Ya he dicho que la mayoría de las personas aspiran a vivir felices y en paz. Pero con frecuencia su vida no es tan satisfactoria como desearían.
Parece obvio que los humanos, por lo general, poseemos un profundo impulso que nos orienta a querer mejorar la existencia, aunque en muchas ocasiones constatemos ciertas excepciones a la afirmación anterior.
Dicho impulso no es más que un tipo de energía, una especie de combustible que nos mueve hacia el cambio, hacia la transformación. Pero además de combustible necesitamos otros ingredientes para poder ser exitosos. Como expuse anteriormente, además de querer hay que saber. ¿Quién no querría tener una vida mejor?, entonces ¿por qué no la tenemos? Sigue leyendo








