Fluir con la vida

Fluir con la vida

El cambio es inherente a la vida. Tratamos de buscar estabilidad en un mundo que es cambiante al tiempo que tú y los demás, también cambian. Sin embargo, encontramos muchas personas que sufren porque tienen dificultad para gestionar dichos cambios, sobre todo porque les faltan recursos para hacerlo. A ellos va dedicado este post.

Piensa que la mente común, en lugar de fluir con la vida, trata de buscar la estabilidad mediante la errónea pretensión de que nada cambie, que nada se modifique. Esto nunca sucede, y el mecanismo de defensa que  estructuran suele acabar en una neurosis. La mente común  también mantiene una especie de deseo obsesivo de congelar cada instante en lugar de permitirse fluir con los acontecimientos. Esta manera de abordar los cambios genera rigidez mental y malestar emocional. Sigue leyendo

La paciencia

La paciencia

2812643Normalmente creemos que paciencia es sinónimo de aguante. Hay quienes piensan que es paciente aquella persona que es capaz de soportar determinadas situaciones por un tiempo prolongado, incluso cuando estas son injustas, pero yo me pregunto si éste es el auténtico sentido de la paciencia.

Porque si admitimos eso, entonces, podría decirse que son muy pacientes los pasivos, quienes no se rebelan, los sumisos, o cualquier persona que carece de la voluntad y la determinación suficiente como para ser capaz de realizar cambios en su vida, manteniendo indefinidamente situaciones que a veces no debiera.

Sinceramente pienso que ser paciente no significa aguantar, sin más.

Tener paciencia no es sinónimo de soportar, ni tampoco de incapacidad para la acción. Entonces, ¿qué es la paciencia?

Hace tiempo alguien me enseñó que paciencia es la “capacidad para entender la verdadera realidad de cada situación y obrar conforme a ello”.

La paciencia, al menos desde el punto de vista sofrodynámico, implica una “consciencia diligente”, y esto no tiene nada que ver con la pasividad.

Ser paciente es, como dije antes, “saber entender” y ser capaz de buscar el momento apropiado para realizar cada acción evitando precipitaciones.

En cierto modo, la paciencia, es una capacidad de la mente que nos permite trascender los automatismos no conscientes, las respuestas del tipo acción-reacción.

Paciencia es, pues, una actitud mental que nos permite establecer “espacio” en nuestro mundo interior para comprender cada situación con mayor nitidez y claridad, sabiendo discernir entre las ocasiones en las que debemos actuar y aquellas otras en las que hemos de demorar la respuesta. A partir de dicha comprensión seremos capaces de elegir actuar o no, evitando con ello caer prisionero de nuestras reacciones automáticas.

La estrategia del «como si»

La estrategia del «como si»

La estrategia del %22como si%22Tenemos al tendencia a repetir patrones mentales, de tal manera que, casi sin que nos demos cuenta, vamos construyendo una mente que funciona de una forma rígida y previsible.

Pero es posible invertir esta tendencia. Para ello, lo primero que debiéramos hacer es  comenzar a plantearnos las cosas de un modo diferente.

Por ejemplo, preguntándonos ¿qué sucedería si nos asomásemos a la calle desde un balcón con una orientación diferente a la habitual, aunque dentro de la misma casa?

Pues sucedería que veríamos un panorama distinto. Esto no le extrañaría a nadie, porque todo el mundo asume que si miramos desde otro ala de la casa es lógico observar cosas diferentes.

¿Pero y si hiciésemos eso mismo desde los “balcones” de nuestro mundo interior? ¿Y si tratásemos de captar un mismo acontecimiento desde dos aspectos bien distintos de nuestro modelo?

Pues en este caso nos daríamos cuenta de que somos capaces de captar nuevas informaciones, las cuales ni siquiera imaginamos, y estas nuevas informaciones nos permitirían tener una comprensión distinta del acontecimiento.

A esta herramienta mental que amplia nuestro conocimiento la llamamos cambiar de perspectiva, y nos ayuda a disponer de  nuevos puntos de vista y, gracias a ello, a la posibilidad de acceder a una información mucho más completa. Un cambio de perspectiva significa, pues, que es posible contemplar los eventos de un modo diferente al habitual, lo cual, como ya se ha indicado, da lugar a que accedamos a matices que de otro modo pasaríamos por alto.

De este hecho se deducen varias cosas. Una de ellas es que, de manera común, toda información que manejamos acerca de cualquier evento es siempre relativa, ya que cambiará en función de quién lo observe y desde dónde lo observemos. Así que cualquier conclusión que saquemos tras una experiencia en la vida es también relativa.

Recuerda que es importante no perder de vista la posibilidad de aprender y avanzar incluso cuando los acontecimientos a los que nos enfrentamos sean adversos, a condición de que seamos capaces de cambiar de perspectiva y de obtener informaciones más relevantes y potenciadoras.

