La Sonrisa Interior

La Sonrisa Interior

La práctica de «La sonrisa Interior» es un conocido ejercicio de Qi Gong que ha sido ampliamente utilizado a través de los tiempos. Tanto es así, que numerosas disciplinas del campo de la meditación y del desarrollo personal la han utilizado como elemento añadido dentro de sus prácticas.

Por eso, en algunas ocasiones, durante la práctica de los ejercicios de Sofrodynamia® y de Gyalpo, les he propuesto a los alumnos que aprendan a “instalar la Sonrisa Interior” como un elemento más de la práctica que llevemos a cabo en esos momentos. Pero qué significa esto exactamente.

La Sonrisa Interior no consiste en sonreír hacia fuera sin más, sino que en realidad se origina, como su nombre indica, en el interior, en lo más profundo de nuestro corazón. Sigue leyendo

Superar la incomodidad

Superar la incomodidad

superar la incomodidad “Cuando comenzamos a realizar nuevas prácticas de respiración, concentración, ejercicios de lateralidad, etc., hay muchos alumnos que refieren que eso les resulta incómodo. En este punto se plantea una cuestión, ¿rendirse a la incomodidad y dejo de practicar o continuar hasta superarla? Entender correctamente qué significa aprender a gestionar la incomodidad resulta fundamental para quienes quieren introducir cambios para mejorar su vida. No debiéramos confundir que algo resulte cómodo con creer que por dicha razón es apropiado o beneficioso. Porque comodidad sólo significa que estamos a gusto con lo que sea, simplemente porque lo hemos repetido tantas veces que nos resulta sencillo o bien porque al hacerlo la primera vez sentimos que dicha acción apenas ha requerido esfuerzo y nos resulta fácil de realizar. Por tanto, habría que tener claro que la sensación de comodidad no equivale a corrección. Por ejemplo, para muchos jóvenes andar encorvados es más cómodo que andar correctamente derechos, simplemente porque están más acostumbrado a lo primero que a esto último, y sin embargo, en este caso, lo cómodo es incorrecto y lo incómodo no. Ojo, tampoco significa que lo incomodo sea apropiado, sin más. Podría decirse que hay un tipo de incomodidad que resultará útil y otra que no. Para alguien que se encuentre inmerso en un proceso de desarrollo humano es bastante importante aprender a diferenciar entre lo uno de lo otro. Porque, equivocadamente, muchas personas han aceptado que el hecho de que sentir incomodidad equivale a que algo no va bien, por eso, cuando algo les resulta incómodo, simplemente abandonan. Pero quienes funcionan de ese modo se pierden muchas oportunidades de crecer y de desarrollarse. Entonces, ¿de qué modo podemos aprender a gestionar la incomodidad en nuestro propio beneficio? Sabemos que, en general, a poca gente le agrada sentirse incomodo. Si preguntásemos a un número amplio de personas sobre si quieren sentirse cómodos o incómodos, posiblemente la respuesta sería abrumadora; prácticamente todos preferirían la comodidad. Como dije antes, la cuestión radica en saber diferenciar entre la incomodidad útil de aquella otra que no lo es. Para ello conviene que pensemos en la relación que existe entre comodidad, incomodidad y proceso de aprendizaje. Sabemos que aprender y avanzar en la vida, trae consigo la superación de los antiguos límites en los que nos desenvolvemos. Crecer, por tanto, significa abandonar las fronteras de nuestra “zona de confort”, aquel espacio en el que nos sentimos seguros, para traspasar sus límites y adentrarnos por caminos que, en un principio podrían resultarnos incómodos. Desarrollarse como seres humanos es, pues, comparable a lanzarse a una nueva aventura, a un territorio desconocido en el que al principio nos comportaremos como unos novatos poco hábiles, ya que cuando una persona comienza a practicar una nueva habilidad o destreza, en los primeros tiempos, suele desempeñarla de una manera poco hábil, un poco patosas podríamos decir, y, en cierto modo, le incomoda percibirse así. Así que, en términos de aprendizaje y desarrollo humano, nos encontramos con una especie de contradicción aparente. Por un lado queremos aprender y desarrollarnos pero, por otro lado, eso implica salir de la zona de confort para lanzarse a nuevos retos y nuevas formas de estar en el mundo, que en un principio resultan incómodas por el simple hecho de no estar acostumbrados a ellas. Entonces, ¿debe prevalecer la comodidad de lo conocido, aunque ésta no sea sana, a la incomodidad que puede aparecer cuando iniciamos un cambio o un proceso de desarrollo? Esta cuestión se solventa cuando experimentamos que, más allá de una cierta incomodidad inicial, brota en nosotros el profundo deseo de crecer como personas y nos sentimos compensados sabiendo que todo ese esfuerzo inicial nos va a beneficiar a medio y largo plazo. Y Por otro lado, es importante que, a pesar de la incomodidad, seamos capaces de encontrar placer en el proceso de aprendizaje, ya que sin dicho placer no podremos mantenernos durante tiempo realizando el esfuerzo que dicho proceso requiere. Así que recuerda que, aunque una cierta incomodidad vaya a estar presente en todos nuestros aprendizajes, esta podrá ser soslayada si caes en la cuenta de que tras ella se esconde un beneficio mayor, un beneficio de nivel superior, que es el placer de aprender y el sentido de hacerlo para nuestro propio bienestar, nuestro propio desarrollo y el de los demás.” (ANF)

