Las enseñanzas del sentido común (III)

LA MEDICINA QUE NO SE TOMA NO PUEDE CURAR:

Cuando escucho cosas como “la teoría ya me la sé, he leído mucho, pero la práctica…”, no me queda más que apelar de nuevo a la paciencia y volver a explicar una vez más lo que tantas veces he repetido, y es que por mucho que leas libros sobre natación, no aprenderás a nadar si no te tiras al agua.

Esta obviedad, es algo que todos entienden pero que no todos lo asumen en sus acciones diarias.

Porque hay personas que hacen un seminario o un taller de autoconocimiento o de crecimiento personal y lo acaban igual que lo comenzaron, sin  ningún cambio transformador.

Son aquellos que por diversas razones, todas más o menos justificadas, no se implican demasiado en la práctica que conlleva cualquier disciplina y dejan languidecer todo aquello que en su momento aprendieron y que podría haberles servido de ayuda real, de haber seguido las instrucciones precisas.

Una cosa es oír, otra escuchar, otra comprender y otra bien distinta comprometerse en la práctica. Y para que una práctica sea completa se requiere, además de una buena motivación, un compromiso auténtico por parte del alumno.

Sabemos que para aprender y avanzar en cualquier materia no hay nada como la práctica continua, no sólo la lectura de textos o la asistencia a los cursos, cosas ambas que, siendo importantes, no son suficientes por sí mismas.

De la misma forma que, por mucho que hayas leído y memorizado el prospecto, difícilmente podrá curar un jarabe para la tos si se queda en la estantería y no se toma, igualmente, cuando aquello que debe ser entrenado y practicado no se hace, entonces no producirá ningún efecto ni ninguna transformación. Nuestro aprendizaje habrá sido de Nivel Cero, como diría Gregory Bateson, haciendo referencia a aquellos aprendizajes que en nada modificaban a quienes los recibían.

Por tanto, en la búsqueda del bienestar, no basta con ir a talleres y  a seminarios, ni con leer libros de autoayuda. Es necesario algo más. Y ese algo consiste en dejarse inundar por las enseñanzas y practicar lo que se ha aprendido, ya que sólo eso, a modo de una buena medicina, producirá su efecto.

Así que, igual que “la medicina que no se toma no puede curarnos”, la práctica que no se realiza no puede cambiarnos.

Importancia del optimismo

Investigadores de la Universidad de Harvard, después de revisar más de 200 estudios al respecto, han concluido que las emociones positivas ayudan a las personas a estar protegidas frente a las enfermedades cardiovasculares.

Factores como el optimismo, estar satisfechos con su vida  y el sentirse felices, ayudan a proteger al corazón de ciertos padecimientos, independientemente de otros factores como la edad, el peso o el nivel socioeconómico. El estudio demuestra que las personas optimistas y con emociones positivas poseen un 50%  menos de probabilidades  de padecer un problema cardiocirculatorio que las que carecen de este rasgo.

Si hacemos caso a estos datos, además de las campañas sanitarias acerca de las dietas sanas, el tabaco, la prevención de factores de riesgo cardiovascular como el colesterol o el tabaco, debiera hacerse un mayor énfasis en aspectos mentales y emocionales en vista a la prevención del riesgo cardiovascular, promoviendo y desarrollando programas y estrategias que enseñen a las personas a gestionar mejor sus emociones y a desarrollar hábitos mentales y emocionales saludables que incrementen el bienestar, la autosatisfacción y la autoestima.

Beneficios de la respiración consciente

Beneficios de la respiración consciente

Saber respirar de forma adecuada significa hacerlo de tal manera que el cuerpo, la mente y el espíritu se beneficien de dicha función. El entrenamiento a través de la práctica de la Respiración Consciente nos ayuda a alcanzar esta finalidad.

Habitualmente, dicha práctica ha estado promocionada por las diferentes tradiciones meditativas que han tenido a la respiración como una herramienta fundamental para conseguir una salud física  y ciertos estados de consciencia mucho más elevados y armónicos.

