Lo que nuestro cerebro necesita

Lo que nuestro cerebro necesita

Aunque todos los órganos son importantes, no cabe duda que para los seres humanos el  cerebro es uno de los que más, ya que trasciende los límites de lo meramente biológico para constituir el soporte material de nuestra vida emocional, de relación, intelectual y espiritual. No perdamos de vista que es un órgano especialmente dotado para el aprendizaje y, al contrario que otros órganos corporales, mientras más lo uses mejor funciona. Sigue leyendo

Mantener la «mente del estudiante»

Mantener la «mente del estudiante»

mente del estudianteLa Mente del Estudiante consiste en mantener la actitud de reconocerse como alumno en continuo proceso de aprendizaje, y tratar de acercarse a cada materia con curiosidad y deseo de aprender, como si si todo fuese nuevo.  Es algo así como lo opuesto a la mirada rutinaria que bloquea la capacidad para dejarse sorprender e imposibilita el aprendizaje que subyace en cada acontecimiento o en cada enseñanza, por muchas veces que la hayas escuchado.

Sabemos que es posible leer el mismo texto varias veces y descubrir en cada lectura un nuevo universo, siempre que se haga desde esta actitud mental, porque cada uno de nosotros va cambiando momento a  momento y nuestra capacidad para comprender y asimilar va, también, variando.

Por tanto, todo aquel que quiera mantenerse en continuo proceso de aprendizaje ha de mantener activa la “Mente del Estudiante”, lo cual significa renunciar renunciar al “ya me lo sé” o “esto ya lo he dado”, para acercarse a cada enseñanza desde “la mirada de la primera vez”. 

 

Superar la incomodidad

Superar la incomodidad

superar la incomodidad “Cuando comenzamos a realizar nuevas prácticas de respiración, concentración, ejercicios de lateralidad, etc., hay muchos alumnos que refieren que eso les resulta incómodo. En este punto se plantea una cuestión, ¿rendirse a la incomodidad y dejo de practicar o continuar hasta superarla? Entender correctamente qué significa aprender a gestionar la incomodidad resulta fundamental para quienes quieren introducir cambios para mejorar su vida. No debiéramos confundir que algo resulte cómodo con creer que por dicha razón es apropiado o beneficioso. Porque comodidad sólo significa que estamos a gusto con lo que sea, simplemente porque lo hemos repetido tantas veces que nos resulta sencillo o bien porque al hacerlo la primera vez sentimos que dicha acción apenas ha requerido esfuerzo y nos resulta fácil de realizar. Por tanto, habría que tener claro que la sensación de comodidad no equivale a corrección. Por ejemplo, para muchos jóvenes andar encorvados es más cómodo que andar correctamente derechos, simplemente porque están más acostumbrado a lo primero que a esto último, y sin embargo, en este caso, lo cómodo es incorrecto y lo incómodo no. Ojo, tampoco significa que lo incomodo sea apropiado, sin más. Podría decirse que hay un tipo de incomodidad que resultará útil y otra que no. Para alguien que se encuentre inmerso en un proceso de desarrollo humano es bastante importante aprender a diferenciar entre lo uno de lo otro. Porque, equivocadamente, muchas personas han aceptado que el hecho de que sentir incomodidad equivale a que algo no va bien, por eso, cuando algo les resulta incómodo, simplemente abandonan. Pero quienes funcionan de ese modo se pierden muchas oportunidades de crecer y de desarrollarse. Entonces, ¿de qué modo podemos aprender a gestionar la incomodidad en nuestro propio beneficio? Sabemos que, en general, a poca gente le agrada sentirse incomodo. Si preguntásemos a un número amplio de personas sobre si quieren sentirse cómodos o incómodos, posiblemente la respuesta sería abrumadora; prácticamente todos preferirían la comodidad. Como dije antes, la cuestión radica en saber diferenciar entre la incomodidad útil de aquella otra que no lo es. Para ello conviene que pensemos en la relación que existe entre comodidad, incomodidad y proceso de aprendizaje. Sabemos que aprender y avanzar en la vida, trae consigo la superación de los antiguos límites en los que nos desenvolvemos. Crecer, por tanto, significa abandonar las fronteras de nuestra “zona de confort”, aquel espacio en el que nos sentimos seguros, para traspasar sus límites y adentrarnos por caminos que, en un principio podrían resultarnos incómodos. Desarrollarse como seres humanos es, pues, comparable a lanzarse a una nueva aventura, a un territorio desconocido en el que al principio nos comportaremos como unos novatos poco hábiles, ya que cuando una persona comienza a practicar una nueva habilidad o destreza, en los primeros tiempos, suele desempeñarla de una manera poco hábil, un poco patosas podríamos decir, y, en cierto modo, le incomoda percibirse así. Así que, en términos de aprendizaje y desarrollo humano, nos encontramos con una especie de contradicción aparente. Por un lado queremos aprender y desarrollarnos pero, por otro lado, eso implica salir de la zona de confort para lanzarse a nuevos retos y nuevas formas de estar en el mundo, que en un principio resultan incómodas por el simple hecho de no estar acostumbrados a ellas. Entonces, ¿debe prevalecer la comodidad de lo conocido, aunque ésta no sea sana, a la incomodidad que puede aparecer cuando iniciamos un cambio o un proceso de desarrollo? Esta cuestión se solventa cuando experimentamos que, más allá de una cierta incomodidad inicial, brota en nosotros el profundo deseo de crecer como personas y nos sentimos compensados sabiendo que todo ese esfuerzo inicial nos va a beneficiar a medio y largo plazo. Y Por otro lado, es importante que, a pesar de la incomodidad, seamos capaces de encontrar placer en el proceso de aprendizaje, ya que sin dicho placer no podremos mantenernos durante tiempo realizando el esfuerzo que dicho proceso requiere. Así que recuerda que, aunque una cierta incomodidad vaya a estar presente en todos nuestros aprendizajes, esta podrá ser soslayada si caes en la cuenta de que tras ella se esconde un beneficio mayor, un beneficio de nivel superior, que es el placer de aprender y el sentido de hacerlo para nuestro propio bienestar, nuestro propio desarrollo y el de los demás.” (ANF)