Visto esto, podríamos hacernos una pregunta algo más profunda y algo más teórica, ¿podría existir un determinado punto de observación privilegiado desde el cual fuese posible captar simultáneamente toda la información de un evento?

Porque si existiese dicho punto de observación, se podría afirmar entonces que existiría también un estado de consciencia desde el cual podríamos trascender las limitaciones de los procesos psicológicos habituales, accediendo, desde dicho punto, a todo el conocimiento acerca de la esencia de lo que las cosas son en realidad. Sería como tener acceso a un “Balcón de Sabiduría”.

Encontramos la respuesta en las diferentes tradiciones espirituales, las cuales sostienen la existencia de dicho estado de consciencia. Es lo que se ha venido llamando la “Mente Despierta” o la “Mente Búdica”, o en la cultura cristiana “la Mente Divina”, un aspecto omnisciente de la consciencia clara y lúcida.

De momento, usamos nuestra mente de una forma mucho más limitada, pero ¿podemos albergar la esperanza de acercarnos al logro de una “Mente Despierta”?

Se cuentan numerosos relatos de seres que lo han conseguido, y según parece es cuestión de tiempo, esfuerzo y dedicación.

Para aquellas personas implicadas en un proceso de desarrollo y crecimiento humano, dicho trabajo tendría, pues, una dirección bien clara, la de acercarse a este tipo de mente y, a la vez, alejarse de las percepciones propias de una mente limitada.

¿Cees posible trascender tus limitaciones para continuar avanzando por la “Senda del Despertar”?

Si hemos entendido correctamente todo lo que se ha expuesto hasta ahora, concluiremos que sí, que es posible.

Y si realmente sentimos el deseo de avanzar y desarrollarnos, entonces, una de las herramientas que deberíamos aprender a desarrollar es la de aprender a observar la realidad desde diferentes perspectivas.

Y para ello podemos comenzar utilizando la estrategia del “como si”.

Me explico. Dicha estrategia consiste en tratar de captar los acontecimientos imaginando como lo haríamos si nuestra mente estuviese despierta ya. También podríamos imaginar como aprehendería la información de dicho evento un Ser de Sabiduría.

El uso de esta estrategia, a la vez que potente es también divertida.

Podemos, pues, tomar la propuesta anterior como una especie de juego mental, pero es bastante probable que, si lo intentas, te sorprenda la capacidad de dicho “juego” para producir en nosotros transformaciones potenciadoras.

¡Acuérdate pues! Si tu anhelo es alcanzar un estado de la mente en el que predomine la sabiduría, ¿por qué no comenzar a ejercitarlo desde ya?

 

