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El Ácido alfa lipoico, ese desconocido

acido alfa lipoicoEs posible que la mayoría de las personas que lean este texto no haya oído hablar nunca del Ácido Alfa Lipoico (ALA), salvo si están relacionados con profesiones sanitarias o les interesa mucho el tema de los antioxidantes o de la Nutrición Ortomolecular.

No es un producto tan conocido como otros que salen en los anuncios de la tele, como cuando promocionan productos antienvejecimiento con Resveratrol o cosméticos para las arrugas con Coenzyma Q-10. Estos si suenan más y parecen más cercanos a todos.

Sin embargo, el ALA, a pesar de no ser muy famoso, es una de las substancias que conviene tener presentes en el ámbito de la salud y la prevención ya que produce múltiples beneficios para quienes lo consumen.

Químicamente podemos decir que es un compuesto organosulfurado, estructuralmente es un ácido graso con dos átomos de azufre, derivado del Ácido Caprílico. También es conocido como Ácido Tióctico.

Si les cuento un poco de su historia, podría decirles que fue aislado en 1951 por Dr. Lester Reed a partir de aproximadamente 10 toneladas de hígado de vacuno. En 1989 se encontró que el ALA poseía un gran efecto antioxidante, siendo considerado hoy día como el “Antioxidante Universal”, ya que tiene la propiedad de ser a la vez hidro y liposoluble. Ayuda a la Vitamina B en la conversión de los principios inmediatos en energía, por lo que tiene una gran importancia a nivel de la obtención de energía por las células.

Aunque es un producto que se sintetiza en el organismo, la cantidad en la que se hace es insuficiente y además declina con la edad, por lo que hay que suplementarlo.

En los últimos años se han venido realizando numerosos estudios, gracias a los cuales hoy día conocemos la importancia de dicha substancia y las funciones que realiza en el organismo.

La “Natural Medicina Comprehensive Data Base” (La base exhaustiva de datos de medicamentos naturales) indica que es probablemente eficaz para el tratamiento de la diabetes tipo II, así como para la neuropatía diabética.

También indica que es posiblemente eficaz para el tratamiento de enfermedades hepáticas, sobre todo aquellas relacionadas con el consumo de alcohol, y en los problemas cerebrales relacionados con el VIH. También en la neuropatía cardiaca autonómica.

Otros estudios han señalado evidencias que demuestran que es una substancia fundamental para la producción de la energía en las células debido a que controla la oxidación de la glucosa.

También sabemos que contribuye a la regeneración de otros antioxidantes como la Vitamina C, la Vitamina E, el Coenzyma Q-10 y el Glutatión, por lo que es una substancia fundamental para el equilibrio de la Red de antioxidantes del organismo.

Ayuda a prevenir el daño celular y mejora la conducción de las neuronas. Según parece, también puede ayudar a disminuir el nivel de azúcar en la sangre, por lo que los diabéticos que lo consuman habrán de cuidar el ajuste de la dosis de medicamento.

Se ha evidenciado, además, un efecto neuroprotector contra las patologías neurodegenerativas, por lo que puede ser de utilidad en algunas enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer, así como otras patologías degenerativas asociadas al estrés oxidativo.

Aunque es un suplemento bastante seguro, al igual que otras tantas cosas, no es conveniente tomarlo sin un control médico adecuado, ya que, por ejemplo, los pacientes deficitarios en Tiamina podrían tener problemas de salud si ingieren ALA sin la debida suplementación.

Podemos encontrarlo en el brócoli, levadura, espinacas, algas, vísceras, aunque su cantidad no permite que podamos conseguir los niveles adecuados sólo con eso, por lo que en muchos casos estará recomendad la suplementación.

 

Jamón y colesterol

jamón de bellotaHay quienes añoran ya el típico jamón que por estas fechas, próximas  a las navideñas, algunas familias solían comprar. Y digo añoran, porque en vista de cómo van las cosas últimamente, habrá muchas personas que por desgracia tendrán que prescindir de esta costumbre tan navideña y tan española para sustituirla, si llega el caso, por alguna otra exquisitez menos gravosa para su economía.

