Sofrodynamia ®: cambio y aprendizaje (resumen)

En lo que se refiere a nuestra manera de estar en el mundo decimos que se ha producido un cambio cuando añadimos, modificamos o hacemos funcionar de forma diferente algún elemento de nuestro modelo. Esto puede ocurrir de forma inconsciente, pero para quienes se encuentran involucrados en un proceso de desarrollo humano, esto sólo podrá realizarse cuando se produce algún tipo de aprendizaje.

Por tanto, cambio y aprendizaje son dos conceptos íntimamente relacionados, de tal manera que podría decirse que el aprendizaje es como la semilla del cambio.

El cambio tiene direcciones, es decir, podemos cambiar a peor cuando incorporamos cosas que nos fastidien más la vida. Pero eso  nos interesa. En Sofrodynamia® proponemos que el cambio y el aprendizaje vayan siempre referidos a un contexto de desarrollo humano.

Por eso, la propuesta sofrodynámica consiste en explorar los mecanismos del cambio consciente para conseguir los propósitos deseados en términos de desarrollo humano

Hablar de desarrollo humano es sinónimo de autorrealización, y esto, lejos de ser un concepto lejano y abstracto, es más bien algo cercano y concreto, porque nos habla de nuestras potencialidades, de nuestras cualidades, de nuestras virtudes y está relacionado también con la sanación de nuestras heridas emocionales.

En Sofrodynamia® entendemos que la armonía, y al hablar de armonía debiera considerarse como sinónimo de salud, puede ser encontrada dentro de cada uno de nosotros. Así mismo afirmamos que todas las personas poseen, lo sepan o no, todos los elementos necesarios para armonizar mejor su vida.

Las implicaciones que se derivan de estas creencias son especialmente importantes, ya que nos confirman que, sea cuál sea nuestro momento actual, siempre podremos hacer algo para tratar de ser más felices.

Desde este punto de vista, la Sofrodynamia®, nos invita a tomar consciencia de lo que ya tenemos, a investigar los recursos del pasado que no utilizamos y, también, nos propone una actitud de apertura hacia el aprendizaje de todo lo nuevo que podemos desarrollar mediante un cierto adiestramiento. 

Y en la medida que vamos avanzando en este camino de desarrollo humano, nos damos cuenta de que algunos interrogantes acerca de nuestra propia existencia se van desvelando poco a poco. Muchas limitaciones que considerábamos conflictos o problemas se diluyen y cuando todavía algunos asuntos, esos a los que llamamos problemas o traumas, sigan estando presentes, dispondremos entonces de las herramientas y conocimientos necesarios para hacerles frente apropiadamente.

Por todo ello, es posible decir que el entrenamiento sofrodynámico trata de ayudar a cada ser humano a replantearse y clarificar el enigma de su propia existencia.

Las relaciones curativas en Sofrodynamia®

El ser humano no vive solo, ni aislado, sino que se realiza gracias al contacto con los demás. Somos seres con capacidad de relación con otros, y es a ese nivel, en las, donde con mucha frecuencia generamos gran cantidad de conflictos.

Si pudiéramos eliminar de nuestra vida los problemas que se generan en el ámbito de las relaciones con los demás, no cabe duda que evitaríamos gran parte de sus conflictos más dolorosos que nos aquejan. Normalmente gastamos mucha energía y generamos mucho sufrimiento en el nivel relacional. Sigue leyendo

Sofrodynamia® y mandalas

Existen en el mundo muchas cosas sobre las que podemos realizar acertadas descripciones. Eso significa que, de alguna forma, quienes las escuchan, se harán una idea suficientemente correcta y precisa acerca de lo descrito. En este caso decimos que son fenómenos fácilmente descriptibles.

Sin embargo, también encontramos otro tipo de experiencias que entrañan una compleja dificultad a la hora de comunicarlas a terceras personas. En este segundo caso, decimos de ellas que son experiencias inefables, es decir, experiencias para las que las palabras conocidas resultan insuficientes como para describirlas con exactitud y fidelidad.

La mayoría de los procesos del mundo interior, sobre todo, aquellos de cierta relevancia, así como las experiencias de más alto nivel, es decir, las que nos conmocionan profundamente, suelen pertenecer a este último grupo. Sucede, entonces, que las palabras comunes no nos sirven para transmitir a otros lo que hemos vivido o experimentado en un nivel elevado o sutil de nuestra mente.