Responsabilidad  y Desarrollo Humano

Responsabilidad y Desarrollo Humano

Responsabilidad Seguro que la mayoría de los que somos padres le hemos hablado alguna vez a nuestros hijos a propósito de la responsabilidad que han de tener en el desempeño de sus compromisos en la vida, instándoles, sobre todo, a que sean personas responsables.
Al mismo tiempo estoy convencido de que la mayoría de las personas que lean estas líneas también procuran ser responsables en los distintos ámbitos de sus vidas.
Mi padre era persona poco dada a los discursos, por lo general hablaba más bien poco, pero fue a través de sus ejemplo que pude aprender de él algunas cosas que a lo largo de mi vida he considerado de suma importancia, tales como el valor de la palabra dada, la honestidad o la responsabilidad en el trabajo con el que nos comprometemos.
Vemos, pues, que este asunto de la responsabilidad no es algo lejano, sino más bien cercano y práctico.
No hace falta tener demasiada formación académica para saber el significado del término responsabilidad. En castellano, la palabra responsabilidad deriva del vocablo latino “respondere”, que significa “dar correspondencia a lo prometido”, y hace alusión también al compromiso de asumir las consecuencias de nuestras propias acciones.
En términos legales, la responsabilidad, es una noción de suma importancia, ya que se encuentra relacionada con el deber de dar cuenta, tanto de nuestras acciones como de nuestras omisiones, las cuales pueden ser constitutivas de faltas o delitos cuando éstas no se ajustan a la ley. En este ámbito, el concepto de responsabilidad suele entenderse bastante bien y, por lo general, también suele ser razonable.
Podríamos decir, por tanto, que asumir la responsabilidad respecto de lo que hacemos es muy apropiado para funcionar lo mejor posible en una sociedad como la nuestra.
Pero, por otro lado, en términos de Desarrollo Humano, la noción de responsabilidad no siempre es tan clara y precisa como lo descrito anteriormente. No obstante juega un papel fundamental en dicho proceso, por lo que conviene que profundicemos un poco en ello.
Con cierta frecuencia pasamos por alto o no tenemos en cuenta que también somos responsables de lo que sucede en nuestro interior.
Sabemos que no podemos controlar muchas cosas de las que pasan fuera, pero siempre podremos modular nuestra respuesta frente aquello que nos sucede. Esta es nuestra responsabilidad.
Según parece resulta bastante más sencillo ser responsables en el trabajo o en los asuntos de la casa, por ejemplo, que asumir esa misma responsabilidad en los asuntos de nuestro Mundo Interior. Conozco numerosos ejemplos de personas que, siendo muy responsables en el ámbito de su trabajo, no lo son tanto en lo que se refiere a sus procesos metales.
Entonces, ¿qué papel juega la responsabilidad en el terreno del Desarrollo Humano?
Lo primero que hay que tener en cuenta es que hemos de comenzar aceptando que somos los responsables de nuestra propia vida.
Esto no siempre resulta sencillo de asumir, pues muchas veces preferimos atribuir a terceras personas, o a determinadas circunstancias, la causa de nuestros males, desgracias o infelicidades.
Aceptar ser responsables de nuestra vida constituye en sí mismo un reto y también una elección. Una muy importante elección, diría yo, ya que a partir de ella se derivarán significativas consecuencias para nuestra vida.
En términos generales, en cuanto al Desarrollo Humano se refiere, lo sepamos o no, siempre tenemos dos opciones: elegir seguir dormidos o elegir comenzar a despertar.
Si eliges seguir dormido, entonces no necesitas continuar leyendo. Puedes cambiar a otra lectura o tal vez a una serie de televisión, porque lo que viene a continuación está dirigido sólo al segundo grupo de personas, es decir, a aquellos que han decidido despertar.
Así que, si continúas leyendo, es porque decidiste comenzar a despertar. Entonces ¡enhorabuena!, porque este es el camino de quienes buscan la autorrealización o, dicho de otro modo, de aquellos que han decidido salir en busca de la felicidad.
Y una de las primeras creencias que deberíamos de instalar en nuestra mente es, precisamente, la de que elegir despertar conlleva una gran responsabilidad.
Pero ¿qué quiero decir exactamente con eso de que es una gran responsabilidad?
Si reflexionamos un poco, nos daremos cuenta de que la afirmación “quiero despertar”, se encuentra inseparablemente conectada con “soy responsable de mi vida”. Y si volvemos a la definición que expresé al comienzo de este artículo, es como decir “he de corresponder con lo comprometido”.
¿Y qué es lo comprometido?, pues alcanzar la autorrealización.
Quiere decir que, a partir de ahora, no podrás tratar de culpar a otros (personas, circunstancias, condiciones etc.) de tu propio destino. Y esto último suele no gustar a determinadas personas.
A partir de ahora has de saber que eres responsable de tu vida, de ser capaz de alcanzar tus metas, de poner pasión por lo que haces. Eres también responsable de buscar la excelencia y de no escatimar esfuerzo ni trabajo hasta conseguirlo, así como de muchas cosas más.
Aceptar dicha responsabilidad no es una tarea sencilla, pero si suficientemente importante y valiosa como para que lo apreciemos como un auténtico tesoro, porque esto es lo que establece la diferencia entre quienes persiguen sus sueños respecto a quienes los abandonaron hace mucho tiempo.
Por tanto, no sólo somos responsables de lo que hacemos o dejamos de hacer, sino también del modo en que nos construimos como seres humanos.
La afirmación “soy responsable de mi propio destino” resulta ser tan comprometida como poderosa, porque quienes asumen el reto de acoger y aceptar la responsabilidad como parte de su proceso de Desarrollo Humano, sentirán la energía y la fuerza necesaria como para poder superar los obstáculos que encuentren en su camino, para ser capaces de afrontar la adversidad cuando ésta les llegue y para alcanzar, finalmente, las más altas metas en su camino hacia la autorrealización.

La consciencia humana, ¿un fenómeno cuántico?

consciencia cuanticaLa consciencia es algo que todos sabemos que tenemos y experimentamos continuamente, pero que resulta extremadamente difícil de definir, incluso por los más versados en el tema. Digamos que no existe una especie de acuerdo mayoritario a la hora de decir qué es exactamente.

Tal vez por eso, una de las curiosidades que ofrece el estudio de la consciencia humana es que, a lo largo de los años, ha sido abordada desde muy diferentes disciplinas, aportando cada una de ellas su propia visión particular de la misma.

Curiosamente, por muy dispares que resulten dichas disciplinas, resulta que, cuando uno se introduce en profundidad para conocer algunas de ellas,  observa que, con frecuencia, acaba convergiendo con otras, de tal manera que  pudiera decirse que los distintos enfoques de la consciencia, en ocasiones, se asemejan a los diferentes radios de una rueda que, manteniendo su individualidad, convergen todos juntos en el mismo eje central.

En la actualidad, resulta relevante el hecho de encontrar ciertos enfoques psicológicos, como es el caso de la Psicología Transpersonal, que conectan algunos de sus postulados con algunos de los principios de disciplinas aparentemente tan alejadas como la Física Cuántica, la Filosofía o la Mística.

