Consejos sofrodynámicos para mejorar la autoestima

Consejos sofrodynámicos para mejorar la autoestima

autoestimaAunque muchos problemas de autoestima son fruto de lo que pensamos, no deberíamos de olvidar que la autoestima se cultiva también a través del hacer y del sentir. Por tanto, estas tres dimensiones han de estar presentes dentro de nuestro enfoque para ayudar a desarrollar una autoestima más sana basada en el propio autoconocimiento.

A continuación expongo algunos consejos sofrodynámicos para mejorar nuestra autoestima.

Dichos puntos no debieran de entenderse como una lista de recetas, sino que cada punto en realidad no e´s más que una de propuesta de trabajo, un reto al que dar respuesta mediante la práctica de una serie de estrategias, las cuales solemos trabajar en los grupos de entrenamiento. Sigue leyendo

Semillas de autorrealización

Semillas de autorrealización

semillas de autorrealizaciónSiempre hemos considerado al ser humano como la cúspide de la creación, sin embargo, si miramos la prensa o escuchamos las noticias, nos entran las dudas al respecto, ya que ninguna criatura sobre el planeta ha causado tanto daño a sus semejantes y al resto de los seres, incluyendo el medio ambiente, como el que hemos producido los seres humanos.

Pero, por otro lado, al mismo tiempo que manifestamos esta nefasta capacidad de destrucción, tanto personal como ajena, el ser humano posee en su interior la semilla de la bondad y del amor, siendo capaces de realizar por sus semejantes los mayores sacrificios que podamos imaginar, llegando incluso al extremo de dar la vida por ellos desinteresadamente. 

¡Realmente somos unos seres curiosos, especiales y fascinantes! 

Además, también hemos sido los artífices de la creación de verdaderas maravillas, tanto en el campo del conocimiento científico y tecnológico como en el de las artes y las letras. Esto es algo que no podemos negar, ni debemos perder de vista.

Entonces, ¿cómo entender que convivan en nosotros estas dos tendencias tan extremas?, porque parece claro que en nuestro interior tenemos lo uno y lo otro, la capacidad de odiar y la de amar, la de destruir y la de crear, etc.

Podríamos compararnos, pues, a una especie de terreno en el que se encuentran múltiples y diferentes semillas, pero en el que sólo brotarán aquellas que se cuiden y se mimen. Así que hemos de aprender a elegir con esmero aquellas semillas o tendencias  que queremos que crezcan y den fruto en el futuro.

A todo este conjunto de posibilidades que residen en nuestro interior desde el momento mismo de nuestro nacimiento, las llamamos potencial humano. Y al desarrollo de dicho potencial lo llamamos autorrealización.

Así que, por un lado, tenemos semillas de autorrealización, pero, por otro lado, todavía no somos seres plenamente realizados, de tal modo que podríamos decir que “ya somos, pero todavía no.” 

Esto es una paradoja que necesitamos resolver, y esto lo conseguimos si dedicamos tiempo y esfuerzo para ello. Esa es nuestra responsabilidad aquí y ahora, es decir, asumir el compromiso radical de poner los medios y el esfuerzo necesario para actualizar dicho potencial, porque sabemos que en cualquier ámbito de la vida, los resultados no llegan así porque si, sino como consecuencia del compromiso y del esfuerzo consciente. 

Aunque constatamos que hay personas que son capaces de realizar este proceso de manera espontánea, fluida y exitosa, los demás vamos a necesitar una cierta “Pedagogía del Mundo Interior,” es decir, una disciplina cuyas herramientas nos enseñe de manera sencilla, sistemática y asequible, de qué forma activar y poner en marcha el proceso de crecimiento y desarrollo humano.

Son muchos los que tienen buenas intenciones, pero a su vez se encuentran enredados, al igual que yo, en una vida demasiado compleja y ajetreada como para disponer de tiempo suficiente para trabajar en conseguir la famosa autorrealización.

 En realidad, a muchos les parece más urgente pagar las facturas a fin de mes, así como dedicarse con esmero a la educación de los hijos, a la vida familiar y lo social que utilizar ese tiempo en otras cosas menos urgentes y más inmateriales. 

Obviamente, negar que tenemos compromisos con la familia, con los amigos o con la sociedad, o huir de dichos compromisos, no suele traer buenas consecuencias. 

¿Entonces qué hacer?, ¿es posible hacer algo asumiendo esta realidad? 

Pues, por supuesto que habrá muchos cambios que se puedan llevar a cabo. Pero lo que no debemos permitir es que sean nuestras propias limitaciones mentales o nuestras restricciones autoimpuestas quienes nos marquen el camino.

Hace tiempo desarrollé una metodología, la Sofrodynamia®, pensando precisamente en aquellas personas de vida ocupada pero con intención de mejorar su existencia. 

He de aclarar que la Sofrodynamia®, como todo proceso de crecimiento y desarrollo, no está exenta de dedicar tiempo y esfuerzo para conseguir logros. Este imperativo es inevitable y hemos de asumirlo desde el principio, teniendo la certeza de que el resultado que obtendremos será proporcional al esfuerzo realizado y seguro que descubrimos que vale la pena. 

He de aclarar, también, que las estrategias que propone la Sofrodynamia® no están pensadas para meditadores avanzados o para quienes ya tienen su propio camino de desarrollo interior, sino para quienes tienen una vida ocupada, trabajan, estudian, tienen familia y tienen un tiempo escaso o limitado, pero quieren crecer y desarrollarse como seres humanos.

Uno de los planteamientos sofrodynámicos pasa por comprender que “todo lo que acontece en nuestra vida en cada momento forma parte del camino de desarrollo.” Por tanto, sea lo que sea lo que estés viviendo aquí y ahora, lo podemos utilizar como parte del camino de desarrollo. 

Este cambio de actitud respecto a nuestra vida ordinaria, llegará a ser el primer impulso que nos permita despegar hacia límites más elevados.

Lo primero, por tanto, es tomar consciencia de nuestra situación vital personal en estos momentos, es decir, nuestro punto de partida. A partir de ahí, podremos incorporar los cambios vitales necesarios para empezar a realizar el trabajo de transformación interior que nos llevará a desarrollar nuestro potencial. Y eso pasa por una mayor consciencia de nuestro mundo interior.