La mente del estudiante

La mente del estudiante

LA MENTE DEL ESTUDIANTECuando nos iniciamos en una disciplina, cualquiera que sea, hemos de asumir que somos novatos y que, por tanto, sabemos poco al respecto, porque si acudes a ella lleno de prejuicios o con la idea de que sabes tanto que nada más se puede añadir al saco de tus conocimientos, es muy probable que en lugar de aprender pierdas el tiempo.

Por eso les propongo a los alumnos que cuando se acerquen al aprendizaje de la Sofrodynamia® lo hagan desde una actitud mental que les ayude a conseguir sus objetivos. A dicha actitud la he llamado la “Mente del Estudiante”. Es un modo de afrontar  los nuevos conocimientos desde la abierta disposición a querer aprender de aquello que se te muestra, tanto si sabes mucho de ello como si nunca lo has escuchado.

La Mente de Estudiante tiene la propiedad de hacer que cualquier aprendizaje pueda llegar a ser valioso. Pero la actitud contraria, una mente cerrada o llena, hará que cualquier enseñanza, por muy noble y valiosa que sea, no se aproveche como debiera.

Conectar con la Mente del estudiante significa, pues, reconocerse como alguien en continuo proceso de aprendizaje. Y es que si renunciamos a la creencia de  pensar que hemos llegado a la meta, no tendremos más remedio que mantenernos en el camino, y eso nos invita a seguir explorando nuevos territorios y traspasando novedosas y lejanas fronteras.

Hay quienes después de un cierto aprendizaje se creen ya con el suficiente bagaje de conocimientos como para pensar que nada más pueden aprender. Craso error, ya que es, precisamente, esa actitud la que les cierra las puertas a la posibilidad de perfeccionar los conocimientos. Por muy bien que hagas algo, siempre existirá la posibilidad de hacerlo mejor.

Cuando alcances la verdadera maestría reconocerás todo lo que aún te queda por aprender, y aunque creas que ya sabes mucho, o que ya has experimentado más que otras personas, “la Mente del Estudiante” te dice que en realidad no eres más que un inexperto aprendiz si te comparas con otros seres más elevados.

Esta actitud de humildad ayuda a mantener el entusiasmo por el aprendizaje y nos regala continuas sorpresas al descubrir matices novedosos cada vez que nos acercamos desde la curiosidad y desde la apertura a cualquier disciplina, por muy conocida que ésta sea.

¿De qué trata la Sofrodynamia®?

¿De qué trata la Sofrodynamia®?

aprendizaje sofordynámicoMuchas veces me preguntan, ¿en qué consiste la Sofrodynamia®?

Más que dar una definición al respecto prefiero comentar algunas ideas que en publicaciones posteriores iré ampliando.

En la vida nos suceden cosas agradables y otras que no lo son. Muchas personas, a estas ultimas, las denominan problemas. Sigue leyendo