Equilibrio entre teoría y práctica

Equilibrio entre teoría y práctica

conocimiento y experienciaSiempre me ha interesado adentrarme por aquellos vericuetos del mundo interior por los que he intuido que podrían esconderse las claves de los misterios de nuestra existencia. Pero he de decir que dicha exploración no la vengo realizando al azar, sino que, por el contrario, he procurado seguir algún tipo de guía que hiciera más provechosa mi búsqueda y que, al mismo tiempo, me ayudase a no perderme por las encrucijadas y laberintos de nuestra propia mente.

Sabemos que toda disciplina acerca del ser humano que pretenda ser útil para la vida diaria, ha de contar con una adecuada proporción entre la teoría y la práctica. En términos tradicionales, lo anterior, se ha venido expresando mediante la imagen de “un perfecto equilibrio entre el método y la sabiduría.”

En lo que se refiere al proceso de crecimiento y desarrollo humano, hemos comprobado que mucha teoría desconectada de la acción práctica es tan poco útil como mucha acción que no se encuentre fundamentada por un profundo conocimiento.

Para ilustrar dicha idea, nos puede servir el siguiente relato:

“Cuentan que hace mucho tiempo, en un perdido monasterio de un lejano país, los discípulos más aventajados en la meditación discutían con aquellos otros más hábiles en el estudio y memorización de los textos sagrados, sobre la verdadera importancia de una u otra actividad de cara a conseguir sus logros en el camino que habían elegido. 

Los primeros defendían la importancia de la práctica, frente a los segundos que acentuaban la inexcusable necesidad de conocer perfectamente los fundamentos teóricos y los discursos de los sabios y eruditos.

Un día, al caer  la tarde, desde las terrazas del monasterio, mientras descansaban de sus tareas y jugaban haciendo volar sus llamativas cometas de colores a gran altura, vieron a uno de sus maestros intentando arar sobre una zona pedregosa.

– Allí no se puede plantar nada- se reían. 

– El maestro es demasiado anciano y quizás esté perdiendo la cabeza, no es la primera vez que hace cosas raras- decían otros.

Otro día, desde esas mismas terrazas, observaron como aquel anciano monje paseaba sobre unos campos fértiles recién plantados pisando los surcos mientras distraídamente leía un libro. 

Ciertamente, parecía que a este maestro le había llegado la edad en la que anciano y niño se distinguen sólo por las canas y las arrugas de la piel.

Tiempo después, cuando los discípulos se encontraban reunidos en uno de los salones del monasterio, les dijo:

– Si un campesino trata de sembrar sus campos sin saber dónde, ni cómo, ni qué  habrá de poner en cada estación del año, todo su trabajo será estéril. Pero si ese mismo campesino se dedica a estudiar sobre la agricultura  pero no planta nada, también su estudio habrá sido estéril.

– Por eso, mis queridos monjes, -continuó diciendo- un conocimiento sin práctica es sólo pura teoría inservible, del mismo modo que una práctica sin conocimiento es sólo activismo inútil.

Dicho esto, se levantó en silencio y dirigiéndose hacia la puerta, salió de la estancia. 

Ese día, todos los discípulos recibieron una gran enseñanza.

 

Mantener la «mente del estudiante»

Mantener la «mente del estudiante»

mente del estudianteLa Mente del Estudiante consiste en mantener la actitud de reconocerse como alumno en continuo proceso de aprendizaje, y tratar de acercarse a cada materia con curiosidad y deseo de aprender, como si si todo fuese nuevo.  Es algo así como lo opuesto a la mirada rutinaria que bloquea la capacidad para dejarse sorprender e imposibilita el aprendizaje que subyace en cada acontecimiento o en cada enseñanza, por muchas veces que la hayas escuchado.

Sabemos que es posible leer el mismo texto varias veces y descubrir en cada lectura un nuevo universo, siempre que se haga desde esta actitud mental, porque cada uno de nosotros va cambiando momento a  momento y nuestra capacidad para comprender y asimilar va, también, variando.

Por tanto, todo aquel que quiera mantenerse en continuo proceso de aprendizaje ha de mantener activa la “Mente del Estudiante”, lo cual significa renunciar renunciar al “ya me lo sé” o “esto ya lo he dado”, para acercarse a cada enseñanza desde “la mirada de la primera vez”. 

 

Editorial de noviembre de 2013

Editorial de noviembre de 2013

noviembreRecuerdo que cuando era pequeño, una vez pasaban las fiestas del Pilar en el mes de octubre, tenía ya que vestirme un poco más abrigado para ir cada mañana al colegio sin miedo a coger frío. Recuerdo, también, que en esos días las mañanas eran frescas y, aunque más tarde el sol calentase a medio día, no había duda de que se notaba ya en el ambiente que avanzábamos hacia los fríos invernales. Ni que decir tiene que Noviembre era ya un mes netamente frío y preinvernal.

Pero parece que eso eran otros tiempos. Ahora la cosa funciona de otro modo, debido en parte al tan traído y llevado cambio climático. El clima actual nos tiene un poco despistados a todos, tanto a los humanos, como a los animales y a las plantas, que ya no saben si florecer o tirar la hoja.