Uno de los frutos del desarrollo de nuestras potencialidades será conseguir un mayor bienestar personal, con una repercusión directa sobre nuestra salud y nuestro bienestar. Por eso, dedicarnos a desarrollar nuestro potencial, tal vez sea la mejor inversión que podamos hacer en nuestra vida.

Con esta visión y con este sentido, el entrenamiento en Sofrodynamia®, propone estrategias, enseñanzas, prácticas y modelos operativos diseñados y pensados para quienes viven en una sociedad moderna y en un mundo como el actual, combinando la sabiduría ancestral y los conocimientos científicos actuales, con el propósito de ayudar a a las personas a mejorar su vida a través del desarrollo de su potencial de autorrealización.

 

¡Coma usted de todo!

¡Coma usted de todo!

coma usted de todoCon cierta frecuencia atiendo pacientes que me comentan lo siguiente: “Me ha dicho el especialista que puedo comer de todo, pero cuando lo hago me sienta fatal, y si se lo comento, se extraña y me dice que son tonterías, que no tengo nada que me lo impida.”

Lo curioso de este caso es que hay dos cosas que son verdad. Una, que es cierto que se lo ha dicho el especialista y, la otra, que también es cierto que cuando come de todo se siente fatal. Pero respecto a que no hay nada que se lo impida, la cosa no está tan clara. Pero lo que resulta todavía más curioso es que, con frecuencia, el médico que le comenta estas cosas sea especialista en aparato digestivo, que algo debería tener en cuenta la alimentación, vamos, digo yo.

Casos como el anterior hace que me pregunte, ¿es cierto que los seres humanos podemos comer de todo sin importar el origen, la cantidad o la conveniencia o no de determinados alimentos, y todo ello hacerlo impunemente? 

Reflexionemos al respecto.

¿Hay alguna especie animal que sea capaz de comer cualquier cosa, a cualquier dosis, en cualquier momento del día y en cualquier época del año?

Pues parece que no. 

Mas bien sucede lo contrario, que cada animal come, según su propia naturaleza, lo más adecuado para su especie, y siempre en una cantidad determinada y siguiendo un cierto ritmo alimentario apropiado. Cuando no lo hace así, enferma.

¿Por qué pensamos, entonces, que nosotros, que no somos más que unos mamíferos evolucionados, hemos de ser diferentes en este aspecto?

Tal vez porque siempre nos han dicho aquello de que somos “ominvoros”, y eso se ha traducido habitualmente como la capacidad para comer cualquier cosa, en cualquier cantidad y en cualquier momento. Y eso no es así.

Frente a dicha creencia, es posible constatar que la evidencia empírica y los estudios actuales sobre dietética y nutrición nos hablan de otra cosa. Nos hablan de la trascendencia de no comer cualquier alimento sino, más bien, de la importancia de seguir una correcta alimentación tanto en calidad, como en cantidad y variedad, adaptada a las necesidades nutricionales del sujeto y considerando factores tales como la edad, el tipo de clima, la patología de base de cada persona o la clase de trabajo que desempeña. Hoy día sabemos bastantes cosas al respecto y existe literatura científica suficiente para respaldarlo de forma contundente.

Nadie dudaría en la actualidad sobre la importancia de la alimentación adecuada para el mantenimiento de la salud y para la prevención, e incluso el tratamiento, de ciertas enfermedades.

Sin embargo, ciertos “especialistas” le siguen diciendo a sus pacientes, “usted puede comer de todo”.

Lo más llamativo, al menos para mi, es cuando esta afirmación viene realizada por parte de un oncólogo. A pesar de los años, no me acostumbro a escucharla, porque me demuestra que todavía en el siglo XXI, la medicina convencional con todos su avances y evidentes ventajas, sigue manteniendo una imagen fragmentada y parcial del ser humano, de tal manera que cada especialista sabe de lo suyo y no solamente ignora sino que, en cierto modo, desprecia otras áreas del saber.

Pareciera, en este caso, como si más allá de la quimioterapia o de la radioterapia, una correcta alimentación no tuviera nada que aportar a la salud de quien padece un cáncer. Como dirían hoy día los jóvenes ¡qué fuerte!, ¿no?

Hace muy poco me comentaba un paciente oncológico: “cuando le he preguntado sobre alimentación a mi oncólogo, me ha mirado con cara rara y me ha dicho que coma lo que quiera, que la alimentación no tiene nada que ver con mi cáncer”. Y es posible que fuese así en lo que a etiología se refiere. Sin embargo, según afirman los estudios científicos actuales, existen un cierto número de cánceres relacionados con determinados hábitos dietéticos, y, por otro lado, existe evidencia científica suficiente como para fundamentar, sin lugar a dudas, la importancia de la dieta en relación con la salud. Incluso entre las recomendaciones de organismos internacionales sobre el estilo de vida como medida preventiva de la aparición de un cáncer, se preconizan bastantes puntos relacionados con la alimentación.

Por tanto, desde el punto de vista de la Medicina Integrativa, entiendo que, si ya es importante el modo de alimentarse cuando se está sano, es mucho más importante hacerlo cuando la persona se encuentra enferma, y todavía mucho más si es el caso, como sucede en los pacientes oncológicos, que le están suministrando medicamentos altamente tóxicos y que producen efectos indeseables en órganos vitales como el hígado, los riñones o el corazón, entre otros. ¿No sería importante cuidar la alimentación en estos casos y aportar al organismo una cantidad suficiente de nutrientes adecuados para cada caso?

No estoy diciendo que la comida cure el cáncer, aunque sabemos que existen alientos con un alto potencial antioncogénico, simplemente afirmo que, cuando alguien padece una enfermedad, lo más razonable es cuidar lo que ingiere, y si además podemos ayudarle a recuperar la salud utilizando una dieta apropiada, pues mucho mejor.

No hay que insistir demasiado, porque es una obviedad, que un paciente bien alimentado se recuperará mejor que otro que no lo está, y que si aportamos nutrientes que favorezcan la detoxificación o que ayuden a la integridad del sistema inmunológico, es probable que todo funcione mejor.

En el campo de la nutrición recientemente se ha desarrollado una nueva disciplina conocida como Inmunonutrición, gracias a la cual se está estudiando no sólo el aporte nutricional de los alimentos sino sus efectos sobre el sistema inmunológico.

