La Sonrisa Interior

La Sonrisa Interior

La práctica de «La sonrisa Interior» es un conocido ejercicio de Qi Gong que ha sido ampliamente utilizado a través de los tiempos. Tanto es así, que numerosas disciplinas del campo de la meditación y del desarrollo personal la han utilizado como elemento añadido dentro de sus prácticas.

Por eso, en algunas ocasiones, durante la práctica de los ejercicios de Sofrodynamia® y de Gyalpo, les he propuesto a los alumnos que aprendan a “instalar la Sonrisa Interior” como un elemento más de la práctica que llevemos a cabo en esos momentos. Pero qué significa esto exactamente.

La Sonrisa Interior no consiste en sonreír hacia fuera sin más, sino que en realidad se origina, como su nombre indica, en el interior, en lo más profundo de nuestro corazón. Sigue leyendo

Superar la envidia

Superar la envidia

regocijo“Aunque no sea frecuente, ni tampoco popular, alegrarse y disfrutar por el éxito ajeno es algo que nos beneficia más de lo que imaginamos, porque es la clave del regocijo, el antídoto de la envidia y la puerta a un corazón satisfecho y pacífico” (ANF)

Superar la incomodidad

Superar la incomodidad

superar la incomodidad “Cuando comenzamos a realizar nuevas prácticas de respiración, concentración, ejercicios de lateralidad, etc., hay muchos alumnos que refieren que eso les resulta incómodo. En este punto se plantea una cuestión, ¿rendirse a la incomodidad y dejo de practicar o continuar hasta superarla? Entender correctamente qué significa aprender a gestionar la incomodidad resulta fundamental para quienes quieren introducir cambios para mejorar su vida. No debiéramos confundir que algo resulte cómodo con creer que por dicha razón es apropiado o beneficioso. Porque comodidad sólo significa que estamos a gusto con lo que sea, simplemente porque lo hemos repetido tantas veces que nos resulta sencillo o bien porque al hacerlo la primera vez sentimos que dicha acción apenas ha requerido esfuerzo y nos resulta fácil de realizar. Por tanto, habría que tener claro que la sensación de comodidad no equivale a corrección. Por ejemplo, para muchos jóvenes andar encorvados es más cómodo que andar correctamente derechos, simplemente porque están más acostumbrado a lo primero que a esto último, y sin embargo, en este caso, lo cómodo es incorrecto y lo incómodo no. Ojo, tampoco significa que lo incomodo sea apropiado, sin más. Podría decirse que hay un tipo de incomodidad que resultará útil y otra que no. Para alguien que se encuentre inmerso en un proceso de desarrollo humano es bastante importante aprender a diferenciar entre lo uno de lo otro. Porque, equivocadamente, muchas personas han aceptado que el hecho de que sentir incomodidad equivale a que algo no va bien, por eso, cuando algo les resulta incómodo, simplemente abandonan. Pero quienes funcionan de ese modo se pierden muchas oportunidades de crecer y de desarrollarse. Entonces, ¿de qué modo podemos aprender a gestionar la incomodidad en nuestro propio beneficio? Sabemos que, en general, a poca gente le agrada sentirse incomodo. Si preguntásemos a un número amplio de personas sobre si quieren sentirse cómodos o incómodos, posiblemente la respuesta sería abrumadora; prácticamente todos preferirían la comodidad. Como dije antes, la cuestión radica en saber diferenciar entre la incomodidad útil de aquella otra que no lo es. Para ello conviene que pensemos en la relación que existe entre comodidad, incomodidad y proceso de aprendizaje. Sabemos que aprender y avanzar en la vida, trae consigo la superación de los antiguos límites en los que nos desenvolvemos. Crecer, por tanto, significa abandonar las fronteras de nuestra “zona de confort”, aquel espacio en el que nos sentimos seguros, para traspasar sus límites y adentrarnos por caminos que, en un principio podrían resultarnos incómodos. Desarrollarse como seres humanos es, pues, comparable a lanzarse a una nueva aventura, a un territorio desconocido en el que al principio nos comportaremos como unos novatos poco hábiles, ya que cuando una persona comienza a practicar una nueva habilidad o destreza, en los primeros tiempos, suele desempeñarla de una manera poco hábil, un poco patosas podríamos decir, y, en cierto modo, le incomoda percibirse así. Así que, en términos de aprendizaje y desarrollo humano, nos encontramos con una especie de contradicción aparente. Por un lado queremos aprender y desarrollarnos pero, por otro lado, eso implica salir de la zona de confort para lanzarse a nuevos retos y nuevas formas de estar en el mundo, que en un principio resultan incómodas por el simple hecho de no estar acostumbrados a ellas. Entonces, ¿debe prevalecer la comodidad de lo conocido, aunque ésta no sea sana, a la incomodidad que puede aparecer cuando iniciamos un cambio o un proceso de desarrollo? Esta cuestión se solventa cuando experimentamos que, más allá de una cierta incomodidad inicial, brota en nosotros el profundo deseo de crecer como personas y nos sentimos compensados sabiendo que todo ese esfuerzo inicial nos va a beneficiar a medio y largo plazo. Y Por otro lado, es importante que, a pesar de la incomodidad, seamos capaces de encontrar placer en el proceso de aprendizaje, ya que sin dicho placer no podremos mantenernos durante tiempo realizando el esfuerzo que dicho proceso requiere. Así que recuerda que, aunque una cierta incomodidad vaya a estar presente en todos nuestros aprendizajes, esta podrá ser soslayada si caes en la cuenta de que tras ella se esconde un beneficio mayor, un beneficio de nivel superior, que es el placer de aprender y el sentido de hacerlo para nuestro propio bienestar, nuestro propio desarrollo y el de los demás.” (ANF)

