Editorial de agosto 2013

agostoEl calendario corre que se las pela, al menos esa es la impresión que me da, y casi sin darnos cuenta estamos inaugurando el mes de agosto, puerta de entrada al último trimestre del año en curso.  

Por desgracia, hemos despedido julio con un lamentable y mortífero suceso ferroviario que ha conmovido a todo el país sin excepción. No hay persona que conozca que no se haya estremecido ante las imágenes de la tragedia emitidas por los diversos medios informativos. 

Ya en otros momentos hemos experimentado dramas similares en este país, y en todas las ocasiones, además del dolor y la consternación, se han vivido al mismo tiempo inequívocas señales de apoyo, cariño y solidaridad hacia las víctimas y sus familiares. De alguna manera esto constituye un valioso consuelo para aquellos que de un modo absurdo e inesperado han sido visitados por la fatalidad y por la pérdida de sus seres queridos.

Creo que sentir el calor de las personas cercanas, o incluso de las distantes, pudiera ser una especie de bálsamo reparador, aunque ni estos signos de apoyo, ni otros similares, devuelvan la vida a los fallecidos ni subsane el profundo dolor de sus familiares. 

Muchos piensan que rezar no sirve para nada. Yo soy de los que opinan lo contrario. Y no sólo es cuestión de fe, los estudios de Harold Koenig en la Universidad de Duke, dan  fundamento científico al hecho de que rezar es especialmente útil para quien lo hace y para los demás. En algunos otros artículos me he referido a ellos.

Este dramático acontecimiento nos ha hecho pensar a todos en la enorme fragilidad de la condición humana y en lo poco que controlamos nuestro destino. Un desplazamiento en uno de los medios de transporte más seguros que existen se puede convertir en tu último viaje.

Soy consciente de que la muerte no está al final de la vida, sino que más bien nos acompaña siempre a lo largo de nuestro camino, muertey que una vez llegado el momento nos abraza, nos toma de la mano, ya estemos sanos o enfermos, seamos ricos o pobres, jóvenes o viejos… para decirnos que nuestros días en este mundo han tocado a su fin.

Con frecuencia, cuando comento cosas de este tipo, observo como algunas personas se consternan y me dicen que hablar o pensar en ello les hace sentirse más inseguros y vulnerables. Yo, por el contrario, pienso que la seguridad no puede nunca sustentarse en el hecho de evitar mirar la realidad, sino que más bien debiera fundamentarse en afrontar e integrar en nuestras vidas las cosas tal como son. Y lo cierto es que somos mortales y que no sabemos el momento en el que llegará nuestra muerte. Estas dos afirmaciones constituyen de las pocas certezas vitales que podemos sostener sin la menor duda.

No querer pensar en ello no añadirá ni un sólo día más a tu vida, pero es posible que te haga vivir bastante más temeroso e inseguro de lo que lo harías si supieses afrontar cara a cara esta cuestión.

Y el que la cosa sea de este modo, lo que me lleva es a revalorizar cada instante como algo único e irrepetible, a dar gracias por todo lo que me rodea, y a desear disfrutar tanto como pueda de cada momento vivido, así como de la presencia de los seres queridos que me rodean. 

familiaMe lleva, también, a enfocar mi atención y mi energía hacia aquello que considero valioso y digno de ser vivido, a no perderme por las ramas en asuntos que ni me van ni me vienen, y a procurar con todas mis fuerzas que mi vida sea lo suficientemente significativa para que, llegado el momento, pueda despedirme con la tranquilidad y el sosiego de espíritu de haber vivido con el máximo de plenitud que haya podido lograr. No quiero decir adiós a este mundo con la sensación de tener muchos “deberes por hacer”. 

Por eso soy de los que piensan que hoy es el mejor momento, y ahora es el mejor lugar para comenzar a vivir aquello que queremos vivir. Demorarlo indefinidamente sólo nos puede hacer más infelices.

Una paciente me contaba hace poco, “mi marido ha dejado aplazada muchas cosas para la jubilación. Ibamos a ir a muchos sitios, y, ahora, antes de jubilarse, le han diagnósticado una demencia y ya no podemos hacer nada de lo que habíamos dejado pendiente”. Aunque no se trate de un caso de muerte, saque usted mismo la moraleja de este breve relato.

Opino, por tanto, que ser consciente de la muerte no es algo que nos deba entristecer sino que por el contrario nos ayuda a disfrutar del presente y nos permite iluminar nuestra vida, haciendo resaltar aquellos asuntos que son significativamente valiosos para nosotros.