Sabemos que el 70-80% del tejido linfoide relacionado con los procesos inmunológicos se encuentran en la luz intestinal, por lo que una buena nutrición y un buen mantenimiento del equilibrio intestinal se postula como algo bastante importante para el mantenimiento de la salud.

Frente a estas evidencias, el “coma usted de todo” no parece ser ni demasiado preciso ni demasiado acertado.

Es posible que dentro de unos años, no sé si yo lo veré, llegue el momento en que los especialistas no le digan a los pacientes aquello de “coma usted de todo, que no pasa nada”.

 

Equilibrio entre teoría y práctica

Equilibrio entre teoría y práctica

conocimiento y experienciaSiempre me ha interesado adentrarme por aquellos vericuetos del mundo interior por los que he intuido que podrían esconderse las claves de los misterios de nuestra existencia. Pero he de decir que dicha exploración no la vengo realizando al azar, sino que, por el contrario, he procurado seguir algún tipo de guía que hiciera más provechosa mi búsqueda y que, al mismo tiempo, me ayudase a no perderme por las encrucijadas y laberintos de nuestra propia mente.

Sabemos que toda disciplina acerca del ser humano que pretenda ser útil para la vida diaria, ha de contar con una adecuada proporción entre la teoría y la práctica. En términos tradicionales, lo anterior, se ha venido expresando mediante la imagen de “un perfecto equilibrio entre el método y la sabiduría.”

En lo que se refiere al proceso de crecimiento y desarrollo humano, hemos comprobado que mucha teoría desconectada de la acción práctica es tan poco útil como mucha acción que no se encuentre fundamentada por un profundo conocimiento.

Para ilustrar dicha idea, nos puede servir el siguiente relato:

“Cuentan que hace mucho tiempo, en un perdido monasterio de un lejano país, los discípulos más aventajados en la meditación discutían con aquellos otros más hábiles en el estudio y memorización de los textos sagrados, sobre la verdadera importancia de una u otra actividad de cara a conseguir sus logros en el camino que habían elegido. 

Los primeros defendían la importancia de la práctica, frente a los segundos que acentuaban la inexcusable necesidad de conocer perfectamente los fundamentos teóricos y los discursos de los sabios y eruditos.

Un día, al caer  la tarde, desde las terrazas del monasterio, mientras descansaban de sus tareas y jugaban haciendo volar sus llamativas cometas de colores a gran altura, vieron a uno de sus maestros intentando arar sobre una zona pedregosa.

– Allí no se puede plantar nada- se reían. 

– El maestro es demasiado anciano y quizás esté perdiendo la cabeza, no es la primera vez que hace cosas raras- decían otros.

Otro día, desde esas mismas terrazas, observaron como aquel anciano monje paseaba sobre unos campos fértiles recién plantados pisando los surcos mientras distraídamente leía un libro. 

Ciertamente, parecía que a este maestro le había llegado la edad en la que anciano y niño se distinguen sólo por las canas y las arrugas de la piel.

Tiempo después, cuando los discípulos se encontraban reunidos en uno de los salones del monasterio, les dijo:

– Si un campesino trata de sembrar sus campos sin saber dónde, ni cómo, ni qué  habrá de poner en cada estación del año, todo su trabajo será estéril. Pero si ese mismo campesino se dedica a estudiar sobre la agricultura  pero no planta nada, también su estudio habrá sido estéril.

– Por eso, mis queridos monjes, -continuó diciendo- un conocimiento sin práctica es sólo pura teoría inservible, del mismo modo que una práctica sin conocimiento es sólo activismo inútil.

Dicho esto, se levantó en silencio y dirigiéndose hacia la puerta, salió de la estancia. 

Ese día, todos los discípulos recibieron una gran enseñanza.

 

Editorial de noviembre de 2013

Editorial de noviembre de 2013

noviembreRecuerdo que cuando era pequeño, una vez pasaban las fiestas del Pilar en el mes de octubre, tenía ya que vestirme un poco más abrigado para ir cada mañana al colegio sin miedo a coger frío. Recuerdo, también, que en esos días las mañanas eran frescas y, aunque más tarde el sol calentase a medio día, no había duda de que se notaba ya en el ambiente que avanzábamos hacia los fríos invernales. Ni que decir tiene que Noviembre era ya un mes netamente frío y preinvernal.

Pero parece que eso eran otros tiempos. Ahora la cosa funciona de otro modo, debido en parte al tan traído y llevado cambio climático. El clima actual nos tiene un poco despistados a todos, tanto a los humanos, como a los animales y a las plantas, que ya no saben si florecer o tirar la hoja.

Y aunque en algunos lugares de nuestro país hayan descendido ya las temperaturas a los niveles propios de estas fechas, por aquí, por el sur, disfrutamos todavía de unos de los otoños más cálidos que recuerdo. Hoy mismo, a primero de noviembre, me encontraba al aire libre, en manga corta, mientras contemplaba como a orillas de la playa había gente tomando el sol y disfrutando de unas temperaturas impropias para esta época del año.

Hemos comenzado este mes de noviembre con un estupendo puente debido a que la celebración de Todos los Santos ha caído en viernes. Así, ha habido quienes desde el mismo jueves por la tarde han podido coger las maletas y dirigirse hacia lugares de reposo, casas rurales, balnearios, etc., o bien han aprovechado para darse una escapada fuera del país.

Últimamente, es posible escuchar una especie de disputa entre los partidarios y los detractores de la celebración de Halloween, fiesta de origen celta que se celebra la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, y que cada vez encuentra más adeptos en los diferentes países del mundo, posiblemente por el efecto de las películas y series americanas, aunque no sólo por eso.

He de confesar que aunque soy partidario de conservar las tradiciones populares de nuestro país, y en ocasiones me he mostrado en contra de Halloween, tengo que admitir que últimamente he cambiado de opinión, por tres razones diferentes.

La primera es que aunque se celebre Halloween en España, he comprobado que en nada modifica las actividades que en nuestros pueblos y ciudades se suelen realizar en estas fechas, como es visitar los cementerios, arreglar las lápidas y nichos, llevar flores, realizar oraciones y hacer ofrendas de luces a nuestros difuntos. No me parece, tampoco, que celebrar Halloween le quite el pan a los tradicionales puestos de castañas, que de esos más bien se ocupan el clima y los impuestos. Además, no he observado que Halloween haga mermar la fabricación de los tradicionales buñuelos o Huesos de Santo, lo cual sería imperdonable y contaría con mi frontal oposición.