Las técnicas de visualización en Sofrodynamia®

Las técnicas de visualización en Sofrodynamia®

visualización en sofrodynamiaVisualizar es una capacidad de nuestra consciencia que consiste en crear imágenes mentales. Dichas imágenes pueden ser visuales, auditivas o kinestésicas (olfato, gusto y tacto).  Por lo tanto, visualizar es algo más que «ver con el ojo de la mente». No sólo es ver sino también oír y sentir.

De hecho, mientras más polisensorial sea una representación mental, es decir, mientras más sentidos estén implicados, mucho más efectiva será.

Visualizar es una capacidad natural y normal del cerebro humano que todos tenemos, sin embargo algunas personas creen que no pueden visualizar, simplemente porque sus imágenes mentales son más auditivas o kinestésicas que visuales.

Sabemos que nuestra mente crea imágenes continuamente pero no siempre somos conscientes de ellas. Normalmente sucede tan rápido y de forma tan automática que, con frecuencia, sólo percibimos los resultados los cuales suelen manifestarse en forma de una sensación que hace que nos sintamos a gusto o no.

El uso de la visualización no es reciente, sino que desde tiempos ancestrales se ha usado como parte de los procesos curativos y de desarrollo humano,  aunque de manera científica comenzó a estudiarse con mayor profundidad a partir de los años sesenta.

La utilización de técnicas parecidas a lo que hoy serían las Técnicas de Visualización se remontan a la época Sumeria y Babilónica, pasando por el antiguo Egipto. También han sido ampliamente utilizadas en la Medicina Tradicional China y Tibetana, así como en la meditación budista, en la disciplina yóguica, y en diferentes culturas de Centro y Sudamérica.

A partir de que la visualización se haya venido estudiando de forma más científica hemos podido entender algunos de los mecanismos de funcionamiento, aunque todavía no se encuentran totalmente desvelados en su intimidad y queden cuestiones importantes por definir y concretar.

Hoy día sabemos que el cerebro no diferencia entre la realidad presente y  la construcción evocada. También sabemos que mediante la visualización podemos hacer emerger material psíquico procedente de niveles no conscientes (dicha transferencia ocurre también de manera  habitual cuando soñamos).

Se ha constatado que existe una conexión entre las imágenes mentales, los pensamientos y las emociones, y que antes de cada acto creamos una imagen mental de lo que vamos a realizar utilizando para ello los archivos de experiencias previas.

La visualización puede ir acompañada de cambios fisiológicos corporales, de tal manera que podemos afirmar que el pensamiento es una forma de energía sutil y móvil que se manifiesta instantáneamente.

Un pensamiento determinado, debido a conexiones neurohormonales, modifica de forma casi instantánea ciertos parámetros fisiológicos, de tal modo que un pensamiento de miedo produce en el cuerpo físico reacciones de taquicardia, boca seca, horripilación, aumento de la glucemia, etc. De todos es conocido que si imaginamos el zumo de un limón cayendo lentamente sobre nuestra lengua,  observamos como la boca se nos llena de saliva.

Cada vez que creamos un pensamiento se le asocia automáticamente una emoción y por lo tanto una modificación corporal. Lo que pensamos tiene relación con las respuestas de nuestro cuerpo y, por supuesto, con su estado de funcionamiento. Si cambiamos las imágenes y con ello los pensamientos, podemos cambiar nuestras emociones y sensaciones.

Parece ser que un cierto estado de relajación y de quietud mental favorece la práctica de la visualización, por dicha razón se aconseja acallar la agitación mental, serenar la respiración y eliminar las tensiones corporales. Todos ellos son elementos favorecedores del proceso de visualización.

Aunque los que tenemos cierta experiencia sabemos que la visualización funciona, es importante,  dentro del ámbito de la cultura occidental, tratar de conocer  y explicar los posibles mecanismos de actuación que permiten entender plenamente este fenómeno.

Existen en el mundo científico numerosas pruebas y trabajos de investigación a cerca de la relación entre nuestros procesos mentales y el estado de salud de la persona. También existen muchas investigaciones que demuestran que realmente la visualización puede servir de gran ayuda a la terapia.