Dicha convergencia nos lleva a establecer curiosas constataciones, como  por ejemplo el hecho de que algunos estudiosos de estos temas hayan resaltado las coincidencias encontradas en las descripciones que existen acerca de la consciencia al comparar los textos de las antiguas tradiciones místicas, con los textos modernos elaborados por los físicos cuánticos actuales. En algunos casos resulta prácticamente imposible diferenciar al autor de uno u otro texto cuando se leen juntos. ¿No será, pues, la consciencia un fenómeno cuántico que es posible entender mucho mejor en la actualidad debido a los avance de la Física Cuántica?

Convencionalmente, tanto en la Psicología como en las Neurociencias en general, se ha tratado de estudiar la consciencia humana desde los postulados propios del paradigma mecanicista de la Física Newtoniana, cuando en realidad el comportamiento de la misma, por lo que hemos mencionado, se parece bastante más al de las partículas subatómicas que no al de un mero objeto mecánico. Sabemos hoy día que el estudio de las partículas subatómicas es abordado por la física cuántica y no por la mecánica newtoniana.

En el caso de la consciencia humana encontramos curiosos fenómenos  difíciles de explicar desde los postulados convencionales, como por ejemplo lo concerniente a la “Teoría de las Resonancias Mórficas» de Ruppert Sheldrake, o el curioso fenómeno de la “Masa crítica” conocido como el “centésimo mono” que fue descrito por Lyall Watson y que se hizo popular a través de su obra “Lifetide: the biology of unconscious”. Además de lo anterior, todo lo estudiado y demostrado en diversas universidades del mundo acerca del “Fenómeno PSI”, apoyan este enfoque cuántico y no mecanicista del asunto.

Dana Zohar, en su famoso libro de los años 90, “La consciencia cuántica”, argumenta, desde su posición de licenciada en física y filosofía por el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), el modo en el que la nueva física de partículas subatómicas permite comprender mejor y explicar científicamente algunos de los fenómenos de consciencia que desde el campo de la psicología  convencional no es posible comprender, por encontrarse fuera de su modelo paradigmático.

La hipótesis cuántica de la consciencia, por tanto, cobra cada vez fundamentos más sólidos y nos permite abordar nuevos caminos de investigación que nos llevan a comprender mejor lo que los místicos de oriente y occidente, a lo largo de miles de años de práctica, experimentaron y enseñaron acerca de la consciencia, así como de las experiencias respecto a lo que hoy día se conocen como “Niveles Superiores de la Consciencia”.

Desde este punto de vista, podemos entender como las prácticas meditativas, la recitación de mantras, el sonido de los cuencos o el trabajo con los mandalas nos desvelan parte de su sentido y nos permiten una cierta comprensión más profunda del misterioso fenómeno de la consciencia humana.

Una vez comprendido este aspecto, es imposible, salvo por ignorancia manifiesta, tratar de explicar dichas prácticas como una mera curiosidad de la cultura oriental sin otra implicación para nuestra vida. Pero claro, ya sabemos que quien no quiere ver, no verá jamás por mucho que se le insista.

No hace tanto tiempo que en occidente se ha mostrado interés por estudiar en profundidad los fenómenos de la consciencia, mientras que en oriente hace miles de años que a través de la práctica y de la experiencia se han dedicado a ello con profundidad y rigor.

La psicología actual, como disciplina científica que pretende ser, ha recibido la herencia de diferentes corrientes importantes que a lo largo de los años han pugnado entre sí para conseguir la hegemonía sobre las demás y la  primacía de ser considerada como el modelo psicológico a seguir. De momento ninguna lo ha conseguido.

Primeramente podemos citar el Psicoanálisis, corriente psicológica impulsada por Freud, con una innegable aportación al mundo, a la cultura  y a la sociedad actual, pero con la importante limitación de dejar fuera de su campo de interés todos aquellos fenómenos de la consciencia que no sean los referidos al mundo del inconsciente.

Por otro lado, la Psicología Conductista, la cual, en su pretensión de ser puramente científica y objetiva, se dedicó a tratar de medir sólo lo puramente observable, es decir las conductas. Según ellos, se excluyen de su campo de interés todos aquellos fenómenos y aspectos del ser humano que por no ser objetivamente cuantificables no serían objetos de su estudio. Podría decirse que, con este modelo, hemos aprendido más acerca del comportamiento de los ratones corriendo por los laberintos que acerca de la profundidad y la grandeza del ser humano.

Una cierta suavización del radicalismo conductista supone la aparición de esa escuela psicológica conocida como Cognitiva–Conductual, gracias a la cual se incluyeron dentro de su campo de interés otros elementos que anteriormente no se contemplaban.

Finalmente, tomando a Abraham Maslow como referencia, aparece una tercera corriente de gran importancia, la Psicología Humanista.