La segunda razón es que me gusta que haya un motivo para que la gente salga a la calle, que se ría, que celebre fiestas o se reúna en algunas casas a ver pelis de miedo. Y no creo que esto socave nuestra cultura popular, sino que permite un poco de humor y compañía en una sociedad normalmente más triste y más solitaria.

Y por último, y no menos importante, porque este tipo de celebraciones va siempre aparejada a un cierto movimiento económico. Hay tiendas que venden disfraces y complementos, otras que venden objetos terroríficos de todo tipo, otras venden maquillajes, telas, etc. Algunos bares, restaurantes y lugares de esparcimiento se llenan esa noche, y todo ello constituye un alivio para esos comercios en unos momentos de maltrecha economía.

No obstante, a pesar de todo lo que he dicho, a mi me siguen gustando las castañas calentitas, aunque haga calor, los Huesos de Santo y, aunque no soy mucho de cementerios, a mi manera, tengo siempre presente a mis seres queridos que ya no están entre nosotros.

Con respecto a lo que algunos opinan de celebrar Halloween, he leído en la prensa que Monseñor Rodriguez, Arzobispo de Toledo, durante su homilía del día de Todos los santos en la misa celebrada en Catedral de dicha ciudad, ha expresado su opinión de considerar Halloween como “una fiesta pagana de mal gusto”, cosa con la que se puede estar de acuerdo, o no. Y ha continuado diciendo que dicha fiesta  “busca alejarse de la religión y la fe”. ¡Hombre!, esto último lo entiendo poco, y desconozco cómo alguien tan supuestamente inteligente como el Arzobispo, ha llegado a dicha conclusión.

Tal vez olvida Monseñor, que uno de los países donde se originó dicha fiesta, y que más tarde exportó a los Estados Unidos cuando debido a la Gran Hambruna emigraron masivamente hacia allí, fue precisamente Irlanda, uno de los lugares más católicos del orbe, que además siguen siendo católicos tras años y años de celebrar Halloween. ¿Cómo explicar esto si, según Monseñor, celebrar Halloween los aleja de la fe?

Por lo que se ve, vestirse una vez al año de Frankenstein, de zombi, o de vampiro, no es más nocivo para la fe de las personas que hacerlo de Mortadelo o de Abeja Maya.

Estas declaraciones me han recordado a las que el Arzobispo de Viena, Monseñor Schönborn, realizó en el año 2001 alertando a los jóvenes sobre lo pernicioso de la lectura de los libros de Harry Potter, ya que, según su docta opinión, los podría conducir al “satanismo”. ¡Jesus por Dios, mi casa llena de esos libros y yo sin enterarme del terrible peligro que se cierne sobre nosotros!

Hace también unos años, escuché en la radio a un dirigente de una iglesia centroamericana (que no recuerdo quién era), que advertía del terrible peligro que entrañaba escuchar “Aserejé” de las Ketchup, ya que, según este señor, la letra de la canción constituía una incitación a “ser herejes”. ¡No me pregunten qué pastilla le faltó ese día por tomar a este señor que yo no lo sé!

En fin, hay gente sesuda que piensa que disfrazarte una noche te puede alejar de la fe, que  si tu hijo, o tu mismo lees a Harry Potter se puede acabar en una secta satánica, o que las Ketchup propagan la herejía mediante su profundísima canción conocida por todos.

Lo que no me queda muy claro del todo, me refiero a este último caso, es lo de la estrofa “de jebe tu de jebere seibiunouva majavi an de bugui an de güididípi”, si constituye también algún tipo de mensaje cifrado para el levantamiento de alguna secta anticrística, o para alguna acción oculta de los Illuminati o  de algunos de grupos esotéricos que operan en la sombra. Esto constituye uno de los grandes misterios universales por resolver.

Espero que estas desafortunadas declaraciones de dirigentes eclesiásticos no empañen el esfuerzo que otros miembros de esa misma iglesia, mucho más comprometida y más en contacto con la realidad, llevan a cabo día trías día en estos momentos. Son personas que trabajan con los sectores más desfavorecidos de la sociedad (parados, inmigrantes, etc.), aportándoles una ayuda material y humana para aliviar en lo posible sus dramática situación. En ello trabajan muchas organizaciones, unas conocidas como Cáritas y otras menos conocidas, incluso también las Cofradías (que no sólo sacan tronos), las Parroquias y muchos seglares que aportan desinteresadamente su tiempo y su dinero para ayudar a quienes lo necesitan. Por este grupo de personas, vaya mi reconocimiento y mi respeto.

No quiero finalizar estas reflexiones otoñales sin comentar algunos aspectos sobre la salud, recordando que son frecuentes en esta época las patologías del aparato respiratorio, gastrointestinales, de la piel y los trastornos del estado de ánimo.

Para protegernos contra dichas patologías, hay que procurar mantener equilibrados los tres pilares de una buena salud, es decir, la alimentación correcta, el deporte moderado y el estado mental armónico.

Si además de lo anterior nos ayudamos un poco con algunos complementos fitoterápicos o de Medicina Ortomolecular, para reforzar el sistema inmunológico, mucho mejor.

No olvidemos, tampoco, otras prácticas adecuadas para mantener la salud, tales como buscar unos momentos en el día para realizar unos minutos de respiración consciente o de meditación, degustar buenas lecturas que sean agradables e inspiradoras, y rodearnos de compañías amigables con las que compartir buenos momentos. Esto forma parte de una buena higiene de vida.

Todo lo dicho anteriormente constituyen unas maravillosas herramientas, no sólo para prevenir enfermedades sino también para disfrutar del otoño tanto como podamos.

Feliz Noviembre

Las Técnicas de Visualización

Las Técnicas de Visualización

tecnicas visualizaciónSe llaman Técnicas de Visualización a aquellos ejercicios mediante los cuales aprendemos a crear imágenes mentales con la finalidad de conseguir un efecto deseado.

De una manera sencilla y comprensible, se puede decir que visualizar no es más que  la capacidad que tenemos todas las personas para crear imágenes en nuestra mente. Dichas imágenes pueden ser de tipo visual, de tipo auditivo y de tipo kinestésico (que incluye las sensaciones táctiles, el gusto y el olfato).