Según Klinger «El empleo de imágenes constituye la herramienta mas poderosa para controlar y alterar el funcionamiento humano». Para Leuner «Las técnicas de generación de imágenes pueden utilizarse para cambiar los modelos o perspectivas con los que cada persona contempla su mundo». También, es importante destacar que, siguiendo a Finker, «La generación de imágenes está regulada por los mismos mecanismos psicofísicos que la percepción». Para muchos investigadores, la creación de imágenes es el mejor medio de acceder a estados extraordinarios de consciencia.

Gerald Epstein ha estado 25 años realizando Visualización Curativa. Según refiere dicho autor: «Las afecciones que he ayudado a mis pacientes a tratar mediante el uso de la visualización mental incluyen la artritis reumática, la inflamación de próstata, el quiste ovárico, el carcinoma inflamatorio de pecho, erupciones cutáneas, hemorroides y conjuntivitis. Un amigo mío utilizó la visualización mental para curarse un carcinoma hepático. Los doctores que le trataban le dijeron en 1982 que no había demasiadas esperanzas de recuperación, ni siquiera con los tratamientos de quimioterapia que empezaron a aplicarle. Decidió entonces emplear técnicas de visualización en combinación con el tratamiento con quimioterapia durante dos años y a partir de 1984 recurrió a la quimioterapia de forma discontinua pero siguiendo su trabajo con los ejercicios de visualización. Hoy sigue siendo el único superviviente que se conoce de esta dolencia según fuentes del Memorial Cancer Sloan-Kettering Center de Nueva York.»

Este tipo de técnicas nos permite desarrollar el pensamiento visual que está más en relación con el funcionamiento del cerebro derecho.

La clave para emplear las imágenes con éxito es practicarlas cuando se está profundamente relajado.

Desde el punto de vista sofrodynámico, para practicar la visualización no es necesario tener ninguna creencia especial o fe en ninguna doctrina, pero sí el deseo positivo de enriquecer nuestra propia experiencia. Es por eso muy importante que antes del ejercicio generemos una motivación y disposición adecuada.

En Sofrodynamia®, para la realización de estas técnicas nos situamos como siempre en Nivel de Trance, en el que encontraremos una gran riqueza de ondas cerebrales lentas alfa y zeta. Aparece entonces un fenómeno que es conocido como «permeabilidad de la consciencia» mediante el cual hay una mayor y mejor intercomunicación entre las dimensiones conscientes y no conscientes de nuestra mente, y a nivel fisiológico, una cierta resincronización de los dos hemisferios cerebrales.

Diferentes investigaciones en el campo de la psicología confirman que la imágenes mentales se producen más fácilmente con ojos cerrados y musculatura relajada.

Como detalle de tipo técnico podemos decir que quienes se dedican a usar  la visualización como elemento terapéutico aconsejan que la duración del ejercicio no sea inferior a cinco minutos y que este sea repetido varias veces al  día.

Para practicar visualización en Sofrodynamia® se aconseja:

1)     Crear una buena motivación y disposición adecuada

2)     Es posible hacerlo sentados, de pie o tumbados

3)     Comenzamos armonizando la respiración y eliminando las tensiones musculares

4)     Posteriormente procedemos a pacificar los pensamientos

5)     Tras todo lo anterior realizaremos la visualización correspondiente

6)     Antes de la activación tomamos consciencia de actuar en nuestro beneficio y en el de los seres que nos rodean, a eso lo llamamos Dedicación de la práctica

7)     Finalmente nos activamos para volver al nivel habitual de vigilia llevándonos con nosotros los beneficios que aparecen por la realización de este tipo de prácticas

8)     Es aconsejable que al acabar tomemos unas notas sobre la experiencia 

Hoy día podemos decir que existen pruebas científicas suficientes que avalan la efectividad de las técnicas de visualización aun cuando todavía queden aspectos que todavía necesitan ser más ampliamente investigados. Su efectividad como elemento terapéutico, amen de como importante herramienta en los procesos de crecimiento y desarrollo humano, hacen que dichas técnicas sean ampliamente utilizadas en Sofrodynamia®.

 

Celebrar para sanar

Celebrar para sanar

celebrar para sanar“Algunos confunden celebración con jolgorio, y no siempre ambos aspectos van parejos. Podríamos hablar, pues, de una celebración exterior que se expresa mediante actos festivos y lúdicos y de una celebración interior, más profunda y con repercusiones más importantes para nuestro bienestar.

Porque celebrar es importante, pero aprender a celebrar para sanar, lo es mucho más. Celebrar para sanar tiene que ver con conectar con la alegría, el goce, el disfrute, con perdonar y perdonarse, y todo ellos son elementos profundamente sanadores. 

Celebrando para sanar es el modo en el que nos libramos de nuestras limitaciones para conectar con las siete alegrías básicas, a saber: La alegría que sustenta la vida, la de la abundancia, la de la liberación, la del amor incondicional, la de nuestras inspiraciones creativas, la de percibirnos como seres sagrados y la de la autorrealización.

