“El amor como estado del ser ha de trascender la mera relación de pareja, por eso, si decidimos aceptar la responsabilidad de amar habremos de aprender a perdonar nuestro pasado y, al mismo tiempo, desarrollar un corazón generoso hacia los demás” (ANF)
bienestar
Crecer es traspasar fronteras
“De la misma forma que no podemos hacer tortillas sin romper los huevos, tampoco podremos crecer y desarrollarnos si no traspasamos los límites de seguridad de nuestro propio modelo, porque no es posible avanzar si al mismo tiempo insistimos en mantenernos dentro de los límites de nuestro espacio conocido” (ANF)
Cuidados para el acné
“El acné es un proceso inflamatorio del folículo sebáceo que afecta en mayor medida a los adolescentes, aunque también puede aparecer en otras edades. Hay factores de tipo genético y otros ambientales que lo agravan o desencadenan, como es la ingestión de ciertos alimentos, el estrés o determinadas alteraciones hormonales.
En las lesiones acnéicas aparecen una proliferación de los queratinocitos de la piel, asociada a la proliferación de una bacteria, Propionibacterium acnes, que da lugar a procesos de tipo inflamatorio en el folículo.
A veces, el acné, se puede sobreinfectar dando lugar a lesiones que si no se tratan adecuadamente podrían dejar secuelas estéticas.
Para abordar de manera adecuada este trastorno de la piel, hemos de basarnos en una alimentación apropiada, rica en frutas, verduras, cereales, y con restricción de ciertos alimentos como grasas, picantes, chocolates, dulces, pastelería y alcohol. Es aconsejable que la dieta contenga un mayor aporte proteico (por encima del 35% de las calorías totales) ya que el exceso de hidratos de carbono podría empeorarlo.
Algunos estudios han señalado la reducción de las lesiones acnéicas asociadas a un elevado consumo de pescado, lo cual explica la importancia que tiene para la piel el aporte de una cierta cantidad de ácidos grasos de la serie omega-3. Cuando no se obtienen a través de la dieta es conveniente suplementarlos.
También se ha encontrado cierta relación entre el acné y niveles altos de oxidación, por lo que ciertos productos antioxidantes como la vitamina A, E, té verde y cúrcuma, podrían aportar un interesante efecto protector.
Otras investigaciones demuestran que en los pacientes con acné, aparecen niveles bajos de ciertos oligoelementos tales como el selenio, el zinc y el cromo. También mejora por el aporte de ciertas vitaminas como la B6 (en el caso de acné relacionado con la regla) y la B3, cuyo aporte mejora el aspecto inflamatorio de las lesiones.
Otros productos interesantes para el tratamiento local de las pieles acnéicas son el Aceite del árbol del Té y las mascarillas de arcilla, aunque con esto último hay que cuidar que nos e reseque la piel excesivamente. Los baños de mar y el sol tomado con precaución pueden ayudar a mejorar las lesiones acnéicas” (ANF)
El verdadero poder
Salud cardiovascular
“El corazón es una víscera a la que además de la función circulatoria en la que funciona como una bomba aspirante-impelente, se le atribuye también una significación netamente emocional. Metafóricamente es el órgano del amor, y en Medicina Tradicional China se piensa que es la residencia del Shen o consciencia.
Anatómicamente es una estructura muscular dotada de varias válvulas que regulan el flujo sanguíneo entre sus distintas cavidades y un sistema eléctrico de excitoconducción encargado de regular el ritmo de sus latidos.
El estado de salud del sistema cardiovascular, corazón y los vasos sanguíneos, influye directamente sobre la salud general del organismo, ya que va a estar relacionado con el ritmo de envejecimiento de los demás órganos de nuestro cuerpo, ya que es el sistema cardiovascular el encargado de aportar el oxígeno y los nutrientes s a todas las demás vísceras y tejidos de nuestro corporalidad.
El envejecimiento de corazón y los vasos sanguíneos se produce debido a factores genéticos y también en parte a otros relacionados con el estilo de vida.
Dicho envejecimiento produce que los vasos sanguíneos se hagan más estrechos y rígidos, y que el corazón disminuya su contractilidad y elasticidad, con o cual se pierde eficacia y se aportará un menor volumen sanguíneo a los demás órganos.
Se calcula que a los 65 años hemos perdido entre el 30-40% de la capacidad aeróbica comparado con un adulto joven.
Para mantener un sistema cardiovascular en el mejor estado de salud posible, los factores que hemos de tener en cuenta respecto a nuestro estilo de vida son:
- Ejercicio moderado y continuo
- Control del estrés emocional y practicar relajación
- No fumar
- Procurar un buen descanso nocturno
- Mantenerse en el peso adecuado
- Alimentación apropiada
- Control del colesterol y los triglicéridos
- Controlar la tensión arterial
- Moderar el consumo de sal” (ANF)
¿Mentiras dulces o verdades amargas?