Con respecto a este asunto, una de las cosas que con frecuencia se plantean, en términos de salud, es la perpetua controversia respecto a  si los pacientes con niveles altos de colesterol pueden comer jamón serrano o no.

Bien, analicemos la cuestión en función de parámetros nutricionales conocidos hoy día.

Sabemos que la carne de cerdo posee menos colesterol total por cada 100 gr. que las de ovino, caprino o bovino. Es altamente digestible y posee grasas que son beneficiosas para la salud.

La carne del jamón del cerdo contiene, aproximadamente, un 55% de agua, 30% de proteínas y un 15% de grasa. Pero posee una especial característica, y es que su grasa difiere en función del tipo de cerdo del que provenga el jamón, es decir, que su composición varía en relación con la alimentación y el tipo de crianza que haya tenido el cerdo a lo largo de su vida. No es lo mismo el que se cría en libertad y come bellotas y raíces que el que se lo hace en estabulación y se alimenta a base de piensos.

Según parece, las bellotas con las que se alimenta el cerdo ibérico de mejor calidad, proporcionan a su carne hasta un 59% de ácido oleico, el cual es muy apropiado para las personas que padecen de colesterol alto, mientras que si la alimentación del animal es de otro tipo, dicha proporción es notablemente inferior.

El ácido oleico propicia un incremento de la tasa del colesterol beneficioso (HDL) y reduce la del colesterol perjudicial (LDL). Recordemos que sólo el aceite de oliva virgen tiene un contenido de ácido oleico superior al del jamón de bellota, por lo que dicho jamón sería un alimento apropiado para estos pacientes. Pero ojo, ¡sólo el de bellota!

El hecho de que el animal, además de comer bellotas, se crie en libertad y coma también hierbas y raíces, le proporciona a la carne una serie de substancias también beneficiosas para la salud, siendo ésta rica en antioxidantes, vitamina E y vitaminas de grupo B, magnesio, fosforo y ciertos minerales como el cobre, esencial para los huesos y cartílagos, el calcio, hierro, zinc, magnesio, y selenio, este último muy ligado a procesos de prevención de patologías oncológicas y muy utilizado por parte de la Medicina Antienvejecimiento.

Como todo, la moderación es crucial y nunca se debe abusar, ni de este ni de otros muchos productos, pero tal vez, su principal inconveniente sea el elevado precio, ya que una buena ración de jamón ibérico de bellota no se encuentra al alcance de todos los bolsillos.

No obstante, llegado el caso, además de disfrutar de su incomparable sabor, podemos tranquilizarnos, también, sabiendo que ingerimos un alimento que posee propiedades beneficiosas desde el punto de vista nutricional.

Es posible que algunas personas al leer este texto, sobre todo vegetarianas  y veganas, pongan el grito en el cielo. Es comprensible, ya que si analizamos otro tipo de aspectos, como si debemos matar animales para comer o no, encontraremos que habrá quienes opinen que no se debe consumir esta ni ninguna otra carne. Respeto dicho planteamiento, pero no entro ni a valorarlo ni mucho menos a discutirlo, sólo quiero indicar que este breve comentario sólo trata de abordar el aspecto meramente dietético, sin entrar en otras consideraciones de tipo ideológico, filosófico o moral.

Consejos dietéticos para la menopausia

alimentación menopausiaEs importante resaltar que la menopausia no constituye en sí misma ninguna enfermedad, como algunos parecen entender, sino una etapa más de la vida de la mujer. Como quiera que dicha etapa coincide con una edad en torno a los cincuenta años, y con ciertas modificaciones hormonales, se produce un aumento del riesgo de padecer ciertos procesos, cosa que, por otro lado, también sucede en los varones de la misma edad como fruto del proceso propio de envejecimiento.

Es por eso que, como en cualquier otra etapa de la vida, una alimentación sana y adaptada a las circunstancias fisiológicas, será bastante conveniente para mantener una buena salud.