Cada persona posee una mayor facilidad para generar mejor un cierto tipo de imágenes que otras, pero todos creamos dichas imágenes ya que éstas constituyen uno de los elementos básicos del funcionamiento mental. 

Las imágenes forman archivos de memoria y crean los mapas mentales. Por eso no podemos comprender el mundo, ni tampoco actuar en él, si no es a través de las imágenes mentales. Esta es una de las razones por la que aprender a visualizar (a crear imágenes mentales adecuadas) tiene tanta importancia.

Las Técnicas de Visualización nos permiten desarrollar el tipo de pensamiento que está más en relación con el funcionamiento del cerebro derecho, más artístico y más creativo. 

Según estudios realizados, las Técnicas de Visualización son capaces de modificar las funciones fisiológicas, lo cual tiene una gran utilidad para usar dichas técnicas en el campo de a salud.

Diferentes investigaciones en el campo de la psicología confirman que la imágenes mentales se producen más fácilmente con ojos cerrados y musculatura relajada. 

No es necesario tener ninguna creencia especial o fe en ninguna doctrina para realizar estas prácticas, pero si el deseo positivo de enriquecer nuestra propia experiencia. Es por eso muy importante generar una motivación y disposición adecuada. 

El uso adecuado de estas técnicas nos permiten obtener resultados notables en ciertos tipos de problemas, por lo que son muy recomendadas en diversas patologías, siendo también muy útiles en todas aquellas las profesiones que tengan un componente creativo importante, ya que se ha comprobado como producen un efecto positivo sobre la creatividad.

Las Técnicas de Visualización, también pueden ser utilizadas como métodos para preparar un acontecimiento futuro o mejorar nuestras relaciones, ya que hace que las relaciones interpersonales se vivencien de modo diferente. 

Existen otras aplicaciones de las Técnicas de Visualización, tales como tratar de conseguir las metas que deseamos o aprender a profundizar en nosotros mismos por medio de la apertura de canales de comunicación con los contenidos profundos de nuestra consciencia.

Existen un gran arsenal de técnicas diferentes, aunque se distinguen dos grandes grupos, uno de ellos en el que se pueden realizar ejercicios en el que la visualización es dirigida y otros en los que se dan unas sugerencias generales y es la propia persona quien construye su historia.

Finalmente decir que suelen ser ejercicios gratificantes y con un alto contenido simbólico en el que los niveles psíquicos más profundos acceden a la consciencia gracias a dichas imágenes.

Aunque pueden practicarse de forma autodirigida, siempre es más conveniente, sobre todo para comenzar, hacerlo guiado de la mano de alguien experto en el tema.

Jamón y colesterol

Jamón y colesterol

jamón de bellotaHay quienes añoran ya el típico jamón que por estas fechas, próximas  a las navideñas, algunas familias solían comprar. Y digo añoran, porque en vista de cómo van las cosas últimamente, habrá muchas personas que por desgracia tendrán que prescindir de esta costumbre tan navideña y tan española para sustituirla, si llega el caso, por alguna otra exquisitez menos gravosa para su economía.

Con respecto a este asunto, una de las cosas que con frecuencia se plantean, en términos de salud, es la perpetua controversia respecto a  si los pacientes con niveles altos de colesterol pueden comer jamón serrano o no.

Bien, analicemos la cuestión en función de parámetros nutricionales conocidos hoy día.

Sabemos que la carne de cerdo posee menos colesterol total por cada 100 gr. que las de ovino, caprino o bovino. Es altamente digestible y posee grasas que son beneficiosas para la salud.

La carne del jamón del cerdo contiene, aproximadamente, un 55% de agua, 30% de proteínas y un 15% de grasa. Pero posee una especial característica, y es que su grasa difiere en función del tipo de cerdo del que provenga el jamón, es decir, que su composición varía en relación con la alimentación y el tipo de crianza que haya tenido el cerdo a lo largo de su vida. No es lo mismo el que se cría en libertad y come bellotas y raíces que el que se lo hace en estabulación y se alimenta a base de piensos.

Según parece, las bellotas con las que se alimenta el cerdo ibérico de mejor calidad, proporcionan a su carne hasta un 59% de ácido oleico, el cual es muy apropiado para las personas que padecen de colesterol alto, mientras que si la alimentación del animal es de otro tipo, dicha proporción es notablemente inferior.

El ácido oleico propicia un incremento de la tasa del colesterol beneficioso (HDL) y reduce la del colesterol perjudicial (LDL). Recordemos que sólo el aceite de oliva virgen tiene un contenido de ácido oleico superior al del jamón de bellota, por lo que dicho jamón sería un alimento apropiado para estos pacientes. Pero ojo, ¡sólo el de bellota!

El hecho de que el animal, además de comer bellotas, se crie en libertad y coma también hierbas y raíces, le proporciona a la carne una serie de substancias también beneficiosas para la salud, siendo ésta rica en antioxidantes, vitamina E y vitaminas de grupo B, magnesio, fosforo y ciertos minerales como el cobre, esencial para los huesos y cartílagos, el calcio, hierro, zinc, magnesio, y selenio, este último muy ligado a procesos de prevención de patologías oncológicas y muy utilizado por parte de la Medicina Antienvejecimiento.

Como todo, la moderación es crucial y nunca se debe abusar, ni de este ni de otros muchos productos, pero tal vez, su principal inconveniente sea el elevado precio, ya que una buena ración de jamón ibérico de bellota no se encuentra al alcance de todos los bolsillos.

No obstante, llegado el caso, además de disfrutar de su incomparable sabor, podemos tranquilizarnos, también, sabiendo que ingerimos un alimento que posee propiedades beneficiosas desde el punto de vista nutricional.

Es posible que algunas personas al leer este texto, sobre todo vegetarianas  y veganas, pongan el grito en el cielo. Es comprensible, ya que si analizamos otro tipo de aspectos, como si debemos matar animales para comer o no, encontraremos que habrá quienes opinen que no se debe consumir esta ni ninguna otra carne. Respeto dicho planteamiento, pero no entro ni a valorarlo ni mucho menos a discutirlo, sólo quiero indicar que este breve comentario sólo trata de abordar el aspecto meramente dietético, sin entrar en otras consideraciones de tipo ideológico, filosófico o moral.