Y todo ello se produce en un tiempo y en un espacio, en el aquí y el ahora, lo cual nos libera de las culpas que arrastramos de nuestro pasado y de las ansiedades hacia nuestro futuro. Se dice que el tiempo más sagrado es el presente, y el espacio más sagrado somos nosotros mismos. Entender esto nos hace cambiar nuestra rutinaria visión de las cosas y nos permite trascender lo limitado de nuestra realidad cotidiana.

Cuando celebramos, despertamos al don de la gratitud y, cuando el agradecimiento surge del corazón, se torna en una poderosa herramienta de reconciliación y de sanación personal y grupal.

Me gustaría comentar un poco más algo sobre la Alegría de la Abundancia. Ella es la responsable de que disfrutemos de la vida y que nos sintamos satisfechos de lo que tenemos. Es lo que permite que vivamos en la abundancia, lo cual no significa exceso de  cosas sino reconocimiento de que tenemos suficiente. 

Si nos desconectamos de este placer, dejamos de disfrutar de la vida, porque conectamos con lo que nos falta y no con lo que hay. 

Cuando perdemos la noción de abundancia nos sentimos continuamente insatisfechos, como si nada fuese bastante y necesitásemos “más” de todo en cada momento. La perturbación de este nivel nos hace rígidos y manipuladores, en cambio, cuando funciona adecuadamente se produce una sanación de tipo emocional.

Para sanar nuestra actitud de insatisfacción en la vida habremos de abandonar los sacrificios y sufrimientos inútiles, evitando desempeñar el papel de mártir y abriéndonos a disfrutar de la alegría de sentir que disponemos de todo lo necesario para una vida mejor y para alcanzar la autorrealización”.(ANF)

Somos cuerpo, consciencia y energía

Somos cuerpo, consciencia y energía

cuerpo, consciencia y energía“El ser humano puede ser considerado como un complejo sistema que realiza intercambios energéticos con el entorno y que tiene diferentes niveles de manifestación.

Hablamos de un nivel de manifestación corporal, otro psicológico y otro energético. De tal  manera que cuerpo, consciencia y energía se encuentran interconectados de forma que no es posible escindirlos. Dicha interconexión explica por qué en ciertas disciplinas con enfoque energético y espiritual, como por ejemplo el yoga, el cuerpo intervine como soporte fundamental del trabajo de desarrollo de la consciencia a través de un trabajo corporal y energético al mismo tiempo.

En el ser vivo, cuerpo, consciencia y  energía forman una unidad indisoluble que sólo es quebrada en el momento de la muerte.

Por tanto, el ser humano, pues, no es una suma de partes diferentes conectadas entre sí de alguna manera, sino de un sistema único, global y perfectamente interrelacionado entre sus distintos niveles.

Si nos referimos más específicamente a la dimensión corporal, se podría diferenciar entre la corporalidad en acción y el cuerpo como materia sin más, tal y como se encuentra presente en el cadáver. La diferencia entre lo uno y lo otro es que el primero está interpenetrado por la consciencia y la energía mientras que el segundo es sólo materia.

La noción actual de salud a nivel corporal, además de los consabidos parámetros biológicos, incluye además que la consciencia habite el cuerpo y que el cuerpo informe a la consciencia de un modo armónico, así como la existencia de un equilibrio apropiado de sus movimientos energéticos.

Cuando hablamos de energía incluimos dentro del mismo término a los diferentes tipos que podemos encontrar en el organismo. Todas ellas no son más que manifestaciones diferentes de la única energía primordial esencial, la Energía Vital. Podemos encontrar pruebas de dicha energía en el calor corporal, la energía mecánica necesaria para el movimiento, al energía metabólica expresada en unidades de ATP (Adenosin trifosfato), la energía electromagnética que se produce debido al continuo movimiento de los electrones, etc.

Desde el punto de vista de la salud nos interesa considerar la energía bioeléctrica. como elemento fundamental para la conservación y el mantenimiento de la salud del individuo Dicha energía es captada en algunos órganos por aparatos como el EEG, ECG, etc. Para ciertos maestros chinos, el movimiento del Qi en el cuerpo, es lo más parecido a la circulación de la energía bioeléctrica por todo el organismo a través de los canales y puntos.

Desde un punto de vista energético, llamamos salud al correcto equilibrio entre cuerpo, consciencia y energía, ya que el bloqueo de la circulación de dicha energía, el desequilibrio de la misma, así como los nudos emocionales y contaminaciones mentales, afectarán al cuerpo, de tal modo que se deteriorará la salud y la armonía vital de una persona, y aparecerá la enfermedad.