Tal vez por esa razón, desde la más remota antigüedad, los seres humanos han tratado de expresar sus experiencias vitales más profundas e inefables por medio de símbolos e imágenes arquetípicas que, apuntando hacia lo más profundo del inconsciente, eran capaces de transmitir una gran carga de información esencial que trascendía la mera literalidad de dicho símbolo o imagen.

En relación al crecimiento y desarrollo humano, unas de las expresiones simbólicas que podemos encontrar con más alto contenido relevante son los mandalas.

Provenientes de la cultura oriental, los mandalas, han llegado hasta nosotros como un elemento de enorme riqueza simbólica y que, además de su enorme carga descriptiva, guardan en su interior una capacidad transformadora de la consciencia de quienes lo contemplan.

Utilizados frecuentemente en el ámbito de la meditación, dichas representaciones mandálicas poseen tal capacidad de transformación de la mente humana que han llegado a ser considerados, incluso, como elementos con una cierta capacidad sanadora.

Mandala es una palabra sánscrita que significa círculo, y son llamados así debido a que todos sus contenidos se encuentran encerrados en el interior del círculo que los contiene. El círculo representa la iluminación y la perfección humana. Cuando están formados exclusivamente por líneas geométricas, reciben el nombre de Yantra.

De forma resumida podría decirse que, los mandalas, poseen distintos niveles de significación. 

Por un lado, se considera el mandala como la representación simbólica de una verdad trascendente que no puede describirse con palabras. Una especie de “texto” en forma de imágenes que pueden ser descifradas por quienes tienen  las claves de dichos símbolos.

Por otro lado, los mandalas se consideran como soportes de ciertas meditaciones en las que el adepto es capaz de conseguir avanzados estados meditativos mediante su contemplación.

En el ámbito del budismo tibetano, un mandala, representa “la residencia de una deidad”, entendida ésta como un aspecto purificado e iluminado de nuestra propia consciencia.

Una de las principales finalidades de los mandalas ha sido la transmisión de información esencial para el mundo interior del ser humano. Dichas informaciones y conocimientos mandálicos se han venido transmitiendo a lo largo de los siglos por medio de representaciones, sobre todo geométricas, encerradas dentro de un círculo.

No obstante, su impacto en la profundidad de la psique y del espíritu humano es tan profundo que, incluso sin conocer las claves ocultas, la mera contemplación respetuosa del mismo, es capaz de inducir las transformaciones necesarias en el mundo interior de quien realiza dicha práctica contemplativa.

Su misión consiste en activar el yo profundo del sujeto que lo contempla, permitiendo la comprensión de verdades cósmicas difíciles de describir con palabras, y conectando, por vía visual, con la esencia de insondables enseñanzas o de estados de consciencia alcanzados mediante la práctica de la meditación.

Los mandalas encierran dentro de sí la representación simbólica del universo y han sido, generalmente, utilizados como una forma de expresión para que el individuo pueda realizar el camino que le permite alcanzar la unificación con la esencia del ser. Como se ha dicho anteriormente, la simple observación atenta y respetuosa de un mandala tiende a encaminar nuestra atención hacia los contenidos espirituales.

Desde la noche de los tiempos, a lo largo de la historia de la humanidad, han aparecido todo tipo de representaciones mandálicas, como por ejemplo las ruedas solares neolíticas, las cuales, curiosamente, aparecieron en el mundo mucho antes que se inventase la propia rueda como medio de desplazamiento.

Expresiones tales como «Entrar en el mandala» o «Recorrer el mandala» son equivalentes a practicar la vía espiritual o transitar el camino de retorno al centro.

Relacionado con esto, tratar de concebir nuestra propia vida, globalmente, como un auténtico mandala, puede llegar a tener grandes repercusiones para cada uno de nosotros.

Porque establecer en nuestra mente la experie ncia vital del mandala equivale a pasar de lo mecánico a  lo holístico, de la recta al círculo o la espiral. Es, también, la posibilidad de realizar el tránsito de dejar de percibirse como seres aislados e incompletos para sentirse como elementos pertenecientes a un sistema de orden superior, el Gran Mandala de la Creación.

