“Quienes aspiran a la autorrealización han de caminar la senda del corazón, pero han de saber que la puerta del corazón es también la puerta del compromiso y de la entrega. ¿Estás dispuesto a traspasar sus umbrales? (ANF)
crecimiento personal Sofrodynamia
Apaciguar la mente
“No se alcanza la paz interior sólo porque lo desees. Además de querer hay que saber hacerlo. Porque tratar de calmar la agitación mental pensando a cerca de ella es como querer apagar un fuego añadiendo gasolina. Pero si mantienes tu atención en la respiración consciente y eliminas el exceso de tensiones musculares de tu cuerpo, el flujo incesante de pensamientos que te perturban acabarán apaciguándose.” (ANF)
Los buenos alumnos
“Algunas personas se fijan sobre todo en lo que ya saben y tratan de confirmar sus propias creencias, otros, en cambio, están más atentos a lo que todavía pueden aprender. Estos últimos son quienes explorarán territorios desconocidos abriendo nuevos caminos para que otros también puedan llegar a ellos, son capaces de crecer a pesar de que la adversidad les visite y han descubierto que ni la inseguridad ni la incertidumbre les privarán de su capacidad para tomar decisiones sobre su propia vida. Estas personas son modelos de aprendizaje y ejemplos a seguir.” (ANF)
La Sonrisa Interior
La práctica de «La sonrisa Interior» es un conocido ejercicio de Qi Gong que ha sido ampliamente utilizado a través de los tiempos. Tanto es así, que numerosas disciplinas del campo de la meditación y del desarrollo personal la han utilizado como elemento añadido dentro de sus prácticas.
Por eso, en algunas ocasiones, durante la práctica de los ejercicios de Sofrodynamia® y de Gyalpo, les he propuesto a los alumnos que aprendan a “instalar la Sonrisa Interior” como un elemento más de la práctica que llevemos a cabo en esos momentos. Pero qué significa esto exactamente.
La Sonrisa Interior no consiste en sonreír hacia fuera sin más, sino que en realidad se origina, como su nombre indica, en el interior, en lo más profundo de nuestro corazón. Sigue leyendo
Superar la envidia
Superar la incomodidad
“Cuando comenzamos a realizar nuevas prácticas de respiración, concentración, ejercicios de lateralidad, etc., hay muchos alumnos que refieren que eso les resulta incómodo. En este punto se plantea una cuestión, ¿rendirse a la incomodidad y dejo de practicar o continuar hasta superarla? Entender correctamente qué significa aprender a gestionar la incomodidad resulta fundamental para quienes quieren introducir cambios para mejorar su vida. No debiéramos confundir que algo resulte cómodo con creer que por dicha razón es apropiado o beneficioso. Porque comodidad sólo significa que estamos a gusto con lo que sea, simplemente porque lo hemos repetido tantas veces que nos resulta sencillo o bien porque al hacerlo la primera vez sentimos que dicha acción apenas ha requerido esfuerzo y nos resulta fácil de realizar. Por tanto, habría que tener claro que la sensación de comodidad no equivale a corrección. Por ejemplo, para muchos jóvenes andar encorvados es más cómodo que andar correctamente derechos, simplemente porque están más acostumbrado a lo primero que a esto último, y sin embargo, en este caso, lo cómodo es incorrecto y lo incómodo no. Ojo, tampoco significa que lo incomodo sea apropiado, sin más. Podría decirse que hay un tipo de incomodidad que resultará útil y otra que no. Para alguien que se encuentre inmerso en un proceso de desarrollo humano es bastante importante aprender a diferenciar entre lo uno de lo otro. Porque, equivocadamente, muchas personas han aceptado que el hecho de que sentir incomodidad equivale a que algo no va bien, por eso, cuando algo les resulta incómodo, simplemente abandonan. Pero quienes funcionan de ese modo se pierden muchas oportunidades de crecer y de desarrollarse. Entonces, ¿de qué modo podemos aprender a gestionar la incomodidad en nuestro propio