El mes de agosto, mes vacacional por antonomasia, es un momento del año tendente al disfrute, al descanso, al fomento de las relaciones, a los viajes… y a tantas y tantas cosas que normalmente no podemos hacer por falta de tiempo en los momentos en los que nos encontramos sometidos a un horario laboral, y que por eso dejamos para estas fechas.

Es cierto que cada uno disfruta a su manera. Y también es cierto que como están las cosas, muchas personas habrán tenido que renunciar a lo que otros años han podido hacer. Pero sea como fuere, a lo que nunca deberíamos renunciar es a la opción de poner todos nuestros medios para tratar de ser felices aquí y ahora, para promover nuestro bienestar, para disfrutar del hecho de estar vivos y de lo que cada día la vida nos ofrece, y, sobre todo, para regocijarnos con el regalo de la presencia de nuestros seres queridos (que a veces sólo lo valoramos cuando los perdemos). 

Es un buen momento para compartir penas y alegrías con nuestros amigos, para recargar nuestra deteriorada energía y para reflexionar a cerca de cómo desarrollar el inmenso potencial que cada uno de nosotros poseemos en nuestro interior y que hemos venido a explicitar en este mundo.

A estas alturas del año, y después de unos meses que me han requerido una cierta  intensidad de esfuerzo en lo laboral, familiar y personal, y tras algunas contingencias de diverso tipo, siento que necesito descansar. 

A pesar de que tengo aguante para el esfuerzo, cuando me voy quedando dormido en el sofá a la hora de la siesta (cosa que habitualmente no tengo costumbre de dormir), es que mi cuerpo me va pidiendo descanso.

Así que dentro de unos días comenzaré mis vacaciones, de las que además de disfrutar lo máximo posible, espero que puedan servirme para seguir descubriendo y agradeciendo el maravilloso don que constituye el hecho de estar vivos.

Os invito a que también las aprovechéis al máximo.

¡Feliz Agosto! 

 

Entrenar la corporalidad: La postura ecuánime

Entrenar la corporalidad: La postura ecuánime

postura ecuánimeSin lugar a dudas, durante el proceso de crecimiento y desarrollo humano, la corporalidad ha de participar como parte esencial del mismo, y no como un mero espectador de los procesos mentales y emocionales. Hemos superado, hace ya mucho tiempo, la dualidad proveniente de las ideas platónicas y, posteriormente, del cartesianismo de que el cuerpo no era más que “la cárcel del alma” o algo desconectado de la dimensión espiritual del ser, de tal manera que hemos llegado ya a incorporar en occidente lo que desde tiempos ancestrales era  ampliamente conocido en oriente, es decir, hoy día podemos considerar nuestra corporalidad como la puerta principal hacia la consciencia, y un elemento fundamental de ciertas prácticas de desarrollo espiritual. Disciplinas como en yoga, el Tai chi o el Qi Gong, nos lo vienen enseñando y demostrado desde hace miles de años. Por eso, como parte del entrenamiento en Sofrodynamia®, la atención al cuerpo adquiere un carácter relevante. Sabemos que en cada instante ocurren muchas cosas en nuestro mundo interior, de las cuales sólo seremos conscientes cuando aparece alguna sintomatología lo suficientemente intensa como para llamar nuestra atención. Pero es posible aprender a atender a nuestro cuerpo de tal manera que podamos distinguir, desde fases iniciales, aquellas respuestas corporales que indican una tensión a nivel interior, lo cual es imprescindible de cara a realizar los ajustes correctivos necesarios. Desde el punto de vista físico, nuestro cuerpo se encuentra en continuo conflicto entre la necesidad de mantener una postura erguida natural y las fuerzas gravitatorias que nos arrastran hacia abajo. Esta necesidad de ajuste continuado, sumado a las tensiones corporales que se somatizan como consecuencia de conflictos emocionales y los frecuentes vicios posturales que solemos tener, tienen como consecuencia que la dimensión corporal se tensione fácilmente y sufra innecesariamente, a menos que apliquemos la corrección oportuna. Este estado de tensión muscular mantenida, amén de consumir una elevada cantidad de energía, es interpretado por el cerebro como alarma o peligro, poniendo en marcha la consecuente respuesta de estrés que, al mantenerse en el tiempo y hacerse crónica, suele pasar desapercibida por el sujeto, dando lugar posteriormente a la aparición de diversas patologías. La práctica de la Postura Ecuánime nos ayudará a modificar el panorama anteriormente descrito. El establecimiento de la Postura Ecuánime durante nuestra práctica, permite prevenir las nefastas consecuencias del estrés, ya que al tomar consciencia del cuerpo y regularizar la respiración, la mente se serena y podemos experimentar un cierto aquietamiento global. Dicha postura nos permite, pues, armonizar el Espacio Interior y la corporalidad, ya que utilizamos el cuerpo como elemento de acceso a la consciencia. Es posible establecerse en la Postura Ecuánime tanto en la vertical como sentados. Pero ¿en qué consiste la Postura Ecuánime? Para adoptar la Postura Ecuánime atendemos a lo siguiente:

  1. Realizamos los ajustes corporales necesarios para desbloquear las articulaciones de forma correcta.
  2. Corregimos los ejes corporales para estar perfectamente alineados
  3. Buscamos, además, enraizarnos, tanto desde nuestros pies asentados sobre la tierra, como desde nuestra coronilla que queda como suspendida hacia el cielo.
  4. Tomamos consciencia de las tensiones de todo el cuerpo y las sustituimos por distensión
  5. Centramos nuestra respiración en Dan Tien

Espero que utilizando estos consejos, poco a poco, y a través del entrenamiento, experimentes la sensación de trascender la dualidad cuerpo-consciencia y puedas percibirte globalmente.

Eventos y experiencias

Eventos y experiencias

evento y acontecimientoDesde el punto de vista sofrodynámico no es lo mismo un evento que la experiencia del mismo. A continuación expongo la diferencia.

EVENTO: Es un fenómeno histórico que ocurre en un espacio y un tiempo concreto. Consiste en el acontecimiento desnudo, libre de interpretaciones y explicaciones.

EXPERIENCIA VITAL: Construcción mental acerca de un evento. No es lo que históricamente sucedió, sino nuestro modo peculiar y personal de interpretarlo.

Los EVENTOS SUCEDEN, las EXPERIENCIAS SE CONSTRUYEN.

Es posible aprender a se un buen constructor de experiencias.

Más allá de la ansiedad y el temor

Más allá de la ansiedad y el temor

trascender el apego y la pérdida“El día que podamos trascender nuestra ansiedad por obtener logros, así como el temor a padecer pérdidas, nuestra lucha interior habrá finalizado y podremos vivir en paz.” (ANF)

Iimpermanencia, muerte y mejora vital

Iimpermanencia, muerte y mejora vital

impermanencia y muertyePosiblemente tengas tanto interés como yo en vivir mejor, es decir, mucho. Porque en el fondo todos anhelamos vivir en paz y sin miedos, libres de angustias, culpas e inseguridades.

Sin embargo, a poco que observes lo que te rodea, te darás cuenta que vivimos de un modo distinto al que deseamos, que diariamente experimentamos el displacer de perder, o del miedo a perder, aquello que queremos y a lo que le tenemos apego, y que, además, las cosas que queremos evitar, muchas veces aparecen en nuestras vidas aunque nos esforcemos para que no sea así. Sigue leyendo

Mantener la mente del estudiante

Mantener la mente del estudiante

Mente del estudianteLa Mente del Estudiante es una de las actitudes mentales que en Sofrodynamia® llamamos «sanadoras», porque todo aquel que quiera aprender y desarrollarse ha de procurar mantener dicha actitud mental.  Esto implica que ha de renunciar al “ya me lo sé” o “esto ya lo he dado”.

La Mente del Estudiante consiste en establecerse en  humilde actitud de reconocerse como alumnos en continuo proceso de aprendizaje, huyendo de la pretenciosidad de creerse que ya lo sabemos todo. No te importe repetir lo mismo muchas veces, porque cada una de ella te desvelará una nueva perspectiva y un significado cae vez más profundo.

Desde esta actitud que aporta la Mente del Estudiante, trataremos de acercarnos a cada materia con curiosidad y deseo de aprender, como si si todo fuese nuevo, como si lo viésemos por primera vez, y buscando descubrir lo que todavía no hemos llegado a captar.

Posiblemente todos hemos tenido la experiencia de leer el mismo texto muchas veces y, si lo hacemos desde esta actitud mental, en cada una de las diferentes lecturas descubriremos cosas diferentes, porque cada uno de nosotros vamos cambiando en cada momento y podemos comprender cosas diferentes en toda nueva ocasión.

He de recordar, también, que las enseñanzas importantes a propósito del mundo interior, poseen distintos niveles de complejidad y sólo desvelarán su secreto a quienes con constancia y respeto, a través de la Mente del Estudiante, se acerquen a ellas.