Si trasladamos el significado de la esencia del símbolo mandálico a nuestra propia vida, podremos obtener ciertas comprensiones reveladoras. Por esta razón, desde el modelo de entrenamiento sofrodynámico, se propone la posibilidad de trabajar con distintos aspectos del enfoque mandálico, tanto en lo que se refiere a su significado profundo como a la realización de algunas prácticas sofrodynámicas.

Hoy día se ha puesto de moda trabajar con mandalas, mediante la realización de dibujos de mandalas a través de plantillas que suelen colorearse libremente. Se deja a la iniciativa de quien lo realiza la libertad en la elección de los colores y, a veces, en completar el diseño. Quienes han realizado dichos ejercicios refieren beneficios curiosos.

Pero en Sofrodynamia® trabajamos los mandalas de un modo muy diferente. Por un lado, asumimos que nuestra vida se estructura de manera semejante a los mandalas y, desde este punto de vista, conseguimos comprender ciertos mecanismos implicados en nuestros procesos vitales. Por otro lado, utilizamos también el planteamiento mandálico para realizar ciertos tipos de ejercicios mentales.

Pongamos un ejemplo de un sencillo ejercicio sofrodynámico. Imaginemos que nos encontramos en el centro de un gran círculo que se extiende hacia el horizonte, y dentro del cual se encuentra contenida toda nuestra vida. Imaginemos, también, que dicho círculo se haya subdividido en innumerables círculos concéntricos, de tal manera que situamos en los círculos más próximos a las personas, proyectos, valores, objetos, etc. más queridos y cercanos. Y progresivamente en los demás círculos vamos colocando a todo lo demás que existe en nuestra vida, organizándolo todo en función de la mayor o menor cercanía.

Podemos visualizar, también, que dichos círculos concéntricos no están separados unos de otros, sino que existen conexiones, como calles, que muestran una auténtica red tridimensional de relaciones entre los contenidos de unos y otros círculos concéntricos que conforman nuestro mandala.

Bien, dicha imagen mental no es más que un recurso para tratar de establecer una representación simbólica de algo difícilmente representable de otra forma, como es toda una vida. Es decir, mediante el ejercicio anterior, habríamos expresado nuestra vida en formato mandálico.

Una vez hecho eso, y manteniendo la visualización, realizamos un segundo paso, la indagación por medio de las Preguntas de Alto Nivel (PAN). Dicha indagación puede ser llevada a cabo de forma reflexiva, es decir, preguntándose y reflexionando en el nivel habitual de vigilia. Pero también podría realizarse de forma meditativa, lo cual significa realizar las preguntas mientras se permanece en estados más profundos de consciencia, sin buscar activamente la respuesta, simplemente permitiendo que las comprensiones emerjan desde la profundidad.

Elijas hacerlo de un modo u otro, podemos comenzar a preguntarnos ¿cómo es actualmente nuestro mandala?, ¿cuidamos nuestro mandala?, ¿qué significa y qué implica cuidar el mandala?, etc.

Aclaremos algún aspecto importante. Cuando hablamos de cuidar nuestro mandala, lo que estamos planteando es cómo cuidar a las personas, relaciones, proyectos, valores, etc., que dentro de él se contienen.

Cuidar el mandala se encuentra, por tanto, muy relacionado con honrar a los demás y con honrarse a sí mismo, así como con ser fiel a nuestra propia vocación y destino.

Es posible distinguir entre un mandala exterior o externo, que es el modo en el que se configuran las cosas, personas y relaciones en nuestro mundo exterior, y un mandala interno, que es el modo en el que nuestro mundo interior se encuentra organizado y dispuesto.

Ambos se encuentran directamente relacionados, de tal manera que nuestro mandala externo no es más que una representación de nuestro mandala interno.

Por eso, cuando decimos que hemos de cuidar nuestro mandala nos referimos a la vez al externo y al interno. Por tanto, significa que hemos de aprender a cuidar nuestro espacio vital personal, nuestra casa, nuestra habitación, nuestros seres queridos, nuestra mente (pensamientos, emociones, etc.) y, como no, nuestro tiempo, porque nuestro tiempo vital también forma parte del Gran Mandala de la Vida.                                       

Cuando por ignorancia, olvido o descuido renunciamos a cuidar nuestro mandala, nos esperarán, sin lugar a dudas, muchos más sufrimientos y decepciones de los que cabría imaginarse.