En ella se parte de presupuestos totalmente diferentes de los anteriores. Maslow se pregunta cómo es un ser autorrealizado y de qué manera podríamos modelarlo para llegar a ser como él. Se interesa mucha más por desarrollar el potencial latente de los seres humanos que en describir modelos psicopatológicos de la psique humana. Podríamos decir que comienza aquí el primer esbozo de una “psicología de la autorrealización”.

La culminación de esta última corriente aparece con fuerza gracias a la aparición de la llamada Psicología Transpersonal (la “cuarta fuerza”, como algunos han querido denominarla), en la que se trasciende la realidad aparente y trata de ir más allá de la “máscara” (el significado etimológico de la palabra “persona” es “máscara” en griego) para llegar al núcleo auténtico del ser.

No es de extrañar, pues, que en un modelo psicológico en el que pretendemos ir más allá del ámbito personal para abordar la misma esencia del Ser, los psicólogos de esta última corriente se hayan nutrido ampliamente en el mundo del pensamiento oriental. Y este fenómeno no ha sido por snobismo o por moda, sino por el imperativo que marca el sentido común de acceder a las fuentes originales que, con mayor experiencia y precisión, nos  han legado los conocimientos sobre dicho camino.

Y esto ha sido así porque mientras que nuestra cultura se ha preocupado durante milenios de lograr unos avances tecnológicos que nos hicieran la vida más cómoda y agradable, y ciertamente que muchos avances se han logrado en este sentido, en la cultura oriental se han dedicado más a cultivar y aprender acerca de los fenómenos de consciencia.

Sin menoscabo de los grandes maestros y místicos occidentales, que los hubo y los hay, no es equívoco afirmar que, en este ámbito de la consciencia, oriente nos lleva la delantera.

La Psicología Transpersonal y la actual física de partículas, la Física Cuántica, han comprobado, como puede leerse en la obra de Fritjof Capra, “El Tao de la Física”, que la descripción de experiencia de consciencia que relatan algunos maestros orientales de épocas pasadas, se corresponde sorprendentemente con la que realizan los físicos cuánticos actuales cuando describen la naturaleza íntima de la realidad.

Tal vez consciencia y realidad material sean fenómenos coincidentes a nivel cuántico.

Para finalizar, cito a continuación las palabras textuales de Capra en un artículo de una de sus obras publicada junto con otros autores, “Mas allá del Ego”: Dice así, “La experiencia mística es necesaria para entender la naturaleza profunda de las cosas, y la ciencia es esencial para la vida moderna. Lo que necesitamos, por consiguiente, no es una síntesis, sino una interrelación dinámica entre la intuición mística y el análisis científico”.

 

Sobre la felicidad: reflexiones para este día

Sobre la felicidad: reflexiones para este día

felicidadHace muchos años que escuché por primera vez aquello de que “todos los seres sintientes deseamos ser felices”.

El anciano y enjuto lama tibetano al que le oí decir estas palabras parecía saber mucho de ello. Su forma de expresarse era sencilla, clara y evidenciando una serenidad envidiable al tiempo que su rostro esbozaba una plácida y serena sonrisa, a pesar de que quienes sabíamos algo de su vida teníamos constancia de que no había sido precisamente fácil ni sencilla. La vida de un exiliado que ha tenido que huir de un país invadido no suele serlo.

Tiempo más tarde, alguien me enseñó que en realidad la felicidad no debía ser considerada como una meta, sino que tenía mucho más que ver con el modo en el que transitamos nuestro propio camino. Es decir, la felicidad tenía más que ver con un “cómo” que con un “qué”.

La verdad es que me pareció bastante adecuada esta última opinión. Basándome en ella me di cuenta de que eso de la felicidad no era algo que estuviese fuera de nosotros, sino que se trataba  más bien de un estado de nuestra mente, un estado de nuestra consciencia. Y si es verdad esto último, entonces quiere decir que depende mucho del modo en el que usamos dicha mente. De la misma forma que también quiere decir que es algo que se puede aprender y mejorar.

Entender esto es un gran avance.

Resumiendo, la cosa parece bastante obvia, todos queremos ser felices, pero el asunto es que no nos ponemos de acuerdo en qué significa exactamente eso de la felicidad, y parece que tampoco somos lo suficientemente hábiles como para alcanzar dicha felicidad de forma segura.

Según entiendo, el anhelo de alcanzar la felicidad es un deseo universal, pero cada uno lo interpreta según su peculiar manera de ver la vida. Así, hay quienes se centrarán en conseguir una vida feliz a través del logro de sus metas personales; otros en ver como triunfan sus hijos; para otros, la felicidad se basará en conseguir estabilidad económica o fortuna, etc., etc.

Pero, ¿podemos realmente ser felices?, ¡veamos!.

En la vida diaria encontramos personas que difícilmente logran ser felices por muchas cosas buenas que sucedan en su vida o a su alrededor, mientras que, también, tenemos múltiples ejemplos de lo contrario, personas que se consideran felices a pesar de que las circunstancias que le rodean sean adversas y pudieran hacernos pensar que se sentirían de otro modo.

