Sofrodynamia® : El Nivel Inicial

Sofrodynamia® : El Nivel Inicial

GRUPO INICIAL DE SOFRODYAMIALa Sofrodynamia® es un entrenamiento integral del ser humano cuyo objetivo consiste en ayudar a las personas a mejorar su vida a través del autoconocimiento y del aprendizaje de las herramientas y estrategias apropiadas para lograrlo.

Sea cual sea tu situación, siempre que lo desees, es posible mejorar si aplicas el esfuerzo  necesario y utilizas el remedio justo. La Sofrodynamia® puede ayudarte a ello. Desde hace muchos años  numerosos alumnos se han beneficiado de las herramientas sofrodynámicas y han constatado una mejoría en su vida personal e incluso en sus ambientes familiares y laborales.

Esta disciplina puede aprenderse, y para ello se realizan los grupos de entrenamiento en Sofrodynamia® que se encuentran escalonados en distintos niveles.

Comenzamos el aprendizaje mediante en Grupo de Nivel Inicial (GNI). Para ello realizamos una serie de sesiones grupales estructuradas en un formato de mayor o menor duración, con una enseñanza teórico-práctica programada.

El aprendizaje de la Sofrodynamia® es personal e intransferible. Nadie podrá entrenar por ti, del mismo modo que tampoco nadie puede comer por ti, pero sí es posible que otra persona te muestre cómo hacerlo.

Pero aunque, como he dicho antes, el trabajo es individual, el aprendizaje sofrodynámico habitualmente se plantea de forma grupal. El trabajo grupal representa un elemento importante y enriquecedor en nuestro modelo de entrenamiento.

Los grupos se plantean como “Grupos de Entrenamiento”,  nunca como grupos de terapia. Esto quiere decir que hemos de participar en ellos de la misma forma que lo haríamos si quisiéramos aprender alguna nueva disciplina o destreza, por eso, el grupo, en  ningún caso es un espacio para contar traumas o conflictos, eso se reserva al ámbito terapéutico de la consulta individual. Lo anterior no quiere decir que no sea importante hablar de los problemas, sólo quiere indicar que el Grupo de Entrenamiento no es el lugar en el que hacerlo.

Al ser un grupo de entrenamiento, los resultados que obtengamos siempre estarán en relación con el nivel de trabajo y entrega que cada alumno tenga. Normalmente niveles más comprometidos de práctica tienen como consecuencia mejores resultados para el alumno.

Aunque todo el papel escrito no pueda sustituir a un minuto de experiencia directa, a modo de aclaración expondré el esquema que se suele seguir en una sesión estándar del GNI:

1)                      Exposiciones Teóricas: Durante las cuales se detallan las bases del modelo de trabajo y se explican las prácticas apropiadas.

2)                      Intercambio Grupal: Mediante el cual se clarifican las dudas, se reflexiona sobre las dificultades más frecuentes o se corrigen posibles errores y se intercambian experiencias respecto al entrenamiento.

3)                      Ejercicios prácticos: Pueden ser de diverso tipo. Durante este nivel se insistirá en la respiración y en las técnicas de inducción, atención concentración y en la Técnicas Básicas Sofrodynámicas.

4)                      Atención a la Actitud: La actitud con la que se realiza el trabajo es tan importante como el trabajo en sí. Atender en todo momento al modo en el que realizamos nuestro proceso de aprendizaje será una importante herramienta.

5)                      Entrenamiento en casa:

a)      Lectura y estudio de las sesiones

b)      Realización de ejercicios prácticos (protocolos)

c)      Cuestionarios de las sesiones

d)     Libreta de registro sofrodynámico

Con la intención de que todas aquellas personas interesadas en estas propuestas puedan obtener una información más detallada, normalmente antes del comienzo de cada grupo se lleva a cabo una reunión informativa en la que se explican objetivos, contenidos, metodología, etc. y se responden a las dudas que los posibles alumnos deseen formular.

Siempre he mantenido que aunque la Sofrodynamia® puede beneficiar a cualquiera que la aprenda  que y resulte adecuada para la mayoría de las personas, es el propio alumno quien ha de tomar la decisión final de comenzar su aprendizaje o no. En definitiva, desde esta decisión, uno asume el reto de involucrarse en su propio proceso de crecimiento y desarrollo humano o no hacerlo, y esto ha de ser una decisión personal e intransferible.

En cualquier caso, la práctica y la experiencia siempre suele ser más valiosa que las palabras, así que, si piensas que mejorar tu vida, incrementar tu autoconocimiento y aprender herramientas para vivir mejor están entre tus intereses y prioridades, tal vez haya llegado el momento de comenzar a transitar tu camino sofrodynámico.

