“El recuerdo de nuestros seres queridos ausentes nunca debiera empañar ni enrarecer la relación con los que aun están con nosotros, por eso, la mejor manera de honrar a los que se fueron es amar con todas nuestras fuerzas a los que todavía quedan a nuestro lado” (ANF)
Palabra y salud
Algunos pacientes me han contado alguna anécdota en la que han sentido una profunda decepción tras haber recibido cierto tipo de noticias respecto a su salud, o también tras determinados comentarios desafortunados por parte de algunos profesionales sanitarios, dichos estos sin ninguna mala intención, pero con un profundo desconocimiento de la comunicación humana.
Y es que la palabra, aunque no lo creamos, tiene la capacidad de que puede enfermar o que puede sanar, según como se use. Por tanto, cada vez que dos personas establecen un vínculo de relación de ayuda, disponen de una herramienta curativa de especial potencia que es la palabra. Sigue leyendo
Diabetes y Ácido alfa-lipoico
El Ácido alfa-lipoico es una substancia con un alto poder antioxidante que podemos encontrar en alimentos como el brócoli y las carnes. Al ser soluble en agua y en grasas se absorbe fácilmente y atraviesa las membranas de las células, lo cual le permite actuar como antioxidante a nivel intracelular, protegiendo de los radicales libres incluso al ADN. Esto le confiere una capacidad protectora frente a las enfermedades degenerativas crónicas y severas, incluso ante procesos oncológicos.
También protege a otros antioxidantes, como es el caso del glutatión.
Se ha utilizado con éxito para prevenir la neuropatía y nefropatía diabética. Además ayuda a transformar la glucosa e incrementa la efectividad de la insulina, por lo que ayuda a combatir la resistencia a la insulina.
Estudios realizados en Tubingen, Alemania, demostraron una estabilización de la glucosa en los pacientes diabéticos que consumían Ácido alfa-lipoico.
Otros estudios demostraron una capacidad de protección frente a problemas neurológicos previniendo la pérdida auditiva y el daño encefálico tras un accidente vascular cerebral.
También parece que pudiera mejorar la cognición la memoria y la fuerza muscular, por lo que su uso puede ser bastante recomendable para muchas personas.
Llegar y partir
Hipérico y depresión
Desde que en 1996 el British Medical Journal publicó una reseña sobre 23 pruebas realizadas acerca del tratamiento de la depresión a base de Hipérico (Hypericum perforatum o Hierba de San Juan), nuevas cosas se han venido sabiendo al respecto.
En dicha publicación se reseñaba que según los estudios realizados, en casos de depresiones leves y moderadas, el efecto del tratamiento con Hipérico superaba al de los antidepresivos convencionales, además de tener una menor tasa de efectos secundarios.
Se pensaba entonces que la molécula responsable de la acción antidepresiva del Hipérico era la hipericina. Estudios actuales demuestran que existe otra molécula, la hiperforina, en la que parece residir dicha acción.
Hay que hacer notar, pues, que como el Hipérico puede interaccionar con diferentes medicamentos convencionales no es aconsejable la automedicación, sino que éste sea prescrito por un médico que tenga en cuenta los tratamientos previos del paciente y sus posibles interacciones así como la concentración estandarizada del principio activo adecuado.
Valor
Una mente estable
El anhelo de aprender
Mariscada en Navidad. ¿Precaución?
Por Dª Gracia María Casado, Nutricionista colaboradora del C.M.I. Dr. Nougués
Por marisco según la definición de la Real Academia Española (RAE), se entiende cualquier animal marino invertebrado y, especialmente, el molusco o crustáceo comestible.
Dentro de cada uno de estos dos grandes grupos (crustáceos y mariscos), aunque habitualmente no hacemos distinción entre ellos, sino que los consideramos todos bajo el término marisco, a su vez se diferencian varios tipos (almejas, mejillones, calamar…/langosta, percebes…, respectivamente). Y sean unos u otros, nuestra mesa rebosa con ellos en las comidas navideñas, aportándoles un toque de glamour y diferencia respecto al resto del año. ¿Pero cómo saber si se trata de un tipo u otro? De forma fácil recordad que los moluscos son todos aquellos que presentan concha y los crustáceos todos los similares a la gamba, langostino, percebe…, es decir todos los que presentan “antenitas”.
Como cualquier otro producto de pesca, son una excelente fuente de nutrientes, si bien dependiendo del tipo de que se trate, teniendo en cuenta la amplia variedad con la que nos encontramos, es importante no olvidar ciertos detalles más aún, cuando padecemos determinadas enfermedades, que en estos días pueden verse repercutidas negativamente por los excesos cometidos, ya que la frase típica es: “por una vez…”; el problema está en la cantidad pues no es tomarlos, sino que no nos conformamos con la cantidad pequeña, prevaleciendo una vez más el deseo sobre la sensatez y la moderación.
De forma general al hablar de la composición nutricional de los mariscos destaca su bajo aporte calórico (posible alternativa para regímenes hipocalóricos); el alto contenido proteico (de alta calidad como las de la carne y huevo), de minerales (destacando el calcio, magnesio y fósforo), de oligoelementos y vitaminas y el bajo aporte graso, siendo éstas de tipo poliinsaturadas (especialmente omega 3 y 6). En cuanto al colesterol, si bien en términos generales y sobre todo, en el caso de los bivalvos (es decirlos de dos conchas como las almejas, etc), no es excesivamente alto, precaución con los crustáceos, sobre todo en casos concretos como los langostinos y familiares (calamar). También debe destacarse que la capacidad de los pescados y los mariscos de aumentar el nivel del colesterol sanguíneo, es muy inferior a la de otros alimentos por su mayor concentración de ácidos grasos insaturados (que ejercen un efecto reductor del colesterol), y su escaso contenido en ácidos grasos saturados (cuyo exceso está relacionado directamente con el aumento del colesterol plasmático).
Esta composición es la que lleva a ser precavidos en su consumo, debiendo primar una vez más la MODERACIÓN, más aún ante patologías como el ácido úrico (por el alto contenido en proteínas que al ser degradadas dan lugar a purinas y éstas al metabolizarse, ácido úrico), dislipemias (colesterolemia), enfermedades hepáticas, alteraciones inmunológicas o problemas gastrointestinales; en estos tres últimos casos sobre todo si van a ser consumidos práctica o totalmente crudos, ya que si el medio en el que viven (el agua) está contaminada pueden albergar en su interior sustancias que al comerlos pasan a nuestro organismo, causando intoxicaciones y cuadros gastrointestinales.
Sindrome de Fatiga Crónica y L-carnitina
El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es una enfermedad que se caracteriza sobre todo por el cansancio que sufren las personas que lo padecen. También puede ir acompañada de sueño poco reparador, febrícula, dolor muscular o articular e intolerancia a numerosas substancias químicas. Se considera como una enfermedad de diagnóstico reciente y que suele ser resistente a numerosos tratamientos.
La L-carnitina es un nutriente que se encuentra en diversos alimentos que tiene la propiedad de transportar la grasas hasta dentro de la mitocondría.
En un estudio realizado por el Chronic Fatigue Syndrome Center y el Departamento de investigación del Mercy Hospital y el Médical Center de Chicago, constataron que los pacientes afectos de SFC tratados con L-carnitina mejoraban al disminuir la fatiga física y mental, así como el estrado de ánimo.
En otro estudio realizado se constató que tras 28 semanas de tratamiento, los enfermos tratados con L-carnitina evidenciaban una mejoría no constatada en otro grupo de pacientes que fueron tratados con antivirales.