La vida no está en los libros
Antioxidantes y alimentación
Cada vez más frecuentemente llama nuestra atención el mundo de los antioxidantes. Hoy día, dicho término, ha conseguido penetrar en la población de tal manera que, aunque uno no posea la más mínima noción de química básica, la palabra “antioxidante” suele sonar a algo bueno, algo que hay que tomar, sobre todo a ciertas edades o que hay que ponerse en la piel para retardar el proceso natural de envejecimiento cutáneo.
Y, podría decirse que no les falta algo de razón en esas afirmaciones, pero también es conveniente aprender a separar el trigo de la paja, es decir, ser capaz de discernir entre lo que son las realidades científicas más o menos constatadas y la presión mediática de ciertos laboratorios en los que la mayoría de las veces su objetivo es conseguir los máximos beneficios expresados en una buena cuenta de resultados a final de cada ejercicio contable, más que la salud como tal. Por eso soy partidario de tomar nuestros antioxidantes a través de la alimentación y suplementar cuando sea necesario con ciertos productos de garantía y calidad. Sigue leyendo
Vivir la grandeza
“Muchos aspiramos a ser grandes, a vivir en plenitud, pero ¿dónde encontrar nuestra propia grandeza? ¿Tal vez por los caminos de la fama?, ¿quizás por los del poder?, ¿por los del dinero? ¿Y si la grandeza se ocultase en lo pequeño, en lo cotidiano, en la pureza de corazón o en esos actos desapercibidos que ponen su granito de arena para un mundo mejor….?”(ANF)
La palabra curativa
“De cuando en cuando vuelvo a retomar el tema de la importancia que tienen nuestras palabras, no sólo en el ámbito de la comunicación interpersonal sino también sobre la capacidad de intervenir en la salud de una manera activa, unas veces fomentando procesos curativos y otras entorpeciéndolos o, incluso, generando un daño.
Siempre he considerado que a los estudios convencionales de medicina en las facultades de nuestro país les faltan muchas materias importantes, al tiempo que le sobran algunos otros contenidos que poco o nada aportan a la práctica médica diaria. Al menos a mí nunca me enseñaron una buena base de dietética práctica, la tuve que aprender luego; ni me hablaron de diferentes enfoques médicos en el ámbito de las medicinas complementarias, también los estudié por mi cuenta; ni tampoco me explicaron la forma de hacer que el propio acto médico fuese curativo en sí mismo, ni el efecto que tiene lo que decimos los médicos sobre los pacientes, también tuve que aplicarme en aprender sobre ello una vez finalicé la carrera.
Gregori Bateson hablaba del “médico genosaludable”, para referirse a los profesionales que son generadores de salud, no ya por la prescripción medicamentosa o por su buena técnica quirúrgica, sino por su mera presencia y su impecable forma de interactuar con los pacientes.
Sin los profesionales de la medicina nos convirtiéramos en personas “genosaludables”, como decía Bateson, sería lo mismo que admitir que es posible que la curación comience en el mismo momento de la consulta médica. Nos habríamos convertido, pues, en “personas medicina”.
Pero para ello se hace imprescindible decir adiós a la mayoría de los discursos médicos habituales, ya que muchos compañeros no han entendido todavía que promover la salud es distinto de evitar la enfermedad (muchas personas son incapaces de reconocer la diferencia).
Con frecuencia escucho el relato de pacientes que refieren cómo han salido asustados, preocupados o, incluso, emocionalmente chocados, tras una consulta médica en la que la comunicación se enfoca en términos de riesgos, peligros y posibilidades de desenlaces infaustos. Piensio que cada paciente debería salir del consultorio algo mejor de como entró.
En ningún caso digo que haya que ocultar información, decir que lo negro es blanco, ni falsear los datos evidentes. Quienes me conocen saben lo poco partidario que soy de «dorar la píldora». El asunto es otro bien distinto. Más bien se trata de tomar consciencia de la importancia del «arte de comunicar», porque ¿de cuántas manera diferentes se puede dar una mala noticia? Seguro que descubrimos que hay formas que nos hunden más y otras que, diciendo el mismo contenido, hacen que nos sintamos esperanzados.
Si los médicos fuésemos conscientes del terrible daño que produce en el sistema inmunológico ciertas emociones como el miedo, o los bloqueos a la curación que aparecen por un estado emocional alterado, nos ahorraríamos muchos problemas y también los pacientes se ahorrarían algunos malos ratos.
Soy de la opinión que ayudamos más al paciente generando una actitud positiva que metiéndole miedo para conseguir que haga algo. También soy de la opinión que la palabra dicha por el médico ha de ser usada como «la primera medicina», que no por ser más sutil e inmaterial es menos poderosa que otras.
Así que, entre las muchas tareas que propongo mejorar es la ser cada vez más «genosaludable» y utilizar cada día mejor «la palabra curativa» para promover el proceso de sanación» (ANF)