Y aunque en algunos lugares de nuestro país hayan descendido ya las temperaturas a los niveles propios de estas fechas, por aquí, por el sur, disfrutamos todavía de unos de los otoños más cálidos que recuerdo. Hoy mismo, a primero de noviembre, me encontraba al aire libre, en manga corta, mientras contemplaba como a orillas de la playa había gente tomando el sol y disfrutando de unas temperaturas impropias para esta época del año.

Hemos comenzado este mes de noviembre con un estupendo puente debido a que la celebración de Todos los Santos ha caído en viernes. Así, ha habido quienes desde el mismo jueves por la tarde han podido coger las maletas y dirigirse hacia lugares de reposo, casas rurales, balnearios, etc., o bien han aprovechado para darse una escapada fuera del país.

Últimamente, es posible escuchar una especie de disputa entre los partidarios y los detractores de la celebración de Halloween, fiesta de origen celta que se celebra la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, y que cada vez encuentra más adeptos en los diferentes países del mundo, posiblemente por el efecto de las películas y series americanas, aunque no sólo por eso.

He de confesar que aunque soy partidario de conservar las tradiciones populares de nuestro país, y en ocasiones me he mostrado en contra de Halloween, tengo que admitir que últimamente he cambiado de opinión, por tres razones diferentes.

La primera es que aunque se celebre Halloween en España, he comprobado que en nada modifica las actividades que en nuestros pueblos y ciudades se suelen realizar en estas fechas, como es visitar los cementerios, arreglar las lápidas y nichos, llevar flores, realizar oraciones y hacer ofrendas de luces a nuestros difuntos. No me parece, tampoco, que celebrar Halloween le quite el pan a los tradicionales puestos de castañas, que de esos más bien se ocupan el clima y los impuestos. Además, no he observado que Halloween haga mermar la fabricación de los tradicionales buñuelos o Huesos de Santo, lo cual sería imperdonable y contaría con mi frontal oposición.

La segunda razón es que me gusta que haya un motivo para que la gente salga a la calle, que se ría, que celebre fiestas o se reúna en algunas casas a ver pelis de miedo. Y no creo que esto socave nuestra cultura popular, sino que permite un poco de humor y compañía en una sociedad normalmente más triste y más solitaria.

Y por último, y no menos importante, porque este tipo de celebraciones va siempre aparejada a un cierto movimiento económico. Hay tiendas que venden disfraces y complementos, otras que venden objetos terroríficos de todo tipo, otras venden maquillajes, telas, etc. Algunos bares, restaurantes y lugares de esparcimiento se llenan esa noche, y todo ello constituye un alivio para esos comercios en unos momentos de maltrecha economía.

No obstante, a pesar de todo lo que he dicho, a mi me siguen gustando las castañas calentitas, aunque haga calor, los Huesos de Santo y, aunque no soy mucho de cementerios, a mi manera, tengo siempre presente a mis seres queridos que ya no están entre nosotros.

Con respecto a lo que algunos opinan de celebrar Halloween, he leído en la prensa que Monseñor Rodriguez, Arzobispo de Toledo, durante su homilía del día de Todos los santos en la misa celebrada en Catedral de dicha ciudad, ha expresado su opinión de considerar Halloween como “una fiesta pagana de mal gusto”, cosa con la que se puede estar de acuerdo, o no. Y ha continuado diciendo que dicha fiesta  “busca alejarse de la religión y la fe”. ¡Hombre!, esto último lo entiendo poco, y desconozco cómo alguien tan supuestamente inteligente como el Arzobispo, ha llegado a dicha conclusión.

Tal vez olvida Monseñor, que uno de los países donde se originó dicha fiesta, y que más tarde exportó a los Estados Unidos cuando debido a la Gran Hambruna emigraron masivamente hacia allí, fue precisamente Irlanda, uno de los lugares más católicos del orbe, que además siguen siendo católicos tras años y años de celebrar Halloween. ¿Cómo explicar esto si, según Monseñor, celebrar Halloween los aleja de la fe?

Por lo que se ve, vestirse una vez al año de Frankenstein, de zombi, o de vampiro, no es más nocivo para la fe de las personas que hacerlo de Mortadelo o de Abeja Maya.

Estas declaraciones me han recordado a las que el Arzobispo de Viena, Monseñor Schönborn, realizó en el año 2001 alertando a los jóvenes sobre lo pernicioso de la lectura de los libros de Harry Potter, ya que, según su docta opinión, los podría conducir al “satanismo”. ¡Jesus por Dios, mi casa llena de esos libros y yo sin enterarme del terrible peligro que se cierne sobre nosotros!

Hace también unos años, escuché en la radio a un dirigente de una iglesia centroamericana (que no recuerdo quién era), que advertía del terrible peligro que entrañaba escuchar “Aserejé” de las Ketchup, ya que, según este señor, la letra de la canción constituía una incitación a “ser herejes”. ¡No me pregunten qué pastilla le faltó ese día por tomar a este señor que yo no lo sé!

En fin, hay gente sesuda que piensa que disfrazarte una noche te puede alejar de la fe, que  si tu hijo, o tu mismo lees a Harry Potter se puede acabar en una secta satánica, o que las Ketchup propagan la herejía mediante su profundísima canción conocida por todos.