Sabemos que cuando alguien quiere disfrutar de su hogar lo mantiene limpio y en orden. Tira aquello que sobra e incorpora poco a poco lo que falta, tratando de buscar un cierto estado de armonía de las cosas.

Así, del mismo modo, hemos de proceder con nuestro mandala para que llegue a ser un auténtico “Mandala de Sabiduría”, habitado por una consciencia despierta que ayude, también, a despertar y a liberar del sufrimiento a todos aquellos que también forman parte de él.

Campos de aplicación de la Sofrodynamia®

Después de años de experiencia enseñando Sofrodynamia®, es decir, de haber entrenado a miles de personas, puedo afirmar con total rotundidad que dicha metodología constituye una herramienta de gran valor en numerosos ámbitos del ser humano, sobre todo porque les enseña y les ayuda a vivir mejor y a experimentar un grado de bienestar superior al que conocían.

Podría decirse que la Sofrodynamia® está especialmente recomendada para todas aquellos que quieran crecer y desarrollarse, tanto si se encuentran sanos como si padecen algún tipo de enfermedad.

La Sofrodynamia® no es una terapia, pero es terapéutica. ¿Qué quiere decir esta aparente contradicción? Pues que estando planteada como una disciplina de desarrollo humano, nos encontramos con la sorpresa de que, una vez se entrena lo suficiente, se producen cambios terapéuticos, en ocasiones sorprendentes, que transforman un proceso patológico y generan un mejor estado de salud. Por eso, se piensa que la Sofrodynamia® es una terapia, porque para estas personas ha funcionado como tal. Pero a pesar de que para muchos enfermos haya habido un antes y un después en sus vidas, insisto, en que no puede presentarse como si fuese una terapia.

Podríamos preguntarnos, pues, ¿entonces cuáles son los campos de aplicación del entrenamiento sofrodynámico? A lo que habría que responder que la Sofrodynamia® ha demostrado ampliamente su utilidad en el ámbito de la medicina, de la psicología y, sobre todo, del desarrollo humano.

En el área de la salud se ha demostrado que no es un mero tratamiento sintomático para una enfermedad específica, sino, más bien, un instrumento integrador, armonizador y en cierto aspecto curativo del ser. Si quisiésemos concretar un poco más sus aplicaciones, valdría con leer el siguiente listado:

–          Mejora el estado de salud en general.

–          Es útil como prevención y tratamiento del estrés.

–          También como parte del tratamiento de las enfermedades y procesos psicosomáticos.

–          Ayuda a las personas de la tercera edad.

–          Para los enfermos crónicos o convalecientes de enfermedades graves.

–          Para todas aquellas personas que se encuentran involucrados en procesos importantes de cambios en sus vidas.

–          Como aportación al desarrollo humano, al crecimiento interior y al desarrollo espiritual.

Si entendemos bien todo lo anterior, es posible deducir que el aprendizaje y la práctica de la Sofrodynamia® puede ser de utilidad prácticamente para cualquier persona que lo desee.

En este sentido no existen demasiadas restricciones para su aprendizaje, salvo para aquellos sujetos que padecen alteraciones graves del estado o nivel de conciencia que le impidan mantener un nivel normal de comunicación (demencias, psicopatías graves, oligofrenias, niños muy pequeños, etc.).

Después de años de experiencia y de recibir el feed-back de miles de alumnos, es posible deducir algunas conclusiones acerca del tipo de personas a los que más ha beneficiado el entrenamiento sofrodynámico. Si quisiésemos agruparlos, diría que han recibido grandes beneficios personales los siguientes grupos:

1)   Aquellos alumnos que padecen patología psicosomática, ya que la Sofrodynamia® se muestra muy útil mejorar los trastornos de ansiedad, depresión o en la patología derivada del estrés, porque encuentran un alivio para sus síntomas y disponemos de un gran número de estrategias para la prevención y gestión del estrés.

2)   Personas afectadas por cambios importantes en sus vidas, tanto si dichos cambios han ocurrido ya, o bien en los momentos previos a que estos se produzcan. A estas personas les sirve para resituarse en su momento presente, les permite encontrar sentido a su manera de estar en el mundo y, además, les posibilita que puedan establecer direcciones de desarrollo mejorando mucho más su proceso de cambio consciente hacia las metas por ellos elegidas.