¡No renuncies a crear!

¡No renuncies a crear!

somos creadores“Adentrarse por caminos no transitados, explorar territorios que nadie osó, escrutar senderos misteriosos dando forma a lo que ni siquiera fue soñado, imaginar mundos más allá de lo aparente… ¡No renuncies a tu creatividad!, porque ella te permitirá transformar el mundo y descubrir que cada uno de nosotros hemos sido designados para continuar la Creación” (ANF)

El poder de transformar

El poder de transformar

podemos transformar la memoria“Nuestros recuerdos en realidad no son los relatos históricos de los acontecimientos sucedidos, sino más bien interpretaciones articuladas desde la óptica del propio narrador. Así, cuando sientas que no te gusta uno de esos relatos que has construido, no renuncies, pues, al poder que tienes de ser capaz de transformarlo.” (ANF)

La vida, un viaje

La vida, un viaje

la vida, un viaje“La vida humana no es más un peregrinar de la consciencia que nos ha de llevar desde nuestra mera biología como mamífero hasta nuestro despertar como ser humano autotrascendente, y conducirnos desde la dimensión limitada de lo personal hacia la esfera de lo transpersonal y, con ella, a la experiencia de la autorrealización” (ANF)

Celebrar para sanar

Celebrar para sanar

celebrar para sanar“Algunos confunden celebración con jolgorio, y no siempre ambos aspectos van parejos. Podríamos hablar, pues, de una celebración exterior que se expresa mediante actos festivos y lúdicos y de una celebración interior, más profunda y con repercusiones más importantes para nuestro bienestar.

Porque celebrar es importante, pero aprender a celebrar para sanar, lo es mucho más. Celebrar para sanar tiene que ver con conectar con la alegría, el goce, el disfrute, con perdonar y perdonarse, y todo ellos son elementos profundamente sanadores. 

Celebrando para sanar es el modo en el que nos libramos de nuestras limitaciones para conectar con las siete alegrías básicas, a saber: La alegría que sustenta la vida, la de la abundancia, la de la liberación, la del amor incondicional, la de nuestras inspiraciones creativas, la de percibirnos como seres sagrados y la de la autorrealización.

Y todo ello se produce en un tiempo y en un espacio, en el aquí y el ahora, lo cual nos libera de las culpas que arrastramos de nuestro pasado y de las ansiedades hacia nuestro futuro. Se dice que el tiempo más sagrado es el presente, y el espacio más sagrado somos nosotros mismos. Entender esto nos hace cambiar nuestra rutinaria visión de las cosas y nos permite trascender lo limitado de nuestra realidad cotidiana.