La mayoría de las personas describen haber disfrutado de algunos momentos felices en sus vidas. Pero esto no nos parece suficiente, anhelamos la felicidad duradera, aquella que no se pierde y que se puede mantener de forma estable a pesar de los avatares que surgen cada día.

Según los que entienden de estas cosas, dicha felicidad se encuentra más fácilmente cuando buscamos en el lugar adecuado, y esto no es fuera, sino dentro de nosotros mismos, en nuestro Espacio Interior.

Si aceptamos la premisa de que la felicidad es un estado de nuestra mente, entonces quiere decir que puede ser cultivado. Así que podemos preguntarnos si es posible aprender a ser felices de una forma eficaz.

Pues los avances actuales, sobre todo en lo referente a la Psicología Positiva, nos permiten contestar afirmativamente. ¡Sí!, es posible aprenderlo.

Pero como todo aprendizaje requerirá de una dedicación (compromiso), también un método y, sobre todo, un cierto adiestramiento.

No pasamos de una mente con un modelo limitante centrado en los aspectos negativos de la existencia a una mente con un modelo potenciador así porque si, sino a través de nuestro propio esfuerzo.

Hay quienes afirman que ser felices es vivir sin miedo. Y en cierto modo también encuentro que tienen bastante razón, porque, según mi experiencia, es el miedo una de las emociones que más perturban la vida de las personas a las que suelo atender.

¿Qué sería de nuestra vida si fuésemos capaces de dar unas buenas vacaciones a nuestros miedos?

Como tantas cosas en la vida, definir la felicidad no resulta nada sencillo, como tampoco lo es definir el amor o la amistad verdadera. Sin embargo, basta con haber experimentado en alguna ocasión alguno de estos estados como para que ya no necesitemos que nadie nos los defina. Un gramo de experiencia, en estos casos, es más valiosa que cualquier definición teórica.

Así que, sea lo que sea en realidad esa cosa a la que llamamos “estar felices”, lo cierto es que conocemos la existencia de diversas condiciones que, según se ha constatado, favorecen su desarrollo, de la misma forma que existen otras condiciones que la dificulta.

Comentaré aquellas que a mi juicio considero más importantes.

Un aspecto fundamental para sentirse feliz es darle un sentido a lo que hacemos. Algunos lo llaman tener claridad, a mi me gusta llamarlo tener pasión. La pasión es lo que hace que te involucres en tu tarea de una forma que no te importa ni el tiempo ni el esfuerzo, simplemente disfrutas haciendo lo que haces porque, en ese momento, es para ti lo más importante del mundo.

Las personas que ponen pasión en sus actividades son más fácilmente felices que quienes no lo hacen.

También ayuda a conseguir la felicidad un estilo de vida saludable. No quiere decir esto que no se tengan algunas molestias o incluso alguna patología, pero si en tu vida se incluye una buena alimentación, una práctica deportiva moderada, una buena gestión del estrés y las emociones, todo marchará mucho mejor.

Otro factor importante es aprender a vivir el momento presente, ser capaz de disfrutar de cada instante. Los maestros desde la antigüedad nos han invitado a “vivir en el presente”, en “el aquí y el ahora”.

¿Cuándo tomaremos la decisión radical de dejar de una vez nuestros lastres del pasado?, porque no es posible sentirse feliz si tu mirada se enfoca sobre todo en el pasado.

También debemos tener en cuenta la importancia de ser consciente de nuestras capacidades, nuestras potencialidades y, sobre todo, lo que los psicólogos llaman ahora nuestras fortalezas, que no son más que aquellos aspectos de nuestra personalidad en la que somos brillantes, es decir, nuestras virtudes.

Por último, no debemos dejar de lado que nuestra vida se desarrolla en interacción con otras personas. Hay quienes piensan que los demás son un obstáculo, y que solos estarían más felices. Pero si, por suerte o por desgracia, les llega el momento en que experimentan esa deseada soledad, entonces resulta que no se sienten tan felices como en un principio imaginaron.

También sabemos hoy día, de manera fehaciente, que las relaciones sociales, los grupos “nutricios” y el cultivo de relaciones humanas sinceras y respetuosas constituyen un factor fundamental para conseguir personas más estables y felices.

Así que, si es cierto que, como mencioné al principio, todos los seres queremos ser felices”, no nos queda más remedio que ponernos manos a la obra y trabajar para ello cultivando todas aquellas semillas que fructificarán en estados de felicidad.

He esbozado algunas ideas para compartir con todo aquel que lo desee y, sobre todo, con quienes de verdad han asumido el reto de mejorar su existencia, sabiendo que, cuando asumimos con honestidad dicho compromiso, de forma automática, estamos contribuyendo también a mejorar la vida de todos aquellos que nos rodean.