3)   Los sujetos que están involucrados en un proceso de crecimiento y desarrollo interior. Aquí la Sofrodynamia®, desde el profundo respeto a las diferentes religiones, los distintos modelos de desarrollo humano y las diferentes tradiciones espirituales, se sitúa más allá de  aquellos credos concretos y facilita las herramientas psicológicas, energéticas y espirituales, para que cada cual, según sus propias creencias, realice su búsqueda de una forma más segura y eficaz.

Personalmente, después de muchos años enseñando Sofrodynamia® no necesito muchos argumentos, más allá de lo que personalmente he comprobado año tras año, para convencerme del gran beneficio del método. Pero comprendo que para las demás personas, sobre todo aquellas más escépticas o que ni si quiera conocen el significado del término Sofrodynamia®, para ellos, es de suma importancia contar con pruebas suficientes que demuestran la valía y la solidez de mis propuestas.

Desde los comienzos he procurado siempre constatar por escrito las experiencias personales de los alumnos. Por eso cuento con numerosos autoinformes en los que cada persona refiere los cambios que se han producido en sus vidas, sus progresos y los beneficios recibidos gracias al entrenamiento sofrodynámico. Esto es un modo de evaluación de tipo subjetivo, pero de un gran valor práctico, al menos para mí, ya que recibo información acerca de qué es lo que más les ha beneficiado o qué dificultades han tenido durante su entrenamiento.

Además de estos autoinformes que, como he mencionado, son sumamente valiosos ya que relata la experiencia individual y personal de cada sujeto contada por él mismo, hace años que vengo realizando diferentes pruebas psicométricas para demostrar de una forma más objetiva aquello que, subjetivamente, cada persona afirma. Estos cuestionarios se pasan durante la sesión inicial y la sesión final en el grupo de entrenamiento de nivel inicial.

A modo de resumen, los datos objetivos revelan que el 91% de los alumnos refieren haber obtenidos importantes beneficios gracias a su práctica sofrodynámica, tanto en la dimensión, personal, familiar o laboral. También se han comprobado diferencias significativas en cuanto a mejoras del estrés, ansiedad y depresión.

Todo lo anterior permite afirmar que la Sofrodynamia® es una estrategia útil en todos los campos referidos anteriormente y posee un gran número de aplicaciones, tanto para sujetos sanos como para aquellos que padecen cierto tipo de enfermedades, ayudándolos en su curación y permitiéndoles vivir de una forma más armónica y feliz.

Sofrodynamia®, ¿por qué es necesario un método?

Sofrodynamia®, ¿por qué es necesario un método?

Montón de tablas

La diferencia entre un montón de tablas y una casa es el modo en el que se disponen (M.Erickson)

Decía Milton Ericson  que la diferencia entre un montón de tablas y una auténtica casa es la forma en la que estos tablones se disponen en el espacio.

Y eso me hace recordar que, en lo referente al proceso de desarrollo humano, cuando seguimos un método apropiado somos capaces de alcanzar la serenidad y la paz que tanto anhelamos. Sigue leyendo

El Espacio Interior, espacio de consciencia

El Espacio Interior, espacio de consciencia

Espacio interior

Actuamos en el espacio exterior, pero vivimos en el Espacio Interior

Nuestras acciones se desarrollan en el mundo exterior, en un espacio externo en el que interaccionamos unos con otros, pero es en nuestro interior en donde vivimos y experimentamos la vida.

Hay, pues, un espacio exterior y un Espacio Interior, que funcionan de forma distinta y poseen características diferentes.

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Etapas del entrenamiento sofrodynámico

Para cualquier disciplina en la que pretendamos desarrollar un nivel mínimo de destrezas y habilidades, necesitaremos un periodo de aprendizaje en la que el conocimiento teórico y el entrenamiento práctico constituirán el núcleo de nuestra experiencia y serán la base sobre la que se fundamenta todo progreso.

En lo referente a la Sofrodynamia® hablamos habitualmente del aprendizaje mediante los “Grupos de Entrenamiento”. En ningún caso nos referimos a grupos de terapia, ya que la Sofrodynamia es un entrenamiento y no una terapia, aunque durante y después del entrenamiento los erfectos terapeúticos sean manifiestos. Quiere decir, también, que cada uno de ellos se configuran de manera que el entrenamiento de cada miembro de dicho grupo sea el principal objetivo del mismo.