Influenciar, sí, pero en positivo

Influenciar, sí, pero en positivo

influenciar“No podemos dejar de influenciarnos unos a otros, pero existen muchas formas de hacerlo. Ser conscientes de esto ha de alentarnos a elegir  un modo de vida tal que no sólo incremente nuestro propio bienestar sino que, además, afecte positivamente a los que nos rodean. Esta es una manera eficaz de mejorar el mundo a nuestro alrededor” (ANF)

Salir de la pereza

Salir de la pereza

salir de la pereza“Demorar para otro momento lo que se ha de hacer ahora es el mejor modo de cultivar la pereza de la que surge la inercia y la inmovilidad. Esa actitud, sin que te des cuenta, se extiende, se generaliza y te impide realizar cualquier otra acción por muy pequeña que ésta sea. Pronto sentirás que decae tu autoestima y te reprocharás tu inacción. Este es un buen método para fomentar la frustración y la desesperanza. Así que, sea lo que sea lo que has de hacer, recuerda que ahora es el mejor momento para iniciarlo. ¡Levanta!, ¡espabila! y ve a por ello.” (ANF)

Somos luz

Somos luz

somos luz“En un  mundo lleno de oscuridades hay quienes persiguen una luz que ilumine su camino, que dé sentido a su vida y permita trascender el dolor inherente a toda existencia humana. Quienes la encuentran en su interior, descubren que sólo somos el pálido reflejo de un luminoso fulgor que nos trasciende.” (ANF)

Aprender a despedirse

Aprender a despedirse

160_F_32329867_6EFTPsyHW1p1tt879f9daRSlZ62PkhMg“Llegado el momento habremos de decir adiós a todas nuestras posesiones, proyectos, amigos, seres queridos e incluso nuestro propio cuerpo. Muchas personas evitan hablar de ello, tal vez  porque crean que así evitarán que eso suceda, sin embargo, tenerlo presente cada día puede llegar a ser un método muy eficaz para revalorizar lo que tenemos en el presente y para evitar un sufrimiento cierto en el futuro” (ANF)

Escuchar al cuerpo

Escuchar al cuerpo

escuchar el cuerpo“Escucho la melodía de mi cuerpo. Unas veces afina y otras, en cambio, no. Actúa entonces el director, la consciencia, que con premura me orienta sobre qué he de cambiar. Unas veces lo escucho, otras, en cambio, no. De la primera actitud surge la salud, de la segunda, un sufrimiento innecesario” (ANF)

 

Editorial de febrero de 2013

Editorial de febrero de 2013

almendro en florComenzamos el segundo mes del año, un mes en el que destacan dos célebres festividades, San Valentín y El carnaval. La una ensalza el amor, la otra el aspecto más lúdico de la vida, así como el desenfado trasgresor en estas fechas permitido.

No sé muy bien cuál es la razón, pero los datos a nivel mundial nos dicen que febrero aporta la mayor tasa de natalidad del año. Tal vez por eso, en algunos lugares se le conoce además de como “mes del amor”, como “mes de los cumpleaños”· No estoy seguro de que este dato sea válido para España.

En estas fechas, también, nuestros campos mediterráneos se engalanan con un sutil toque de especial belleza cuando contemplamos la inmaculada blancura de los almendros en flor, árbol éste relacionado con San Valentín. Y comienzan a brotar por doquier las primeras florecillas, preludio de la muy próxima primavera.

Cuenta la leyenda, que Valentín, sacerdote romano del siglo III de nuestra era, celebraba en secreto las bodas de losSAN VALENTIN
jóvenes enamorados que querían casarse, desafiando con ello al Emperador Claudio II, ya que éste las había prohibido. No le importó al valiente sacerdote cristiano sufrir cárcel y posterior martirio y muerte, antes que renunciar a consagrar el amor de los jóvenes que se lo pedían. Cuenta también la leyenda, que una ciega a quien milagrosamente devolvió la vista, plantó en su tumba un almendro que instantáneamente floreció. Es por eso que se considera al almendro como el árbol que simboliza el amor duradero.

Y es curioso, pensaba yo, que cuando investigamos en nuestras costumbres y tradiciones siempre encontramos en sus orígenes historias de héroes virtuosos, personas abnegadas, ejemplos inspiradores a seguir. Incluso admitiendo lo novelado de algunas de las versiones, es bastante plausible que un cierto fondo heroico de verosimilitud y virtud existiera en cada una de ellas.

Me pregunto qué sucederá dentro de unos siglos, cuando trovadores del futuro traten de narrar las leyendas de nuestros destacados líderes actuales.  Posiblemente los venideros rapsodas, que supongo que más que cantar colgarán en el ciberespacio las grandes y numerosas sagas actuales, habrán de glosar las historias de los “Trinconeti” de turno, quienes TRINCONETIcon sólo dos manos hacían desaparecer el dinero ajeno con gran arte de magia y hechicería, como si tuviesen tentáculos más poderosos que el pulpo del capitán Nemo; o las nuevas “Leyendas Artúricas” a propósito del reino “comisionilandia” o “el país que nunca existió”. ¿Qué glosarán las futuras generaciones a propósito de “Urdangarinia”, el país del príncipe del “talon-mano”? ¿Y qué creen que se  narrará a propósito del “Imperio de Barcinia”, con el tejedor de redes inescrutables? Todo un misterio que los futuros habitantes del planeta tendrán la dicha de conocer.