Importancia de la fibra en la alimentación

Importancia de la fibra en la alimentación

fibra alimentariaLo que lamamos fibra en alimentación humana  está constituida por un conjunto de macromoléculas de origen vegetal, principalmente polisacáridos y ligninas, no digeribles por los enzimas digestivos humanos.

Los células vegetales poseen un citoesqueleto que puede ser fermentado por las bacterias entéricas y adquieren características dispares según la especie de procedencia.

Hace u tiempo, la fibra se clasificaba en: a) fibra dietética; b) fibra cruda (obtenida tras el tratamiento de vegetales con álcalis o ácidos); y  c) la fibra vegetal.

Más  modernamente, esta clasificación se ha sustituido por Fibra soluble y Fibra Insoluble.

La Fibra Insoluble junto con el agua forma mezclas de baja solubilidad y sirve como nutriente a las bacterias entéricas. Está formada por celulosa, hemicelulosa, lignina y almidón resistente. Su principal efecto es desintoxicante, limpiador de desechos adheridos a la pared intestinal y voluminizador de las heces. Su ingestión diaria previene el estreñimiento.

Respecto a la Fibra Soluble (inulina, pectinas, gomas y fructooligosacaridos), se puede decir que capta mucha agua y forma geles viscosos que retardan el vaciamiento gástrico, enlentecen la absorción de grasas y azúcares, fermentan en el colon por acción de la flora intestinal y aumenta el volumen fecal disminuyendo su consistencia. Predomina en legumbres, cereales, avena  y frutas.

EFECTOS BENEFICIOSOS DE LA FIBRA SOBRE LA SALUD:

1.- Prevenir el estreñimiento por su acción laxante: Mediante la retención de agua y aumento del bolo fecal, favoreciendo el peristaltismo intestinal y disminuyendo el tiempo de tránsito intestinal.

2.- Sobre el metabolismo de azúcares y grasas: Gracias a la producción de ácidos grasos de cadena corta actúan sobre la liberación de insulina y el control hepáticos de la glucogenolisis, suprime la síntesis de colesterol y reduce los niveles de LDL y triglicéridos.

3.-  Eliminación fecal de sales biliares: La fibra aumenta la excreción fecal de sales biliares y disminuye su reabsorción intestinal, por lo que disminuye los niveles de colesterol y la litogenicidad de la bilis.

El camino del desarrollo humano

El camino del desarrollo humano

el camino del desarrollo humanoDecidir emprender el camino del desarrollo humano, esa senda que nos conduce al bienestar, es comparable a ascender por la vereda de una montaña para llegar a su cumbre.

Requiere, pues, determinación, valentía, esfuerzo, constancia y disciplina. Valores estos poco habituales en una sociedad como la nuestra. Una sociedad en la que se pretende conseguir los mismos resultados de manera rápida, con atajos y con poco esfuerzo.

Tal vez por eso, el camino del desarrollo humano, no sea algo que pueda estar de moda actualmente, sobre todo porque propone cosas contrarias a los valores sociales vigentes. Sin embargo, dicho camino, lleva estando presente en la vida de las personas desde tiempos inmemoriales, y nunca le afectaron las modas.

Habrá muchos que prefieran quedarse al pie de la montaña, no asumir el reto que supone iniciar la subida. Son aquellos que carecen del valor y la capacidad de esfuerzo necesarias para emprender este camino, o aquellos otros que, tal vez, sus intereses en la vida se orienten en otra dirección.

También encontraremos otros muchos que se volverán a mitad del camino. Son quienes carecen de la constancia necesaria y prefieren abandonar y tirar la toalla cuando comienzan a estar cansados.

Otros muchos buscarán atajos más rápidos y más fáciles. Es decir, tratarán de conseguir la meta sin apenas esforzarse. Pero muchos de ellos se perderán en el bosque entre las brumas y los cantos de sirena de quienes les prometen un premio rápido y sencillo de conseguir.

Por eso, si decides emprender la marcha, pídele a la vida que tu camino sea suficientemente largo, rico en enseñanzas y en experiencias, ya que será el propio camino, más que la meta, quien te aporte lo que andas buscando.

Y tal vez un día, cuando hayas alcanzado la cumbre y  te encuentres  plácidamente observando la luna llena, te darás cuenta de que no te hallas solo, de que también otros buscadores llegaron a la cima para desde allí contemplar el mismo cielo.

Y comprenderás que ascendieron por caminos distintos al tuyo, porque, en definitiva, cada cual ha de seguir el suyo propio. No podría ser de otra forma.