Entrenar significa, por un lado, repetición de ciertos ejercicios o estrategias y, por otro lado, hace referencia a una secuencia de tipo didáctico o pedagógico que se suele establecer con la finalidad de facilitar el proceso de aprendizaje por parte del alumno.

Cuando utilizo la palabra entrenar, en este contexto, me estoy refiriendo a dos aspectos diferentes entre sí pero complementarios en todo momento. Por un lado quiero indicar la repetición regular de los diferentes ejercicios o protocolos que se enseña. Y para ello necesitaremos de un tiempo y de un espacio determinado.

Pero por otro lado, entrenar también significa estar atentos, darse cuenta, cambiar nuestro modelo habitual de acercarse a las cosas y aplicar todo ello a la vida diaria. Esto no requiere un tiempo extra sino más bien un cambio de actitud y de estrategia en lo cotidiano.

Cualquier alumno durante su aprendizaje sofrodynámico habrá de pasar por diferentes etapas, desde las más sencillas a las más complejas. De manera genérica, y para facilitar la comprensión de lo que va sucediendo, suelo organizar estas etapas del entrenamiento sofrodynámico del modo siguiente:

•  PRIMERA ETAPA: “LA PUERTA DE ENTRADA” – DISPOSICIÓN INICIAL ADECUADA .

Generar la disposición apropiada para ser capaces de captar todo lo que se va a transmitir durante el entrenamiento, se puede decir que constituye la puerta de entrada al mismo.

Se trata más de una actitud que de un conocimiento. Apertura, curiosidad, deseo de aprender y mantener “la mente del estudiante” van a ser elementos que deben ser desarrollados durante esta etapa.

Sabemos que para atravesar cualquier puerta no es posible hacerlo si vamos demasiado cargados, ya que no cabríamos por ella. Así, el alumno tendrá que dejar fuera todo aquello que le impida progresar. A veces puede ser importante deshacerse de antiguas comprensiones y prejuicios limitantes que dificultan nuestro avance. Otras veces se trata de incorporar algo nuevo que nos ayuda. También hay muchas cosas antiguas, referido esto a nuestro modelo del mundo, que debemos mantener. Por eso, llegar a diferenciar entre qué soltar y qué mantener (con una disposición de apertura), va a ser importante en esta etapa del entrenamiento.

•  SEGUNDA ETAPA: “MI PUNTO DE PARTIDA” – EL DARSE CUENTA.

Cuando alguien se prepara para realizar cualquier tipo de viaje, por muy corto y sencillo que sea, siempre será necesario saber donde nos encontramos, es decir, cual es nuestro punto de partida. Si queremos llegar a conseguir ciertas metas u objetivos es diferente dirigirse a ellos desde un lugar o desde otro bien distinto. No todos partimos desde el mismo sitio. Nuestras capacidades, aptitudes y destrezas también son diferente. Como también lo es la velocidad de aprendizaje y de progreso. Lo que para uno es sencillo para otras personas puede resultar un escollo duro y difícil de superar.

La etapa de “Darse cuenta” nos propone tomar consciencia de nuestro presente, de nuestro estado actual, lo que se llama “el punto de partida”. Algunos alumnos encuentran cosas sorprendentemente bellas y agradables, aspectos no conocidos de ellos mismos, mientras que otros pueden llegar a sorprenderse desagradablemente porque no estaban donde creían, o bien porque aquello que encuentran no les satisface o incluso les preocupa. Todo ello es bien venido.

En esta fase del entrenamiento no buscamos otra cosa que ampliar la consciencia de lo que hay, darse cuenta es sinónimo de luz, claridad y autoconocimiento certero, y todo ello serán ingredientes imprescindibles para el éxito en nuestro empeño.

•  TERCERA ETAPA: “COMPRENDER Y DAR SENTIDO”.

Una vez descubrimos dónde y cómo estamos en el mundo, (a la vez que nos damos cuenta, sin engaños, de qué hacemos realmente en nuestra existencia), comenzamos a dar sentido a las cosas.

Es como una nueva comprensión de lo que siempre ha estado con nosotros. Nos acercamos a la realidad cotidiana, la de siempre, la de todos los días, con una nueva percepción que posibilita que surja el milagro de que “todo parece haber cambiado sin cambiar”.