A continuación expondré algunas sencillas indicaciones en relación con la alimentación aconsejable en la menopausia:

  • Llevar a cabo una adecuada ingesta de fibra a través de los alimentos integrales
  • Tomar abundantes frutas y verduras frescas, unas cinco raciones al día.
  • Siempre que no estén contraindicados, es aconsejable tomar alimentos ricos en fitoestrógenos, tales como el tofu, miso, lino, dátiles, cerezas, etc.
  • Aumentar el consumo de ácidos grasos omega-3 (pescados azules, nueces)
  • Utilizar otras fuentes de calcio alternativas a los lácteos, tales como semillas de sésamo, frutos secos, nabos, salmón, almendras, algas, etc.
  • Limitar, también, la ingesta de productos que podrían desencadenar sofocos, tales como el café, los picantes, alimentos muy calientes, etc.
  • Limitar el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas (carnes, lácteos, aceite de coco, etc.)
  • Mantener una buena hidratación
  • Limitar la ingesta de sal
  • Evitar los azúcares refinados y la bollería industrial

En realidad, si reflexionamos un poco, dichos consejos dietéticos, son aplicables también, con alguna matización, para cualquier persona que quiera mantenerse un adecuado aporte nutricional.

Dieta nutracéutica

dieta nutraceuticaPor DªGracia María Casado, nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués

En primer lugar debemos aclarar, a qué nos referimos con el término nutracéutico y a partir de aquí, quizás pueda resultarnos más fácil su entendimiento. El concepto de nutracéutico nace de la fusión entre “nutrición” y “farmacéutico”, es relativamente nuevo y define a todos aquellos compuestos y sustancias con acción terapéutica pero sin ser medicamentos, sino que tienen un origen biológico natural. 

Sin embargo, cuidado, pues ningún alimento ni nada en sí mismo cura, tan sólo ayuda a la prevención de enfermedades o a su tratamiento. Los alimentos funcionales podrían englobarse en este grupo, pero existen diferencias entre ambos conceptos. Igualmente los alimentos fortificados están estrechamente relacionados con ellos. Mientras que el alimento funcional tiene papel nutritivo y aporta al organismo cantidades determinadas de ciertos nutrientes, (sobre los que se han comprobado efectos beneficiosos), los alimentos nutracéuticos son productos naturales con propiedades biológicas activas beneficiosas para la salud y engloban una amplia variedad de ellos; así podrían definirse como suplementos dietéticos, presentados en una matriz no alimenticia (píldoras, cápsulas, polvo, etc.). 

La sustancia natural bioactiva concentrada en ellos, y tomada en dosis superiores a la existente en el alimento original, presumiblemente tiene un efecto favorable sobre la salud, mayor que el que podría tener el alimento normal. Por tanto, se diferencian de los medicamentos en que éstos últimos no tienen un origen biológico natural, y se diferencian de los extractos e infusiones de hierbas y similares, en la concentración de sus componentes y en que éstos últimos no tienen por qué tener una acción terapéutica. Por otro lado, alimento fortificado es aquel al que se le adiciona algún componente beneficioso para la salud. 

Y explicado todo ello, fijaos la gran confusión que suele tener la población general respecto a estos términos.

Partiendo de todo lo dicho, la dieta nutracéutica en sí misma, es definida por autores como una dieta natural, ligeramente hipocalórica, la cual permite la recuperación de la salud. Se basa fundamentalmente en vegetales (frutas, granos y verduras) lo menos procesados posibles y de preferencia crudos, y alimentos integrales (no refinados), con un alto contenido de fibra y agua. Asimismo, se privilegian los productos provenientes de cultivos orgánicos sin manipulación genética. 

Carnes rojas y blancas, así como la leche están excluidas, pero sí se acepta el consumo moderado de dos productos animales: el pescado y el huevo. Por otra parte, dicha dieta está libre de sacarosa (azúcar común) y de cualquier hidrato de carbono refinado; por esta razón, como edulcorante se utiliza la stevia o la miel de abejas. Además, promueve el consumo de un promedio diario de 40 g de fibra y en ella no hay presencia de grasas trans.