Lo que no me queda muy claro del todo, me refiero a este último caso, es lo de la estrofa “de jebe tu de jebere seibiunouva majavi an de bugui an de güididípi”, si constituye también algún tipo de mensaje cifrado para el levantamiento de alguna secta anticrística, o para alguna acción oculta de los Illuminati o  de algunos de grupos esotéricos que operan en la sombra. Esto constituye uno de los grandes misterios universales por resolver.

Espero que estas desafortunadas declaraciones de dirigentes eclesiásticos no empañen el esfuerzo que otros miembros de esa misma iglesia, mucho más comprometida y más en contacto con la realidad, llevan a cabo día trías día en estos momentos. Son personas que trabajan con los sectores más desfavorecidos de la sociedad (parados, inmigrantes, etc.), aportándoles una ayuda material y humana para aliviar en lo posible sus dramática situación. En ello trabajan muchas organizaciones, unas conocidas como Cáritas y otras menos conocidas, incluso también las Cofradías (que no sólo sacan tronos), las Parroquias y muchos seglares que aportan desinteresadamente su tiempo y su dinero para ayudar a quienes lo necesitan. Por este grupo de personas, vaya mi reconocimiento y mi respeto.

No quiero finalizar estas reflexiones otoñales sin comentar algunos aspectos sobre la salud, recordando que son frecuentes en esta época las patologías del aparato respiratorio, gastrointestinales, de la piel y los trastornos del estado de ánimo.

Para protegernos contra dichas patologías, hay que procurar mantener equilibrados los tres pilares de una buena salud, es decir, la alimentación correcta, el deporte moderado y el estado mental armónico.

Si además de lo anterior nos ayudamos un poco con algunos complementos fitoterápicos o de Medicina Ortomolecular, para reforzar el sistema inmunológico, mucho mejor.

No olvidemos, tampoco, otras prácticas adecuadas para mantener la salud, tales como buscar unos momentos en el día para realizar unos minutos de respiración consciente o de meditación, degustar buenas lecturas que sean agradables e inspiradoras, y rodearnos de compañías amigables con las que compartir buenos momentos. Esto forma parte de una buena higiene de vida.

Todo lo dicho anteriormente constituyen unas maravillosas herramientas, no sólo para prevenir enfermedades sino también para disfrutar del otoño tanto como podamos.

Feliz Noviembre

Las Técnicas de Visualización

Las Técnicas de Visualización

tecnicas visualizaciónSe llaman Técnicas de Visualización a aquellos ejercicios mediante los cuales aprendemos a crear imágenes mentales con la finalidad de conseguir un efecto deseado.

De una manera sencilla y comprensible, se puede decir que visualizar no es más que  la capacidad que tenemos todas las personas para crear imágenes en nuestra mente. Dichas imágenes pueden ser de tipo visual, de tipo auditivo y de tipo kinestésico (que incluye las sensaciones táctiles, el gusto y el olfato).

Cada persona posee una mayor facilidad para generar mejor un cierto tipo de imágenes que otras, pero todos creamos dichas imágenes ya que éstas constituyen uno de los elementos básicos del funcionamiento mental. 

Las imágenes forman archivos de memoria y crean los mapas mentales. Por eso no podemos comprender el mundo, ni tampoco actuar en él, si no es a través de las imágenes mentales. Esta es una de las razones por la que aprender a visualizar (a crear imágenes mentales adecuadas) tiene tanta importancia.

Las Técnicas de Visualización nos permiten desarrollar el tipo de pensamiento que está más en relación con el funcionamiento del cerebro derecho, más artístico y más creativo. 

Según estudios realizados, las Técnicas de Visualización son capaces de modificar las funciones fisiológicas, lo cual tiene una gran utilidad para usar dichas técnicas en el campo de a salud.

Diferentes investigaciones en el campo de la psicología confirman que la imágenes mentales se producen más fácilmente con ojos cerrados y musculatura relajada. 

No es necesario tener ninguna creencia especial o fe en ninguna doctrina para realizar estas prácticas, pero si el deseo positivo de enriquecer nuestra propia experiencia. Es por eso muy importante generar una motivación y disposición adecuada. 

El uso adecuado de estas técnicas nos permiten obtener resultados notables en ciertos tipos de problemas, por lo que son muy recomendadas en diversas patologías, siendo también muy útiles en todas aquellas las profesiones que tengan un componente creativo importante, ya que se ha comprobado como producen un efecto positivo sobre la creatividad.

Las Técnicas de Visualización, también pueden ser utilizadas como métodos para preparar un acontecimiento futuro o mejorar nuestras relaciones, ya que hace que las relaciones interpersonales se vivencien de modo diferente. 

Existen otras aplicaciones de las Técnicas de Visualización, tales como tratar de conseguir las metas que deseamos o aprender a profundizar en nosotros mismos por medio de la apertura de canales de comunicación con los contenidos profundos de nuestra consciencia.

Existen un gran arsenal de técnicas diferentes, aunque se distinguen dos grandes grupos, uno de ellos en el que se pueden realizar ejercicios en el que la visualización es dirigida y otros en los que se dan unas sugerencias generales y es la propia persona quien construye su historia.

Finalmente decir que suelen ser ejercicios gratificantes y con un alto contenido simbólico en el que los niveles psíquicos más profundos acceden a la consciencia gracias a dichas imágenes.

Aunque pueden practicarse de forma autodirigida, siempre es más conveniente, sobre todo para comenzar, hacerlo guiado de la mano de alguien experto en el tema.