En estos últimos años, diferentes investigaciones  se han enfocado en abordar esta realidad en busca de los fundamentos científicos que la sustenta. Me gustaría comentar alguna de ellas. Sigue leyendo

Las enseñanzas del sentido común-II

Tal como había quedado en otro artículo anterior, poco a poco iré comentando algunas de las «Enseñanzas del sentido común». La verdad es que son cosas evidentes, no hay grandes descubrimientos, pero a pesar de ello, podría sorprendernos más de la cuenta comprobar lo poco que se siguen.

NO ESPERES RECOGER LO FRUTOS QUE NO HAS SEMBRADO

Cada día nos sorprendemos ante noticias o experiencias de personas que se apropian de algo en lo que no tienen mérito alguno. En el mundo exterior sucede que muchos recogen lo que no siembran. Se benefician del esfuerzo de otros e incluso, en muchas ocasiones, se adjudican el trabajo que otras personas han realizado presentándolo como suyo. Seguro que algunos lectores han vivido alguna situación semejante.

 Pero en el Mundo Interior nunca sucede eso, porque jamás cosecharás lo que no hayas sembrado. En este sentido las leyes que rigen la vida del Mundo Interior son de una justicia exquisita.

Sabemos que lo que no se planta no florece, por tanto, si quieres recoger paz, armonía y felicidad, de alguna manera habrás de sembrarlas en tu vida. Las semillas que siembres y cuides son las que brotarán. Aquello que no siembres o que descuides se perderá.

Es posible conectar y aprender de personas que te ayuden a sembrar las semillas del bienestar, porque, afortunadamente tenemos la suerte de encontrar expertos “plantadores de semillas” que nos proporcionan sus enseñanzas y su sabiduría. Cuando esto sucede, recae en cada uno de nosotros la responsabilidad de recogerlas, cuidarlas y mimarlas al máximo, como si de un tesoro se tratase, para que, llegado su tiempo, puedan florecer como se merecen.

Recuerda que las semillas del bienestar son de las posesiones más apreciadas que recibirás en tu vida, pero nadie podrá realizar por ti el trabajo que tú mismo debes llevar a cabo.

Consejos para entrenar la respiración

Dentro de las técnicas que utiliza la Medicina Naturista, la armonización mental ocupa un lugar destacado, ya que concebimos la salud no como la normalidad de una serie de parámetros bioquímicos sino como la armonía vital de la persona en todas sus dimensiones.  Y una de las herramientas más potentes de la que disponemos para armonizar la mente es el entrenamiento de la respiración consciente.

En Sofrodynamia®, las prácticas respiratorias ocupan un lugar destacado, dedicando un tiempo suficiente para su correcto aprendizaje.

A continuación expondré de forma resumida algunos de los consejos más sencillos para realizar una buena práctica respiratoria.

Así, cada vez que vayamos a realizar una práctica respiratoria, conviene tener en cuenta los siguientes consejos:

 1.- Comenzar con varias respiraciones más profundas de lo habitual. Hacemos 3-4 respiraciones algo más profundas y volvemos a nuestro ritmo habitual.

 2.- Durante todo el ejercicio es preciso instalarse en una postura adecuada.

 3.- Procuramos realizar los ejercicios con un patrón muscular de distensión.

 4.- Salvo que se indique lo contrario comenzamos habitualmente con salida del aire (espiración) en cada ejercicio. Dejamos salir antes de entrar.

 5.- En general, salvo que se indique específicamente otra cosa, inspiramos por la nariz y espiramos por la nariz.

 6.- Colocamos la punta de la lengua en el nacimiento de los dientes en el paladar superior.

 7.-. La respiración debe profunda (sin llegar a ser máxima) pero ser silenciosa.

 8.- Respiramos en los tres planos del espacio y no solamente moviendo el abdomen hacia delante y hacia detrás.

 9.- Utilización  correcta del “diafragma perineal”.

 10.- Ser capaz de dirigir la respiración a los diferentes lugares y centros.

 Respiramos de forma tan suave que no apagaríamos la llama de una vela que estuviese delante de nuestra cara, y tan profundo como para notar el aire en todo el cuerpo

¿Es posible mejorar?

¡A mi edad es muy difícil cambiar!, afirman muchas personas categóricamente.

Normalmente no son conscientes de ello, pero esta es una de las expresiones más dañinas que uno pudieran realizar sobre sí mismo.

