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Cuál es tu camino…

Camino

No deberíamos olvidar descubrir nuestro camino

¿Sabes cuál es tu camino o no tienes tiempo para plantearte esas cosas?

Si es lo segundo, ¡pues vale!, entonces es posible que un día te des cuenta que has llegado a donde no querías y has vivido sin percatarte de lo que éste tenía preparado para regalarte.

Cada uno de nosotros vive de forma única e irrepetible. Hacer que nuestra vida llegue a ser suficientemente significativa forma parte de nuestra tarea en el mundo y de nuestro compromiso como seres humanos. Sigue leyendo

Leyes sofrodynámicas del cambio: las direcciones

4º ley del cambio4º LEY DE LA DIRECCIONALIDAD DEL CAMBIO La elecciones vitales suelen ir acompañada de una cierta incertidumbre. Nunca sabemos si acertamos plenamente o no. Esto hace que mucha gente se sienta insegura y prefiera el terrible refrán de “lo malo conocido…”

Cuando un cambio se produce puede que el resultado final sea peor que el estado inicial del que partimos. Esto nos recuerda la famosa Ley de Murphy, “La tostada tenderá a caer por el lado de la mantequilla”. Dicho de otro modo, por muy mal que te vayan las cosas recuerda que siempre se pueden empeorar.

El hecho de que debido a un cambio exista la posibilidad de que una situación empeore, es una de las justificaciones que más frecuentemente suelo escuchar. La  utilizan las personas que tienen miedo a cambiar. Es la excusa perfecta, porque les permite quedarse donde están, en el mismo lugar, sin hacer nada y con la consciencia tranquila, ya que el miedo a que puedan agravar su ya mala situación les supone una excusa bastante aceptable.

En otro apartado se comentó que cualquier cambio tiene direcciones. Las dos más importantes son: hacia lo limitante o hacia lo potenciador. Lo cual quiere decir que cada cambio que realicemos puede llevarse a cabo hacia aspectos positivos, o hacia aspectos negativos. Podemos mejorar, pero también podemos empeorar. De ambas cosas seguro que todos tenemos experiencias en la vida.

El cambio tiene direcciones, nos dice la cuarta Ley. Por eso hay que “programar el cambio” de manera correcta y hacia la dirección apropiada, si es que queremos obtener buenos resultados. Queda patente que la 3º y 4º Ley Sofrodynámica del Cambio son complementarias (la programabilidad y la direccionabilidad).

En el cuento de Alicia en el País de la Maravillas, hay un pasaje donde  la protagonista se encuentra en una encrucijada, y le pregunta al gato Cheshire:

-“Por favor, dime qué camino debo tomar para salir de aquí.”

Y el felino le responde – ¿Y hacia dónde quieres ir?,

Alicia contesta – “me da igual, sólo quiero salir de aquí”,

-“entonces te dará igual el camino que tomes”, vuelve a contestarle el gato.

Ante dicha respuesta, Alicia queda un tanto confusa, pero hemos de reconocer que la contestación del gato encierra toda una profunda reflexión: Si no sabes muy bien hacia dónde quieres ir, entonces te dará igual tomar cualquier camino. Por tanto, una consecuencia importante se deriva de lo anterior, y es que hemos de tener claro nuestros objetivos, nuestras direcciones vitales.

Así que, en la vida, más te vale saber hacia dónde quieres avanzar, no vaya a ser que si vas dando tumbos, sin saber muy bien como, llegues al sitio equivocado.

La Ley de la Direccionalidad del Cambio nos propone la toma de consciencia de nuestros objetivos y metas a corto, medio y largo plazo, con la posibilidad de verificar en cada momento que nos encontramos en el camino y la dirección apropiada para alcanzar nuestros propósitos.

El camino del desarrollo humano

el camino del desarrollo humanoDecidir emprender el camino del desarrollo humano, esa senda que nos conduce al bienestar, es comparable a ascender por la vereda de una montaña para llegar a su cumbre.

Requiere, pues, determinación, valentía, esfuerzo, constancia y disciplina. Valores estos poco habituales en una sociedad como la nuestra. Una sociedad en la que se pretende conseguir los mismos resultados de manera rápida, con atajos y con poco esfuerzo.