Reflexiones sobre la medicina oriental

Reflexiones sobre la medicina oriental

medicina orientalEl campo de la salud y el bienestar es, sin lugar a dudas, una de las áreas del conocimiento humano por la que solemos sentir una mayor curiosidad y atracción, ya que el hecho de vivir una vida suficientemente saludable y longeva no deja indiferente a la mayoría de las personas. 

Actualmente, en los albores del siglo XXI, y disponiendo de los medios de comunicación con los que contamos, cada vez nos resultan más cercanas ciertas expresiones tales como la energía Qi, la moxibustión o la Medicina Ayurvédica, términos estos que hasta hace bien poco sólo estaban al alcance de un escaso y selecto grupo de personas. Sin embargo, hoy día quién no ha escuchado hablar de cosas como la acupuntura, las bayas de Goji o el Masaje Tailandés.

Pero más allá de esta especie de fascinación por “lo oriental” que podemos percibir en ciertos ambientes, y que bien podría tratarse simplemente de una moda más, subyace una profunda curiosidad hacia este tipo de sabiduría ancestral que sustenta una sorprendente visión del ser humano, así como de la salud y la enfermedad, que al mismo tiempo seduce a los occidentales que accedemos a ellas.

Obviamente, nosotros hemos nacido y crecido en nuestro mundo occidental, y por tanto nos encontramos impregnados, consciente o inconscientemente, de toda suerte de creencias y valores que constituyen el paradigma de lo que podríamos denominar la cultura occidental, tanto para bien como para mal 

En el ámbito de la salud nos sentimos orgullosos de los magníficos avances tecnológicos conseguidos sobre todo en las últimas décadas, y que han logrado encontrar solución a muchas enfermedades, mejorar la calidad de vida de gran número de personas y permitir un incremento de la duración de la vida hasta no hace mucho impensable.

En cierto modo es lógico que sintamos un lícito orgullo, pero si esta legítima emoción se convirtiese en sensación de superioridad, y nos impidiese percibir las carencias de nuestro propio modelo, o generase un pensamiento de tipo narcisista y etnocéntrico sin más, habría que decir, entonces, que estaríamos profundamente equivocados.

Desde muy joven me han interesado las disciplinas orientales como la acupuntura, de la cual leí mi primer libro cuando tenía quince años de edad. Posteriormente profundicé en el estudio de la Medicina Tradicional China, el Qi Gong, la Medicina Tibetana, el Reiki, el Shiatsu y los principios de la Medicina Ayurvédica, el Yoga y algunas otras ciencias orientales.

En estos momentos, tras más de treinta y dos años de experiencia de ejercicio profesional en el campo de la Medicina Integrativa, mi comprensión del asunto podría resumirse fácilmente, y es que todos nos enriqueceríamos si occidente aprendiese de oriente y oriente de occidente.

Permítaseme con fines didácticos utilizar el constructo de “Medicina Oriental” sabiendo que dicha expresión es un tanto ambigua y poco “científica”, ya que en ella se incluyen un conjunto de medicinas distintas pero con un indudable tronco común, al que quiero hacer referencia. Sin embargo voy a utilizar dicha expresión, ya que no podemos obviar el aspecto eminentemente didáctico y práctico que tiene.

Dentro de esta Medicina Oriental podríamos resaltar tres sistemas médicos que superan con mucho a todos los demás de la zona: la Medicina Ayurvédica de la India, la Medicina Tradicional China y la menos conocida Medicina Tibetana. 

De estas tres grandes medicinas se han nutrido otros muchos enfoques médicos más locales y de menos difusión e influencia que los anteriores. Estimo que estas tres grandes Medicinas Orientales, por su profunda complejidad y características, así como por la influencia que hoy día tienen en el mundo occidental, bien merecerían un tratamiento particular que podría explicitarse en futuros artículos. 

He de decir, también, que cuando hablo de Medicina Occidental, me estoy refiriendo a la medicina convencional y oficial que se practica en los centros hospitalarios y de salud de los países occidentales avanzados. Pero hay que recordar que cada vez más está apareciendo en occidente una nueva corriente con una manera diferente de entender la salud, y que posee profundos vínculos con las medicina orientales, como es el caso de la Medicina Integrativa, que asume los avances de la medicina científico-técnica moderna, pero que además incluye los aspectos psicológicos y espirituales del ser humano, y, además, entre su arsenal utiliza diversas terapias provenientes de oriente como la acupuntura o el shiatsu, entre otras.

Para alguien ajeno al campo de la salud me gustaría comentar algunas de las principales diferencias existentes entre el modo de concebir la salud y de tratar la enfermedad que existen entre occidente y oriente.

Lo primero que habría que decir es que en todo sistema médico hay tres pilares fundamentales: La técnica, la visión antropológica y el criterio de aplicación.

La medicina occidental ha avanzado mucho por el camino de la técnica. Hemos conseguido grandes logros, pero hemos quedado muy atrás en otros aspectos. Mucho de los problemas con los que nos encontramos hoy día se deben a que no existe una visión antropológica clara y el criterio de aplicación de los remedios ha sido limitado a la pura estadística.

