“Nuestros recuerdos en realidad no son los relatos históricos de los acontecimientos sucedidos, sino más bien interpretaciones articuladas desde la óptica del propio narrador. Así, cuando sientas que no te gusta uno de esos relatos que has construido, no renuncies, pues, al poder que tienes de ser capaz de transformarlo.” (ANF)
consciencia
La vida, un viaje
“La vida humana no es más un peregrinar de la consciencia que nos ha de llevar desde nuestra mera biología como mamífero hasta nuestro despertar como ser humano autotrascendente, y conducirnos desde la dimensión limitada de lo personal hacia la esfera de lo transpersonal y, con ella, a la experiencia de la autorrealización” (ANF)
Celebrar para sanar
“Algunos confunden celebración con jolgorio, y no siempre ambos aspectos van parejos. Podríamos hablar, pues, de una celebración exterior que se expresa mediante actos festivos y lúdicos y de una celebración interior, más profunda y con repercusiones más importantes para nuestro bienestar.
Porque celebrar es importante, pero aprender a celebrar para sanar, lo es mucho más. Celebrar para sanar tiene que ver con conectar con la alegría, el goce, el disfrute, con perdonar y perdonarse, y todo ellos son elementos profundamente sanadores.
Celebrando para sanar es el modo en el que nos libramos de nuestras limitaciones para conectar con las siete alegrías básicas, a saber: La alegría que sustenta la vida, la de la abundancia, la de la liberación, la del amor incondicional, la de nuestras inspiraciones creativas, la de percibirnos como seres sagrados y la de la autorrealización.
Y todo ello se produce en un tiempo y en un espacio, en el aquí y el ahora, lo cual nos libera de las culpas que arrastramos de nuestro pasado y de las ansiedades hacia nuestro futuro. Se dice que el tiempo más sagrado es el presente, y el espacio más sagrado somos nosotros mismos. Entender esto nos hace cambiar nuestra rutinaria visión de las cosas y nos permite trascender lo limitado de nuestra realidad cotidiana.
Cuando celebramos, despertamos al don de la gratitud y, cuando el agradecimiento surge del corazón, se torna en una poderosa herramienta de reconciliación y de sanación personal y grupal.
Me gustaría comentar un poco más algo sobre la Alegría de la Abundancia. Ella es la responsable de que disfrutemos de la vida y que nos sintamos satisfechos de lo que tenemos. Es lo que permite que vivamos en la abundancia, lo cual no significa exceso de cosas sino reconocimiento de que tenemos suficiente.
Si nos desconectamos de este placer, dejamos de disfrutar de la vida, porque conectamos con lo que nos falta y no con lo que hay.
Cuando perdemos la noción de abundancia nos sentimos continuamente insatisfechos, como si nada fuese bastante y necesitásemos “más” de todo en cada momento. La perturbación de este nivel nos hace rígidos y manipuladores, en cambio, cuando funciona adecuadamente se produce una sanación de tipo emocional.
Para sanar nuestra actitud de insatisfacción en la vida habremos de abandonar los sacrificios y sufrimientos inútiles, evitando desempeñar el papel de mártir y abriéndonos a disfrutar de la alegría de sentir que disponemos de todo lo necesario para una vida mejor y para alcanzar la autorrealización”.(ANF)
Comunicación sincera y eficaz
“Algunos presumen de sinceridad y encuentran satisfacción dando coces verbales a cualquiera que se cruce en su camino. Pero ser sinceros no ha de ser una excusa para decir cualquier cosa, de cualquier manera, en cualquier tiempo y lugar, sino expresar honestamente lo que se piensa, sabiendo que hay muchos modos diferentes de comunicarse con eficacia. Por eso, cultivar la sinceridad es tan importante como aprender a decir las verdades en el momento oportuno y de la forma adecuada” (ANF)
Editorial de mayo 2013
Hay quienes están comenzando a añorar el calorcito, sobre todo después de las últimas nevadas y temperaturas casi invernales con las que ha querido despedirse el mes de abril.
Una vez tenemos llenos los pantanos y las montañas cubiertas de nieve que se fundirán con los próximos calores, cubriendo satisfactoriamente las expectativas sobre las próximas necesidades de agua, parece que ha llegado el momento en el que todos deseamos un clima algo más estable, un tiempo en el que el sol se muestre menos esquivo que en estos últimos meses.
Nosotros, los sureños, somos más bien de secano, de días luminosos y cielos despejados, de estar en la calle y pasear con los amigos.
Tal vez por eso, cuando las nubes o la lluvia se quedan con nosotros por más tiempo del que nos gustaría, solemos llevarlo con resignación, con algo de desencanto e incluso con cierta impaciencia que reclama lo que denominamos “el buen tiempo”
Apenas brillan los primeros rayos de sol con cierta estabilidad, la gente sale, pasea, abarrota las terrazas de los bares o se tumban en la arena de la playa esperando broncearse lo suficiente como para poder lucir aquellos vestidos más livianos, acordes con las cálidas temperaturas. Así que esperamos que mayo nos traiga ese tiempo primaveral y apacible que tanto echamos de menos.