Tal vez por eso, el camino del desarrollo humano, no sea algo que pueda estar de moda actualmente, sobre todo porque propone cosas contrarias a los valores sociales vigentes. Sin embargo, dicho camino, lleva estando presente en la vida de las personas desde tiempos inmemoriales, y nunca le afectaron las modas.

Habrá muchos que prefieran quedarse al pie de la montaña, no asumir el reto que supone iniciar la subida. Son aquellos que carecen del valor y la capacidad de esfuerzo necesarias para emprender este camino, o aquellos otros que, tal vez, sus intereses en la vida se orienten en otra dirección.

También encontraremos otros muchos que se volverán a mitad del camino. Son quienes carecen de la constancia necesaria y prefieren abandonar y tirar la toalla cuando comienzan a estar cansados.

Otros muchos buscarán atajos más rápidos y más fáciles. Es decir, tratarán de conseguir la meta sin apenas esforzarse. Pero muchos de ellos se perderán en el bosque entre las brumas y los cantos de sirena de quienes les prometen un premio rápido y sencillo de conseguir.

Por eso, si decides emprender la marcha, pídele a la vida que tu camino sea suficientemente largo, rico en enseñanzas y en experiencias, ya que será el propio camino, más que la meta, quien te aporte lo que andas buscando.

Y tal vez un día, cuando hayas alcanzado la cumbre y  te encuentres  plácidamente observando la luna llena, te darás cuenta de que no te hallas solo, de que también otros buscadores llegaron a la cima para desde allí contemplar el mismo cielo.

Y comprenderás que ascendieron por caminos distintos al tuyo, porque, en definitiva, cada cual ha de seguir el suyo propio. No podría ser de otra forma.

Unos transitaron caminos más rectos, en cambio otros lo hicieron por veredas más serpenteantes. Unos fueron más arriesgados, otros optaron por sendas más seguras. Unos fueron más rápidos y otros más lentos.

Sea como fuere, habremos de respetarlos todos y ser fiel al nuestro propio.

Por último, es posible que una vez allí, en la cumbre, tomes consciencia de que existen otras nuevas cumbres por descubrir, muchas nuevas veredas que recorrer, otros nuevos cielos que alcanzar…

Y no olvides que, una vez hayas reposado suficientemente, de nuevo emprenderás el camino, porque ¿cuál es el techo del desarrollo humano?….

 

Emociones inteligentes

emociones inteligentes1“Siempre me ha fascinado el tema de las emociones y la repercusión que éstas tienen para nuestra vida en general y para la salud en particular.

De pequeño me contaron aquello de que los seres humanos somos “animales racionales”, ya lo dijo Aristóteles, y todos sabemos cuanta razón solía tener el estagirita cuando hablaba sobre sesudos asuntos. 

Pero un día, llamó mi atención sobremanera, tanto que aun lo recuerdo, que mi profesora de Filosofía en sexto del bachiller antiguo, al comentarnos dicha frase, musitó con la mirada algo ensimismada, “a saber lo que quiso decir el bueno de Aristóteles con esto”. Y lo cierto es que pensé que tenía toda la razón, “a saber lo que Aristóteles quiso decir”.

Durante mucho tiempo, sobre todo tras la victoria del pensamiento dualista cartesiano, se enfatizó la vía del pensamiento racional, pues se afirmaba con rotundidad “pienso, luego existo”, elevando el pensamiento a núcleo fundamental de la existencia. Esto, unido al triunfo de la razón y a la exaltación del método científico como única vía de conocimiento de la realidad, nos llevaron a creer, de modo erróneo según mi modesta opinión, que es el pensamiento racional el que preside nuestra vida, el motor de nuestro destino y el culmen de todo lo humano.

A pesar de las tímidas voces que de vez en cuando se alzaban planteado una visión diferente, no fue hasta la década de los 80, sobre todo a partir de que Goleman y su libro “La inteligencia emocional” llegara al gran público, que comenzara a cobrar importancia la esfera emocional en aspectos tan fundamentales como la toma de decisiones, el aprendizaje  o la búsqueda de la felicidad, por citar sólo algunos de los más relevantes.

Pero la principal dificultad en este asunto radica en que la mayoría de las personas no tienen demasiado claro qué es una emoción, y mucho menos qué papel desempeñan en nuestra vida o cómo gestionarlas apropiadamente.