A lo largo de mi vida he tratado de rebatirla, unas veces con más fortuna y otras con menos. Y lo he hecho con argumentos basados en la experiencia, no con teorías más o menos vistosas o llamativas, y, sobre todo, mediante el ejemplo práctico de quienes lo han conseguido.

Los seres humanos deseamos ser felices y, al mismo tiempo, tratamos de evitar el sufrimiento. Sin embargo, la afirmación anterior, esa de “yo no puedo cambiar”, plantea una especie de condena a un destino inexorable del que nos encontraríamos prisioneros. Es un pensamiento que nos limita y nos impide cualquier posibilidad para establecer cambios potenciadores.

Frente a este pensamiento inmovilista y limitante de “yo no puedo cambiar”, me parece útil plantear la siguiente cuestión ¿es posible mejorar mi vida?, sabiendo que para mejorar no es necesario estar mal. Este es un detalle que considero especialmente importante.

Mucha gente intenta el cambio cuando ya no pueden soportar más sufrimiento. Y eso está bien, es mejor que no intentarlo, pero me pregunto, ¿es necesario sufrir mucho para desear cambiar algo?

Por tanto, has de tener claro que, te encuentres como te encuentres en estos momentos, es posible mejorar.

Este es un mensaje de esperanza al que no debemos renunciar y debiera ser, también, un axioma manifiesto y constante en nuestras vidas.

Es posible que haya muchas cosas que ya estemos haciendo bien y muchos aspectos en nuestra vida en los que funcionamos apropiadamente, pero también es cierto que podríamos pasar de hacer algo bien a hacerlo de forma excelente, o quizás podríamos mejorar en aquello otro en lo que todavía no somos suficientemente hábiles.

Pero ojo, hay que tener en cuenta que también es posible empeorar, y este temor a que los cambios emprendidos puedan traer algún displacer es lo que hace que muchas personas se aferren al desgraciado refrán de”más vale lo malo conocido…”.

Así que, tanto si te encuentras en un momento duro y difícil como si es dulce y agradable, tienes en ahora la oportunidad de plantearte cómo desarrollar tus capacidades para mejorar tu existencia un poco más.

Para muchas personas el paso más difícil de todo el viaje es el primero. Una vez vencen la inercia de comenzar, el resto les parece menos laborioso de lo que en principio habían imaginado.

Aprender a mejorar está relacionado con aprender a sanar nuestra vida, es decir, con curar las viejas heridas del pasado y los miedos hacia el futuro, haciendo que emerja en cada uno de nosotros todo el potencial que estamos llamados a desarrollar.

Si nos proponemos mejorar cada día, aunque sea sólo un poco, podremos llegar a alcanzar aquellas metas que en estos momentos nos parecen lejanas. Este proceso de mejora continua podría decirse que es una sencilla descripción de algo tan importante como la autorrealización, la cual, en esencia, es algo tan obvio como llegar a manifestar quienes verdaderamente somos.

De manera esquemática podemos afirmar que:

  • Es posible mejorar
  • Ello se realiza por medio de un proceso de aprendizaje
  • Dicho aprendizaje se ha de realizar en clave de desarrollo humano
  • Cuando todo ello ocurre, decimos que se ha producido un cambio potenciador

Prácticamente la mayoría de las transformaciones vitales de cierta importancia pueden ser descritos en términos de aprendizaje y cambio, como por ejemplo el proceso de curación, el cual es posible entenderlo en términos de cambio, aprendizaje y desarrollo humano.

Decimos que se ha producido un cambio cuando añadimos, modificamos o hacemos funcionar de forma diferente algún elemento de nuestro modelo del mundo.

Lo queramos o no, lo sepamos o no, siempre estamos en continuo cambio, pero quienes están interesados en el crecimiento y desarrollo humano, los cambios que les interesan están ligados a un proceso de aprendizaje y en una dirección de mejora vital.

Entonces, para mejorar nuestra vida ¿qué hemos de aprender y qué hemos de cambiar?

He aquí la verdadera cuestión que necesitamos resolver para realizar los cambios de manera apropiada.

Si nos referimos al desarrollo humano, hay varios aspectos que no podemos obviar ni pasar por alto. Todos ellos están relacionados con el autoconocimiento, pero abordarán diferentes aspectos a los que hemos de prestar atención.