beneficio? Sabemos que, en general, a poca gente le agrada sentirse incomodo. Si preguntásemos a un número amplio de personas sobre si quieren sentirse cómodos o incómodos, posiblemente la respuesta sería abrumadora; prácticamente todos preferirían la comodidad. Como dije antes, la cuestión radica en saber diferenciar entre la incomodidad útil de aquella otra que no lo es. Para ello conviene que pensemos en la relación que existe entre comodidad, incomodidad y proceso de aprendizaje. Sabemos que aprender y avanzar en la vida, trae consigo la superación de los antiguos límites en los que nos desenvolvemos. Crecer, por tanto, significa abandonar las fronteras de nuestra “zona de confort”, aquel espacio en el que nos sentimos seguros, para traspasar sus límites y adentrarnos por caminos que, en un principio podrían resultarnos incómodos. Desarrollarse como seres humanos es, pues, comparable a lanzarse a una nueva aventura, a un territorio desconocido en el que al principio nos comportaremos como unos novatos poco hábiles, ya que cuando una persona comienza a practicar una nueva habilidad o destreza, en los primeros tiempos, suele desempeñarla de una manera poco hábil, un poco patosas podríamos decir, y, en cierto modo, le incomoda percibirse así. Así que, en términos de aprendizaje y desarrollo humano, nos encontramos con una especie de contradicción aparente. Por un lado queremos aprender y desarrollarnos pero, por otro lado, eso implica salir de la zona de confort para lanzarse a nuevos retos y nuevas formas de estar en el mundo, que en un principio resultan incómodas por el simple hecho de no estar acostumbrados a ellas. Entonces, ¿debe prevalecer la comodidad de lo conocido, aunque ésta no sea sana, a la incomodidad que puede aparecer cuando iniciamos un cambio o un proceso de desarrollo? Esta cuestión se solventa cuando experimentamos que, más allá de una cierta incomodidad inicial, brota en nosotros el profundo deseo de crecer como personas y nos sentimos compensados sabiendo que todo ese esfuerzo inicial nos va a beneficiar a medio y largo plazo. Y Por otro lado, es importante que, a pesar de la incomodidad, seamos capaces de encontrar placer en el proceso de aprendizaje, ya que sin dicho placer no podremos mantenernos durante tiempo realizando el esfuerzo que dicho proceso requiere. Así que recuerda que, aunque una cierta incomodidad vaya a estar presente en todos nuestros aprendizajes, esta podrá ser soslayada si caes en la cuenta de que tras ella se esconde un beneficio mayor, un beneficio de nivel superior, que es el placer de aprender y el sentido de hacerlo para nuestro propio bienestar, nuestro propio desarrollo y el de los demás.” (ANF)
¡No renuncies a crear!
“Adentrarse por caminos no transitados, explorar territorios que nadie osó, escrutar senderos misteriosos dando forma a lo que ni siquiera fue soñado, imaginar mundos más allá de lo aparente… ¡No renuncies a tu creatividad!, porque ella te permitirá transformar el mundo y descubrir que cada uno de nosotros hemos sido designados para continuar la Creación” (ANF)
El poder de transformar
“Nuestros recuerdos en realidad no son los relatos históricos de los acontecimientos sucedidos, sino más bien interpretaciones articuladas desde la óptica del propio narrador. Así, cuando sientas que no te gusta uno de esos relatos que has construido, no renuncies, pues, al poder que tienes de ser capaz de transformarlo.” (ANF)
Las técnicas de visualización en Sofrodynamia®
Visualizar es una capacidad de nuestra consciencia que consiste en crear imágenes mentales. Dichas imágenes pueden ser visuales, auditivas o kinestésicas (olfato, gusto y tacto). Por lo tanto, visualizar es algo más que «ver con el ojo de la mente». No sólo es ver sino también oír y sentir.
De hecho, mientras más polisensorial sea una representación mental, es decir, mientras más sentidos estén implicados, mucho más efectiva será.