Hace tiempo que suelo hablar del “Modelo Frankenstein” para expresar el enfoque fragmentario con el que Medicina Occidental convencional (la alopatía), considera al ser humano habitualmente. Aunque en teoría todos los médicos sabemos que somos un todo y que existe una unidad inseparable entre la mente y el cuerpo, a nivel práctico, en la sanidad del día a día, se funciona bajo el esquema de las especialidades y las superespecialidades, en las que un profesional muy cualificado en un ámbito desconoce casi todo de todo lo demás. 

Pero sucede que un ser humano no es, desde mi punto de vista, un trozo de carne anexo a un ojo, o a un hígado, sino toda una unidad que enferma y sana globalmente.

A modo de diferencia, la Medicina Oriental, posee una visión antropológica mucho más holística y global. Posee un núcleo común, a pesar de las diferencias culturales entre los distintos países orientales, que podríamos denominar visión holística y energética del ser humano.

En oriente se considera que el ser humano es energía, al igual que todo lo es también todo el universo. El ser humano no se entiende, pues, como algo aislado y separado de su entorno, sino como un ser en continuo intercambio con las energías ambientales. Curiosamente esta noción está muy próxima a los postulados ecológicos occidentales actuales. Los distintos padecimientos y enfermedades, por tanto, poseen una base  de desequilibrio energético y es posible recobrar la salud mediante aquellos procedimientos que ayuden a restaurar el equilibrio perdido dentro de cada persona y a devolver el equilibrio entre ésta y el macrocosmos. 

Hace miles de años que la interrelación entre los aspectos mentales y el cuerpo físico se tiene en consideración en el mundo oriental a la hora de abordar la salud y la enfermedad.

Podríamos decir que la Medicina Oriental posee un enfoque más global del ser humano,  considerándolo tanto en sus aspectos físicos, emocionales y espirituales, mientras que el enfoque occidental es predominantemente materialista. 

Muchas de las Medicinas Orientales están inseparablemente conectadas con la dimensión espiritual, con todo lo que ello implica. También se fundamentan en los antiguos y milenarios pensamientos filosóficos de las culturas en la que se han venido expresando. Gran parte de sus conocimientos actuales han surgido de una amplia base empírica de observación a través de los tiempos de los fenómenos de la naturaleza. 

Pero lo que en estos momentos en los que la ciencia occidental ha logrado mandar sondas especiales que van más allá del sistema solar, nos resulta realmente sorprendente es que estos conocimientos empíricos ancestrales que nos muestran las medicinas orientales, puedan ser tan precisos en muchos casos, de tal manera que la ciencia occidental ha podido hoy día constatar la utilidad de muchos de estos sistemas terapéuticos y, aunque todavía desconocemos bastantes de los mecanismos en los que se sustentan ciertas curaciones, lo realmente fascinante es pensar el modo en el que los sabios de la antigüedad llegaron a desarrollar una clara comprensión de cómo ayudar a las personas de su entorno a luchar contra la enfermedad y a conservar su salud.

Ahora, las actuales generaciones de jóvenes estudiantes occidentales, poseen un escenario privilegiado para establecer una síntesis necesaria entre ambas visiones del mundo, la oriental y la occidental. Mantengo la convicción y la esperanza de que de ese nuevo conocimiento más global y comprensivo, surgirán las semillas de un mundo mejor, porque no olvidemos que la salud y el bienestar es un anhelo y una aspiración que todos los seres humanos deseamos.

Consejos para entrenar Sofrodynamia®

Consejos para entrenar Sofrodynamia®

entrenar sofrodynamiaAl comenzar a entrenar en Sofrodynamia ®, debes tener presente varias cosas. Estos consejos son también aplicables a otros muchos aspectos de la vida o el trabajo.

1.- Procura que tu esfuerzo sea constante y mantenido en el tiempo, en lugar de excesivamente intenso e inconstante. Más vale entrenar 20 minutos todos los días que 3 horas un solo día

2.- Olvídate de querer hacerlo bien a la primera.  La maestría en cualquier técnica o disciplina sólo la alcanzarás a base de tiempo y repetición.

3.- Hazte amigo de la paciencia. En muchas ocasiones querer alcanzar resultados den forma rápida lo que consigue es dificultar la obtención de dichos resultados.

4.- No compares tus logros con los de otras personas. Cada cual tiene su propio ritmo de aprendizaje. Procura descubrir y respetar el tuyo propio aunque te parezca más lento.

5.- Somos seres especialmente dotados para el aprendizaje y cualquier momento del día nos puede proporcionar una buena ocasión para seguir aprendiendo.

6.- Y sobre todo, trata de disfrutar del tiempo que dedicas a tu entrenamiento. Entrenar en Sofrodynamia® ha de ser un tiempo personal en que poder disfrutar de lo que haces.

Editorial de octubre de 2013

Editorial de octubre de 2013

otoñoHace un tiempo que no cuelgo cosas nuevas en mi web porque me encuentro en un periodo de transición entre la página antigua, la que todavía se muestra, y otra nueva que  espero estrenar próximamente y que todavía está por finalizar. Los informáticos que se encargan de este asunto me han pedido que durante un tiempo no cuelgue cosas nuevas para evitar posibles problemas con los cambios de los archivos. Esta es la razón por la que este editorial se colgará sólo en el blog y se compartirá en Face Book, hasta que todo funcione de nuevo con normalidad

Hubiese sido de mi agrado haber llegado a estas fechas con todo resuelto, pero ya se sabe lo que dice el refrán, “el hombre propone y Dios dispone”, aunque en honor a la verdad, pienso que no habría que incluir a Dios en unos asuntos tan mundanos como estos y más bien habría que asumir cada uno la responsabilidad que nos toca en lo que a retrasos se refiere.