En diversas ocasiones he comentado la importancia de comenzar nuestro trabajo de mejoramiento personal por lo que denominamos “Armonización”.

El proceso de armonización requiere primeramente prestar atención a nuestra respiración y a nuestro esquema corporal. Mediante un entrenamiento apropiado es posible hacerlo sin excesiva dificultad, pero debe ser realizado con constancia y disciplina. A partir de ahí, accedemos a nuestro espacio interior y la posibilidad de armonizar, también, nuestra energía.

En Sofrodynamia® entendemos que la armonía, y al hablar de armonía debiéramos considerarla como sinónimo de salud, puede ser encontrada dentro de cada uno de nosotros. Todas las personas poseen, lo sepan o no, aquellos elementos necesarios para armonizar un poco más su vida, el asunto estriba en aprender a usarlos de manera apropiada.

Además de esto, que por sí solo ya genera importantes beneficios para el sujeto que aprende Sofrodynamia®, necesitamos también trabajar con nuestra mente, flexibilizando nuestro modelo del mundo y experimentando la profundidad de nuestro Espacio Interior.

Sabemos que la mayoría de las personas no utilizamos en la vida diaria más que un pequeño porcentaje de todos los recursos de los que disponemos, eso quiere decir que tendremos que aprender a desarrollar nuestras verdaderas capacidades haciendo que lo meramente potencial pase a ser algo útil y real.

El entrenamiento en Sofrodynamia® propone tomar consciencia de nuestro potencial como seres humanos, actualizarlo y desarrollar estrategias para desarrollarlo hasta poder expresar en el mundo todo lo que  realmente somos.

Y en la medida que vamos avanzando en este camino de desarrollo humano, nos damos cuenta de que algunos interrogantes acerca de nuestra propia existencia se van desvelando poco a poco. Muchas limitaciones que considerábamos conflictos o problemas se diluyen, y cuando algunos asuntos que llamamos problemas o traumas siguen estando presentes, dispondremos entonces, si es que hemos entrenado suficiente, de las herramientas y conocimientos necesarios como para hacerles frente de forma apropiada.

Por todo ello, se puede decir que el entrenamiento sofrodynámico trata de ayudar a cada ser humano a replantearse y clarificar el enigma de su propia existencia, y en la medida en la que realizamos gradualmente el proceso de ampliación de conciencia, de desarrollo humano o de despertar, según como quiera denominársele, comenzamos a conocernos, respetarnos y aceptarnos tal como somos, y eso hace que nuestra vida sea más armónica y feliz.

Aceptarse no supone, ni mucho menos, un conformismo ni una autocomplacencia, sino que más bien constituye el primer paso para abrirnos a la posibilidad de efectuar un cambio consciente en nuestra vida.

El descubrimiento, experiencia e integración de la conciencia individual será el requisito necesario para, posteriormente en niveles más avanzados, trascender la propia individualidad para acceder a estados que nos conectan con la dimensión colectiva, con el aspecto arquetípico y finalmente nos abre a la experiencia transpersonal.

Así que, tengas la edad que tengas, es posible aprender, es posible cambiar y, por lo tanto, es posible mejorar nuestra vida un poco más.

Estar en tu Centro

“No se trata de hacer por hacer, sino que aquello que lleves a cabo se encuentre conectado con tu Centro Vital. Si lo pierdes, todo lo que hagas no será más que mero activismo, pero si te mantienes en él, hasta la no acción se convertirá en algo realmente transformador” (ANF)

Los beneficios de la Sofrodynamia®

Posiblemente sea la salud sea uno de los aspectos que más interés y atención susciten por parte de la mayoría de las personas. Pero si entendemos ésta de una manera global e integral, nunca podrá estar separada del proceso personal de crecimiento y desarrollo humano, ya que de ello depende la posibilidad de ser exitosos en la vida, no me refiero en el ámbito del tener sino en el del ser.

Hay quienes no se plantean estos asuntos, están en su derecho. Otros, sin embargo, deciden tomar las riendas de su vida y luchar activamente por conseguir esas metas a las que aspiran. Son aquellos que quieren ser los protagonistas de su propia historia.