Cuando celebramos, despertamos al don de la gratitud y, cuando el agradecimiento surge del corazón, se torna en una poderosa herramienta de reconciliación y de sanación personal y grupal.

Me gustaría comentar un poco más algo sobre la Alegría de la Abundancia. Ella es la responsable de que disfrutemos de la vida y que nos sintamos satisfechos de lo que tenemos. Es lo que permite que vivamos en la abundancia, lo cual no significa exceso de  cosas sino reconocimiento de que tenemos suficiente. 

Si nos desconectamos de este placer, dejamos de disfrutar de la vida, porque conectamos con lo que nos falta y no con lo que hay. 

Cuando perdemos la noción de abundancia nos sentimos continuamente insatisfechos, como si nada fuese bastante y necesitásemos “más” de todo en cada momento. La perturbación de este nivel nos hace rígidos y manipuladores, en cambio, cuando funciona adecuadamente se produce una sanación de tipo emocional.

Para sanar nuestra actitud de insatisfacción en la vida habremos de abandonar los sacrificios y sufrimientos inútiles, evitando desempeñar el papel de mártir y abriéndonos a disfrutar de la alegría de sentir que disponemos de todo lo necesario para una vida mejor y para alcanzar la autorrealización”.(ANF)

Comunicación sincera y eficaz

Comunicación sincera y eficaz

sincero, pero eficaz“Algunos presumen de sinceridad y encuentran satisfacción dando coces verbales a cualquiera que se cruce en su camino. Pero ser sinceros no ha de ser una excusa para decir cualquier cosa, de cualquier manera, en cualquier tiempo y lugar, sino expresar honestamente lo que se piensa, sabiendo que hay muchos modos diferentes de comunicarse con eficacia. Por eso, cultivar la sinceridad es tan importante como aprender a decir las verdades en el momento oportuno y de la forma adecuada” (ANF)

Editorial de mayo 2013

Editorial de mayo 2013

mayo1Hay quienes están comenzando a añorar el calorcito, sobre todo después de las últimas nevadas y temperaturas casi invernales con las que ha querido despedirse el mes de abril.

Una vez tenemos llenos los pantanos y las montañas cubiertas de nieve que se fundirán con los próximos calores, cubriendo satisfactoriamente las expectativas sobre las próximas necesidades de agua, parece que ha llegado el momento en el que todos deseamos un clima algo más estable, un tiempo en el que el sol se muestre menos esquivo que en estos últimos meses.

Nosotros, los sureños, somos más bien de secano, de días luminosos y cielos despejados, de estar en la calle y pasear con los amigos. 

Tal vez por eso, cuando las nubes o la lluvia se quedan con nosotros por más tiempo del que nos gustaría, solemos llevarlo con resignación, con algo de desencanto e incluso con cierta impaciencia que reclama lo que denominamos “el buen tiempo”

Apenas brillan los primeros rayos de sol con cierta estabilidad, la gente sale, pasea, abarrota las terrazas de los bares o se tumban en la arena de la playa esperando broncearse lo suficiente como para poder lucir aquellos vestidos más livianos, acordes con las cálidas temperaturas. Así que esperamos que mayo nos traiga ese tiempo primaveral y apacible que tanto echamos de menos.

A lo largo de la historia, de muchos modos se he llamado este mes que acabamos de comenzar. Para os griegos, Targelion; para los romanos Quíntilis o Maius. 

Nosotros, de forma coloquial, utilizamos también otras denominaciones para hacer referencia a este mes, como por ejemplo, “el mes de las flores”, porque se encuentran los campos bellamente floridos, vestidos con sus más coloridas galas, para admiración y regocijo de quienes gustan contemplarlos.

También se le ha llamado “el mes de María”, porque este mes ha sido dedicado a la Virgen por la Iglesia Católica, oficiando algunas ceremonias, rezos y ofrecimiento de flores, invitando a la reflexión sobre las virtudes y la vida de esta figura fundamental para el catolicismo. En este contexto, se aprovecha también este mes para la celebración de algunos sacramentos, como por ejemplo la Primera Comunión. Así, el mes de mayo, es también “el mes de las comuniones”, ya que la mayoría de las Primeras Comuniones suelen celebrarse en estas fechas.