Visualizar es una capacidad natural y normal del cerebro humano que todos tenemos, sin embargo algunas personas creen que no pueden visualizar, simplemente porque sus imágenes mentales son más auditivas o kinestésicas que visuales.
Sabemos que nuestra mente crea imágenes continuamente pero no siempre somos conscientes de ellas. Normalmente sucede tan rápido y de forma tan automática que, con frecuencia, sólo percibimos los resultados los cuales suelen manifestarse en forma de una sensación que hace que nos sintamos a gusto o no.
El uso de la visualización no es reciente, sino que desde tiempos ancestrales se ha usado como parte de los procesos curativos y de desarrollo humano, aunque de manera científica comenzó a estudiarse con mayor profundidad a partir de los años sesenta.
La utilización de técnicas parecidas a lo que hoy serían las Técnicas de Visualización se remontan a la época Sumeria y Babilónica, pasando por el antiguo Egipto. También han sido ampliamente utilizadas en la Medicina Tradicional China y Tibetana, así como en la meditación budista, en la disciplina yóguica, y en diferentes culturas de Centro y Sudamérica.
A partir de que la visualización se haya venido estudiando de forma más científica hemos podido entender algunos de los mecanismos de funcionamiento, aunque todavía no se encuentran totalmente desvelados en su intimidad y queden cuestiones importantes por definir y concretar.
Hoy día sabemos que el cerebro no diferencia entre la realidad presente y la construcción evocada. También sabemos que mediante la visualización podemos hacer emerger material psíquico procedente de niveles no conscientes (dicha transferencia ocurre también de manera habitual cuando soñamos).
Se ha constatado que existe una conexión entre las imágenes mentales, los pensamientos y las emociones, y que antes de cada acto creamos una imagen mental de lo que vamos a realizar utilizando para ello los archivos de experiencias previas.
La visualización puede ir acompañada de cambios fisiológicos corporales, de tal manera que podemos afirmar que el pensamiento es una forma de energía sutil y móvil que se manifiesta instantáneamente.
Un pensamiento determinado, debido a conexiones neurohormonales, modifica de forma casi instantánea ciertos parámetros fisiológicos, de tal modo que un pensamiento de miedo produce en el cuerpo físico reacciones de taquicardia, boca seca, horripilación, aumento de la glucemia, etc. De todos es conocido que si imaginamos el zumo de un limón cayendo lentamente sobre nuestra lengua, observamos como la boca se nos llena de saliva.
Cada vez que creamos un pensamiento se le asocia automáticamente una emoción y por lo tanto una modificación corporal. Lo que pensamos tiene relación con las respuestas de nuestro cuerpo y, por supuesto, con su estado de funcionamiento. Si cambiamos las imágenes y con ello los pensamientos, podemos cambiar nuestras emociones y sensaciones.
Parece ser que un cierto estado de relajación y de quietud mental favorece la práctica de la visualización, por dicha razón se aconseja acallar la agitación mental, serenar la respiración y eliminar las tensiones corporales. Todos ellos son elementos favorecedores del proceso de visualización.
Aunque los que tenemos cierta experiencia sabemos que la visualización funciona, es importante, dentro del ámbito de la cultura occidental, tratar de conocer y explicar los posibles mecanismos de actuación que permiten entender plenamente este fenómeno.
Existen en el mundo científico numerosas pruebas y trabajos de investigación a cerca de la relación entre nuestros procesos mentales y el estado de salud de la persona. También existen muchas investigaciones que demuestran que realmente la visualización puede servir de gran ayuda a la terapia.
Según Klinger «El empleo de imágenes constituye la herramienta mas poderosa para controlar y alterar el funcionamiento humano». Para Leuner «Las técnicas de generación de imágenes pueden utilizarse para cambiar los modelos o perspectivas con los que cada persona contempla su mundo». También, es importante destacar que, siguiendo a Finker, «La generación de imágenes está regulada por los mismos mecanismos psicofísicos que la percepción». Para muchos investigadores, la creación de imágenes es el mejor medio de acceder a estados extraordinarios de consciencia.