Aunque muy cercana a la Dieta Mediterránea, hay quien afirma que supone un avance mucho mayor en busca de salud y de una correcta alimentación. Hay quienes la plantean como la respuesta frente a las nuevas necesidades nutricionales de la población consecuencia de la dinámica y ritmo de vida actual; como una vía de “prevención de” enfermedades.

En materia de nutrición y alimentación, existe una incesante aparición de tendencias que crean confusión y desconcierto, sin llegar a establecer unas pautas alimenticias correctas, sanas y equilibradas para seguir durante toda la vida.

 

 

Las dietas disociadas

dieta disociadaPor Gracia María Casado, nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués

Dentro del “mundillo” de los planes de adelgazamiento, las dietas milagrosas, la pérdida de peso, etc., nos encontramos con las dietas disociadas, entre otras, y si bien la base de todas ellas es común, intentaremos explicar sus ventajas e inconvenientes, pues aun cuando se ha convertido en una tendencia dietética muy extendida, tiene importantes repercusiones en la salud.

El término disociada, hace referencia a una dieta en la cual se “prohíbe” la toma conjunta de diferentes tipos de alimentos (hidratos de carbono y proteínas fundamentalmente) bajo la creencia de que la combinación de ellos no es beneficiosa y que cada grupo requiere un Ph diferente para su correcta digestión y asimilación de los nutrientes. Esta combinación entre ellos, será la responsable de la ganancia del peso, y no el aporte calórico del alimento como tal. Por tanto, las comidas deben basarse en la toma de un solo tipo de alimento sin mezclarlos. 

Esto lleva a pensar pues, que nuestro sistema digestivo no está preparado para digerir y absorber conjuntamente cada nutriente, si no es tomándolos por separado. 

Al igual que sus similares, el objetivo perseguido es una pérdida rápida del peso, (por su bajo aporte calórico) a expensas de la movilización de la grasa, quema de las reservas de glucógeno y eliminación de agua.

Los defensores y seguidores de ellas, proponen como posibles ventajas: el ser muy fáciles de seguir, únicamente acordarnos de qué alimentos son proteínas y cuáles hidratos, tampoco hay que contar las calorías ni (al detalle) las cantidades, puedes comer de todo (pero sin mezclar), y permiten una mejora de las digestiones pues se evitan las mezclas de alimentos. Pero frente a ellas tienen más peso aspectos tales como, el ser dietas que:

– carecen de fundamento claro y definido.

– limitan y prohíben alimentos básicos.

– no corrigen hábitos alimenticios. Efecto rebote.

– gran restricción calórica y consecuentemente de nutrientes.

– a largo plazo son contraproducentes para nuestra salud.

 

Los resultados y consecuencias directas de su práctica llevan a:

  • descalcificación ósea y daños renales por exceso de nitrógeno, 
  • fatiga y mareos por falta de hidratos de carbono, ya que la glucosa, un substrato deficiente aquí, es la principal fuente de energía para el organismo. Además este déficit de carbohidratos produce un exceso de acetona y otros cuerpos cetónicos en el organismo (cetosis), ya que el cuerpo se adapta a la situación y utiliza las grasas como substrato energético con el fin de evitar la degradación de proteína muscular y visceral. Como consecuencia de la cetosis se produce halitosis, pérdida de apetito y sensación de náuseas. 
  • estreñimiento, por el escaso aporte de fibra.
  • gran pérdida de líquidos y electrolitos, lo que favorece la deshidratación y en consecuencia el déficit en vitaminas hidrosolubles. 
  • elevación de los niveles de colesterol y triglicéridos.
  • aumento de los niveles de ácido úrico, pudiendo provocar ataques de gota en personas con hiperuricemia. 
  • pérdida de proteína muscular e incluso proteína visceral, puesto que el organismo la emplea como fuente de energía. 

 

¿Merece la pena no buscar tu equilibrio y  alimentación sana?

 

¿Qué es la hipertrigliceridemia?

trigliceridosPor Dª Gracias María Casado, nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués

Cuando escuchamos esta “palabreja”, muchos pensamos ¿y eso qué es?