El otoño ya está aquí, y a pesar de que todavía se registran en algunos lugares elevadas temperaturas casi veraniegas, ese frescor matutino y esa brisa nocturna que percibimos cuando salimos a la calle a las horas extremas del día, nos avanzan ya lo que vendrá en un futuro muy próximo.

Se ha considerado siempre el otoño como un tiempo algo tristón y tendente a la melancolía. Una época de caída de las hojas de los árboles y también del cabello de algunas personas. De reactivación de ciertas patologías cutáneas, respiratorias y digestivas. Con paisajes propicios a conectarnos con la nostalgia y con cielos que juegan con sus contrastes de luces, los cuales finalmente acabarán rindiéndose ante el triunfo de los tonos grises y plomizos.

Para muchas personas que como yo, coincidimos en hacer de la primavera nuestra estación favorita, el otoño vendría a ser algo así como las antípodas de ésta. Sin embargo, soy de la opinión de que resulta más saludable, y también más divertido, no focalizarse en lo que perdemos, sino en disfrutar de lo que hay. Y desde ese punto de vista, el otoño nos ofrece también una gran variedad de ocasiones para seguir disfrutando, creciendo y compartiendo con los demás. ¡No las dejemos escapar!

En lo que a alimentación para la salud se refiere, ofrece el otoño una buena gama de deliciosos productos que, además, suelen contener los nutrientes necesarios para ayudar a nuestro sistema inmunológico a prepararse a enfrentar los rigores de un tiempo más frío y las enfermedades que éste clima suelen llevar aparejadas.

Como en nuestros días, en cualquier época del año, encontramos cualquier tipo de fruta y verdura en los supermercados, hemos perdido un poco la noción de los alimentos de temporada, porque tenemos la idea de que todo crece en cualquier momento. Y gracias a los invernaderos y a las importaciones de otros países con otros climas, hace que esto parezca así, pero es sólo apariencia, la realidad es otra. Cada alimento tiene su tiempo y cada lugar su producto.

La verdad es que los más apropiado y, también lo más sabroso, sería poder consumir los alimentos correspondientes a cada tiempo y lugar. Estos son dos de los grandes principios de la alimentación macrobiótica: el consumo de productos de su tiempo y cultivados en sitios próximos al lugar de consumo.

Por eso conviene recodar que en estos momentos, de manera natural podemos encontrar  en los mercados frutas como las peras, manzanas, naranjas, uvas, granadas, membrillo y los siempre sabrosos frutos secos (avellanas, castañas, nueces, pasas, etc.) y otras frutas del bosque como los arándanos y las grosellas. También son propios de esta época del año algunas verduras, legumbres y hortalizas como las alcachofas, la calabaza, los guisantes, la cebolla, la col, el maíz, los garbanzos, etc.

Muchos de estos alimentos contienen vitaminas, sobre todo la C, y substancias antioxidantes de gran importancia en nuestra alimentación. Con muchos de ellos, ademas de ser comidos directamente, se elaboran bizcochos, salsas, mermeladas, etc., que tradicionalmente se preparaban en las casas al llegar esta época del año.

Mención especial habría que hacer a las setas, de las que los bosques de nuestro país, nos regalan variedades a cual más deliciosas, niscalos, boletus, colmenillas, lepiotas, cantharellus, etc.

No soy un experto en setas, ni tampoco un gourmet, pero sí que puedo contar diversos momentos en los que, siempre en la buena compañía de algunos amigos, he podido disfrutar de algunas agradables comidas en las que compartimos un delicioso manjar a base de setas, unas veces recolectadas por nosotros mismos y otras en algún restaurante especializado en dichos productos.

Resaltaría dos de estas ocasiones. La primera de ella en el Pirineo Catalán, en la casa de unas amigas en medio del bosque, en la que pudimos disfrutar de unos fantásticos níscalos cogidos por nosotros mismos y preparados con esmero por uno de nuestros amigos, que más que cocinero diría yo que se trataba de un auténtico “alquimista culinario” por la precisión y meticulosidad con la que elaboraba cada uno de los platos que después teníamos la suerte de degustar.

La otra ocasión destacable, también acompañado de entrañables amigos (se dice que la compañía apropiada es el ingrediente más importante para disfrutar de una buena mesa), me llevaron a un restaurante en Navaleno, un pueblo de la provincia de Soria, bien conocido por su riqueza gaatronómica y su tradición micológica. Allí pudimos disfrutar de una comida otoñal en la que todos los platos estaban elaborados a base de setas, incluidos los postres, del que recuerdo un flan de boletus que estaba para tirar cohetes.

Tradicionalmente se presenta el otoño como una estación ligada al recogimiento, a la vuelta hacia el interior que compensa la expansividad que nos trajo el verano, y a la planificación de los futuros proyectos.

En Medicina Tradicional China corresponde al Elemento Metal, el cuál está relacionado con los meridianos de Pulmón e Intestino Grueso. Posee también correspondencia energética con la piel, y el olfato. Se dice que esta energía es la más refinada de todas, de carácter descendente y con tendencia a afectarse por la excesiva sequedad y humedad.