Por esa razón, cuando queremos armonizar la salud del ser humano necesitamos armonizar apropiadamente los diferentes constituyentes del sistema que lo integra, esto es: cuerpo, consciencia y energía.

Para realizar todo ello de forma adecuada necesitamos un método que nos enseñe a darnos cuenta de dónde estamos, hacia dónde queremos ir y qué caminos hemos de seguir para ello.

La Sofrodynamia® pretende ser un método de entrenamiento integral del ser humano para armonizar la existencia un poco más, disminuir el sufrimiento y poner las bases para una mayor felicidad en la vida a través de la armonización del cuerpo, la consciencia y la energía.” (ANF)

Emociones inteligentes

Emociones inteligentes

emociones inteligentes1“Siempre me ha fascinado el tema de las emociones y la repercusión que éstas tienen para nuestra vida en general y para la salud en particular.

De pequeño me contaron aquello de que los seres humanos somos “animales racionales”, ya lo dijo Aristóteles, y todos sabemos cuanta razón solía tener el estagirita cuando hablaba sobre sesudos asuntos. 

Pero un día, llamó mi atención sobremanera, tanto que aun lo recuerdo, que mi profesora de Filosofía en sexto del bachiller antiguo, al comentarnos dicha frase, musitó con la mirada algo ensimismada, “a saber lo que quiso decir el bueno de Aristóteles con esto”. Y lo cierto es que pensé que tenía toda la razón, “a saber lo que Aristóteles quiso decir”.

Durante mucho tiempo, sobre todo tras la victoria del pensamiento dualista cartesiano, se enfatizó la vía del pensamiento racional, pues se afirmaba con rotundidad “pienso, luego existo”, elevando el pensamiento a núcleo fundamental de la existencia. Esto, unido al triunfo de la razón y a la exaltación del método científico como única vía de conocimiento de la realidad, nos llevaron a creer, de modo erróneo según mi modesta opinión, que es el pensamiento racional el que preside nuestra vida, el motor de nuestro destino y el culmen de todo lo humano.

A pesar de las tímidas voces que de vez en cuando se alzaban planteado una visión diferente, no fue hasta la década de los 80, sobre todo a partir de que Goleman y su libro “La inteligencia emocional” llegara al gran público, que comenzara a cobrar importancia la esfera emocional en aspectos tan fundamentales como la toma de decisiones, el aprendizaje  o la búsqueda de la felicidad, por citar sólo algunos de los más relevantes.

Pero la principal dificultad en este asunto radica en que la mayoría de las personas no tienen demasiado claro qué es una emoción, y mucho menos qué papel desempeñan en nuestra vida o cómo gestionarlas apropiadamente.

Muchos autores han tratado de definir la emoción. Así tenemos que para el profesor Guirao una emoción es “un estado de conmoción afectiva con claro componente corporal y participación somática, de súbita presentación y de cierta intensidad”, o lo que es lo mismo, “un estado no aprendido de agitación interior”. 

Para otros como Le Doux, la emociones son “funciones biológicas fundamentales, productos de la evolución, que permiten al organismo sobrevivir en entornos hostiles, por lo que se han conservado prácticamente intactas a través de la historia evolutiva”. 

Pero hay quienes simplemente las definen como “energía en movimiento”.

No trato aquí de buscar la definición más certera, ni tampoco la académicamente más exacta, sino de reflexionar acerca de la importancia de las emociones en nuestras vidas.

Así, podríamos decir que a nivel corporal, las emociones se perciben como una conmoción más o menos intensa de algunas de sus funciones. A nivel psíquico las experimentamos como un sentimiento, un afecto o una sensación.

Lo cierto es que las emociones no existen aisladamente, sino que lo hacen como elementos que forman parte de un sistema, de tal manera que a través de los mecanismos de somatización influyen en nuestra biología realizando cambios que, en función de su naturaleza, pudieran enfermarnos o sanarnos. 

Todas ellas tienen una finalidad biológica que es útil llegar a comprender. La mayoría están diseñadas para conseguir la supervivencia del sujeto o de la especie, así como la mejor adaptación a un medio cambiante, es decir, existe una cierta inteligencia en sus propósitos y forman parte del proceso de desarrollo humano.

Personalmente soy de la opinión que los seres humanos somos seres especialmente emocionales, ya que nuestra reacción primaria ante cualquier acontecimiento es de tipo emocional (que posteriormente racionalizamos), y, además, aquello que consideramos valioso en nuestra vida suele estar ligado a la esfera emocional. Para la mayoría de las personas lo que nos hace verdaderamente felices son cosas como amar y ser amados, lo cual, para muchas personas, constituye un asunto más importante que aquellos logros que pudieran obtener a otros niveles.

Pero como seres humanos en proceso de crecimiento y desarrollo, las emociones no sólo han de ser vividas, experimentadas e integradas, sino que, sobre todo, han de ser trascendidas y desde ellas, en comunión con la esfera racional, ha de surgir un nivel más alto y sutil de inteligencia profundamente humana.