Pues se trata  de una elevación de los niveles de triglicéridos en sangre. Y hemos de cuidar los meses que avecinan pues por término general, van unidos a esos excesos del período estival y vacacional.

Normalmente “van” unidos al colesterol y en muchos casos podemos encontrarnos tanto unos como otros elevados, pero, como aspecto diferenciador, hemos de saber que el tratamiento dietético será más eficaz para corregir los niveles de triglicéridos que los de colesterol, consiguiendo que los niveles se restablezcan en los valores normales.

De forma general, y con el objetivo de mantener dentro de la normalidad las cifras, la dieta debe ser baja en grasa (de tipo saturadas y trans, éstas últimas no solo capaces de elevar los triglicéridos sino también de disminuir los niveles de colesterol “bueno”: el HDL).

Igualmente otro aspecto importante es la restricción de azúcares simples (azúcar, miel, bebidas azucaradas y refrescos), fructosa y alcohol, pues aumentan su síntesis a nivel interno (en hígado).

Pero además de factores puramente dietéticos y que son el objetivo de nuestro artículo, existen  otros factores con gran repercusión, como son ciertas enfermedades (en la mayoría de los casos asociadas, como la diabetes no controlada y la obesidad), sedentarismo, tabaco y estrógenos. Una vez más, se ratifica la necesidad e importancia para nuestra salud y calidad de vida de los buenos hábitos de vida saludable.

Consejos prácticos:

–          reduzca factores de riesgo asociados (sobrepeso/obesidad), llevando una dieta baja en calorías.

–          dieta variada con abundancia de frutas, verduras, cereales.

–          disminuya la ingesta de carnes rojas, huevos (2 ó 3 por semana), leche entera y derivados (helados, nata, mantequilla, yogures enteros, quesos grasos,…). Alimentos grasos en definitiva.

–          preferentemente aceite de oliva, evitando los aceites de coco y palma, presentes frecuentemente en productos de bollería, fritos y precocinados.

–          introduzca los pescados blancos y en especial los azules (sardina, trucha, atún, caballa, salmón,…).

–          Técnicas culinarias: opte por las bajas en grasa, evitando fritos, guisos…, así como retire la grasa visible de las carnes.

–          NO FUME y realice EJERCICIO físico.

 