Gerald Epstein ha estado 25 años realizando Visualización Curativa. Según refiere dicho autor: «Las afecciones que he ayudado a mis pacientes a tratar mediante el uso de la visualización mental incluyen la artritis reumática, la inflamación de próstata, el quiste ovárico, el carcinoma inflamatorio de pecho, erupciones cutáneas, hemorroides y conjuntivitis. Un amigo mío utilizó la visualización mental para curarse un carcinoma hepático. Los doctores que le trataban le dijeron en 1982 que no había demasiadas esperanzas de recuperación, ni siquiera con los tratamientos de quimioterapia que empezaron a aplicarle. Decidió entonces emplear técnicas de visualización en combinación con el tratamiento con quimioterapia durante dos años y a partir de 1984 recurrió a la quimioterapia de forma discontinua pero siguiendo su trabajo con los ejercicios de visualización. Hoy sigue siendo el único superviviente que se conoce de esta dolencia según fuentes del Memorial Cancer Sloan-Kettering Center de Nueva York.»
Este tipo de técnicas nos permite desarrollar el pensamiento visual que está más en relación con el funcionamiento del cerebro derecho.
La clave para emplear las imágenes con éxito es practicarlas cuando se está profundamente relajado.
Desde el punto de vista sofrodynámico, para practicar la visualización no es necesario tener ninguna creencia especial o fe en ninguna doctrina, pero sí el deseo positivo de enriquecer nuestra propia experiencia. Es por eso muy importante que antes del ejercicio generemos una motivación y disposición adecuada.
En Sofrodynamia®, para la realización de estas técnicas nos situamos como siempre en Nivel de Trance, en el que encontraremos una gran riqueza de ondas cerebrales lentas alfa y zeta. Aparece entonces un fenómeno que es conocido como «permeabilidad de la consciencia» mediante el cual hay una mayor y mejor intercomunicación entre las dimensiones conscientes y no conscientes de nuestra mente, y a nivel fisiológico, una cierta resincronización de los dos hemisferios cerebrales.
Diferentes investigaciones en el campo de la psicología confirman que la imágenes mentales se producen más fácilmente con ojos cerrados y musculatura relajada.
Como detalle de tipo técnico podemos decir que quienes se dedican a usar la visualización como elemento terapéutico aconsejan que la duración del ejercicio no sea inferior a cinco minutos y que este sea repetido varias veces al día.
Para practicar visualización en Sofrodynamia® se aconseja:
1) Crear una buena motivación y disposición adecuada
2) Es posible hacerlo sentados, de pie o tumbados
3) Comenzamos armonizando la respiración y eliminando las tensiones musculares
4) Posteriormente procedemos a pacificar los pensamientos
5) Tras todo lo anterior realizaremos la visualización correspondiente
6) Antes de la activación tomamos consciencia de actuar en nuestro beneficio y en el de los seres que nos rodean, a eso lo llamamos Dedicación de la práctica
7) Finalmente nos activamos para volver al nivel habitual de vigilia llevándonos con nosotros los beneficios que aparecen por la realización de este tipo de prácticas
8) Es aconsejable que al acabar tomemos unas notas sobre la experiencia
Hoy día podemos decir que existen pruebas científicas suficientes que avalan la efectividad de las técnicas de visualización aun cuando todavía queden aspectos que todavía necesitan ser más ampliamente investigados. Su efectividad como elemento terapéutico, amen de como importante herramienta en los procesos de crecimiento y desarrollo humano, hacen que dichas técnicas sean ampliamente utilizadas en Sofrodynamia®.
La vida, un viaje
“La vida humana no es más un peregrinar de la consciencia que nos ha de llevar desde nuestra mera biología como mamífero hasta nuestro despertar como ser humano autotrascendente, y conducirnos desde la dimensión limitada de lo personal hacia la esfera de lo transpersonal y, con ella, a la experiencia de la autorrealización” (ANF)