 

Feliz Día Mundial de la felicidad

Felicidad, autorrealización y trascendencia

Felicidad, autorrealización y trascendencia

trascendenteCuando le preguntamos a alguna persona que es lo que más desea en la vida, solemos encontramos con respuestas como “lo que yo más quiero es estar bien y que los míos también lo estén”; o “lo que quiero es ser feliz…” o respuestas similares.  Todos los seres humanos queremos ser felices, pero la mayoría de las veces conseguimos más sufrimiento que felicidad. Es evidente que hay algo que no hacemos del todo bien.

Evidentemente, una de las claves del asunto reside en que existen una gran cantidad de maneras diferentes de definir qué es la felicidad, según cada persona.  Sigue leyendo

Equilibrio entre teoría y práctica

Equilibrio entre teoría y práctica

conocimiento y experienciaSiempre me ha interesado adentrarme por aquellos vericuetos del mundo interior por los que he intuido que podrían esconderse las claves de los misterios de nuestra existencia. Pero he de decir que dicha exploración no la vengo realizando al azar, sino que, por el contrario, he procurado seguir algún tipo de guía que hiciera más provechosa mi búsqueda y que, al mismo tiempo, me ayudase a no perderme por las encrucijadas y laberintos de nuestra propia mente.

Sabemos que toda disciplina acerca del ser humano que pretenda ser útil para la vida diaria, ha de contar con una adecuada proporción entre la teoría y la práctica. En términos tradicionales, lo anterior, se ha venido expresando mediante la imagen de “un perfecto equilibrio entre el método y la sabiduría.”

En lo que se refiere al proceso de crecimiento y desarrollo humano, hemos comprobado que mucha teoría desconectada de la acción práctica es tan poco útil como mucha acción que no se encuentre fundamentada por un profundo conocimiento.

Para ilustrar dicha idea, nos puede servir el siguiente relato:

“Cuentan que hace mucho tiempo, en un perdido monasterio de un lejano país, los discípulos más aventajados en la meditación discutían con aquellos otros más hábiles en el estudio y memorización de los textos sagrados, sobre la verdadera importancia de una u otra actividad de cara a conseguir sus logros en el camino que habían elegido. 

Los primeros defendían la importancia de la práctica, frente a los segundos que acentuaban la inexcusable necesidad de conocer perfectamente los fundamentos teóricos y los discursos de los sabios y eruditos.

Un día, al caer  la tarde, desde las terrazas del monasterio, mientras descansaban de sus tareas y jugaban haciendo volar sus llamativas cometas de colores a gran altura, vieron a uno de sus maestros intentando arar sobre una zona pedregosa.

– Allí no se puede plantar nada- se reían. 

– El maestro es demasiado anciano y quizás esté perdiendo la cabeza, no es la primera vez que hace cosas raras- decían otros.

Otro día, desde esas mismas terrazas, observaron como aquel anciano monje paseaba sobre unos campos fértiles recién plantados pisando los surcos mientras distraídamente leía un libro. 

Ciertamente, parecía que a este maestro le había llegado la edad en la que anciano y niño se distinguen sólo por las canas y las arrugas de la piel.

Tiempo después, cuando los discípulos se encontraban reunidos en uno de los salones del monasterio, les dijo:

– Si un campesino trata de sembrar sus campos sin saber dónde, ni cómo, ni qué  habrá de poner en cada estación del año, todo su trabajo será estéril. Pero si ese mismo campesino se dedica a estudiar sobre la agricultura  pero no planta nada, también su estudio habrá sido estéril.

– Por eso, mis queridos monjes, -continuó diciendo- un conocimiento sin práctica es sólo pura teoría inservible, del mismo modo que una práctica sin conocimiento es sólo activismo inútil.

Dicho esto, se levantó en silencio y dirigiéndose hacia la puerta, salió de la estancia. 

Ese día, todos los discípulos recibieron una gran enseñanza.

 

Las Técnicas de Visualización

Las Técnicas de Visualización

tecnicas visualizaciónSe llaman Técnicas de Visualización a aquellos ejercicios mediante los cuales aprendemos a crear imágenes mentales con la finalidad de conseguir un efecto deseado.

De una manera sencilla y comprensible, se puede decir que visualizar no es más que  la capacidad que tenemos todas las personas para crear imágenes en nuestra mente. Dichas imágenes pueden ser de tipo visual, de tipo auditivo y de tipo kinestésico (que incluye las sensaciones táctiles, el gusto y el olfato).

Cada persona posee una mayor facilidad para generar mejor un cierto tipo de imágenes que otras, pero todos creamos dichas imágenes ya que éstas constituyen uno de los elementos básicos del funcionamiento mental. 

Las imágenes forman archivos de memoria y crean los mapas mentales. Por eso no podemos comprender el mundo, ni tampoco actuar en él, si no es a través de las imágenes mentales. Esta es una de las razones por la que aprender a visualizar (a crear imágenes mentales adecuadas) tiene tanta importancia.

