“Si sientes deseos irrefrenables de gritar a todos tu esperanza en un mundo mejor, tu convicción en que las luces vencen a las sombras y el amor al odio, si quieres ser feliz a pesar de las dificultades que te trae cada jornada y deseas, además, compartir esa felicidad con quienes te rodean, entonces es que la primavera ha llegado a tu corazón” (ANF)
felicidad
Cuerpo y emociones
“El cuidado de las emociones va mucho más allá de lo que significa sentirse bien o no. Diversos experimentos han demostrado el modo en el que dichas emociones pueden influir en los distintos parámetros bioquímicos y funciones orgánicas, por lo que atender al equilibrio emocional ha de ser considerado con todo fundamento como una poderosa herramienta para cuidar también el cuerpo” (ANF)
Caminar ligeros
Astenia primaveral
Por Dª Gracia María Casado, Nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués
En esta época que comienza, es frecuente encontrar en consulta a personas que refieren síntomas como malestar, cansancio, decaimiento, somnolencia diurna, insomnio o sensación de sueño no reparador, dificultad de concentración, irritabilidad, disminución del apetito y la libido… con frecuencia estos síntomas que aparecen al llegar la primavera y van cediendo de forma espontánea a lo largo de la misma, se achacan a la llamada astenia primaveral.
Pero ¿qué es la astenia primaveral?
La astenia se define como una sensación continuada de fatiga y falta de vitalidad tanto física como psicológica, acompañada de pérdida de motivación e interés por el entorno. En primavera, son muchas las personas que comienzan a manifestar estos síntomas, y aunque no se conocen con exactitud las causas de este cuadro, parece ser que puede aparecer en relación a la adaptación de nuestro cuerpo al mayor número de horas de luminosidad, el aumento de las temperaturas que acompaña al cambio de estación, y una frecuente disminución de las horas de sueño.
¿Qué podemos hacer para prevenirla o disminuir la intensidad de los síntomas?
- Mantener horarios regulares de sueño y vigilia: con el cambio de hora, tendemos a acostarnos más tarde de lo habitual, el problema es que no siempre podemos levantarnos también más tarde, por lo que es importante intentar mantener 7-8 horas de sueño.
- Tomar cenas ligeras, al menos 2 horas antes de irnos a la cama: cenar mucha cantidad o comidas pesadas, y acostarse poco tiempo después, hará que la digestión interfiera con el sueño, disminuyendo la calidad del mismo.
- Ejercicio físico moderado: haciendo ejercicio liberamos endorfinas, que nos hacen sentir muy bien y nos estimulan, pero por este mismo motivo, no debemos practicar ejercicio cerca de la hora de dormir, ya que la estimulación puede interferir con el sueño. Se debe realizar unas horas antes de irnos a la cama.
- En cuanto a la dieta, es mucho lo que podemos hacer para combatir la astenia primaveral:
- Hacer un desayuno completo y equilibrado, que nos aporte energía para afrontar el día con vitalidad.
- Es conveniente evitar en nuestra dieta los alimentos que no nos aportan nutrientes esenciales, como las bebidas carbonatadas, bollería, comidas precocinadas…, y apostar por los cereales integrales, legumbres, frutas (buen momento para tomar toda clase de zumos hechos en casa con la ayuda de la licuadora/batidora) y verduras.
- Tomar un aporte extra de vitaminas y minerales, como por ejemplo a través de la levadura de cerveza o el germen de trigo. Podemos consumirlo en cápsulas o bien en forma de polvo/granulado acompañando a nuestros zumos, ensaladas o yogures.
Los síntomas de la astenia primaveral son pasajeros, suelen durar unas 2 semanas. En el caso de que sean más intensos, durando más de 15 días o aparezcan otros síntomas acudir al médico, ya que otras enfermedades como anemia o el hipotiroidismo pueden dar síntomas parecidos.