A lo largo de la historia, de muchos modos se he llamado este mes que acabamos de comenzar. Para os griegos, Targelion; para los romanos Quíntilis o Maius.
Nosotros, de forma coloquial, utilizamos también otras denominaciones para hacer referencia a este mes, como por ejemplo, “el mes de las flores”, porque se encuentran los campos bellamente floridos, vestidos con sus más coloridas galas, para admiración y regocijo de quienes gustan contemplarlos.
También se le ha llamado “el mes de María”, porque este mes ha sido dedicado a la Virgen por la Iglesia Católica, oficiando algunas ceremonias, rezos y ofrecimiento de flores, invitando a la reflexión sobre las virtudes y la vida de esta figura fundamental para el catolicismo. En este contexto, se aprovecha también este mes para la celebración de algunos sacramentos, como por ejemplo la Primera Comunión. Así, el mes de mayo, es también “el mes de las comuniones”, ya que la mayoría de las Primeras Comuniones suelen celebrarse en estas fechas.
Pero para los más pesimistas, mayo, es “el mes de las alergias”. Desde este punto de vista, es un mes temido por quienes sufren algún tipo de alergia polínica con
estornudos, tos, congestión ocular, picor de garganta o de oídos, rinorrea acuosa, etc.
A este respecto, me gustaría comentar que, además de las soluciones convencionales basadas en los conocidos antihistamínicos o en las vacunas desensibilizantes, estas personas disponen de otros medios y recursos para hacer más llevadera su patología. Existen muchos preparados fitoterápicos y homeopáticos que se han demostrado eficaces para ello. Además, desde un enfoque más global, a parte de los síntomas locales habría también que apoyar otras funciones del organismo. Así, la regularización de ciertos órganos, como el hígado o el intestino, con un aporte alimenticio adecuado que evite aquellos alimentos que pueden incrementar la liberación de histamina o los que producen una intolerancia alimentaria, ayudará a mejorar esta patología.
El tema de las alergias polínicas es un ejemplo más de los diferentes significados que podemos atribuir a un mismo acontecimiento. Así por ejemplo, un campo florido que haría las delicias de un aficionado a la fotografía, de un poeta o de aquellas personas sensibles que disfrutan contemplando bellos paisajes, no es más que una especie de terrible maldición para quienes sufren problemas alérgicos, los cuales piensan en la floración, no como una eclosión de belleza, sino como una sobrecarga a la atmósfera del temido polen que les hace padecer tremendas incomodidades.
Y esto es así porque en realidad el mundo no es plano, de tal modo que no todos vemos lo mismo, sino que como dice un afamado periodista, muchos asuntos suelen ser “poliédricos”, esto es, con distintas caras para una misma realidad.
Y yo, que soy dado a ver los poliedros en lo que a los asuntos cotidianos se refiere, no dejo de sorprenderme de cosas que a mucha gente les parece normal. Como por ejemplo cuando voy conduciendo y veo un cartel que dice “por su seguridad, control de velocidad”. Y para mi seguridad sitúan un radar en una autovía de cuatro carriles, en la cuesta abajo en la que el coche se acelera. Tal vez por eso, al ver el cartel, lo que yo leo es “como no te espabile te metemos la mano en la cartera”. Porque claro, digo yo, que como antes comenté soy un poco “poliédrico”, ¿no sería más normal que por mi seguridad arreglaran esa curva peligrosa en una carretera secundaria en la que ha habido tantos accidentes? Pues no. Por mi seguridad me ponen el control de velocidad ¡en las rectas!.
O también cuando los enfermos se acumulan en los pasillos de los hospitales porque han cerrado una planta, o cuando en habitaciones de dos ponen a tres, con las consiguientes incomodidades y sobresaturación (porque eso no va dotado ni de más medios ni de más personal), o cuando las listas de espera quirúrgicas sobrepasan el año para algunos pacientes, y yo escucho aquello de “por su bienestar estamos redistribuyendo los recursos para ser más funcionales”, en realidad, lo que los poliédricos escuchamos es que, “como no tenemos un duro para sanidad porque nos lo gastamos en otras cosas, hay que aguantarse con lo que queda”.
Pero no se preocupen, que eso sólo lo pensamos “los poliédricos”, ellos están encantados de servir al prójimo y mucho más encantados, si cabe, de haberse conocido.
Y en el fondo, como también soy un sentimental, que me emociono mucho con eso de que la Dirección General de Tráfico, por un lado, piense tanto en mi seguridad, o que la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, por otro, se desviva tanto por mi bienestar, es que se me llena el corazón de gozo y regocijo, de tal modo que me sabe mal que lleven la tremenda carga de ese “sinvivir” por el prójimo.
Así que, con la sana intención de aliviarles su duro trabajo, les agradecería muy mucho que no se preocupasen tanto ni por mi seguridad ni por mi bienestar, que ya me las arreglaré yo.
Tal vez haya comentado todo lo anterior porque, la verdad, entre azahares y trinos de pájaros, mayo despierta en mi una especial sensibilidad.
Mayo es un mes que, en general, invita a la expansión, a compartir y, de alguna manera, incrementa el potencial creativo que puede ser manifestado de múltiples formas.
