“Llegado el momento hay que saber soltar, tanto para liberarnos como para liberar a otros. Soltar lo que no nos gusta es bastante más sencillo que decir adiós a aquello que amamos, pero esto último es el acto de amor más puro, libre y desinteresado que podamos llevar a cabo hacia otra persona” (ANF)
crecimiento personal
Estar disponibles
Atracción y repulsión
“Una persona con cierto grado de bienestar irradia armonía hacia los demás, por el contrario, aquellos que viven instalados en la queja permanente son como ladrones que nos roban la energía. Por eso, no es de extrañar que de manera natural, los primeros sean personas que atraen mientras que los segundos generan repulsión. De este hecho, ¡saca las conclusiones que gustes!” (ANF)
Ni ayer, ni mañana…
Acariciar el aire
Con este ejercicio entrenamos un tipo de respiración que tiene como virtud la regularización de la energía, es decir, si la persona está algo excitada, nerviosa o inquieta, le ayuda a calmarse. También nos permite centrarnos y aumentar la atención. Esta práctica pertenece al llamado Entrenamiento Respiratorio de tipo Dinámico. Dicho entrenamiento se realiza de pie, al tiempo que realizamos algún movimiento mientras sincronizamos nuestra respiración con él. Esta forma de entrenamiento se conoce como Respiración Sincronizada (aunque en este caso se hace con los movimientos, se podría realizar también con los pensamientos). En este ejercicio, cada movimiento va a corresponder a un tiempo respiratorio, de tal manera que la velocidad con la que se ejecuta cada gesto está relacionada con la velocidad a la que se inspira y espira. Se comienza el ejercicio de pie, en la vertical y adoptando la Posición Básica de Entrenamiento de Pie. Realizamos los ajustes oportunos, habitamos el cuerpo, centramos la atención. Abrimos los pies a la anchura de los hombros, separando el pie izquierdo del derecho que permanece en su sitio. Los brazos están a lo largo del cuerpo y hemos realizado previamente todos los ajustes corporales en esta posición. Al inspirar los brazos ascienden por delante hasta la altura natural de los hombros…. al espirar los brazos bajan hasta la región Hara (Dan Tien), dos tres dedos debajo del ombligo…. volvemos a inspirar…. subiendo los brazos… volvemos a espirar bajando los brazos…. Realizamos estos movimientos lentamente… lo más lentamente que podamos, en función de nuestra capacidad respiratoria… después de unos minutos de práctica (5, 10, 15…)… tras una espiración, cerramos las piernas juntando los pies, el izquierdo se aproxima al derecho, y llevamos las manos, cruzadas una sobre otra, a la altura del Hara (Dan Tien). Las mujeres situarán la mano derecha en contacto con el abdomen y la izquierda encima. Los varones situarán la izquierda sobre el abdomen y la derecha encima. En esta posición, cerramos los ojos unos instantes, centramos nuestra respiración y nuestra energía justo en la zona donde apoyan las manos, y después de uno o dos minutos, abrimos los párpados y salimos de la postura.” La práctica constante de este ejercicio nos permite conseguir múltiples beneficios a nivel físico, psicológico y energético. Se dice que mejora la energía de los pulmones y la tráquea, fortaleciendo estos órganos y previniendo sus enfermedades, ayuda a relajar el cuerpo y la mente; y nos induce un estado de calma y tranquilidad en el que podemos disfrutar mejor de nuestro momento presente.
Cambiar las creencias
Creatividad y esfuerzo
Regala tu luz, regala esperanza
“Hablamos de compartir, pero muchas veces estamos tan ocupados que no podemos conceder nuestro tiempo. Además, tal vez las cosas no vayan bien económicamente y tampoco podamos aportar nuestro dinero. Pero no dejemos nunca de transmitir nuestra luz ni tampoco renunciemos a regalar esperanza, no hay una buena disculpa para no hacerlo.” (ANF)