Es por eso que soy mas partidario de la “emoción inteligente” que de la llamada “inteligencia emocional”. Pareciera lo mismo, pero no lo es. La propuesta de la “Inteligencia emocional” prioriza los pensamientos y trata de conectarlos con las emociones, y es algo que está muy bien, no trato de menospreciarlo o desvalorizarlo, solo quiero exponer que mi camino es otro bien distinto, va por otros derroteros.

Entiendo que somos seres básicamente emocionales y desde ahí, desde la emoción, una vez somos capaces de gestionarlas de modo apropiado, hemos de hacer surgir el pensamiento que las module y matices. Es algo así como que la emoción pone el impulso y el pensamiento la dirección, pero nunca el pensamiento ha de tornarse frío o distante, ni tampoco olvidar la verdadera ruta que nos enseña y nos marca la esfera emocional, “el camino del corazón”, ya que por él han de transitar todos aquellos que aspiran a despertar y tienen como meta su propia Autorrealización. (ANF)

 

Aprender de la célula

Aprender de la célula

aprender de las células“En ocasiones he aprendido mucho atendiendo al funcionamiento fisiológico de esas estructuras básicas que conforman nuestro cuerpo, las células. Y digo que he aprendido, para referirme no sólo a lo biológico, sino también a otro tipo de enseñanzas que me han ayudado en la vida en otro nivel totalmente diferente del meramente material.

Desde mis tiempos de estudiante me ha maravillado, y me sigue maravillando, esa capacidad que tiene cada célula de escoger lo que necesita y eliminar lo que le sobra, en orden a mantener su propio equilibrio interno, la llamada homeostasis celular.

Es en cierto modo sorprendente la capacidad que posee su membrana para realizar esta función. La llamamos “permeabilidad selectiva” y parece guiada por una especie de inteligencia natural que permite mantener lo que necesita y eliminar lo tóxico o superfluo.

Así, cada célula, a través de su pared, deja pasar una cosas y otras no, de la misma forma que elimina lo que no quiere mientras mantiene lo necesario para su supervivencia. 

Obviamente, todo ello sucede cuando se trata de una célula saludable. Precisamente la perdida de esta capacidad hace que la célula enferme o muera.

Hasta aquí, no he dicho nada que la mayoría de las personas que tengan unos conocimientos básicos de biología no conozcan, pues he descrito un fenómeno  meramente fisiológico.

Pero demos un salto, apliquemos dicho principio vital, el de la “permeabilidad selectiva”, a otra dimensión del ser, como por ejemplo la esfera emocional.

¡Que bueno sería que todos tuviésemos la inteligencia que tiene una membrana celular!

Dejaríamos entrar lo que nos conviene al tiempo que rechazaríamos todas aquellas emociones negativas y perjudiciales que cada día rondan a nuestro alrededor. Además, conservaríamos lo bueno, lo positivo, mientras que nos desprenderíamos de lo inútil y de lo dañino.

Pero por desgracia, según parece, la mayoría de nosotros es menos hábil en estos asuntos de lo que lo es una simple membrana celular en los suyos. Parece mentira que una membrana tenga más inteligencia práctica que muchas de las personas que conozco, ya que ellas suelen hacer justo lo contrario, dejan entrar lo nocivo, son poco permeables a lo positivo y mantienen durante años las toxinas mentales que poco a poco le corroen  y le destruyen internamente.

Afortunadamente, cada día son las los enfoques psicológicos occidentales, ya que el Budismo lo planteó hace 2500 años, que enseñan a las personas a ser selectivos con lo que reciben, y se basan en un sencillo principio “si te ayuda lo tomas, si te daña lo dejas”.

Igualmente, modernos enfoques psicológicos nos dicen, suelta tus toxinas internas, no tienes la obligación de retenerlas por más tiempo, “mantén lo útil, elimina lo que no sirva”.

Pero por algún extraño motivo, nuestra mayor complejidad cerebral y nuestra mayor “inteligencia” no nos ha servido para ser más felices sino, en muchos casos, para liarnos un poco más y perdernos en bucles recursivos generados por preguntas y afirmaciones tales como: “por qué me pasa esto a mi”, “he de descubrir la causa”, “no he de olvidar lo que me han hecho”, “es que los demás no me dejan ser feliz”… y tantos y tantos pensamientos inútiles.

Hay algo que me parece de sentido común y por ello trato de practicarlo, me refiero a fijarme en como lo hacen las personas que funcionan bien en la vida, para aprender de ellos, al tiempo que también observo a aquellos “sufridores profesionales” para identificar y no caer en lo que ellos hacen. De todos podemos aprender, de unos en un sentido y de otros en otro.