Unos transitaron caminos más rectos, en cambio otros lo hicieron por veredas más serpenteantes. Unos fueron más arriesgados, otros optaron por sendas más seguras. Unos fueron más rápidos y otros más lentos.

Sea como fuere, habremos de respetarlos todos y ser fiel al nuestro propio.

Por último, es posible que una vez allí, en la cumbre, tomes consciencia de que existen otras nuevas cumbres por descubrir, muchas nuevas veredas que recorrer, otros nuevos cielos que alcanzar…

Y no olvides que, una vez hayas reposado suficientemente, de nuevo emprenderás el camino, porque ¿cuál es el techo del desarrollo humano?….

 

Una razón para cambiar

Una razón para cambiar

Una razón para cambiar¿Crees que deberías cambiar algo en tu vida?

Tal vez pienses que sí porque hay asuntos que te hacen sufrir y te gustaría modificar lo que sientes al respecto. Pero quizás pienses que no, que no es necesario realizar ningún cambio porque ya te sientes suficientemente bien.

No obstante, sea cual sea tu caso, tenemos una importante y poderosa razón para establecer cambios en nuestra vida: la posibilidad de vivir mejor cada día.

¿Te convence dicha razón?

Como dije antes, hay personas que encontrándose bien quieren vivir mejor. Son personas inquietas, curiosas y comprometidas consigo mismo en lo que se refiere a cumplir sus propósitos vitales. Podríamos llamarlos “los buscadores de la excelencia”, y son aquellos que no se conforman con ir por la vida tirando sin más, sino que quieren desarrollar al máximo su potencial. Obsérvalos bien porque puedes aprender muchas cosas de ellos.

Pero también habrá otros que sufren más de lo que les gustaría. De este grupo, algunos se conforman con sobrevivir en “este Valle de Lágrimas” con un nivel tolerable de sufrimiento. Otros, en cambio, se rebelan frente a esta situación y luchan por cambiarla. Buscan un modo de salir de dicho sufrimiento y mejorar su vida. Los primeros y los últimos, evidentemente, tendrán motivaciones diferentes y es seguro que sus caminos y destinos serán muy distintos.

Sea como fuere, te encuentres como te encuentres, lo realmente relevante es la importancia de realizar un cambio positivo en nuestra vida. Porque no nos interesa cualquier tipo de cambio, ya que el hecho de cambiar sin rumbo ni dirección viene dado por el simple devenir de la existencia. Me refiero a aquel cambio potenciador  que se encuentra conectado con los procesos de crecimiento y desarrollo humano y que, en última instancia, nos llevará a incrementar nuestro nivel de bienestar.

Y cuando nos planteamos que queremos crecer y desarrollarnos como seres humanos, de alguna manera, lo que estamos afirmando es que queremos vivir mejor que en el momento actual, sea éste como sea.

En otras palabras, se podría decir que lo que realmente queremos es pacificar y armonizar la vida un poco más, entendiendo por ello una mejora en las relaciones con nosotros mismos y con los demás para solucionar nuestros conflictos personales y relacionales y, además de todo ello, para mejorar nuestra salud en sentido amplio del término.

El proceso de cambio no debería ser considerado como algo que tenga que ser experimentado como una obligación impuesta desde fuera por un monitor o por un ambiente de grupo, sino como una elección personal que nos acerca a disfrutar de la vida y a expresar nuestro potencial. No podemos perder de vista que este proceso de cambio, lejos de ser algo cansado o tedioso, ha de verse complementado con un cierto grado de placer.

Por eso, al tiempo que vamos recorriendo nuestro camino, aprenderemos también a disfrutar más y mejor de nosotros mismos y de los demás, así como de aquellos paisajes íntimos que iremos descubriendo a lo largo del fascinante viaje del proceso de cambio interior. Porque un ser humano que crece y se desarrolla es alguien que está progresando continuamente, al mismo tiempo que disfruta de cualquier cosa que hace.

Tal vez por eso, he de insistir en que hablar de un proceso sofrodynámico de cambio y desarrollo humano no es un asunto meramente intelectual, sino que tiene que ver con nuestra curación y nuestra salud en términos globales, y esto es algo eminentemente práctico.

Así que, según opino, la búsqueda de la felicidad y el bienestar son razones suficientemente poderosas como para plantearse llevar a cabo un cambio vital potenciador.

Las claves del éxito

Las claves del éxito

clave de éxito“Si eres capaz de darte cuenta de tus mejores talentos y además consigues conectar con aquellos con los que realmente disfrutas, habrás descubierto la fórmula necesaria para ser exitoso en lo que emprendas, porque capacidad +  placer + entrega = éxito” (ANF)