Conectarse con esa especie de eclosión vital que se expande a todos los terrenos de nuestra vida, es un modo de expresar la energía creativa que reside en todos nosotros.
Feliz Mayo
Mantener la esperanza
Un gran amor
“Si alguna vez conociste a alguien de espíritu libre, capaz de aceptarte tal cual eres, que sin reproches perdonó las ofensas, que compartió contigo su lado más tierno mostrando su propia vulnerabilidad y que llegado el momento supo decir adiós para dejarte seguir tu propio camino, es posible que te encontrases en presencia de un gran amor” (ANF)
Lo importante es la ternura
“Durante un proceso de profundo desarrollo interior suelen refinarse los sentidos y se incrementa la percepción, por eso es posible ver lo que otros pasan por alto, escuchar lo que otros no oyen, acceder a un universo de recuerdos en cada olor, y a una indescriptible melodía en cada sonido, mientras que por el contacto con la piel se pueden conocer aspectos que incluso la otra persona ignora de sí misma, pero si nos falta la ternura de corazón, todo ello será de poco valor” (ANF)
Somos cuerpo, consciencia y energía
“El ser humano puede ser considerado como un complejo sistema que realiza intercambios energéticos con el entorno y que tiene diferentes niveles de manifestación.
Hablamos de un nivel de manifestación corporal, otro psicológico y otro energético. De tal manera que cuerpo, consciencia y energía se encuentran interconectados de forma que no es posible escindirlos. Dicha interconexión explica por qué en ciertas disciplinas con enfoque energético y espiritual, como por ejemplo el yoga, el cuerpo intervine como soporte fundamental del trabajo de desarrollo de la consciencia a través de un trabajo corporal y energético al mismo tiempo.
En el ser vivo, cuerpo, consciencia y energía forman una unidad indisoluble que sólo es quebrada en el momento de la muerte.
Por tanto, el ser humano, pues, no es una suma de partes diferentes conectadas entre sí de alguna manera, sino de un sistema único, global y perfectamente interrelacionado entre sus distintos niveles.
Si nos referimos más específicamente a la dimensión corporal, se podría diferenciar entre la corporalidad en acción y el cuerpo como materia sin más, tal y como se encuentra presente en el cadáver. La diferencia entre lo uno y lo otro es que el primero está interpenetrado por la consciencia y la energía mientras que el segundo es sólo materia.
La noción actual de salud a nivel corporal, además de los consabidos parámetros biológicos, incluye además que la consciencia habite el cuerpo y que el cuerpo informe a la consciencia de un modo armónico, así como la existencia de un equilibrio apropiado de sus movimientos energéticos.
Cuando hablamos de energía incluimos dentro del mismo término a los diferentes tipos que podemos encontrar en el organismo. Todas ellas no son más que manifestaciones diferentes de la única energía primordial esencial, la Energía Vital. Podemos encontrar pruebas de dicha energía en el calor corporal, la energía mecánica necesaria para el movimiento, al energía metabólica expresada en unidades de ATP (Adenosin trifosfato), la energía electromagnética que se produce debido al continuo movimiento de los electrones, etc.
Desde el punto de vista de la salud nos interesa considerar la energía bioeléctrica. como elemento fundamental para la conservación y el mantenimiento de la salud del individuo Dicha energía es captada en algunos órganos por aparatos como el EEG, ECG, etc. Para ciertos maestros chinos, el movimiento del Qi en el cuerpo, es lo más parecido a la circulación de la energía bioeléctrica por todo el organismo a través de los canales y puntos.
Desde un punto de vista energético, llamamos salud al correcto equilibrio entre cuerpo, consciencia y energía, ya que el bloqueo de la circulación de dicha energía, el desequilibrio de la misma, así como los nudos emocionales y contaminaciones mentales, afectarán al cuerpo, de tal modo que se deteriorará la salud y la armonía vital de una persona, y aparecerá la enfermedad.
Por esa razón, cuando queremos armonizar la salud del ser humano necesitamos armonizar apropiadamente los diferentes constituyentes del sistema que lo integra, esto es: cuerpo, consciencia y energía.
Para realizar todo ello de forma adecuada necesitamos un método que nos enseñe a darnos cuenta de dónde estamos, hacia dónde queremos ir y qué caminos hemos de seguir para ello.
La Sofrodynamia® pretende ser un método de entrenamiento integral del ser humano para armonizar la existencia un poco más, disminuir el sufrimiento y poner las bases para una mayor felicidad en la vida a través de la armonización del cuerpo, la consciencia y la energía.” (ANF)
Aprovechar lo que la vida nos da
“Ser optimista no significa ver blanco lo negro, sino ser capaz de crear nuevas opciones a partir de cada acontecimiento, sabiendo qué puedes hacer algo ocurra lo que ocurra. Por eso un día soleado puede ser tan ilusionante y motivador como uno lluvioso, siempre que no te quedes atrapado en la queja de lo que no pudiste hacer y enfoques tu energía en disfrutar de las nuevas opciones que te ofrece la vida a cada instante” (ANF)

