interpreta un cierto papel en la vida. Dicho papel condiciona nuestro modo de estar en el mundo de tal manera que hay algunos roles que nos potencian y otros que nos limitan.
Dos de los más limitantes es asumir el papel de víctima o el de mártir. Ambos impiden el aprendizaje de una sana resiliencia.

2.- Abandonar ciertas ideas preconcebidas acerca del sufrimiento, como por ejemplo que tras la pérdida de seres queridos, lo normal ha de ser la depresión o la desesperación.
Las personas que creen lo anterior piensan que “cuando te pasa esto, ya tu vida no tiene sentido, se ha acabado.”
Recuerda que lo que pensamos acerca de la felicidad o del sufrimiento puede condicionar el rumbo de nuestra vida.

3.- Evitar creer que cualquier evento doloroso conlleva siempre un trauma.
Está ampliamente demostrado que lo importante no es lo que acontece, sino el modo en el que lo afrontamos y lo que somos capaces de hacer con ello.

4.- Evitar creer que nuestro sufrimiento actual es la consecuencia de un trauma previo.
Quienes se dedican con ahínco a bucear en el pasado para encontrar las causas del sufrimiento presente, con frecuencia olvidan tomar las riendas de su vida en el “aquí y en el ahora”.
Hay personas que experimentan un trauma ante eventos mínimos, o incluso ante sucesos que no han pasado en la realidad sino sólo en su imaginación. No es necesario un daño para generar un trauma, sino una mente con tendencia a fabricarlos.

5.- Evitar dejarse arrastrar por los prejuicios y las creencias del entorno. En situaciones complicadas es frecuente que el ambiente social adquiera una gran fuerza, pudiendo incluso contagiarnos emocionalmente.
Hemos de conectar con nuestro “Centro” y con nuestras profundas convicciones para permanecer estables.

6.- Abandonar la creencia de que si no sufres mucho ante los acontecimientos traumáticos eso significa que los niegas o los reprimes.
Hemos de recordar que disponemos de muchas más estrategias para evitar o disminuir el sufrimiento, además de la represión o la negación.

7.- Abandonar la creencia de que “un niño herido será un adulto fracasado”, porque los estudios científicos actuales nos muestran lo contrario.
Nuestra vida se escribe en el presente, en cada instante que elegimos un camino u otro. No podemos seguir quedando prisioneros de nuestro pasado.

8.- Evitar la tentación de esperar una vida en la que no ocurra nada traumático o doloroso, porque en la vida suceden cosas.

9.- Abandonar la creencia de que el mundo es un lugar seguro, previsible y controlable. La realidad nos muestra que vivimos en un universo probabilístico y no en un universo de certezas. Eso quiere decir que podemos llegar a sentirnos seguros en él cuando somos capaces de descubrir la sabiduría que la inseguridad lleva implícita.

10.- Sobre todo, evita rendirte.
¿Qué hace un pájaro cuando el viento le tira su nido?, lo vuelve a construir de nuevo.
¿Qué deberíamos hacer nosotros cuando las adversidades frustran nuestros planes?

El camino de los sentidos

El camino de los sentidos

sentidos
Un camino es un medio para ir de un lugar a otro.
En el ámbito del desarrollo humano, decimos que un camino es la vía que hemos de seguir para conquistar las metas que nos hayamos propuesto.
Desde el punto de vista de la Sofrodynamia®, existen tres caminos principales en el proceso de desarrollo humano, que no sólo no son excluyentes sino que se complementan mutuamente: el camino del cuerpo, el camino de los sentidos y el camino de la mente.
Si nos referimos al camino de los sentidos, podría decirse que es una herramienta mediante la cual, y utilizando los recursos que nuestra sensorialidad nos ofrece, podemos crecer como personas y alcanzar nuestros objetivos, en lo que a desarrollo humano se refiere.
Esto quiere decir que los sentidos, además de captar la información procedente del mundo exterior, pueden ser utilizados también para alcanzar un mayor grado de crecimiento interior mediante el cultivo apropiado de su increíble potencial.
Los sentidos son como las ventanas de la consciencia que nos permiten aprehender el mundo exterior.
Pero debemos recordar que no son sólo meros receptores fisiológicos de la información, sino que funcionan como entidades participantes, lo cual quiere decir que, influídos por nuestro estado emocional y nuestro modelo del mundo, se orientan a captar aquella parte de la realidad que consideramos significativa para nosotros.
Es por eso que no todas las personas perciben los mismos datos del mundo exterior.
Recordemos que existen procesos neurológicos que condicionan el tipo de información que recibimos, haciendo que ciertos datos sean relevantes mientras que otros no. Sin embargo, no somos conscientes de cómo realizamos dicho proceso. Entonces, ¿cómo “decidimos” captar lo que captamos”? Esta es una buena pregunta que conviene investigar.
Nuestra atención, consciente o inconscientemente, hace que nuestros sentidos se orienten intencionalmente para tratar de percibir aquello que habitualmente confirma nuestro modelo del mundo. Por eso nuestra percepción habitual suele estar sesgada y cada uno de nosotros percibe el mundo según su propia manera de hacerlo.
Entre la consciencia y los sentidos se establece una especie de bucle bidireccional, de tal manera que se influyen mutuamente. Así, el estado de consciencia en el que nos encontremos modificará la percepción sensorial que tengamos, de la misma manera que una información sensorial determinada podrá modificar un estado de consciencia previo. Eso quiere decir que la sensorialidad va a influir tanto en el estado como en los contenidos de consciencia a los que accedemos.
Dicho de otro modo, algo sucede por ahí afuera y una parte de ello lo recogen mis sentidos. A partir de aquí procesamos la información según nuestro propio modelo y procedemos a dar interpretación de lo sucedido.
Todo lo anterior no debiera constituir un problema si después de todo no tuviésemos la pretensión de creer que captamos la realidad nítidamente, ni de que nuestra interpretación sobre las cosas es la única y verdadera.
Un paso importante consiste en reconocer la subjetividad de nuestras percepciones sensoriales y de nuestros contenidos mentales, que son netamente individuales. Admitirlo, es algo que nos permite ser más operativos y flexibles con la realidad, con los demás y con nosotros mismos.
Sea como fuere, el mundo de los sentidos nos permite seguir trabajando en nuestro desarrollo personal para lograr un mayor bienestar.
Entender los sentidos de una manera activa, atenderlos, cuidarlos y cultivar nuestra dimensión sensorial, va a tener más repercusiones sobre nuestra salud y sobre nuestro desarrollo que de las que pudiéramos imaginar.