Consejos dietéticos para la menopausia

Consejos dietéticos para la menopausia

alimentación menopausiaEs importante resaltar que la menopausia no constituye en sí misma ninguna enfermedad, como algunos parecen entender, sino una etapa más de la vida de la mujer. Como quiera que dicha etapa coincide con una edad en torno a los cincuenta años, y con ciertas modificaciones hormonales, se produce un aumento del riesgo de padecer ciertos procesos, cosa que, por otro lado, también sucede en los varones de la misma edad como fruto del proceso propio de envejecimiento.

Es por eso que, como en cualquier otra etapa de la vida, una alimentación sana y adaptada a las circunstancias fisiológicas, será bastante conveniente para mantener una buena salud.

A continuación expondré algunas sencillas indicaciones en relación con la alimentación aconsejable en la menopausia:

  • Llevar a cabo una adecuada ingesta de fibra a través de los alimentos integrales
  • Tomar abundantes frutas y verduras frescas, unas cinco raciones al día.
  • Siempre que no estén contraindicados, es aconsejable tomar alimentos ricos en fitoestrógenos, tales como el tofu, miso, lino, dátiles, cerezas, etc.
  • Aumentar el consumo de ácidos grasos omega-3 (pescados azules, nueces)
  • Utilizar otras fuentes de calcio alternativas a los lácteos, tales como semillas de sésamo, frutos secos, nabos, salmón, almendras, algas, etc.
  • Limitar, también, la ingesta de productos que podrían desencadenar sofocos, tales como el café, los picantes, alimentos muy calientes, etc.
  • Limitar el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas (carnes, lácteos, aceite de coco, etc.)
  • Mantener una buena hidratación
  • Limitar la ingesta de sal
  • Evitar los azúcares refinados y la bollería industrial

En realidad, si reflexionamos un poco, dichos consejos dietéticos, son aplicables también, con alguna matización, para cualquier persona que quiera mantenerse un adecuado aporte nutricional.

Reflexiones sobre la medicina oriental

Reflexiones sobre la medicina oriental

medicina orientalEl campo de la salud y el bienestar es, sin lugar a dudas, una de las áreas del conocimiento humano por la que solemos sentir una mayor curiosidad y atracción, ya que el hecho de vivir una vida suficientemente saludable y longeva no deja indiferente a la mayoría de las personas. 

Actualmente, en los albores del siglo XXI, y disponiendo de los medios de comunicación con los que contamos, cada vez nos resultan más cercanas ciertas expresiones tales como la energía Qi, la moxibustión o la Medicina Ayurvédica, términos estos que hasta hace bien poco sólo estaban al alcance de un escaso y selecto grupo de personas. Sin embargo, hoy día quién no ha escuchado hablar de cosas como la acupuntura, las bayas de Goji o el Masaje Tailandés.

Pero más allá de esta especie de fascinación por “lo oriental” que podemos percibir en ciertos ambientes, y que bien podría tratarse simplemente de una moda más, subyace una profunda curiosidad hacia este tipo de sabiduría ancestral que sustenta una sorprendente visión del ser humano, así como de la salud y la enfermedad, que al mismo tiempo seduce a los occidentales que accedemos a ellas.

Obviamente, nosotros hemos nacido y crecido en nuestro mundo occidental, y por tanto nos encontramos impregnados, consciente o inconscientemente, de toda suerte de creencias y valores que constituyen el paradigma de lo que podríamos denominar la cultura occidental, tanto para bien como para mal 

En el ámbito de la salud nos sentimos orgullosos de los magníficos avances tecnológicos conseguidos sobre todo en las últimas décadas, y que han logrado encontrar solución a muchas enfermedades, mejorar la calidad de vida de gran número de personas y permitir un incremento de la duración de la vida hasta no hace mucho impensable.

En cierto modo es lógico que sintamos un lícito orgullo, pero si esta legítima emoción se convirtiese en sensación de superioridad, y nos impidiese percibir las carencias de nuestro propio modelo, o generase un pensamiento de tipo narcisista y etnocéntrico sin más, habría que decir, entonces, que estaríamos profundamente equivocados.

Desde muy joven me han interesado las disciplinas orientales como la acupuntura, de la cual leí mi primer libro cuando tenía quince años de edad. Posteriormente profundicé en el estudio de la Medicina Tradicional China, el Qi Gong, la Medicina Tibetana, el Reiki, el Shiatsu y los principios de la Medicina Ayurvédica, el Yoga y algunas otras ciencias orientales.

En estos momentos, tras más de treinta y dos años de experiencia de ejercicio profesional en el campo de la Medicina Integrativa, mi comprensión del asunto podría resumirse fácilmente, y es que todos nos enriqueceríamos si occidente aprendiese de oriente y oriente de occidente.

Permítaseme con fines didácticos utilizar el constructo de “Medicina Oriental” sabiendo que dicha expresión es un tanto ambigua y poco “científica”, ya que en ella se incluyen un conjunto de medicinas distintas pero con un indudable tronco común, al que quiero hacer referencia. Sin embargo voy a utilizar dicha expresión, ya que no podemos obviar el aspecto eminentemente didáctico y práctico que tiene.

Dentro de esta Medicina Oriental podríamos resaltar tres sistemas médicos que superan con mucho a todos los demás de la zona: la Medicina Ayurvédica de la India, la Medicina Tradicional China y la menos conocida Medicina Tibetana. 

De estas tres grandes medicinas se han nutrido otros muchos enfoques médicos más locales y de menos difusión e influencia que los anteriores. Estimo que estas tres grandes Medicinas Orientales, por su profunda complejidad y características, así como por la influencia que hoy día tienen en el mundo occidental, bien merecerían un tratamiento particular que podría explicitarse en futuros artículos. 

He de decir, también, que cuando hablo de Medicina Occidental, me estoy refiriendo a la medicina convencional y oficial que se practica en los centros hospitalarios y de salud de los países occidentales avanzados. Pero hay que recordar que cada vez más está apareciendo en occidente una nueva corriente con una manera diferente de entender la salud, y que posee profundos vínculos con las medicina orientales, como es el caso de la Medicina Integrativa, que asume los avances de la medicina científico-técnica moderna, pero que además incluye los aspectos psicológicos y espirituales del ser humano, y, además, entre su arsenal utiliza diversas terapias provenientes de oriente como la acupuntura o el shiatsu, entre otras.