Muchos autores han tratado de definir la emoción. Así tenemos que para el profesor Guirao una emoción es “un estado de conmoción afectiva con claro componente corporal y participación somática, de súbita presentación y de cierta intensidad”, o lo que es lo mismo, “un estado no aprendido de agitación interior”. 

Para otros como Le Doux, la emociones son “funciones biológicas fundamentales, productos de la evolución, que permiten al organismo sobrevivir en entornos hostiles, por lo que se han conservado prácticamente intactas a través de la historia evolutiva”. 

Pero hay quienes simplemente las definen como “energía en movimiento”.

No trato aquí de buscar la definición más certera, ni tampoco la académicamente más exacta, sino de reflexionar acerca de la importancia de las emociones en nuestras vidas.

Así, podríamos decir que a nivel corporal, las emociones se perciben como una conmoción más o menos intensa de algunas de sus funciones. A nivel psíquico las experimentamos como un sentimiento, un afecto o una sensación.

Lo cierto es que las emociones no existen aisladamente, sino que lo hacen como elementos que forman parte de un sistema, de tal manera que a través de los mecanismos de somatización influyen en nuestra biología realizando cambios que, en función de su naturaleza, pudieran enfermarnos o sanarnos. 

Todas ellas tienen una finalidad biológica que es útil llegar a comprender. La mayoría están diseñadas para conseguir la supervivencia del sujeto o de la especie, así como la mejor adaptación a un medio cambiante, es decir, existe una cierta inteligencia en sus propósitos y forman parte del proceso de desarrollo humano.

Personalmente soy de la opinión que los seres humanos somos seres especialmente emocionales, ya que nuestra reacción primaria ante cualquier acontecimiento es de tipo emocional (que posteriormente racionalizamos), y, además, aquello que consideramos valioso en nuestra vida suele estar ligado a la esfera emocional. Para la mayoría de las personas lo que nos hace verdaderamente felices son cosas como amar y ser amados, lo cual, para muchas personas, constituye un asunto más importante que aquellos logros que pudieran obtener a otros niveles.

Pero como seres humanos en proceso de crecimiento y desarrollo, las emociones no sólo han de ser vividas, experimentadas e integradas, sino que, sobre todo, han de ser trascendidas y desde ellas, en comunión con la esfera racional, ha de surgir un nivel más alto y sutil de inteligencia profundamente humana.

Es por eso que soy mas partidario de la “emoción inteligente” que de la llamada “inteligencia emocional”. Pareciera lo mismo, pero no lo es. La propuesta de la “Inteligencia emocional” prioriza los pensamientos y trata de conectarlos con las emociones, y es algo que está muy bien, no trato de menospreciarlo o desvalorizarlo, solo quiero exponer que mi camino es otro bien distinto, va por otros derroteros.

Entiendo que somos seres básicamente emocionales y desde ahí, desde la emoción, una vez somos capaces de gestionarlas de modo apropiado, hemos de hacer surgir el pensamiento que las module y matices. Es algo así como que la emoción pone el impulso y el pensamiento la dirección, pero nunca el pensamiento ha de tornarse frío o distante, ni tampoco olvidar la verdadera ruta que nos enseña y nos marca la esfera emocional, “el camino del corazón”, ya que por él han de transitar todos aquellos que aspiran a despertar y tienen como meta su propia Autorrealización. (ANF)

 

La felicidad como camino

felicidad“La mayoría de las personas anhelamos la felicidad, pero solemos olvidar que la felicidad no es un lugar a donde llegar sino más bien un modo de recorrer el camino” (ANF)

El camino del corazón

apertura de corazón“Si aceptas tus zonas oscuras junto a tus aspectos luminosos, si eres consciente al mismo tiempo de tus virtudes y de tus limitaciones, si además desarrollas el deseo honesto de trabajar para mejorar lo que no funciona en ti, estarás sin duda transitando el camino que permite la apertura del corazón” (ANF)

Al final del camino

Al final del camino“…y al final del camino, desnudo y sin equipaje, nos quedará el recuerdo de los días que fuimos felices y la paz que hayamos sabido cultivar en nuestra mente y nuestro corazón. Procura, pues, que llegado el momento no eches de menos haber vivido otra vida distinta” (ANF)