Debemos advertir que ciertos alimentos, como la leche y sus derivados, tienen la capacidad de ser grandes formadores de mocos, por lo que no conviene ni en esta época ni tampoco a aquellas personas que padezcan de cuadros catarrales, sinusitis, bronquitis, etc. Por lo tanto, no deberíamos ingerirlos cuando nos encontramos aquejados por alguna de estas patologías. Esto es algo que, afortunadamente, cada día más, se explica a los pacientes, incluso dentro de la medicina convencional, sobre todo a las madres de niños pequeños cuando estos se resfrían. Personalmente soy testigo de muchos casos en los que los pacientes han mejorado de una patología crónica simplemente cuando han eliminado de su dieta los lácteos.

Recuerdo que antes, y todavía ahora, hay quienes piensan que para un resfriado lo mejor es un vaso de leche calentita. Y en cierto modo es así, para el resfriado (es decir para los mocos) es buenísimo, los aumenta mucho, pero para el paciente, la famosa leche calentita en los catarros es como querer apagar un fuego con gasolina.

A nivel mental,  cuando la energía del Elemento Metal se desequilibra aparecen cuadros de apatía, desinterés, disminución de la autoestima y melancolía o depresiones. En estos casos, además del apoyo psicoterapéutico si fuese necesario, es muy útil equilibrar bien la alimentación a base de verduras y cereales integrales y también introducir el ejercicio físico como parte de la terapia.

Pocas personas son conscientes de la importancia que tiene para nosotros la realización de ejercicio, ya no sólo para mantener la salud, sino también como parte de tratamientos más completos y precisos. En este punto, es conveniente indicar que no sólo los ejercicios de tipo gimnásticos, que son buenos de por sí, sino que hoy día disponemos de una gran variedad de ejercicios psico-físicos-energéticos entre los que se encuentran el Yoga, Qi gong, Tai Chi o el Entrenamiento Gyalpo, que nos aportan las técnicas apropiadas para conservar y recuperar la salud cuando esta se ha perdido.

En este punto, comentar que desde hace más de quince años he practicado Qi Gong para la Salud y he diseñado el Entrenamiento Gyalpo, y dispongo por tanto de la perspectiva necesaria para certificar el modo en el que una y otra práctica han ayudado a muchas personas a mejorar su salud.

No olvidemos, pues, en este otoño que comienza, atender a nuestras necesidades de una alimentación equilibrada, unos ejercicios apropiados, propiciar el encuentro con las compañías más gratas y dejar un tiempo y un espacio para la atención y el cultivo de nuestro mundo interior.

Feliz Octubre

Dieta nutracéutica

Dieta nutracéutica

dieta nutraceuticaPor DªGracia María Casado, nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués

En primer lugar debemos aclarar, a qué nos referimos con el término nutracéutico y a partir de aquí, quizás pueda resultarnos más fácil su entendimiento. El concepto de nutracéutico nace de la fusión entre “nutrición” y “farmacéutico”, es relativamente nuevo y define a todos aquellos compuestos y sustancias con acción terapéutica pero sin ser medicamentos, sino que tienen un origen biológico natural. 

Sin embargo, cuidado, pues ningún alimento ni nada en sí mismo cura, tan sólo ayuda a la prevención de enfermedades o a su tratamiento. Los alimentos funcionales podrían englobarse en este grupo, pero existen diferencias entre ambos conceptos. Igualmente los alimentos fortificados están estrechamente relacionados con ellos. Mientras que el alimento funcional tiene papel nutritivo y aporta al organismo cantidades determinadas de ciertos nutrientes, (sobre los que se han comprobado efectos beneficiosos), los alimentos nutracéuticos son productos naturales con propiedades biológicas activas beneficiosas para la salud y engloban una amplia variedad de ellos; así podrían definirse como suplementos dietéticos, presentados en una matriz no alimenticia (píldoras, cápsulas, polvo, etc.). 

La sustancia natural bioactiva concentrada en ellos, y tomada en dosis superiores a la existente en el alimento original, presumiblemente tiene un efecto favorable sobre la salud, mayor que el que podría tener el alimento normal. Por tanto, se diferencian de los medicamentos en que éstos últimos no tienen un origen biológico natural, y se diferencian de los extractos e infusiones de hierbas y similares, en la concentración de sus componentes y en que éstos últimos no tienen por qué tener una acción terapéutica. Por otro lado, alimento fortificado es aquel al que se le adiciona algún componente beneficioso para la salud. 

Y explicado todo ello, fijaos la gran confusión que suele tener la población general respecto a estos términos.

Partiendo de todo lo dicho, la dieta nutracéutica en sí misma, es definida por autores como una dieta natural, ligeramente hipocalórica, la cual permite la recuperación de la salud. Se basa fundamentalmente en vegetales (frutas, granos y verduras) lo menos procesados posibles y de preferencia crudos, y alimentos integrales (no refinados), con un alto contenido de fibra y agua. Asimismo, se privilegian los productos provenientes de cultivos orgánicos sin manipulación genética. 