Hablar con los hechos
“Acoge con agradecimiento pero sin demasiado entusiasmo las alabanzas que surgen en los momentos dulces, porque de todos los que te adulan y te alaban, ¿cuántos estarán a tu lado cuando sea necesario? Los actos revelan lo cierto del compromiso y la entrega más allá de lo que las palabras digan” (ANF)
Hábitos y salud
“Una parte importante de la salud se encuentra en nuestras manos. Desde tiempos de Hipócrates sabemos que existe una estrecha relación entre la salud y el estilo de vida. Por eso, muchas enfermedades no pueden curarse si el paciente no está dispuesto a modificar sus hábitos perniciosos por otros más saludables.” (ANF)
Esperar el momento
“He comprobado que intentar ayudar a destiempo o cuando no se ha requerido dicha ayuda, puede ser contraproducente. Por eso, cuando surge de nuestro corazón el deseo honesto de ayudar a otros, tal vez debamos hacer una pausa para esperar el momento más adecuado, sabiendo que, en este caso, nuestro silencio no significa distancia o desinterés, sino exquisito respeto a los tiempos del otro” (ANF)
Volver a la fuente
“Todos tenemos una Fuente, un manantial de vida del que nos nutrimos. De ahí surgen nuestros anhelos, nuestras más altas aspiraciones, los más puros deseos de trascender, la conexión con lo Inombrable… Sus aguas son puras y cristalinas. Sacian la sed del buscador, y en el frescor de sus orillas puedes reposar de tus fatigas. Pero muchas veces, cuando llega a la superficie de la mente sus aguas vienen contaminadas por pensamientos erróneos, por emociones perturbadoras, por miedos irracionales, por convencionalismos absurdos… No te engañes. Esa no es tu Fuente. Cierra tus ojos. Respira con calma y permítete acceder a la insondable profundidad de tu consciencia. Tu Fuente te espera. Si la visitas con frecuencia comprobarás que cada vez el camino es más fácil. Hasta que un día, llegado el momento, tu Fuente y tú seáis uno.” (ANF)
Prepararse dietéticamente para primavera y verano
Por Dª Gracia María Casado, Nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués
Inmersos en el ciclo natural de las estaciones, dejamos atrás el invierno para enfrentarnos con la primavera y verano. Comienza el calor, las alergias, cambia la hora, aparece el cansancio y debilidad (lo que se conoce como astenia primaveral)… y como resultado nuestro organismo se ve resentido. Sin embargo, algunos de estos efectos podrían verse disminuidos, si estamos preparados.
De nuevo la alimentación adecuada, nos ayudará a mejorar nuestras defensas. Y no olvidemos como parte de ella, la correcta hidratación pues el agua es también un nutriente, y en esta época del año vuelve a convertirse en objetivo de numerosas campañas de prevención y promoción de la salud. Aunque el modo de preparación de los alimentos también contribuye a la misma.
Hemos de tener presente que los hábitos “cambian” en cada estación, así la primavera sugiere una mayor actividad, y por consiguiente más sangre en los músculos, pero si ésta está intoxicada por los residuos del metabolismo de grasas, proteínas, etc (productos del proceso digestivo en definitiva), no ofrecerá el aporte de nutrientes y de oxígeno necesarios. Además, la llegada de la primavera permite disponer de la energía solar, y de este modo nuestro organismo no tendrá que procesar ni almacenar grasa para el mantenimiento de la temperatura corporal, entre otras necesidades.
Así es importante evitar comidas copiosas y pesadas, que causen malestar, más aún por la noche (intenta cenar varias horas antes de dormir). Por ejemplo, optar por preparaciones al vapor (son suaves) o salteados (cocinarlos brevemente a temperatura alta y con poco aceite), ya que son más fáciles de digerir. Del mismo modo se tiene y debe comenzar la mañana de forma energética, con un buen desayuno, compuesto por cereal, lácteo, fruta, aceite de oliva y si lo deseas algo de alimento proteico (pechuga pavo, jamón cocido o jamón serrano). Frutas y verduras se convierten en alimentos predilectos, al ser tan fáciles de preparar, tan variados y tan sanos. Mejor aún si los tomamos crudos ya que la pérdida de micronutrientes (vitaminas y minerales), será mínima. El pescado predominará sobre la carne, que como siempre deben ser magras, reduciendo al máximo el contenido graso de un modo fácil.
Las bebidas refrescantes, serán deliciosos zumos de fruta, agua o infusiones frías, lejos de refrescos y similares cuyo aporte se basa únicamente en azúcares simples.
Tampoco confundamos ni asociemos que este estilo de vida algo más activo durante estos meses del año, significa comer mal, comer comida rápida o tapas, excederse en el alcohol, o en el peor de los casos saltarse comidas.
Si comemos fuera, consumir productos de temporada, frescos y variados, y escoger un entrante a base de verduras crudas o cocidas, un segundo plato de fácil digestión como pescado, y un postre a base de lácteos o frutas. Éstas son el mejor postre, tentempié y refresco. Con alto poder saciante y muy ricas en agua, fibra, minerales y vitaminas, serán ayuda en: los regímenes hipocalóricos, para la hidratación, para el buen mantenimiento y protección de la piel, (la cual tampoco debemos descuidar en esta época), etc.
Ni que decir que cuidemos las intoxicaciones alimentarias y la tentación de emprender “previo a”, alguna de las conocidas dietas milagro, que a marcha forzada, se inician para conseguir “milagros” en solo unas semanas. Magia no es realidad y reflexionemos si se trata de pasar bien este período estival o por el contrario, vamos a dar lugar a la aparición de alguna enfermedad que puede ser irreversible, por habernos descuidado tanto.