Ácidos grasos esenciales: importancia para la salud

ácidos grasos esencialesLos AGE son grasas que el organismo necesita ingerir a través de la alimentación habitual porque son necesarias para el correcto funcionamiento del organismo (imprescindibles para el desarrollo del cerebro, la producción de hormonas, etc.), y no las puede sintetizar por sí mismo. Pertenecen a este grupo el ácido linoléico (omega-6) y el alfa-linolénico (omega-3), que el organismo transforma en EPA y DHA. Hoy día sabemos que es necesario, además, un cierto equilibrio entre el aporte de grasas de la serie omega-6 y las de la serie omega-3. Porque si se consumen demasiado omega-6 en relación a los omega-3, pueden incrementarse el riesgo de padecer ciertas enfermedades tales como cardiopatías, cáncer, diabetes, asma, depresión, etc. Existen numerosas discrepancias acerca de cuál es la proporción más adecuada. Algunos defienden que la proporción correcta sería de 4:1, es decir, 4 gr. de omega 6 por 1 gr. de omega 3, mientras que otros preconizan la proporción 1:1. Según parece los omega-3 reducen los niveles de prostaglandinas proinflamatorias de forma más eficaz que los omega-6. Sea como fuere, y puesto que en una dieta normal suele haber una mayor proporción de omega-6, se hace necesitamos ingerir más EPA, DHA y ácido alfa-linoléico. Se han encontrado grandes beneficios por el aumento de consumo de los ácidos grasos omega-3. Por ejemplo, tomar pescado de forma regular disminuye la incidencia de muerte cardiaca súbita. También se sabe que los suplementos de aceite de pescado bajan los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. Ciertos estudios avalan que de 2.5-5 gr. de DHA y EPA al día pueden contribuir a reducir el dolor y la rigidez asociadas con la artritis reumatoide. Así mismo los omega-3 puede ayudar a luchar contra algunos problemas mentales, como por ejemplo la depresión. Parece haberse demostrado que el ácido alfa linoléico ayuda a prevenir la artrosis, cardiopatías y accidentes cardiovasculares. También se ha estudiado como tratamiento para la artritis reumatoide el ácido gamma-linoléico, aunque no se han estudiado tanto como los omega-3 y podrían desviar el equilibrio de ácidos grasos en la dirección equivocada. Podemos conseguir omega-6 a partir de los aceites de maíz, girasol, soja, cártamo. El gamma-linolenico se encuentra en la borraja, grosella negra y onagra. El alfa-linolénico se encuentra en las verduras de hoja verde, aceite de semillas de lino, aceite de canola, nueces y nueces de Brasil. Algunos expertos recomiendan la ingestión diaria de 6 gr. de ácidos grasos omega 6, 1 gr. de DHA y EPA combinados, y 0.5 ácido-alfa-linoléico para conseguir el cociente 4:1 saludable. Como efectos indeseables encontramos el regusto a pescado en los suplementos de aceite de pescado. Si no están suficientemente purificados pudieran contener toxinas ambientales o metales pesados. Los omega-3 pueden interferir con ciertos medicamentos como los anticoagulantes, la aspirina, la vitamina E, el ginkgo, etc. No se han observado efectos adversos en dosis de 3-8 gr. al día de aceite de pescado. El aceite de onagra y el ácido gamma-linolenico pueden reducir la inflamación , pero tomados durante largo tiempo pueden tener efectos contrarios. Es conveniente buscar suplementos de pescados que sean inodoros que tengan DHA y EPA. Las cantidades de EPA y DHA combinadas oscilan entre alrededor de 300 a 800 mg por cápsulas de 1.000mg.

Coenzima Q-10, una fuente de energía y salud

co.q-10La Coenzima Q-10 (Co Q-10), llamada también ubiquinona, es una substancia necesaria para el normal funcionamiento de muchos órganos y para la realización de diversas reacciones metabólicas, sobre todo en la cadena transportadora de electrones en el Ciclo de Krebs. Su misión es aportar energía a las células, ya que interviene en la producción de ATP (Adenosin trifosfato), molécula energética del organismo.

Ha llegado al gran público a través de la publicidad de los productos cosméticos que la han incorporado a gran número de cremas faciales y similares, como una substancia especialmente importante para cuidar la piel y evitar su envejecimiento.

Posee también una alta capacidad antioxidante que resulta muy útil en ciertas enfermedades, ya que evita el daño tisular producido por los radicales libres y, según parece, podría retrasar la evolución de ciertas enfermedades neurológicas tales como el Parkinson.

La Co-Q-10 se usa en el tratamiento de las miocardiopatías y de la insuficiencia cardiaca congestiva. Además puede ayudar a controlar la hipertensión, las alteraciones del ritmo cardiaco, aliviar los ataques de ángor y reducir la formación de coágulos sanguíneos. Parece, también haber aliviado los síntomas de personas con enfermedad de Raynaud.

Ayuda a conservar la Vitamina E y se cree que evita la oxidación del colesterol, aunque parecen necesarios nuevos estudios que confirmen este último punto.

Se encuentra en elevada concentración en el organismo, sobre todo en el corazón, hígado, riñones y páncreas. También se encuentra en una gran variedad de alimentos, especialmente las carnes, vísceras, algunos pescados y mariscos.

Sus niveles disminuyen con la edad, y son menores en pacientes con enfermedad cardiaca. Pero además del paso del tiempo, también el hábito de fumar y el consumo de ciertos medicamentos, como la lovastatina o el propanolol, pueden hacer que disminuya la cantidad de Co-Q-10, por lo que sería aconsejable administrar un suplemento de  Co Q-10 en estos casos.

Se suele presentar como suplementos en forma de pastillas, comprimidos o cápsulas de gelatina blanda. Las presentaciones contienen aceite que favorecen su absorción, igualmente favorecida si se toma junto con los alimentos.