Para alguien ajeno al campo de la salud me gustaría comentar algunas de las principales diferencias existentes entre el modo de concebir la salud y de tratar la enfermedad que existen entre occidente y oriente.

Lo primero que habría que decir es que en todo sistema médico hay tres pilares fundamentales: La técnica, la visión antropológica y el criterio de aplicación.

La medicina occidental ha avanzado mucho por el camino de la técnica. Hemos conseguido grandes logros, pero hemos quedado muy atrás en otros aspectos. Mucho de los problemas con los que nos encontramos hoy día se deben a que no existe una visión antropológica clara y el criterio de aplicación de los remedios ha sido limitado a la pura estadística.

Hace tiempo que suelo hablar del “Modelo Frankenstein” para expresar el enfoque fragmentario con el que Medicina Occidental convencional (la alopatía), considera al ser humano habitualmente. Aunque en teoría todos los médicos sabemos que somos un todo y que existe una unidad inseparable entre la mente y el cuerpo, a nivel práctico, en la sanidad del día a día, se funciona bajo el esquema de las especialidades y las superespecialidades, en las que un profesional muy cualificado en un ámbito desconoce casi todo de todo lo demás. 

Pero sucede que un ser humano no es, desde mi punto de vista, un trozo de carne anexo a un ojo, o a un hígado, sino toda una unidad que enferma y sana globalmente.

A modo de diferencia, la Medicina Oriental, posee una visión antropológica mucho más holística y global. Posee un núcleo común, a pesar de las diferencias culturales entre los distintos países orientales, que podríamos denominar visión holística y energética del ser humano.

En oriente se considera que el ser humano es energía, al igual que todo lo es también todo el universo. El ser humano no se entiende, pues, como algo aislado y separado de su entorno, sino como un ser en continuo intercambio con las energías ambientales. Curiosamente esta noción está muy próxima a los postulados ecológicos occidentales actuales. Los distintos padecimientos y enfermedades, por tanto, poseen una base  de desequilibrio energético y es posible recobrar la salud mediante aquellos procedimientos que ayuden a restaurar el equilibrio perdido dentro de cada persona y a devolver el equilibrio entre ésta y el macrocosmos. 

Hace miles de años que la interrelación entre los aspectos mentales y el cuerpo físico se tiene en consideración en el mundo oriental a la hora de abordar la salud y la enfermedad.

Podríamos decir que la Medicina Oriental posee un enfoque más global del ser humano,  considerándolo tanto en sus aspectos físicos, emocionales y espirituales, mientras que el enfoque occidental es predominantemente materialista. 

Muchas de las Medicinas Orientales están inseparablemente conectadas con la dimensión espiritual, con todo lo que ello implica. También se fundamentan en los antiguos y milenarios pensamientos filosóficos de las culturas en la que se han venido expresando. Gran parte de sus conocimientos actuales han surgido de una amplia base empírica de observación a través de los tiempos de los fenómenos de la naturaleza. 

Pero lo que en estos momentos en los que la ciencia occidental ha logrado mandar sondas especiales que van más allá del sistema solar, nos resulta realmente sorprendente es que estos conocimientos empíricos ancestrales que nos muestran las medicinas orientales, puedan ser tan precisos en muchos casos, de tal manera que la ciencia occidental ha podido hoy día constatar la utilidad de muchos de estos sistemas terapéuticos y, aunque todavía desconocemos bastantes de los mecanismos en los que se sustentan ciertas curaciones, lo realmente fascinante es pensar el modo en el que los sabios de la antigüedad llegaron a desarrollar una clara comprensión de cómo ayudar a las personas de su entorno a luchar contra la enfermedad y a conservar su salud.

Ahora, las actuales generaciones de jóvenes estudiantes occidentales, poseen un escenario privilegiado para establecer una síntesis necesaria entre ambas visiones del mundo, la oriental y la occidental. Mantengo la convicción y la esperanza de que de ese nuevo conocimiento más global y comprensivo, surgirán las semillas de un mundo mejor, porque no olvidemos que la salud y el bienestar es un anhelo y una aspiración que todos los seres humanos deseamos.

Editorial de octubre de 2013

Editorial de octubre de 2013

otoñoHace un tiempo que no cuelgo cosas nuevas en mi web porque me encuentro en un periodo de transición entre la página antigua, la que todavía se muestra, y otra nueva que  espero estrenar próximamente y que todavía está por finalizar. Los informáticos que se encargan de este asunto me han pedido que durante un tiempo no cuelgue cosas nuevas para evitar posibles problemas con los cambios de los archivos. Esta es la razón por la que este editorial se colgará sólo en el blog y se compartirá en Face Book, hasta que todo funcione de nuevo con normalidad

Hubiese sido de mi agrado haber llegado a estas fechas con todo resuelto, pero ya se sabe lo que dice el refrán, “el hombre propone y Dios dispone”, aunque en honor a la verdad, pienso que no habría que incluir a Dios en unos asuntos tan mundanos como estos y más bien habría que asumir cada uno la responsabilidad que nos toca en lo que a retrasos se refiere.

El otoño ya está aquí, y a pesar de que todavía se registran en algunos lugares elevadas temperaturas casi veraniegas, ese frescor matutino y esa brisa nocturna que percibimos cuando salimos a la calle a las horas extremas del día, nos avanzan ya lo que vendrá en un futuro muy próximo.

Se ha considerado siempre el otoño como un tiempo algo tristón y tendente a la melancolía. Una época de caída de las hojas de los árboles y también del cabello de algunas personas. De reactivación de ciertas patologías cutáneas, respiratorias y digestivas. Con paisajes propicios a conectarnos con la nostalgia y con cielos que juegan con sus contrastes de luces, los cuales finalmente acabarán rindiéndose ante el triunfo de los tonos grises y plomizos.

Para muchas personas que como yo, coincidimos en hacer de la primavera nuestra estación favorita, el otoño vendría a ser algo así como las antípodas de ésta. Sin embargo, soy de la opinión de que resulta más saludable, y también más divertido, no focalizarse en lo que perdemos, sino en disfrutar de lo que hay. Y desde ese punto de vista, el otoño nos ofrece también una gran variedad de ocasiones para seguir disfrutando, creciendo y compartiendo con los demás. ¡No las dejemos escapar!