Pero para los más pesimistas, mayo, es “el mes de las alergias”. Desde este punto de vista, es un mes temido por quienes sufren algún tipo de alergia polínica con mayo2estornudos, tos, congestión ocular, picor de garganta o de oídos, rinorrea acuosa, etc.

A este respecto, me gustaría comentar que, además de las soluciones convencionales basadas en los conocidos antihistamínicos o en las vacunas desensibilizantes, estas personas disponen de otros medios y recursos para hacer más llevadera su patología. Existen muchos preparados fitoterápicos y homeopáticos que se han demostrado eficaces para ello. Además, desde un enfoque más global, a parte de los síntomas locales habría también que apoyar otras funciones del organismo. Así, la regularización de ciertos órganos, como el hígado o el intestino, con un aporte alimenticio adecuado que evite aquellos alimentos que pueden incrementar la liberación de histamina o los que producen una intolerancia alimentaria, ayudará a mejorar esta patología.

El tema de las alergias polínicas es un ejemplo más de los diferentes significados que podemos atribuir a un mismo acontecimiento. Así por ejemplo, un campo florido que haría las delicias de un aficionado a la fotografía, de un poeta o de aquellas personas sensibles que disfrutan contemplando bellos paisajes, no es más que una especie de terrible maldición para quienes sufren problemas alérgicos, los cuales piensan en la floración, no como una eclosión de belleza, sino como una sobrecarga a la atmósfera del temido polen que les hace padecer tremendas incomodidades.

Y esto es así porque en realidad el mundo no es plano, de tal modo que no todos vemos lo mismo, sino que como dice un afamado periodista, muchos asuntos suelen ser “poliédricos”, esto es, con distintas caras para una misma realidad.

Y yo, que soy dado a ver los poliedros en lo que a los asuntos cotidianos se refiere, no dejo de sorprenderme de cosas que a mucha gente les parece normal. Como por ejemplo cuando voy conduciendo y veo un cartel que dice “por su seguridad, control de velocidad”.  Y para mi seguridad sitúan un radar en una autovía de cuatro carriles, en la cuesta abajo en la que el coche se acelera. Tal vez por eso, al ver el cartel, lo que yo leo es “como no te espabile te metemos la mano en la cartera”. Porque claro, digo yo, que como antes comenté soy un poco “poliédrico”, ¿no sería más normal que por mi seguridad arreglaran esa curva peligrosa en una carretera secundaria en la que ha habido tantos accidentes? Pues no. Por mi seguridad me ponen el control de velocidad ¡en las rectas!.

O también cuando los enfermos se acumulan en los pasillos de los hospitales porque han cerrado una planta, o cuando en habitaciones de dos ponen a tres, con las consiguientes incomodidades y sobresaturación (porque eso no va dotado ni de más medios ni de más personal), o cuando las listas de espera quirúrgicas sobrepasan el año para algunos pacientes, y yo escucho aquello de “por su bienestar estamos redistribuyendo los recursos para ser más funcionales”, en realidad, lo que los poliédricos escuchamos es que, “como no tenemos un duro para sanidad porque nos lo gastamos en otras cosas, hay que aguantarse con lo que queda”. 

Pero no se preocupen, que eso sólo lo pensamos “los poliédricos”, ellos están encantados de servir al prójimo y mucho más encantados, si cabe, de haberse conocido.

mayo3Y en el fondo, como también soy un sentimental, que me emociono mucho con eso de que la Dirección General de Tráfico, por un lado, piense tanto en mi seguridad, o que la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, por otro, se desviva tanto por mi bienestar, es que se me llena el corazón de gozo y regocijo, de tal modo que me sabe mal que lleven la tremenda carga de ese “sinvivir” por el prójimo. 

Así que, con la sana intención de aliviarles su duro trabajo, les agradecería muy mucho que no se preocupasen tanto ni por mi seguridad ni por mi bienestar, que ya me las arreglaré yo.

Tal vez haya comentado todo lo anterior porque, la verdad, entre azahares y trinos de pájaros, mayo despierta en mi una especial sensibilidad. 

Mayo es un mes que, en general, invita a la expansión, a compartir y, de alguna manera, incrementa el potencial creativo que puede ser manifestado de múltiples formas. 