Por una parte el cuerpo, las creencias, las emociones, etc. todo va encajando y adquiriendo sentido. Damos sentido a nuestra vida, llegando a comprendernos evolutiva y globalmente como un ser que crece y se desarrolla en un mundo cambiante, junto a otros seres que también tratan de crecer y desarrollarse a su manera. Comprender la IMPERMANENCIA y la INTERDEPENDENCIA de los fenómenos, así como la nuestra propia, nos proporcionará importantes claves de progreso como seres humanos.

•  CUARTA ETAPA: “CREAR DIRECCIONES DE DESARROLLO”- DESCUBRIR LA DIRECCIÓN VITAL PERSONAL

Se dice que un barco avanza hacia donde pone la proa. Podríamos preguntarnos hacia donde hemos puesto nosotros la proa en el viaje a través de la vida. Cuáles son las metas más significativas que nos proponemos en nuestra existencia. Y de que forma disponemos nuestros recursos y capacidades para llegar a conseguirlas. Todo ello es un asunto realmente fascinante y constituye el descubrimiento de nuestra DIRECCIÓN VITAL PERSONAL.

A la vista de las etapas anteriores pudiera parecer que el entrenamiento sofrodynámico tiene un sentido lineal, creyendo que se progresa de una etapa hacia otra como si subiésemos una escalera con diferentes peldaños. No es ese el sentido que pretendo transmitir. Si quisiéramos representar gráficamente nuestro progreso, en modo alguno podríamos hacerlo mediante una recta o una escalera lineal. Más bien sería como una especie de espiral tridimensional, de tal manera que vamos girando sobre los mismos asuntos pero cada vez desde una perspectiva diferente y más amplia.

Por eso, más que etapas lineales, las fases anteriormente expuestas se van imbricado una con otras de tal modo que cada vez que damos sentido y creamos direcciones, aparece un nuevo punto de partida hacia otro nivel superior. Es pues un entrenamiento cíclico que recuerda mucho más a la estructura de un MANDALA que a ninguna otra cosa.

El entrenamiento en Sofrodynamia® es pues la actualización de nuestro MANDALA EVOLUTIVO.

Las creencias en Sofrodynamia®

Liberarse de las creencias limitantes

Liberarse de las creencias limitantes

Cuando en Sofrodynamia® utilizamos el término creencia, nos estamos refiriendo al sentido psicológico del término, y no a su acepción religiosa. En el lenguaje cotidiano, cuando decimos que una persona tiene tal o cual creencia, habitualmente hacemos alusión a su ideología o a su adscripción en términos religiosos a una determinada confesión o credo. Sin embargo, cuando nos referimos al aspecto psicológico del término, como sucede al utilizarlo en Sofrodynamia®, la palabra creencia está indicando una serie de estructuras psicológicas que la mayoría de las veces funcionan de modo no consciente y que el sujeto toma como verdades, cuando en realidad no lo son. Sigue leyendo

Sofrodynamia® y Qi Gong

Qi Gong

El Qi Gong, es una disciplina ancestral que surgió en China

Son diversas las fuentes que nutren el marco conceptual de la Sofrodynamia®, dando lugar a una disciplina integradora que se inspira en diversas corrientes que se pueden enmarcar dentro del campo de la salud (como las neurociencias y la psicología), junto a otras disciplinas ancestrales de trabajo energético y espiritual.

En este contexto, el Qi Gong, ha influido de manera notable en la estructuración de algunos aspectos sofrodynámicos, sobre todo en lo que se refiere al entrenamiento de la corporalidad y la energía, que denominamos Entrenamiento Gyalpo.

Pero ¿qué es el Qi Gong? Sigue leyendo

La mente del «dormido»

La mente del «dormido»

La mente del dormido

Muchos creen que están despiertos mientras duermen

Hace muchos años me contaron una anécdota de un maestro japonés al que, después de un largo viaje por occidente, le preguntaron en su monasterio acerca de cómo eran los occidentales. El maestro les contestó, – gente extraña. De día van dormidos, mientras por la noche toman pastillas para dormir-.

Muchos duermen y no lo saben. De ellos, son bastantes los que quisieran seguir durmiendo. Pero existe un determinado grupo de personas que cuando toman consciencia de su estado, son capaces de generar el impulso y la energía necesaria para comenzar a despertar. Sigue leyendo