En lo que a alimentación para la salud se refiere, ofrece el otoño una buena gama de deliciosos productos que, además, suelen contener los nutrientes necesarios para ayudar a nuestro sistema inmunológico a prepararse a enfrentar los rigores de un tiempo más frío y las enfermedades que éste clima suelen llevar aparejadas.

Como en nuestros días, en cualquier época del año, encontramos cualquier tipo de fruta y verdura en los supermercados, hemos perdido un poco la noción de los alimentos de temporada, porque tenemos la idea de que todo crece en cualquier momento. Y gracias a los invernaderos y a las importaciones de otros países con otros climas, hace que esto parezca así, pero es sólo apariencia, la realidad es otra. Cada alimento tiene su tiempo y cada lugar su producto.

La verdad es que los más apropiado y, también lo más sabroso, sería poder consumir los alimentos correspondientes a cada tiempo y lugar. Estos son dos de los grandes principios de la alimentación macrobiótica: el consumo de productos de su tiempo y cultivados en sitios próximos al lugar de consumo.

Por eso conviene recodar que en estos momentos, de manera natural podemos encontrar  en los mercados frutas como las peras, manzanas, naranjas, uvas, granadas, membrillo y los siempre sabrosos frutos secos (avellanas, castañas, nueces, pasas, etc.) y otras frutas del bosque como los arándanos y las grosellas. También son propios de esta época del año algunas verduras, legumbres y hortalizas como las alcachofas, la calabaza, los guisantes, la cebolla, la col, el maíz, los garbanzos, etc.

Muchos de estos alimentos contienen vitaminas, sobre todo la C, y substancias antioxidantes de gran importancia en nuestra alimentación. Con muchos de ellos, ademas de ser comidos directamente, se elaboran bizcochos, salsas, mermeladas, etc., que tradicionalmente se preparaban en las casas al llegar esta época del año.

Mención especial habría que hacer a las setas, de las que los bosques de nuestro país, nos regalan variedades a cual más deliciosas, niscalos, boletus, colmenillas, lepiotas, cantharellus, etc.

No soy un experto en setas, ni tampoco un gourmet, pero sí que puedo contar diversos momentos en los que, siempre en la buena compañía de algunos amigos, he podido disfrutar de algunas agradables comidas en las que compartimos un delicioso manjar a base de setas, unas veces recolectadas por nosotros mismos y otras en algún restaurante especializado en dichos productos.

Resaltaría dos de estas ocasiones. La primera de ella en el Pirineo Catalán, en la casa de unas amigas en medio del bosque, en la que pudimos disfrutar de unos fantásticos níscalos cogidos por nosotros mismos y preparados con esmero por uno de nuestros amigos, que más que cocinero diría yo que se trataba de un auténtico “alquimista culinario” por la precisión y meticulosidad con la que elaboraba cada uno de los platos que después teníamos la suerte de degustar.

La otra ocasión destacable, también acompañado de entrañables amigos (se dice que la compañía apropiada es el ingrediente más importante para disfrutar de una buena mesa), me llevaron a un restaurante en Navaleno, un pueblo de la provincia de Soria, bien conocido por su riqueza gaatronómica y su tradición micológica. Allí pudimos disfrutar de una comida otoñal en la que todos los platos estaban elaborados a base de setas, incluidos los postres, del que recuerdo un flan de boletus que estaba para tirar cohetes.

Tradicionalmente se presenta el otoño como una estación ligada al recogimiento, a la vuelta hacia el interior que compensa la expansividad que nos trajo el verano, y a la planificación de los futuros proyectos.

En Medicina Tradicional China corresponde al Elemento Metal, el cuál está relacionado con los meridianos de Pulmón e Intestino Grueso. Posee también correspondencia energética con la piel, y el olfato. Se dice que esta energía es la más refinada de todas, de carácter descendente y con tendencia a afectarse por la excesiva sequedad y humedad.

Debemos advertir que ciertos alimentos, como la leche y sus derivados, tienen la capacidad de ser grandes formadores de mocos, por lo que no conviene ni en esta época ni tampoco a aquellas personas que padezcan de cuadros catarrales, sinusitis, bronquitis, etc. Por lo tanto, no deberíamos ingerirlos cuando nos encontramos aquejados por alguna de estas patologías. Esto es algo que, afortunadamente, cada día más, se explica a los pacientes, incluso dentro de la medicina convencional, sobre todo a las madres de niños pequeños cuando estos se resfrían. Personalmente soy testigo de muchos casos en los que los pacientes han mejorado de una patología crónica simplemente cuando han eliminado de su dieta los lácteos.

Recuerdo que antes, y todavía ahora, hay quienes piensan que para un resfriado lo mejor es un vaso de leche calentita. Y en cierto modo es así, para el resfriado (es decir para los mocos) es buenísimo, los aumenta mucho, pero para el paciente, la famosa leche calentita en los catarros es como querer apagar un fuego con gasolina.

A nivel mental,  cuando la energía del Elemento Metal se desequilibra aparecen cuadros de apatía, desinterés, disminución de la autoestima y melancolía o depresiones. En estos casos, además del apoyo psicoterapéutico si fuese necesario, es muy útil equilibrar bien la alimentación a base de verduras y cereales integrales y también introducir el ejercicio físico como parte de la terapia.

Pocas personas son conscientes de la importancia que tiene para nosotros la realización de ejercicio, ya no sólo para mantener la salud, sino también como parte de tratamientos más completos y precisos. En este punto, es conveniente indicar que no sólo los ejercicios de tipo gimnásticos, que son buenos de por sí, sino que hoy día disponemos de una gran variedad de ejercicios psico-físicos-energéticos entre los que se encuentran el Yoga, Qi gong, Tai Chi o el Entrenamiento Gyalpo, que nos aportan las técnicas apropiadas para conservar y recuperar la salud cuando esta se ha perdido.

En este punto, comentar que desde hace más de quince años he practicado Qi Gong para la Salud y he diseñado el Entrenamiento Gyalpo, y dispongo por tanto de la perspectiva necesaria para certificar el modo en el que una y otra práctica han ayudado a muchas personas a mejorar su salud.

No olvidemos, pues, en este otoño que comienza, atender a nuestras necesidades de una alimentación equilibrada, unos ejercicios apropiados, propiciar el encuentro con las compañías más gratas y dejar un tiempo y un espacio para la atención y el cultivo de nuestro mundo interior.

Feliz Octubre