Conectarse con esa especie de eclosión vital que se expande a todos los terrenos de nuestra vida, es un modo de expresar la energía creativa que reside en todos nosotros.

Feliz Mayo

 

 

 

Epigenética y salud

Epigenética y salud

epigenetica y salud“Algunas veces escucho aquello de “para qué cuidarse tanto, mira fulano,  fumando toda la vida y ahí lo tienes con noventa años y en perfecto estado”.

En cierto modo, parte de esta frase, tiene razón. Al menos en algunos aspectos de la misma, ya que es verdad que fulano tiene noventa años y también es verdad que fuma mucho y se encuentra aceptablemente bien para su edad.

Pero dicha afirmación es bastante más cuestionable en lo que al sentido de la misma se refiere, ya que trata de dar soporte a la creencia que algunos sostienen de que da igual lo que hagas, porque al final es la “suerte” lo que marca la diferencia entre salud y enfermedad. Si la tienes, hagas lo que hagas, vivirás mucho y bien, y si no la tienes enfermarás y morirás más precozmente.

Pero afirmar lo anterior es ya otra cosa. Sin quitarle mérito a la suerte, el destino o lo que se quiera invocar, según parece, lo que hagamos en nuestra vida determina mucho nuestro futuro. Al menos eso es lo que dicta el sentido común, y los estudios científicos  actuales al respecto lo corroboran.

Obviamente, existen ejemplos de una cosa y de lo contrario. En la vida, las cosas unas veces funcionan y otras, en cambio, no. Pero esto no hace más que mostrarnos que vivimos en un mundo incierto, en una realidad probabilistica que, aplicada al campo de la salud, cuestiona toda certeza que queramos sostener.

Por esa razón, es posible que haya personas que se cuidan poco y viven mucho y también otras que se cuidan mucho y viven poco. Yo conozco ejemplos de ambos casos. Pero que duda cabe que, en términos de probabilidades, cuidarse implica una mayor probabilidad de vivir en salud que si no te cuidas.

Es muy importante que entendamos que en la vida, en general, y en el campo de la salud en particular, no existen las certezas, sólo una aproximación o un distanciamiento a dichas certezas. Así, si no fumas, es más difícil que contraigas un cáncer de pulmón, pero no tienes la seguridad de no llegar a tenerlo.

Hoy día parece claro que el estilo de vida apropiado es un elemento fundamental para mantenernos en salud, ya que incrementa la probabilidad de que así sea, pero hemos de tener presente que no nos da seguridad al cien por cien.

La base genética que recibimos de nuestros padres a través de la herencia ligada al ADN, juega un papel fundamental en lo que se refiere a nuestra salud. Desde este punto de vista exclusivamente genético algunos podrían llegar a pensar que existe un cierto determinismo biológico del que no podemos escapar y que esto marcaría la diferencia entre vivir sanos o enfermar.

Pero hoy día sabemos que además de la inexorable carga genética, también entran en juego una serie de factores ambientales que son capaces de hacer que los genes se expresen o que queden silenciados.

A esta nueva disciplina que se ocupa de investigar y profundizar en estos asuntos se le denomina Epigenética. Consiste en el estudio de todos aquellos factores no genéticos que intervienen desde el óvulo fertilizado hasta su senescencia, pasando por la forma adulta. Estos factores están ligados al estilo de vida del sujeto y al medio ambiente en el que se desenvuelve dicho sujeto.

Dependiendo de la calidad de ambos, medio ambiente y estilo de vida, la carga genética se expresará de un modo o de otro. Es decir, los seres humanos nacemos con un potencial genético, hereditario, y el modo de vida y el lugar en el que vivimos modularán la expresión de dichos genes.

Por tanto, y en base a los conocimientos actuales, siguen siendo válidos los postulados que sostienen que, si queremos tener una vida más saludable, habremos de seguir manteniéndonos fieles a los tres pilares fundamentales de la buena salud, a saber: una dieta adecuada, ejercicio físico moderado y continuado, y armonización mental y emocional con un enfoque de vida positivo.

Así que, tengas la genética que tengas, si cuidas tu dieta, ejercitas tu cuerpo y calmas tu mente, vivirás mucho mejor.” (ANF)