Las Técnicas de Visualización nos permiten desarrollar el tipo de pensamiento que está más en relación con el funcionamiento del cerebro derecho, más artístico y más creativo. 

Según estudios realizados, las Técnicas de Visualización son capaces de modificar las funciones fisiológicas, lo cual tiene una gran utilidad para usar dichas técnicas en el campo de a salud.

Diferentes investigaciones en el campo de la psicología confirman que la imágenes mentales se producen más fácilmente con ojos cerrados y musculatura relajada. 

No es necesario tener ninguna creencia especial o fe en ninguna doctrina para realizar estas prácticas, pero si el deseo positivo de enriquecer nuestra propia experiencia. Es por eso muy importante generar una motivación y disposición adecuada. 

El uso adecuado de estas técnicas nos permiten obtener resultados notables en ciertos tipos de problemas, por lo que son muy recomendadas en diversas patologías, siendo también muy útiles en todas aquellas las profesiones que tengan un componente creativo importante, ya que se ha comprobado como producen un efecto positivo sobre la creatividad.

Las Técnicas de Visualización, también pueden ser utilizadas como métodos para preparar un acontecimiento futuro o mejorar nuestras relaciones, ya que hace que las relaciones interpersonales se vivencien de modo diferente. 

Existen otras aplicaciones de las Técnicas de Visualización, tales como tratar de conseguir las metas que deseamos o aprender a profundizar en nosotros mismos por medio de la apertura de canales de comunicación con los contenidos profundos de nuestra consciencia.

Existen un gran arsenal de técnicas diferentes, aunque se distinguen dos grandes grupos, uno de ellos en el que se pueden realizar ejercicios en el que la visualización es dirigida y otros en los que se dan unas sugerencias generales y es la propia persona quien construye su historia.

Finalmente decir que suelen ser ejercicios gratificantes y con un alto contenido simbólico en el que los niveles psíquicos más profundos acceden a la consciencia gracias a dichas imágenes.

Aunque pueden practicarse de forma autodirigida, siempre es más conveniente, sobre todo para comenzar, hacerlo guiado de la mano de alguien experto en el tema.

El camino del desarrollo humano

El camino del desarrollo humano

el camino del desarrollo humanoDecidir emprender el camino del desarrollo humano, esa senda que nos conduce al bienestar, es comparable a ascender por la vereda de una montaña para llegar a su cumbre.

Requiere, pues, determinación, valentía, esfuerzo, constancia y disciplina. Valores estos poco habituales en una sociedad como la nuestra. Una sociedad en la que se pretende conseguir los mismos resultados de manera rápida, con atajos y con poco esfuerzo.

Tal vez por eso, el camino del desarrollo humano, no sea algo que pueda estar de moda actualmente, sobre todo porque propone cosas contrarias a los valores sociales vigentes. Sin embargo, dicho camino, lleva estando presente en la vida de las personas desde tiempos inmemoriales, y nunca le afectaron las modas.

Habrá muchos que prefieran quedarse al pie de la montaña, no asumir el reto que supone iniciar la subida. Son aquellos que carecen del valor y la capacidad de esfuerzo necesarias para emprender este camino, o aquellos otros que, tal vez, sus intereses en la vida se orienten en otra dirección.

También encontraremos otros muchos que se volverán a mitad del camino. Son quienes carecen de la constancia necesaria y prefieren abandonar y tirar la toalla cuando comienzan a estar cansados.

Otros muchos buscarán atajos más rápidos y más fáciles. Es decir, tratarán de conseguir la meta sin apenas esforzarse. Pero muchos de ellos se perderán en el bosque entre las brumas y los cantos de sirena de quienes les prometen un premio rápido y sencillo de conseguir.

Por eso, si decides emprender la marcha, pídele a la vida que tu camino sea suficientemente largo, rico en enseñanzas y en experiencias, ya que será el propio camino, más que la meta, quien te aporte lo que andas buscando.

Y tal vez un día, cuando hayas alcanzado la cumbre y  te encuentres  plácidamente observando la luna llena, te darás cuenta de que no te hallas solo, de que también otros buscadores llegaron a la cima para desde allí contemplar el mismo cielo.

Y comprenderás que ascendieron por caminos distintos al tuyo, porque, en definitiva, cada cual ha de seguir el suyo propio. No podría ser de otra forma.

Unos transitaron caminos más rectos, en cambio otros lo hicieron por veredas más serpenteantes. Unos fueron más arriesgados, otros optaron por sendas más seguras. Unos fueron más rápidos y otros más lentos.

Sea como fuere, habremos de respetarlos todos y ser fiel al nuestro propio.

Por último, es posible que una vez allí, en la cumbre, tomes consciencia de que existen otras nuevas cumbres por descubrir, muchas nuevas veredas que recorrer, otros nuevos cielos que alcanzar…

Y no olvides que, una vez hayas reposado suficientemente, de nuevo emprenderás el camino, porque ¿cuál es el techo del desarrollo humano?….