Carnes rojas y blancas, así como la leche están excluidas, pero sí se acepta el consumo moderado de dos productos animales: el pescado y el huevo. Por otra parte, dicha dieta está libre de sacarosa (azúcar común) y de cualquier hidrato de carbono refinado; por esta razón, como edulcorante se utiliza la stevia o la miel de abejas. Además, promueve el consumo de un promedio diario de 40 g de fibra y en ella no hay presencia de grasas trans.

Aunque muy cercana a la Dieta Mediterránea, hay quien afirma que supone un avance mucho mayor en busca de salud y de una correcta alimentación. Hay quienes la plantean como la respuesta frente a las nuevas necesidades nutricionales de la población consecuencia de la dinámica y ritmo de vida actual; como una vía de “prevención de” enfermedades.

En materia de nutrición y alimentación, existe una incesante aparición de tendencias que crean confusión y desconcierto, sin llegar a establecer unas pautas alimenticias correctas, sanas y equilibradas para seguir durante toda la vida.

 

 

Resumen de las leyes sofrodynámicas del cambio

Resumen de las leyes sofrodynámicas del cambio

resumen de las leyes sofrodynámicas del cambioEl planteamiento sofrodynámico respecto a los procesos de cambio se puede resumir en las siguientes leyes: 

1.- El cambio es posible (1ªLey) 

2.- Puede ser programado (2ª Ley) 

3.- Nuestra elección es voluntaria (3ª Ley) hacia objetivos previamente diseñados por cada uno de nosotros. 

4.- La propuesta, pues, es que realicemos un proceso de cambio libre y consciente hacia  direcciones positivas (4ª Ley).

                                          

* LEY DE LA POSIBILIDAD DEL CAMBIO: El cambio es posible

     – Porque todo en el universo cambia

     – Porque nosotros ya lo hemos hecho

 

* LEY DE LA PROGRAMABILIDAD DEL CAMBIO: El cambio puede ser programado previamente

 

* LEY DE LA VOLUNTARIEDAD DEL CAMBIO: Hay un tipo de cambio que puede hacerse voluntariamente, porque somos dueños de nuestro propio destino

 

* LEY DE LA DIRECCIONALIDAD DEL CAMBIO: El cambio tiene direcciones hacia  aspectos potenciadores o limitantes. Elegimos cambiar hacia metas potenciadoras.

 

Leyes sofrodynámicas del cambio: las direcciones

Leyes sofrodynámicas del cambio: las direcciones

4º ley del cambio4º LEY DE LA DIRECCIONALIDAD DEL CAMBIO La elecciones vitales suelen ir acompañada de una cierta incertidumbre. Nunca sabemos si acertamos plenamente o no. Esto hace que mucha gente se sienta insegura y prefiera el terrible refrán de “lo malo conocido…”

Cuando un cambio se produce puede que el resultado final sea peor que el estado inicial del que partimos. Esto nos recuerda la famosa Ley de Murphy, “La tostada tenderá a caer por el lado de la mantequilla”. Dicho de otro modo, por muy mal que te vayan las cosas recuerda que siempre se pueden empeorar.

El hecho de que debido a un cambio exista la posibilidad de que una situación empeore, es una de las justificaciones que más frecuentemente suelo escuchar. La  utilizan las personas que tienen miedo a cambiar. Es la excusa perfecta, porque les permite quedarse donde están, en el mismo lugar, sin hacer nada y con la consciencia tranquila, ya que el miedo a que puedan agravar su ya mala situación les supone una excusa bastante aceptable.

En otro apartado se comentó que cualquier cambio tiene direcciones. Las dos más importantes son: hacia lo limitante o hacia lo potenciador. Lo cual quiere decir que cada cambio que realicemos puede llevarse a cabo hacia aspectos positivos, o hacia aspectos negativos. Podemos mejorar, pero también podemos empeorar. De ambas cosas seguro que todos tenemos experiencias en la vida.

El cambio tiene direcciones, nos dice la cuarta Ley. Por eso hay que “programar el cambio” de manera correcta y hacia la dirección apropiada, si es que queremos obtener buenos resultados. Queda patente que la 3º y 4º Ley Sofrodynámica del Cambio son complementarias (la programabilidad y la direccionabilidad).

En el cuento de Alicia en el País de la Maravillas, hay un pasaje donde  la protagonista se encuentra en una encrucijada, y le pregunta al gato Cheshire:

-“Por favor, dime qué camino debo tomar para salir de aquí.”

Y el felino le responde – ¿Y hacia dónde quieres ir?,

Alicia contesta – “me da igual, sólo quiero salir de aquí”,

-“entonces te dará igual el camino que tomes”, vuelve a contestarle el gato.

Ante dicha respuesta, Alicia queda un tanto confusa, pero hemos de reconocer que la contestación del gato encierra toda una profunda reflexión: Si no sabes muy bien hacia dónde quieres ir, entonces te dará igual tomar cualquier camino. Por tanto, una consecuencia importante se deriva de lo anterior, y es que hemos de tener claro nuestros objetivos, nuestras direcciones vitales.

Así que, en la vida, más te vale saber hacia dónde quieres avanzar, no vaya a ser que si vas dando tumbos, sin saber muy bien como, llegues al sitio equivocado.

La Ley de la Direccionalidad del Cambio nos propone la toma de consciencia de nuestros objetivos y metas a corto, medio y largo plazo, con la posibilidad de verificar en cada momento que nos encontramos en el camino y la dirección apropiada para alcanzar nuestros propósitos.