La Sofrodynamia® es una herramienta que se ofrece a estos últimos, a los buscadores, a quienes toman consciencia de lo valioso de su existencia y se comprometen para desarrollar el máximo de su potencial como seres humanos.  

La experiencia durante años con los grupos de Entrenamiento en Sofrodynamia®  demuestra la importancia de dicho entrenamiento para conseguir los resultados que he mencionado, es decir, para la mejora de la salud física y mental y  también para encontrar las claves de nuestro propio desarrollo.

Pero no es necesario estar enfermos para desear estar sanos, ni tampoco tener un gran problema para querer ser feliz. Simplemente habrás de tener claro que te encuentres como te encuentres es posible mejorar. Si te encuentras mal querrás mejorar para tratar de sentirte bien, pero si ya te encuentras bien, también puedes desear estar mejor, es decir, pasar de lo bueno a lo excelente.

El Entrenamiento en Sofrodynamia® da respuesta a todas estas cuestiones, debido a que es una herramienta de gran valor preventivo y curativo, ya que la  Sofrodynamia®  es útil en el ámbito de la medicina, de la psicología y del desarrollo humano.

Si quisiéramos concretar más, se podría decir que sirve para:

  • Complementar el tratamiento de todos los procesos psicosomáticos
  • La prevención y tratamiento del estrés y sus secuelas
  • Los trastornos de ansiedad y cuadros depresivos, aliviando las angustias tensiones, miedos, etc.
  • Mejorar la capacidad de hacer frente a las adversidades (Resiliencia)
  • Los que se encuentran en momentos críticos de su vida, confusos y perdidos, ayudándoles a tomar consciencia de sus capacidades y aclarando sus metas y propósitos
  • Todos aquellos que ya se encuentran involucrados en un proceso de crecimiento interior y desarrollo humano
  • Quienes quieren conocerse mejor
  • Los que desean mejorar el autocontrol y la capacidad de hacer frente a las situaciones vitales complejas
  • Quienes quieren aprender a gestionar su mundo emocional
  • Los cambios vitales en general (profesionales, personales, familiares, etc.)
  • Los cambios vitales en la mujer (embarazo, menopausia, Síndrome del Nido vacío, etc.)
  • Quienes padecen enfermedades crónicas
  • Personas de la tercera edad

La Sofrodynamia® puede ser aprendida y practicada por cualquier persona que lo desee exceptuando niños pequeños, trastornos psicóticos y sujetos con alteraciones importantes de su estado o nivel de consciencia.

Las enseñanzas del sentido común (I)

Si habitualmente aplicásemos un poquito más de sentido común a nuestras vidas, posiblemente viviríamos mejor y disfrutaríamos más de todas las cosas. No sin cierta razón se dice frecuentemente que “el sentido común es el menos común de los sentidos”, aludiendo a lo difícil que es encontrar personas que lo usen apropiadamente de manera habitual.

Para muchos, el sentido común tiene que ver con la lógica. Para otros, con todo aquello que resulta obvio y evidente. También se le relaciona con una cierta capacidad para tomar el pulso a las situaciones o predecir algunos desenlaces que pudieran suceder. Todos estos puntos de vista tienen parte de razón, pero si queremos incluirlos todos bajo un mismo concepto, se podría decir que, el sentido común, se relaciona sobre todo con la inteligencia de tipo práctico.

En general, el término inteligencia es difícil de precisar y definir. Dicha dificultad se solventa en parte cuando etiquetamos la inteligencia con un apellido determinado y hablamos entonces de inteligencia mecánica, o inteligencia matemática, inteligencia abstracta, etc. Definimos cada una de estas inteligencias como la capacidad que tiene el sujeto para hacer frente a las situaciones o retos que se le plantean en uno u otro tipo de cuestiones.

Sabemos, también, que tener una elevada inteligencia de determinado tipo no significa, en absoluto, que se posea de otro. Incluso son frecuentes los casos en los que se demuestra lo contrario, como por ejemplo el hecho de que personas con una gran inteligencia matemática carezcan al mismo tiempo de inteligencia práctica o viceversa.

Es evidente que el sentido común no depende tanto del nivel académico sino más bien de una cierta habilidad para vivir la vida y sacar el mejor provecho de cada situación, incluso cuando las circunstancias parecen complicadas.