La dosis recomendable en las cardiopatías oscilan entre 100-360 mg/día. No se conocen efectos secundarios.

Importancia del selenio para la salud

selenioEl selenio es un elemento de la tabla periódica, insoluble en agua, y que se encuentra ampliamente distribuido en la naturaleza formando parte de suelos y rocas. También podemos encontrarlo en la composición de diversos alimentos tales como cereales, el pescado, las carnes, las lentejas, el pan, frutos secos, espárragos, tomates y otras verduras, levadura de cerveza, ciruelas uvas, melocotones y los huevos, entre los más destacados.

De un tiempo a esta parte ha venido despertando mayor interés en lo que a sus aplicaciones en el campo de la salud se refiere, habiéndose realizado numerosos y clarificadores estudios al respecto.

Hoy día sabemos que es uno de los componentes de la enzima glutatión-peroxidasa, uno de las más potentes antioxidante endógenos de nuestro organismo. Gracias a esta enzima, el selenio, ejerce un papel protector frente al daño producido en el material genético de la célula por la acción de los radicales libres, por lo que podría considerar como un auténtico “benefactor” para el ADN.

También sabemos que actúa conjuntamente con la vitamina E, otro importante antioxidante, realizando entre ambas una acción protectora sobre el corazón al incrementar lo niveles de Coenzima Q-10 (según parece, el déficit de Q-10 está relacionado con ciertos tipos de patología cardiaca).

Cada vez existen más evidencias sobre el papel del selenio en la prevención diversas enfermedades tales como el cáncer, las cardiopatías, las cataratas y los problemas de esterilidad, ya que su carencia se ha relacionado con ciertas anomalías espermáticas y riesgo de aborto precoz.

Los diversos estudios van proporcionando evidencias más sólidas respecto a su papel beneficioso frente al cáncer, gracias a su acción antioxidante y también mediante la estimulación del sistema inmunológico. Se ha demostrado que la adición de 200 microgramos/día de selenio parece proteger contra el cáncer de próstata, pulmones y colon, en comparación con el grupo control. 

Posee un buen efecto sobre el sistema inmunitario, estimulando la función de los fagocitos, y tomado a dosis de 600 microgramos/día, durante un corto periodo puede ser útil frente a las infecciones.

Algunos investigadores creen que pudiera proteger contra la formación de cataratas, si bien se requieren estudios más precisos al respecto.

Es también un buen elemento depurativo, ya que ayuda a la detoxificación de ciertos tóxicos como el arsénico, el mercurio y el cadmio.

Por último, decir que, además, es útil por vía tópica para el tratamiento de la caspa y de las infecciones fúngicas.

Los alimentos funcionales, ¿qué son?

alimentos funcionalesPor Dª Gracia María Casado, Nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués

En el marco de una sociedad cambiante, objeto del sistema de superproducción, la escasez de tiempo, los hábitos de vida poco saludables, la gran prevalencia de enfermedades crónicas (cada vez más numerosas)…, surgen los denominados “alimentos funcionales”, como una alternativa y solución para corregir los grandes desequilibrios y deficiencias nutricionales que padece la población; situación contradictoria sin duda, con la superabundancia y el gran desarrollo de los países del primer mundo.

La obesidad por ejemplo, es una de las enfermedades (diana clave), para su desarrollo, dado que su prevención es el problema nutricional más importante y uno de los retos sanitarios prioritarios en las sociedades occidentales. En líneas generales, se pueden definir diversas estrategias para el diseño de alimentos funcionales para el control del peso corporal; unas dirigida a la inhibición de la ingesta o limitando la biodisponibilidad de nutrientes, otras produciendo un descenso en el contenido calórico de los alimentos, también estimulando el gasto energético (termogénesis); y finalmente regulando de la distribución de nutrientes entre tejidos limitando el acumulo de grasa.