Y yo, que soy tan simple mentalmente como una membrana celular, hace mucho tiempo que elegir ser selectivo emocionalmente: “si me ayuda entra, si me limita se queda fuera”. (ANF)

 

La palabra curativa

La palabra curativa

la palabra curativa“De cuando en cuando vuelvo a retomar el tema de la importancia que tienen nuestras palabras, no sólo en el ámbito de la comunicación interpersonal sino también sobre la capacidad de intervenir en la salud de una manera activa, unas veces fomentando procesos curativos y otras entorpeciéndolos o, incluso, generando un daño.

Siempre he considerado que a los estudios convencionales de medicina en las facultades de nuestro país les faltan muchas materias importantes, al tiempo que le sobran algunos otros contenidos que poco o nada aportan a la práctica médica diaria. Al menos a mí nunca me enseñaron una buena base de dietética práctica, la tuve que aprender luego; ni me hablaron de diferentes enfoques médicos en el ámbito de las medicinas complementarias, también los estudié por mi cuenta; ni tampoco me explicaron la forma de hacer que el propio acto médico fuese curativo en sí mismo, ni el efecto que tiene lo que decimos los médicos sobre los pacientes, también tuve que aplicarme en aprender sobre ello una vez finalicé la carrera.

Gregori Bateson hablaba del “médico genosaludable”, para referirse a los profesionales que son generadores de salud, no ya por la prescripción medicamentosa o por su buena técnica quirúrgica, sino por su mera presencia y su impecable forma de interactuar con los pacientes.

Sin los profesionales de la medicina nos convirtiéramos en personas “genosaludables”, como decía Bateson, sería lo mismo que admitir que es posible que la curación comience en el mismo momento de la consulta médica. Nos habríamos convertido, pues, en “personas medicina”.

Pero para ello se hace imprescindible decir adiós a la mayoría de los discursos médicos habituales, ya que muchos compañeros no han entendido todavía que promover la salud es distinto de evitar la enfermedad (muchas personas son incapaces de reconocer la diferencia).

Con frecuencia escucho el relato de pacientes que refieren cómo han salido asustados, preocupados o, incluso, emocionalmente chocados, tras una consulta médica en la que la comunicación se enfoca en términos de riesgos, peligros y posibilidades de desenlaces infaustos. Piensio que cada paciente debería salir del consultorio algo mejor de como entró.

En ningún caso digo que haya que ocultar información, decir que lo negro es blanco, ni falsear los datos evidentes. Quienes me conocen saben lo poco partidario que soy de «dorar la píldora». El asunto es otro bien distinto. Más bien se trata de tomar consciencia de la importancia del «arte de comunicar», porque ¿de cuántas manera diferentes se puede dar una mala noticia? Seguro que descubrimos que hay formas que nos hunden más y otras que, diciendo el mismo contenido, hacen que nos sintamos esperanzados.

Si los médicos fuésemos conscientes del terrible daño que produce en el sistema inmunológico ciertas emociones como el miedo, o los bloqueos a la curación que aparecen por un estado emocional alterado, nos ahorraríamos muchos problemas y también los pacientes se ahorrarían algunos malos ratos.

Soy de la opinión que ayudamos más al paciente generando una actitud positiva que metiéndole miedo para conseguir que haga algo. También soy de la opinión que la palabra dicha por el médico ha de ser usada como «la primera medicina», que no por ser más sutil e inmaterial es menos poderosa que otras.

Así que, entre las muchas tareas que propongo mejorar es la ser cada vez más «genosaludable» y utilizar cada día mejor «la palabra curativa» para promover el proceso de sanación» (ANF)

Respiración y salud

Respiración y salud

respiración y saludEs frecuente que en el campo de la salud  la práctica de la respiración consciente no se valore como se debiera. Para muchos, respirar conscientemente es algo que atañe a los practicantes de ciertas disciplinas tipo yoga, Tai Chi, etc., y más allá de dichos practicantes parece que eso de respirar conscientemente no tuviese relación alguna con los procesos de salud y enfermedad.

Nada más lejos de esa apreciación. La realidad diariamente nos demuestra lo contrario. Y podría afirmarse, sin ninguna duda, que aquellos que no saben respirar tendrán una salud más deficiente que aquellos otros que dominan dicho arte. Porque aprender a respirar adecuadamente es un arte, también una ciencia, y como tal puede ser enseñada y aprendida. ¿Por qué es tan importante aprender a respirar adecuadamente?

Si queremos responder a esta pregunta con una sola y contundente afirmación  podríamos decir: porque nuestra salud, lo sepamos o no, depende de ello. Pero además de esto, que por sí sólo ya justificaría un entrenamiento respiratorio, sabemos también que un patrón respiratorio adecuado reporta a la persona unos beneficios sumamente importantes, bastante más de lo que podríamos imaginar.