Podemos, pues, intentar desarrollar nuestro propio sentido común, al mismo tiempo que también es posible aprender bastante mediante la observación atenta de aquellas personas que lo poseen. Es un aprendizaje que no se acaba nunca, y de él he podido extraer gran cantidad de aplicaciones prácticas.

A lo largo de los años de trabajo he comprobado cómo las dificultades de algunas personas se debían no a un proceso patológico determinado, ni a un trauma de la infancia, ni tampoco a un trastorno bioquímico. Simplemente eran deficitarios en sentido común.

Toda esa experiencia me ha servido para ayudar a otros a beneficiarse de estas habilidades y ayudarles a evitar ciertas dificultades o errores. En apartados sucesivos comentaré algunos ejemplos de lo que podríamos llamar “la sabiduría del sentido común”, eso que el sentido común aporta y que estimo podría ser de utilidad a quienes deseen ponerlo en práctica.

Espero que si lo leen, no les extrañe que se describan algunas obviedades, pero les aseguro que si las relato en este apartado es porque, a pesar de lo obvio que pudiera parecer, necesitan ser leídas y asimiladas.

Los cinco pilares en Sofrodynamia®

Podría decirse que la Sofrodynamia®  es como una especie de puente que nos lleva desde la orilla de la limitación a la senda del desarrollo humano. Esto se consigue mediante un aprendizaje adecuado.

La Sofrodynamia® se basa en un sistema de entrenamiento basado en cinco pilares que desarrollamos durante todo nuestro aprendizaje.

A continuación detallo dichos pilares:

1.- CUESTIONAR NUESTRO MODELO DEL MUNDO. Nos encontramos limitados por las creencias que defendemos dentro de nuestro propio modelo. Muchas de ellas son limitantes y nos hacen sufrir. Cuestionar aquello que sustenta dichas creencias limitantes, para cambiarlas por otras más operativas, permite liberarnos de muchas visiones erróneas que hemos mantenido a lo largo de los años.

2.- ARMONIZACIÓN GENERAL. Equilibrar el exceso de tensiones corporales, armonizar la respiración y aquietar la mente, son tareas a las que debemos dedicar el tiempo necesario, ya que de ello surge un estado de mayor armonía y paz  que sienta las bases para el crecimiento y desarrollo humano.

3.- CONSCIENCIA DISCRIMINATIVA. Para progresar en el trabajo interior necesitamos desarrollar las capacidades de aprender a reconocer y ser capaces de discriminar entre diferentes estímulos e informaciones. Capacidades como la atención y la concentración van a estar especialmente implicados en dichos p rocesos. Todo ello constituye un sólido fundamente sobre el que se asienta la posibilidad de resolver numerosos conflictos.

4.- SISTEMA E.C.A (ENRAIZAMIENTO, CENTRAMIENTO, ALINEAMIENTO). La capacidad de realizar un Triple Enraizamiento (enraizarse en nuestras aspiraciones superiores, en aquello otro que mantiene nuestra vida física y en las relaciones con los demás), junto con la investigación mediante el centramiento de aquello que es nuclear para nuestra vida, y la correcta formulación de las metas, desarrollando, además, la congruencia entre los recursos y los objetivos, constituyen un práctico sistema que es aplicable a distintos aspectos de nuestro desarrollo.

5.- APERTURA DEL ESPACIO INTERIOR. En cada ser humano existe un espacio de consciencia ilimitado, puro, limpio y transparente en el que surgen los distintos fenómenos de la consciencia. Para vivir con plenitud necesitamos abrir dicho espacio para experimentar en él la paz y la felicidad que todos anhelamos.

El que estén puestos en este orden no significa que hayamos de seguir dicha secuencia. Durante el entrenamiento sofrodynámico se suele trabajar de forma integral e integrada, ciclando sobre los diferentes aspectos y procurando que todos los puntos se vayan trabajando armónicamente. Todo ello requiere un método de trabajo y una implicación por parte del alumno que, en ningún caso, ha de ser un mero espectador pasivo de una charla o un taller sino una “consciencia participante” dispuestas a aprender cómo convertirse en líder de su propio proceso de desarrollo.