Por tanto, el abandono de los buenos hábitos alimenticios y el empeoramiento de la calidad de la dieta, se convierten en el elemento justificativo de la gran demanda actual, de este tipo de alimentos. Pero sabemos realmente qué es un alimento funcional, a quién/es van dirigidos, cuáles son las propiedades que se le atribuyen… Al respecto, todas y otras cuestiones intentaremos ir descifrándolas.

 

1. ¿Qué es un alimento funcional? Propiedades atribuidas.

     En la literatura, dicho término se suele abreviar con las siglas AF. Se trata de alimentos elaborados no sólo por sus características nutricionales sino también para cumplir una función específica como puede ser el mejorar la salud y reducir el riesgo de contraer enfermedades, ya que independientemente del aporte de nutrientes, han demostrado a nivel científico tener efectos positivos sobre una o varias funciones del organismo. Pero en ningún caso esto los convierte en posibles sustitutivos de comida, sino que deben consumirse como parte de una dieta sana y equilibrada, en la misma cantidad que pueda tomarse cualquier otro alimento en nuestra dieta y acompañados de un estilo de vida saludable.

Alimento funcional puede ser desde un alimento natural, un alimento al que se ha añadido un componente, o un alimento al que se le ha quitado un componente mediante medios tecnológicos o biológicos. También puede tratarse de un alimento en el que se ha modificado la naturaleza o biodisponibilidad de uno o más de sus componentes, o cualquier combinación de estas posibilidades. Por tanto podemos clasificarlos en:

– alimentos naturales

– alimentos enriquecidos en algún nutriente específico

– alimentos a los que se les retira algún nutriente

– alimentos con adición de sustancias biológicamente activas

– probióticos 

Sin embargo y pese a toda la información existente, hasta el momento no han sido definidos por la legislación Europea.

 

2. ¿Qué tipo de alimentos funcionales existen actualmente en el mercado?

Destacan por ejemplo: las leches enriquecidas (con calcio, ácidos grasos omega-3, ácido oleico ó vitaminas), los zumos de frutas, los cereales, los huevos. 

3. Segmentos de población a los que van destinados

 Este tipo de alimentos  puede formar parte de la dieta de cualquier persona. Pero además, están especialmente indicados en aquellos grupos de población con necesidades nutricionales especiales (embarazadas y niños), estados carenciales, intolerancias a determinados alimentos, colectivos con riesgos de determinadas enfermedades (cardiovasculares, gastrointestinales, osteoporosis, diabetes, etc.) y personas mayores.

 

4. ¿Tienen efectos negativos para la salud?

Los alimentos funcionales pueden contribuir a mejorar el estado de salud aunque no sean la solución a todos los problemas nutricionales. Sin embargo, la oferta creciente en los supermercados de alimentos a los que se ha añadido (o de los que se ha eliminado) uno o varios nutrientes, o modificado su biodisponibilidad, convive con la desconfianza de una parte de la población a los efectos sobre la salud que alegan. El desarrollo de los alimentos funcionales se tiene que producir, así, con unas reglas del juego claras:

  • Las pruebas científicas que avalen las alegaciones de salud han de responder a los estándares avalados por la comunidad científica y ser públicos.
  • El etiquetado ha de proporcionar una información veraz y no susceptible de llevar a engaño a los consumidores.
  • La Unión Europea se ha de dotar de normas lo más claras posibles que permitan, al mismo tiempo, la innovación de la industria y la defensa de los intereses de los consumidores.
  • Las administraciones públicas han de garantizar el cumplimiento de la normativa.
  • Simultáneamente se tienen que dar pasos para mejorar la formación y la información de los ciudadanos sobre la alimentación.

Un marco con estos elementos ha de permitir minimizar los riesgos para la salud asociados a la utilización de los alimentos funcionales.

El organismo responsable de los mismos en la Unión Europea, se denomina

FUFOSE (Functional Food Science in Europe),  y es el encargado de regular las alegaciones sanitarias, es decir, la información dirigida al consumidor sobre los efectos favorables que este tipo de alimentos ejercen para la nutrición y para la prevención de enfermedades.

Esperamos haber aclarado e informado sobre la realidad existente acerca de este tipo de alimentos, cada vez más utilizados en la sociedad actual.