A continuación  enumeraré una serie de beneficios que pueden obtenerse cuando, gracias al aprendizaje conseguimos respirar de una forma correcta.

  • ELIMINAMOS LA SENSACIÓN DE TENSIÓN. Sentir en el cuerpo la sensación de relajación requiere de una respiración adecuada. Un bloqueo respiratorio genera sensación de tensión. Por eso, si queremos sentirnos relajados habremos de aprender a respirar correctamente.
  • SE PRODUCE UNA REGULACIÓN A NIVEL DEL SNV (SISTEMA NERVIOSO VEGETATIVO). La respiración es la herramienta más potente de la que disponemos en orden a regular el Sistema Nervioso Vegetativo, tanto simpático como parasimpático. Esto reportará favorables consecuencias para nuestro organismo en lo que a salud se refiere.
  • MEJORA EL RENDIMIENTO FÍSICO. El rendimiento muscular estará en relación con el apropiado aporte de oxígeno al músculo y la respiración es la función encargada de realizarlo. Además, por experiencia, seguramente hemos comprobado la importancia que tiene una buena respiración cuando realizamos ejercicio de cierta intensidad.
  • AYUDA A ESTABILIZAR EL NIVEL MENTAL. La respiración, el cuerpo y el pensamiento son dos elementos especialmente relacionados entre sí. Cuando regularizamos la respiración y aquietamos el cuerpo, entonces el pensamiento se calma.
  • PRODUCE UNA MEJOR DISTRIBUCIÓN DE LA ENERGÍA DISPONIBLE POR EL ORGANISMO. El rendimiento energético global se encuentra relacionado con una correcta respiración. Cada órgano necesita respirar de forma apropiada para cumplir sus funciones.
  • ES ÚTIL EN EL TRATAMIENTO DE CIERTOS PROBLEMAS FÍSICOS Y MENTALES. Hay casos en los que la respiración constituye una importante  herramienta terapéutica. Diversos trabajos de investigación han demostrado la eficacia del uso de las técnicas respiratorias para tratar determinadas patologías.
  • ACTÚA POSITIVAMENTE SOBRE LOS PROCESOS DE ENVEJECIMIENTO CELULAR. Esto se debe a que la respiración adecuada produce una menor fabricación de radicales libres, los cuales están relacionados con el envejecimiento celular, se puede decir que respirar con corrección nos ayuda a envejecer mejor.
  • PERMITE PROFUNDIZAR EN EL MUNDO EMOCIONAL. Al igual que en lo referente al pensamiento, respiración y emoción, se encuentran íntimamente relacionados. Existen, además, una gran cantidad de técnicas que relacionan ciertos ejercicios respiratorios con un determinado entrenamiento de la esfera emocional.
  • FAVORECE LOS ESTADOS MEDITATIVOS Y DE LA CONCENTRACIÓN. Desde la antigüedad, la respiración se ha establecido como el soporte más sencillo, potente y profundo para alcanzar determinados estados especiales de consciencia. Muchas meditaciones se basan en la focalización concentrativa y atenta del fenómeno de la respiración.
  • ES  UNA HERRAMIENTA UTIL EN DISTINTAS TÉCNICAS PSICOLÓGICAS. Existen diversas técnicas en el campo de la psicología convencional, y sobre todo en la psicología transpersonal, en la que el entrenamiento respiratorio se convierte en un elemento esencial.
  • AYUDA A PREVENIR Y A TRATAR LA PATOLOGÍA POR ESTRÉS. La patología del estrés se acompaña de una disarmonía a nivel vegetativo. Todas aquellas técnicas que producen un efecto regulador sobre este sistema nos ayudan a prevenir y tratar las repercusiones de la patología por estrés.
  • FACILITA LA APERTURA A NUESTRA DIMENSIÓN ESPIRITUAL. Posiblemente, si exceptuamos la importancia para el mantenimiento de la vida, éste sea el ámbito más importante y fascinante que podemos encontrar en la respiración, ya que nos conecta con nuestra verdadera naturaleza, con lo que realmente somos y  hemos olvidado. El uso espiritual de la respiración nos permite expandir nuestra consciencia hasta llegar a experimentar estados especiales en los que nos fundimos con  el cosmos.

Así, que más tarde o más temprano, caso de que quieras mejorar tu salud y seguir avanzando por la senda del desarrollo humano, habrás de dedicar tu tiempo y tu esfuerzo a aprender a respirar conscientemente.

Cuerpo y emociones

Cuerpo y emociones

cuidado emocional“El cuidado de las emociones va mucho más allá de lo que significa sentirse bien o no. Diversos experimentos han demostrado el modo en el que dichas emociones pueden influir en los distintos parámetros bioquímicos y funciones orgánicas, por lo que atender al equilibrio emocional ha de ser considerado con todo fundamento como una poderosa herramienta para cuidar también el cuerpo” (ANF)