En fin, sólo por morbosa curiosidad, me gustaría pegar la orejilla para escuchar las épicas narraciones de nuestros “héroes” actuales que, salvando las distancias, en nada desmerecen en cuanto a tamaño y fantasía a las aventuras de la Ilíada o la Odisea, pero que distan mucho en cuanto a honor o espíritu de sacrificio.

Este año se ha hablado poco, al menos así lo he percibido, de la cuesta de enero. Tal vez porque se haya mencionado más de la cuesta completa, larga y dura de todo el 2012, mientras además andamos todos preocupados con las nuevas rampas que nos quedan aún por salvar, tipo “Col du Tourmalete”, para este recién iniciado 2013.

Pero en estos días, lo que realmente me está preocupando, tal vez por proximidad, es esa creciente pandilla de apandadores (=aquel que trinca algo ajeno con ánimo de apropiárselo) que pululan no sólo entre los medios políticos, a los cuales ya estamos desgraciadamente acostumbrados, sino, y esto es más decepcionante aún, incluso entre el ámbito académico y universitario.

Son esos tipos que, valiéndose de sus cargos, cogen y presentan un trabajo ajeno como suyo. Los que te piden que le pases unos folios para “compartir” lo que estás haciendo y “asesorarte” con su supuesta sapiencia, y después te enteras que lo ha mandado a una revista para publicar, por supuesto como autor principal. Son esos a los que les gusta más una foto de una inauguración que el trabajo diario que necesariamente se encuentra detrás de todo logro.

A pesar de esta sensación de sentirme como flotando en un océano pútrido lleno de voraces tiburones, soy de la opinión de que las aguas, más tarde o más temprano, vuelven a sus cauces. Y que, con el tiempo, las cosas se ponen en su sitio.

También soy de la opinión de que los farsantes son prescindibles, pero quienes trabajan no. Y además estoy convencido de que, de un modo u otro, es el trabajo, el esfuerzo y la entrega lo que a la postre dará los mejores frutos.

Tal vez, lamentablemente diría, esto último no sea suficientemente valorado por nuestra sociedad actual que parece preferir el camino rápido hacia un evanescente éxito a través de “la senda del pelotazo”, pero en lo que se refiere a la satisfacción interior y a la impagable sensación de estar en paz consigo mismo, con nuestros ideales y con nuestro modo de ver el mundo, es la actitud de entrega y compromiso la única que verdaderamente merece la pena conservar.

Por eso, en el fondo me queda la esperanza de que los bardos que habiten en el futuro no glosen a los personajes antes mencionados, sino a toda esa pléyade de pequeños o grandes héroes anónimos que diariamente hacen que las cosas funcionen. Son esos héroes ignorados quienes a través de su lucha, su compromiso, su entrega y su solidaridad, constituyen el sustento y la red que permite que los más desvalidos puedan salir adelante. Ellos sí merecen una verdadera Saga, con mayúsculas.

Con este soplo de esperanza, os animo a que conservemos intacta en nuestra mente y en nuestro corazón la blanca imagen de la flor del almendro como símbolo del amor capaz de vencer las oscuridades de nuestros días.

Feliz febrero

Romper cadenas

Romper cadenas

romper cadenas“Puedo hablar por experiencia del sabor amargo, porque lo he probado a menudo a lo largo de mi vida; y también de lo que es sentir tristeza porque por mucho tiempo la  llevé pegada a mi piel como fiel compañera; y del dolor que se siente cuando ves padecer a quienes amas, porque también supe sufrir con ellos. Por eso puedo gritar hoy con fuerza que es mejor cultivar el gozo que la amargura, la alegría que la tristeza y la ilusión por la vida, mejor también, que la desesperanza… Si no rompes las cadenas que te atan a tus venenos mentales difícilmente podrás construir tu futuro en paz y libertad.” (ANF)

Salir de la desesperanza

Salir de la desesperanza

desesperanza“Dejarse llevar por la desesperanza es una pérdida del enfoque vital que nos derrumba indefensos en una profunda ciénaga anímica; es, además, un veneno del alma y un tóxico contaminante de nuestros ambientes. Frente a ella, acudir a nuestras más poderosas convicciones hará que cambiemos el enfoque reconectando con la alegría que palpita en toda vida” (ANF)

La falacia del control

La falacia del control

la falacia del control“Hay quien ilusamente vive pensando que controla la vida. Y lo cierto es que no controlamos ni el mundo ni sus circunstancias, pero sí que somos dueños de gobernar nuestras propias respuestas y reacciones. Por tanto, no renuncies a ello,  porque si lo haces ¿qué te queda?” (ANF)